fbpx
10 de abril 2017    /   CINE/TV
por
fotografia  Chris Milne por la imagen de A. Atkins en OFFF.

Annie Atkins: la diseñadora gráfica de ‘Gran Hotel Budapest’

10 de abril 2017    /   CINE/TV     por        fotografia  Chris Milne por la imagen de A. Atkins en OFFF.
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Detrás de las grandes producciones hay personas invisibles sin las cuales una película podría venirse abajo. Ese es el caso de Annie Atkins, la experta en diseño gráfico para producciones cinematográficas que está detrás de series como Los Tudor y películas como TitanicGran Hotel Budapest de Wes Anderson o Bridge of spies, la última producción de Steven Spielberg.

El trabajo de Atkins, que acaba de visitar Barcelona para impartir una conferencia en el festival OFFF, consiste en diseñar piezas gráficas como telegramas, mapas para escapar de prisión, pasaportes, periódicos, tarjetas de visita, cartas de restaurantes o el recibo de haber abonado el almuerzo. En definitiva, «todas aquellas cosas en papel que utilizan los actores en el plató», explica ella misma.

Aunque se use en plató, el trabajo de Atkins no es el mismo que el de un decorador o un escenógrafo. «El profesional que hace los escenarios necesita una formación relacionada con la arquitectura. Para hacer lo que yo hago, es necesaria una formación clásica de diseño gráfico», indica.

Además de la formación en diseño, para el trabajo de Atkins es necesario conocer otras disciplinas. Por ejemplo, historia, moda, técnicas de impresión, literatura… Pocos trabajos de diseño son tan completos y complicados como el suyo.

«Cada vez que comienzo un nuevo proyecto me pongo muy nerviosa. Cada trabajo está relacionado con diferentes países o periodos históricos», especifica. «Para desarrollarlo tengo que aprender todo lo referente al arte de la época y cosas que nunca antes había hecho. Por ejemplo, cuando hice mi primer proyecto, Los Tudor, que se desarrolla en el siglo XV en Inglaterra, no sabía como hacer vidrieras o cómo escribir con una pluma».

El truco para que todo salga bien es «aprender muy rápido, ser consciente de que no lo puedes saber todo, pero tener la confianza de que al final va a funcionar».

Aunque pocos trabajos en el campo del diseño son tan apasionantes como el de ella, lo cierto es que en ocasiones el esfuerzo que requiere no se corresponde con la recompensa obtenida. Los meses de documentación histórica y de buscar las herramientas originales para hacer el diseño, darán lugar a piezas gráficas que tan solo se verán un par de segundos.

«No me importa que los espectadores lo vean solo unos segundos. Para mí es muy importante buscar máquinas de escribir o papeles antiguos para hacer el trabajo. Si lo haces todo digital, las posibilidades de que te equivoques son mayores. Las tipografías de las máquinas de escribir, por ejemplo. Si las haces muy grandes, se nota que no son de verdad. Además, utilizar las herramientas originales hace que el proceso sea más rápido. Se tarda mucho más en intentar que las cosas parezcan de verdad con técnicas digitales, que hacerlas directamente con herramientas de la época».

La mayor parte del trabajo de Annie Atkins está relacionado con recrear piezas del pasado. Sin embargo, ¿cómo sería hacer piezas gráficas para una película del futuro? ¿Cómo es el diseño gráfico del siglo XXII?

«Hubo una época en que me apetecía mucho trabajar en una película de ciencia ficción. Cuando lo conseguí, no me gustó nada. Cuando diseñas ese tipo de piezas estás sujeta a esa visión del futuro que han dado otros y no tienes apenas libertad. Aunque resulte curioso, con el diseño del pasado podemos hacer cosas más inesperadas y sorprendentes».

Los que, después de asistir a la charla de Annie Atkins en OFFF o de leer esta entrevista, deseen zambullirse en el mundo del diseño gráfico para cine, ahora tienen la oportunidad de aprender directamente de ella. Periódicamente, Atkins organiza talleres de dos días en Dublín en los que comparte su experiencia.

«En esos dos días intento que mis alumnos aprendan lo que yo he aprendido en diez años de trabajo. Son talleres intensos en los que cubrimos muchos temas, especialmente dos. El primero, que dejen a un lado sus ordenadores y hagan las cosas con las manos. El segundo, que en las películas está bien copiar. En otros trabajos se parte de una hoja en blanco y de la imaginación. En cine no pasa nada por partir de una pieza gráfica que ya existe para crear una nueva y original que a ti se te ocurra».

