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6 de julio 2011    /   CREATIVIDAD
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Amovens: compartir coche es sostenible ¡y social!

6 de julio 2011    /   CREATIVIDAD     por          
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Si sólo un 2% de los automovilistas compartieran coche se ahorrarían diariamente más de 3 500 toneladas en emisiones de CO2 y 2 millones de euros en gasolina.

Ésta, que es sólo una frase del dossier de prensa de Amovens, podría por sí misma ser la única y exclusiva razón de su existencia. Sin embargo, compartir coche tiene, más allá del ramalazo sostenible, muchas otras ventajas.
Amovens nació con la idea de que el mundo tendiese a ser un lugar mejor y menos lleno de humo y cláxones. En ello siguen pero, quién lo iba a decir, el mayor impacto que está teniendo Amovens, es entre asistentes a festivales y otros eventos de ocio. Como cuenta Carlos Velarde, community manager de la start-up, «los festivales de música nos permiten darnos a conocer a un gran público. En eventos de estas características como puede ser el FIB o el BBK Live se producen miles de desplazamientos, por lo que es el momento perfecto para conocer gente, compartir coche y música».
Y aquí es donde empieza lo bueno. Si superamos el componente medioambiental que, a estas alturas de nuestra existencia, debería ser condición intrínseca para cualquier actividad que se desarrollara, nos queda una gran ocasión para conocer a personas con las mismas filias y fobias que uno mismo. «Nuestros usuarios, la gente que comparte coche no sólo ahorra dinero y reduce sus emisiones de CO2, sino que también está encantada con la experiencia humana que supone hacer algo colaborativo. Y la gente suele repetir», explica Velarde.
Volvamos un par de años atrás en el tiempo. Corría 2009 cuandoDiego Hidalgo, Máster en Sociología por la Universidad de Cambridge y José María Figueres, ex-presidente de Costa Rica, deciden comenzar la aventura. Dos años después se comienza a despertar la conciencia ecológica -a mayor o menor velocidad-, y la crisis hace que muchas personas se planteen soluciones que son perfectamente válidas y que, ni por asomo, habrían considerado antes. Es en este momento cuando Amovens ve su mayor crecimiento.
El servicio es totalmente gratuito y el único dinero que mueven los usuarios es a título particular y en concepto de pago por el combustible. ¿De dónde sale la financiaón de la start-up? «Nuestro modelo de negocios se basa en la venta de patrocinios para la página Web pública, y la venta de soluciones de coche compartido para organizaciones, ya sean empresas, administraciones o universidades, interesadas en fomentar esta práctica en su comunidad», señala Velarde.
Para unirse al movimiento del carpooling, que es así como se llama el invento, sólo hace falta un mínimo de voluntad, conciencia ecológica y las aptitudes sociales suficientes para no orinarse en los pantalones.

Si sólo un 2% de los automovilistas compartieran coche se ahorrarían diariamente más de 3 500 toneladas en emisiones de CO2 y 2 millones de euros en gasolina.

Ésta, que es sólo una frase del dossier de prensa de Amovens, podría por sí misma ser la única y exclusiva razón de su existencia. Sin embargo, compartir coche tiene, más allá del ramalazo sostenible, muchas otras ventajas.
Amovens nació con la idea de que el mundo tendiese a ser un lugar mejor y menos lleno de humo y cláxones. En ello siguen pero, quién lo iba a decir, el mayor impacto que está teniendo Amovens, es entre asistentes a festivales y otros eventos de ocio. Como cuenta Carlos Velarde, community manager de la start-up, «los festivales de música nos permiten darnos a conocer a un gran público. En eventos de estas características como puede ser el FIB o el BBK Live se producen miles de desplazamientos, por lo que es el momento perfecto para conocer gente, compartir coche y música».
Y aquí es donde empieza lo bueno. Si superamos el componente medioambiental que, a estas alturas de nuestra existencia, debería ser condición intrínseca para cualquier actividad que se desarrollara, nos queda una gran ocasión para conocer a personas con las mismas filias y fobias que uno mismo. «Nuestros usuarios, la gente que comparte coche no sólo ahorra dinero y reduce sus emisiones de CO2, sino que también está encantada con la experiencia humana que supone hacer algo colaborativo. Y la gente suele repetir», explica Velarde.
Volvamos un par de años atrás en el tiempo. Corría 2009 cuandoDiego Hidalgo, Máster en Sociología por la Universidad de Cambridge y José María Figueres, ex-presidente de Costa Rica, deciden comenzar la aventura. Dos años después se comienza a despertar la conciencia ecológica -a mayor o menor velocidad-, y la crisis hace que muchas personas se planteen soluciones que son perfectamente válidas y que, ni por asomo, habrían considerado antes. Es en este momento cuando Amovens ve su mayor crecimiento.
El servicio es totalmente gratuito y el único dinero que mueven los usuarios es a título particular y en concepto de pago por el combustible. ¿De dónde sale la financiaón de la start-up? «Nuestro modelo de negocios se basa en la venta de patrocinios para la página Web pública, y la venta de soluciones de coche compartido para organizaciones, ya sean empresas, administraciones o universidades, interesadas en fomentar esta práctica en su comunidad», señala Velarde.
Para unirse al movimiento del carpooling, que es así como se llama el invento, sólo hace falta un mínimo de voluntad, conciencia ecológica y las aptitudes sociales suficientes para no orinarse en los pantalones.

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