21 de enero 2015    /   CREATIVIDAD
por
 

Me quiero comer esa ilustración

21 de enero 2015    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Anna Keville-Joyce prepara comida, pero no como lo haría tu abuela un domingo cuando vas a verla -porque irás a verla, ¿no, descastado?-, sino que la pone a punto para que su aspecto sea apetecible para ser retratada o filmada. Anna es estilista de comida. «La comida es lo que más conozco. Entiendo cómo se mueve, cómo responde, cómo cuidarla, cómo hacerla durar, sus matices de colores y cuándo se va a secar y morir.  Es el medio que más me gusta».
Un día decidió que podría intentar cambiar ligeramente la naturaleza artística de su trabajo. Pensó que podía ir un poco más allá y convertir a los alimentos en una paleta de colores para dibujar. «Empecé con la Food Illustration como un chiste dentro de mi trabajo de Food Stylist. Fue tomando forma hasta llegar a ser otra parte de mi trabajo como freelancer», explica la propia estilista. Keville utiliza distintos materiales para componer sorprendentes ilustraciones directamente sobre los platos.

Tras los primeros experimentos, comenzaron a llegarle encargos. Dice que aprende y mejora a base de prueba y error, en un recorrido minucioso y lleno de mimo a los detalles. «No es dibujo, donde puedes borrar; ni es óleo, que te espera para que vuelvas y corrijas.  Solo tengo, por ejemplo, cinco minutos con la pulpa de pepino crudo para comunicar nubecitas tenues antes de que se ponga marrón», cuenta.
Más allá de su conocimiento profundo de los distintos alimentos, dice que encuentra inspiración en casi todo lo que ocurre a su alrededor. «Por ejemplo, bailo bastante tango, que me enseña a exponerme, enfocarme, escuchar y buscar  la creatividad, el chist, y lo bueno en todas circunstancias. Esas lecciones las llevo a todos mis proyectos.  Últimamente me vengo fijando e investigando sobre el fileteado (arte decorativo porteño), y su expresión de lineas orgánicas y trabajo de luz, sombra y profundidad. Además, consumo mucha música, mucho arte, mucha comida y estoy rodeada de gente creativa», declara la norteamericana.
vMM9L5
 
Keville-Joyce sigue el recorrido lógico y su próximo reto es que esas ilustraciones a base de comida, que tienen un marcado sentido estético, tengan también un sentido culinario. Es decir, que sean platos comestibles y sabrosos. «Este año espero realizar instalaciones de arte comestibles y también participar en eventos gastronómicos donde la ilustración será parte de la presentación de los platos», explica.
Cada uno de sus trabajos tiene fecha de caducidad. Ella lo asume como normal aunque eso le deje un regusto amargo. «Forma parte del proceso», dice. Al menos, en poco tiempo, sus trabajos serán devorados por alguien. Esa, que sepamos, es la mejor manera que tiene un plato de comida de esfumarse de la faz de la tierra.
4a9b0e1f2f298e16208886f72e62ff53 dc01af64c1f34e5f54f2e08c724507b6 71235fc46b903a0109d01780c4996f16 01f83e9f785c1e7cbd1c9d3ce4791ce6 8f79339cc4b7df2cb778ea156cf2b877 55a8ce_59f2a565e39e4e5db9f1a9f5306d3c94.jpg_srz_p_1020_680_75_22_0.50_1.20_0.00

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Anna Keville-Joyce prepara comida, pero no como lo haría tu abuela un domingo cuando vas a verla -porque irás a verla, ¿no, descastado?-, sino que la pone a punto para que su aspecto sea apetecible para ser retratada o filmada. Anna es estilista de comida. «La comida es lo que más conozco. Entiendo cómo se mueve, cómo responde, cómo cuidarla, cómo hacerla durar, sus matices de colores y cuándo se va a secar y morir.  Es el medio que más me gusta».
Un día decidió que podría intentar cambiar ligeramente la naturaleza artística de su trabajo. Pensó que podía ir un poco más allá y convertir a los alimentos en una paleta de colores para dibujar. «Empecé con la Food Illustration como un chiste dentro de mi trabajo de Food Stylist. Fue tomando forma hasta llegar a ser otra parte de mi trabajo como freelancer», explica la propia estilista. Keville utiliza distintos materiales para componer sorprendentes ilustraciones directamente sobre los platos.

Tras los primeros experimentos, comenzaron a llegarle encargos. Dice que aprende y mejora a base de prueba y error, en un recorrido minucioso y lleno de mimo a los detalles. «No es dibujo, donde puedes borrar; ni es óleo, que te espera para que vuelvas y corrijas.  Solo tengo, por ejemplo, cinco minutos con la pulpa de pepino crudo para comunicar nubecitas tenues antes de que se ponga marrón», cuenta.
Más allá de su conocimiento profundo de los distintos alimentos, dice que encuentra inspiración en casi todo lo que ocurre a su alrededor. «Por ejemplo, bailo bastante tango, que me enseña a exponerme, enfocarme, escuchar y buscar  la creatividad, el chist, y lo bueno en todas circunstancias. Esas lecciones las llevo a todos mis proyectos.  Últimamente me vengo fijando e investigando sobre el fileteado (arte decorativo porteño), y su expresión de lineas orgánicas y trabajo de luz, sombra y profundidad. Además, consumo mucha música, mucho arte, mucha comida y estoy rodeada de gente creativa», declara la norteamericana.
vMM9L5
 
Keville-Joyce sigue el recorrido lógico y su próximo reto es que esas ilustraciones a base de comida, que tienen un marcado sentido estético, tengan también un sentido culinario. Es decir, que sean platos comestibles y sabrosos. «Este año espero realizar instalaciones de arte comestibles y también participar en eventos gastronómicos donde la ilustración será parte de la presentación de los platos», explica.
Cada uno de sus trabajos tiene fecha de caducidad. Ella lo asume como normal aunque eso le deje un regusto amargo. «Forma parte del proceso», dice. Al menos, en poco tiempo, sus trabajos serán devorados por alguien. Esa, que sepamos, es la mejor manera que tiene un plato de comida de esfumarse de la faz de la tierra.
4a9b0e1f2f298e16208886f72e62ff53 dc01af64c1f34e5f54f2e08c724507b6 71235fc46b903a0109d01780c4996f16 01f83e9f785c1e7cbd1c9d3ce4791ce6 8f79339cc4b7df2cb778ea156cf2b877 55a8ce_59f2a565e39e4e5db9f1a9f5306d3c94.jpg_srz_p_1020_680_75_22_0.50_1.20_0.00

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Los edificios mágicos y nostálgicos de Anastasia Savinova
Cartográfica, el ‘censo’ de diseñadores de Madrid
Muebles diferentes para gente creativa
No son vírgenes destripadas: Así se conocía a la gente por dentro hace siglos
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El rollo legal de las cookies

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

ACEPTAR
Aviso de cookies