Detrás de las grandes producciones hay personas invisibles sin las cuales una película podría venirse abajo. Ese es el caso de Annie Atkins, la experta en diseño gráfico para producciones cinematográficas que está detrás de series como Los Tudor y películas como TitanicGran Hotel Budapest de Wes Anderson o Bridge of spies, la última producción de Steven Spielberg.

El trabajo de Atkins, que acaba de visitar Barcelona para impartir una conferencia en el festival OFFF, consiste en diseñar piezas gráficas como telegramas, mapas para escapar de prisión, pasaportes, periódicos, tarjetas de visita, cartas de restaurantes o el recibo de haber abonado el almuerzo. En definitiva, «todas aquellas cosas en papel que utilizan los actores en el plató», explica ella misma.

Aunque se use en plató, el trabajo de Atkins no es el mismo que el de un decorador o un escenógrafo. «El profesional que hace los escenarios necesita una formación relacionada con la arquitectura. Para hacer lo que yo hago, es necesaria una formación clásica de diseño gráfico», indica.

Además de la formación en diseño, para el trabajo de Atkins es necesario conocer otras disciplinas. Por ejemplo, historia, moda, técnicas de impresión, literatura… Pocos trabajos de diseño son tan completos y complicados como el suyo.

«Cada vez que comienzo un nuevo proyecto me pongo muy nerviosa. Cada trabajo está relacionado con diferentes países o periodos históricos», especifica. «Para desarrollarlo tengo que aprender todo lo referente al arte de la época y cosas que nunca antes había hecho. Por ejemplo, cuando hice mi primer proyecto, Los Tudor, que se desarrolla en el siglo XV en Inglaterra, no sabía como hacer vidrieras o cómo escribir con una pluma».

El truco para que todo salga bien es «aprender muy rápido, ser consciente de que no lo puedes saber todo, pero tener la confianza de que al final va a funcionar».

Aunque pocos trabajos en el campo del diseño son tan apasionantes como el de ella, lo cierto es que en ocasiones el esfuerzo que requiere no se corresponde con la recompensa obtenida. Los meses de documentación histórica y de buscar las herramientas originales para hacer el diseño, darán lugar a piezas gráficas que tan solo se verán un par de segundos.

«No me importa que los espectadores lo vean solo unos segundos. Para mí es muy importante buscar máquinas de escribir o papeles antiguos para hacer el trabajo. Si lo haces todo digital, las posibilidades de que te equivoques son mayores. Las tipografías de las máquinas de escribir, por ejemplo. Si las haces muy grandes, se nota que no son de verdad. Además, utilizar las herramientas originales hace que el proceso sea más rápido. Se tarda mucho más en intentar que las cosas parezcan de verdad con técnicas digitales, que hacerlas directamente con herramientas de la época».

La mayor parte del trabajo de Annie Atkins está relacionado con recrear piezas del pasado. Sin embargo, ¿cómo sería hacer piezas gráficas para una película del futuro? ¿Cómo es el diseño gráfico del siglo XXII?

«Hubo una época en que me apetecía mucho trabajar en una película de ciencia ficción. Cuando lo conseguí, no me gustó nada. Cuando diseñas ese tipo de piezas estás sujeta a esa visión del futuro que han dado otros y no tienes apenas libertad. Aunque resulte curioso, con el diseño del pasado podemos hacer cosas más inesperadas y sorprendentes».

Los que, después de asistir a la charla de Annie Atkins en OFFF o de leer esta entrevista, deseen zambullirse en el mundo del diseño gráfico para cine, ahora tienen la oportunidad de aprender directamente de ella. Periódicamente, Atkins organiza talleres de dos días en Dublín en los que comparte su experiencia.

«En esos dos días intento que mis alumnos aprendan lo que yo he aprendido en diez años de trabajo. Son talleres intensos en los que cubrimos muchos temas, especialmente dos. El primero, que dejen a un lado sus ordenadores y hagan las cosas con las manos. El segundo, que en las películas está bien copiar. En otros trabajos se parte de una hoja en blanco y de la imaginación. En cine no pasa nada por partir de una pieza gráfica que ya existe para crear una nueva y original que a ti se te ocurra».

Compártelo twitter facebook whatsapp
Juego de Tronos para emprendedores
No te dejes engañar: ‘Big Little Lies’ no es una serie de marujas
Steve Jobs, el hippy millonario
Los puñeteros unicornios: Los vídeos del viernes
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 2
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *