30 de septiembre 2014    /   IDEAS
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Lo que los españoles no sabían decir en español

30 de septiembre 2014    /   IDEAS     por          
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Podría ser que un españolito de España, tumbado en una hamaca mientras pela un cacahuete, disfruta un chocolate y echa mano a la cajetilla de tabaco para agarrar un cigarro, se quedase tan tranquilo pensando que qué pedazo de idioma le dimos a los indígenas americanos. Que mientras ellos andaban por ahí en canoa pescando tiburones, o cazando pumas, o esquilando llamas, los hispanohablantes de la orilla europea habíamos sorteado los huracanes del Atlántico para enseñarles a monetizar maíz  y tomates, alfabetizar con tizas, crear ruedas de caucho y alcanzar un nivel de vida en el que la máxima preocupación fuese observar tu barbacoa sentado en una butaca cubierta de hules. Pero ese español ibérico debería comerse sus palabras con papas.
De no haber sido por la sapiencia de los pueblos autóctonos de América, una séptima parte del párrafo anterior (15%) sería absolutamente ininteligible.
La razón es que las barbacoas, las butacas y las hamacas las pusieron en la RAE las tribus caribe, igual que los tiburones y las canoas los taínos y los huracanes ambos arahuacas. Los quechuas nos enseñaron desde cómo advertirnos de la presencia de un puma, cómo abrigarnos con lana de llama o qué nombre y material darle a las ruedas de caucho. Los hules no los inventó tu abuela, sino los náhuatl, igual que la tiza que te tiraba el maestro a la cabeza. Y por supuesto ya podrías dejar de soñar ni con chocolate  ni cacahuetes ni tan siquiera con tomates  fritos si no fuera por esos mesoamericanos. Tampoco con patatas fritas ni ensaladas de maíz  sin los taínos; y para qué hablar de darle una calada a ningún tabaco si no le hubiera puesto ese nombre el pueblo arahuaco.
Palabras como iguana (arahuaca), aguacate (náhuatl), cacao (náhuatl), yuca (taíno) o caníbal (taíno) son vocablos integrados en el idioma español y aceptados por la Real Academia cuya procedencia, a menudo, pasa inadvertida. Son americanismos. El mismo término que utilizamos para referirnos a palabras como basquetbol. Lo que ocurre es que mientras se nos hace fácil detectar esta segunda clase, los angloamericanismos, apenas podemos apreciar las que son herencia de los lenguajes precolombinos del continente americano por su variedad de formas.
Según las estadísticas de la institución académica de las letras, existen principalmente cuatro zonas de América que supusieron la mayor influencia indígena a la lengua española. La de más antigüedad es la que se conoció como las Antillas españolas de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico, abarcando también gran parte de Venezuela y norte de Colombia. Allí fue donde desembarcaron los primeros colonos procedentes de Andalucía y Canarias (motivo de la similitud de estos acentos con los latinoamericanos), y también, la razón por las que las palabras canoa y hamaca fueron las primeras en incorporarse al idioma castellano (según la Fundéu). Cristóbal Colón llamó así en el Diario del Primer Viaje a las pequeñas embarcaciones que avistó en el nuevo continente, un 26 de octubre de 1492. Era como se lo había escuchado decir a la gente que se comunicaba en taíno y en caribe.
La segunda zona importante es la que abarca México y América Central, donde estaban asentadas civilizaciones como la azteca y la maya, y milenarios idiomas indígenas como el náhuatl azteca, le dieron nombre hispano a cosas como el chicle o los coyotes.
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Chile conformarían la tercera influencia importante, siendo el quechua la lengua que inventó el cóndor y las chirimoyas.
El tupí-guaraní conformaba el cuarto territorio de intercambio lingüístico, en el actual Paraguay y norte de Argentina. Fueron ellos los que nos enseñaron a decir qué es un tucán o una tapioca.
Columbus_landstiger_i_Amerika_Tullbehandling
La lista es larga y probablemente de muchos no tenías ni idea de su origen ultramarino. Aquí va un menú de ejemplos de esas palabras que llegaron al idioma del Quijote mucho antes de que existiera el hidalgo caballero.

  • De las lenguas arahuaca:

– Del taíno: ají, barbacoa, batata, bejuco, boniato, cacique, caníbal, canoa, carey, caimán, caoba, ceiba, Cuba, curazao, bahama, habana, Haití, cocuyo, colibrí, daiquiri, guajiro, hamaca, huracán, henequén, iguana, jején, jíbaro, macana, macuto, manatí, maraca, nasa, papa, piragua, sabana, tabaco, tiburón, tonina, maní, maíz, enagua y yuca.
-Del tehuelche: gualicho (hechizo o diablo).
-Del caribe: barbacoa, butaca y Caribe.

  • Del maya: cenote y cigarro
  • Del náhuatl: aguacate, zoquete, petaca, malacate, petate, chocolate, cacao, tomate, coyote, hule, tiza, chicle, cacahuate, chile, cuate, guacamole, jícara, mezcal, México, milpa, mole, nopal, ocelote, papalote y peyote.
  • Del quechua: cancha, carpa, caucho, chirimoya, choclo, cóndor, curaca, guacho, huayco, llama, palta, pampa, papa, puma, puna, quena, quincho, yuyo.
  • De las lenguas tupí-guaraní:

– Del guaraní: ñandú, ananá, guaraná, tatú, cajú, yacaré.
– Del tupinambá: tapioca, jaguar, mandioca, tucán y tapir.

  •  Del mapudungun: pilcha, chaucha, gaucho y che.

¿Cuáles más sabes?
*(Texto elaborado con información de La Real Academia de la Lengua, La Fundéu, blog de la academia de idiomas ABO, y Wikipedia).
 

Podría ser que un españolito de España, tumbado en una hamaca mientras pela un cacahuete, disfruta un chocolate y echa mano a la cajetilla de tabaco para agarrar un cigarro, se quedase tan tranquilo pensando que qué pedazo de idioma le dimos a los indígenas americanos. Que mientras ellos andaban por ahí en canoa pescando tiburones, o cazando pumas, o esquilando llamas, los hispanohablantes de la orilla europea habíamos sorteado los huracanes del Atlántico para enseñarles a monetizar maíz  y tomates, alfabetizar con tizas, crear ruedas de caucho y alcanzar un nivel de vida en el que la máxima preocupación fuese observar tu barbacoa sentado en una butaca cubierta de hules. Pero ese español ibérico debería comerse sus palabras con papas.
De no haber sido por la sapiencia de los pueblos autóctonos de América, una séptima parte del párrafo anterior (15%) sería absolutamente ininteligible.
La razón es que las barbacoas, las butacas y las hamacas las pusieron en la RAE las tribus caribe, igual que los tiburones y las canoas los taínos y los huracanes ambos arahuacas. Los quechuas nos enseñaron desde cómo advertirnos de la presencia de un puma, cómo abrigarnos con lana de llama o qué nombre y material darle a las ruedas de caucho. Los hules no los inventó tu abuela, sino los náhuatl, igual que la tiza que te tiraba el maestro a la cabeza. Y por supuesto ya podrías dejar de soñar ni con chocolate  ni cacahuetes ni tan siquiera con tomates  fritos si no fuera por esos mesoamericanos. Tampoco con patatas fritas ni ensaladas de maíz  sin los taínos; y para qué hablar de darle una calada a ningún tabaco si no le hubiera puesto ese nombre el pueblo arahuaco.
Palabras como iguana (arahuaca), aguacate (náhuatl), cacao (náhuatl), yuca (taíno) o caníbal (taíno) son vocablos integrados en el idioma español y aceptados por la Real Academia cuya procedencia, a menudo, pasa inadvertida. Son americanismos. El mismo término que utilizamos para referirnos a palabras como basquetbol. Lo que ocurre es que mientras se nos hace fácil detectar esta segunda clase, los angloamericanismos, apenas podemos apreciar las que son herencia de los lenguajes precolombinos del continente americano por su variedad de formas.
Según las estadísticas de la institución académica de las letras, existen principalmente cuatro zonas de América que supusieron la mayor influencia indígena a la lengua española. La de más antigüedad es la que se conoció como las Antillas españolas de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico, abarcando también gran parte de Venezuela y norte de Colombia. Allí fue donde desembarcaron los primeros colonos procedentes de Andalucía y Canarias (motivo de la similitud de estos acentos con los latinoamericanos), y también, la razón por las que las palabras canoa y hamaca fueron las primeras en incorporarse al idioma castellano (según la Fundéu). Cristóbal Colón llamó así en el Diario del Primer Viaje a las pequeñas embarcaciones que avistó en el nuevo continente, un 26 de octubre de 1492. Era como se lo había escuchado decir a la gente que se comunicaba en taíno y en caribe.
La segunda zona importante es la que abarca México y América Central, donde estaban asentadas civilizaciones como la azteca y la maya, y milenarios idiomas indígenas como el náhuatl azteca, le dieron nombre hispano a cosas como el chicle o los coyotes.
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Chile conformarían la tercera influencia importante, siendo el quechua la lengua que inventó el cóndor y las chirimoyas.
El tupí-guaraní conformaba el cuarto territorio de intercambio lingüístico, en el actual Paraguay y norte de Argentina. Fueron ellos los que nos enseñaron a decir qué es un tucán o una tapioca.
Columbus_landstiger_i_Amerika_Tullbehandling
La lista es larga y probablemente de muchos no tenías ni idea de su origen ultramarino. Aquí va un menú de ejemplos de esas palabras que llegaron al idioma del Quijote mucho antes de que existiera el hidalgo caballero.

  • De las lenguas arahuaca:

– Del taíno: ají, barbacoa, batata, bejuco, boniato, cacique, caníbal, canoa, carey, caimán, caoba, ceiba, Cuba, curazao, bahama, habana, Haití, cocuyo, colibrí, daiquiri, guajiro, hamaca, huracán, henequén, iguana, jején, jíbaro, macana, macuto, manatí, maraca, nasa, papa, piragua, sabana, tabaco, tiburón, tonina, maní, maíz, enagua y yuca.
-Del tehuelche: gualicho (hechizo o diablo).
-Del caribe: barbacoa, butaca y Caribe.

  • Del maya: cenote y cigarro
  • Del náhuatl: aguacate, zoquete, petaca, malacate, petate, chocolate, cacao, tomate, coyote, hule, tiza, chicle, cacahuate, chile, cuate, guacamole, jícara, mezcal, México, milpa, mole, nopal, ocelote, papalote y peyote.
  • Del quechua: cancha, carpa, caucho, chirimoya, choclo, cóndor, curaca, guacho, huayco, llama, palta, pampa, papa, puma, puna, quena, quincho, yuyo.
  • De las lenguas tupí-guaraní:

– Del guaraní: ñandú, ananá, guaraná, tatú, cajú, yacaré.
– Del tupinambá: tapioca, jaguar, mandioca, tucán y tapir.

  •  Del mapudungun: pilcha, chaucha, gaucho y che.

¿Cuáles más sabes?
*(Texto elaborado con información de La Real Academia de la Lengua, La Fundéu, blog de la academia de idiomas ABO, y Wikipedia).
 

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Opiniones 16
  • Hola, aquí hay un error geográfico: «La segunda zona importante es la que abarca México y América Central, donde asentadas civilizaciones como la inca… » La cultura Inca se extendió desde el norte de Chile hasta el sur de Colombia, por lo tanto no pudo haber estado en México o América Central. ¡Saludos!

  • En México se dice cacahuate, en España es donde (no sé por qué) se cambió la tercera a por la e y dio origen a la palabra cacahuete, pero en México la palabra es cacahuate. Saludos.

  • El articulo es correcto y preciso, aunque si me permite que se lo diga destila algo de prepotencia. El español actual incorpora muchas palabras de origen precolombino, muchos americanismos y modismos y lo hace de una forma natural. Pero, por ejemplo, en ingles no existe la palabra «butaca», usan la propia del ingles sin problema alguno.
    Usar «españolitos» suena ofensivo y racista, le ruego que lo cambie.

    • ¡Qué lástima que un artículo tan bien escrito y bastante bien documentado, respire tanta agresividad y despecho en los términos empleados hacia los españoles, perdón «españolitos», y ello, desde el título con el verbo «robar» en lugar de «tomar prestado» términos que no existían en la península por no existir el objeto al que se refiere.
      El artículo, para muchos españoles, no es un gran aporte, puesto que en los manuales de historia de quienes hicieron E.G.B. ya enseñaban los americanismos de la lengua española como «tomate», «patata», «maíz». Los españoles están al corriente, gracias. ¿Le sorprenderá saber que también están al corriente de los (aproximadamente) cuatro mil vocablos de origen árabe en la lengua española?
      Por otro lado, se le podría contestar con el mismo tono del artículo que la «venganza» está servida, pues la llegada masiva hoy en día de sudamericanos en el territorio peninsular también está «enriqueciendo» nuestra lengua con los famosos anglicismos como «chequear», y un largo etc.
      Pienso que orientar artículos desde estos enfoques no es sino alentar debates estériles. La riqueza de su artículo residía precisamente en el estilo de su escritura y en el listado de americanismos que completa nuestro bagaje cultural. Gracias por ese aspecto, intentaré ignorar el otro.
      Muy atentamente,

  • En mi modesta opinión ¿Curazao no viene del portugés coraçao (corazón)? ¿Y bahama no proviene de la pronuciación en h aspirada por los colonos andaluces-canarios de baja mar debido a este efecto marino sobre las islas?
    Interesante artículo, un saludo .

  • De hecho, el desorden al escribir la palabra México viene de que los españoles no sabían pronunciar el sonido sh pues el nombre original es Meshico. Tampoco Shalapa y muchas otras mas.

    • Vamos por parte. ¿Perteneces a alguna cultura indígena? Por la foto entiendo que no, así que hay dos opciones: tus antepasados eran criollos (es decir, desciendes de los españoles que conquistaron y poblaron América) o llegaron de algún país europeo antes o después de la independencia. En ninguno de los dos casos tienes derecho a incluirte en los agraviados, entre otras cosas, porque si tus antepasados eran criollos (que no lo sé), fueron ellos los agresores. Mis antepasados eran agricultores en el norte de España, nunca tocaron un gramo de plata americana y posiblemente ni supiesen del imperio en esas tierras. Y así la mayoría de los españoles en Europa.
      No caigas en la trampa del nacionalismo, piensa por ti mismo. Te recuerdo que la mortandad inmensa de indígenas en el siglo XVI se debió a las enferemedades europeas para las que no tenían defensa. No es perdonable, pero tampoco fue intencionado. Las mayores matanzas de indígenas PLANEADAS Y POR INTERESES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS fueron llevadas a cabo por las élites criollas después de independizarse de España. No es casualidad que indios y esclavos, en su mayoría, optasen por ser fieles a España durante las guerras de independencia.
      Ningún país es un santo, ninguno es un demonio. Pero el odio no vale para nada, y menos siglos después de esos hechos.

      • El color de piel no es indicativo de lo que pretendes, después de Guerrero, la mayor parte del meztizaje fue producto de violaciones y posteriormente fruto del «pago» que debía hecerse para poder tener la «aprobación matrimonial». El color de piel no me hace Europeo. Si nací en tal o cual lugar soy nativo de ése lugar independientemente del color de piel.

  • Hay otro error: cacique proviene del mapudungun, no del taíno según recientes investigaciones y múltiples autores.
    También del mapudungun está «cahuín» que sería como un rumor de esos que te cuenta la vecina que escucho del vecino de la otra calle.

  • Todo muy bonito y talvez cierto, menos la palabra BARBACOA que viene del francés Barbecue o del Calabrés/Italiano siglo XII. («…de la barbe a la queue») Que es el método de empalar a un ciervo para poder asarlo. Costumbre francesa traída a América del norte.

  • Pues sí, ¿cuál es el problema? Todo el mundo sabe que en español hay muchísimos americanismos, no supone un desprecio a lo español ni nada de eso. La sociedad creada por los conquistadores y colonos españoles fue mestiza desde el principio, se fundió todo: personas, costumbres, palabras y cultura. Se creó una riquísima cultura muy variada y colorida y eso es un gran logro.

    • Muy romántica tu respuesta pero no es cierto lo que mencionas, tomarlo así es dar las gracias por los genocidios causados por los europeos que en esa época llegaron y destruyeron las avanzadas culturas que ya poblaban estos lugares desde hacía milenios atrás… No se fundió todo, más bien fundieron todo…

  • Aparte de lo que ya se ha dicho arriba, teniendo en cuenta que todas esas palabras hacen referencia a realidades que no existían en la península, creo que lo normal es adoptar el término original, no?

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