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8 de abril 2016    /   CREATIVIDAD
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Sexo en gravedad cero a cambio de micromecenazgo

8 de abril 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Si eres de esas personas que ya ha practicado sexo en todos los lugares de la tierra, Antonio Dyaz tiene la solución para rescatar a tu vida amorosa y la de tu pareja (o parejas) de la apatía y el aburrimiento: una orgía en gravedad cero.

En todo caso, si los viajes espaciales te dan miedo, tal vez te convenza más una entrada doble para un club liberal de swingers pertrechado de un dildo de diseño. Si, por casualidad, eres más de comer, en el sentido nutritivo del término, lo que necesitas es, sin lugar a dudas, una cena con Antonio Dyaz.

Para conseguir cualquiera de estas tres cosas solo tendrás que colaborar en la campaña de micromecenazgo que la editorial Ink Me ha organizado para conseguir el dinero necesario para publicar Sexo Cero en Gravedad Cero, el más reciente poemario de Dyaz.

«Todo comenzó cuando Suso Saiz me encargó la letra para un aria que iba a cantar Ainhoa Arteta en uno de sus discos», explica Antonio Dyaz. «El disco al final no salió, pero yo escribí la Canción de cuna para un niño biónico. Por otra parte tenía un poema llamado Ella cubista, que me dio la idea de desarrollar atmósferas futuristas desde un prisma excitante y húmedo. El resultado es un recorrido por situaciones y ambientes de otros planetas, otras tecnologías, pero añadiendo el calor humano y el deseo como motor de nuestras acciones, cosa que no suele verse nunca en las novelas o películas de ciencia ficción».

Cuando Antonio Dyaz habla de música, cine y literatura, conoce el terreno que pisa y, por experiencia, sabe que no es una superficie excesivamente firme. Junto a su faceta de poeta, lleva años desarrollando la de director de cine y músico, profesiones que, en nuestro país, son casi tan arriesgadas y tan poco prometedoras como la de astronauta.

«No lo sabes tú bien… Solo he trabajado una vez para alguien y fue como informático en una agencia de detectives, a los 18 años. A partir de entonces todo lo que he montado, como editoriales, productoras, etc., tiene que ver con la creación.

»En ese sentido, desde muy jovencito soy artista, pero también empresario o, como ahora lo llaman, emprendedor. Eso me ayuda a verlas venir, pero es duro. Fíjate que este será mi décimo libro, he estrenado tres largometrajes como director y un buen puñado más como productor, he editado discos, escrito cientos de artículos… ¡pero vivo en una buhardilla!».

Sexo Cero en Gravedad Cero no es un mero poemario lúbrico. Podríamos decir que es un hito literario que inaugura un nuevo género: la «Ciencia-Fricción».

«Desde siempre soy un gran consumidor de ciencia ficción, tanto en literatura como en cine. Y el sexo ha sido motor de otros proyectos, como el largometraje SeX (2005) o la instalación P.U.B.I.S. Project que hice en Salamanca.

»Además, mi primera novela Fabius dormido ya mezclaba temas como la invasión de la tecnología en el cuerpo con las pulsiones sexuales y la manipulación genética. En la segunda mitad de mi novela Unicornio se respira la misma atmósfera libidinosa y sensual, pero con escenarios de otros planetas y con planteamientos muy cyberpunk, movimiento literario con el que me siento especialmente identificado».

Por último, aunque debería ser lo primero, el libro cuenta con el prólogo del músico y actor Coque Malla, y las ilustraciones del que tal vez sea el mejor ilustrador erótico español: Miguel Ángel Martín.

«Quien tiene un amigo tiene un tesoro. En este caso tengo dos. A Coque Malla lo conocí en 2002 en un festival de cine y fue un flechazo mutuo. Desde entonces hemos colaborado en un montón de proyectos. Hay una admiración mutua y una fascinante falta de prejuicios: a mí me aburre el rock y a él la música electrónica, pero los dos nos metemos en el mundo del otro.

»Con Miguel Ángel Martín sucede lo mismo. Lo conozco desde principios de los años 90, cuando él vivía con Andrés Noarbe, el precursor del sello RoToR, y parte de Esplendor Geométrico, y yo tocaba con mi grupo de música electrónica El sueño de Hyparco. Habíamos coincidido desde entonces muchas veces, pero nunca habíamos hecho nada juntos».

Aquellos que quieran que de una vez por todas Miguel Ángel Martín y Antonio Dyaz hagan un proyecto juntos, pueden colaborar para que este libro se haga realidad, participando en la campaña de microcréditos organizada a través de la plataforma Verkami. Los que lo hagan, recibirán las diferentes recompensas establecidas según las aportaciones.

Por ejemplo, los que solo quieran el libro, un marcapáginas y una invitación a la presentación, necesitan aportar tan solo 10 euros. Los que deseen conseguir el libro, el dildo y algunas otras cosas, deberán aportar 100 euros. Los que quieran todos esos regalos y además las entradas a un club de swingers, 150 euros.

Aquellos que no se conformen con otra cosa que no sea la orgía en gravedad cero tendrán que abonar 1.000.000 de euros. Eso sí, esta opción incluye el libro, el dildo, varios regalos más y seguro que se le puede decir al piloto que, de camino al espacio exterior, pase antes por Panamá, para desbloquear algunos fondos y obtener un poco de liquidez.

Si eres de esas personas que ya ha practicado sexo en todos los lugares de la tierra, Antonio Dyaz tiene la solución para rescatar a tu vida amorosa y la de tu pareja (o parejas) de la apatía y el aburrimiento: una orgía en gravedad cero.

En todo caso, si los viajes espaciales te dan miedo, tal vez te convenza más una entrada doble para un club liberal de swingers pertrechado de un dildo de diseño. Si, por casualidad, eres más de comer, en el sentido nutritivo del término, lo que necesitas es, sin lugar a dudas, una cena con Antonio Dyaz.

Para conseguir cualquiera de estas tres cosas solo tendrás que colaborar en la campaña de micromecenazgo que la editorial Ink Me ha organizado para conseguir el dinero necesario para publicar Sexo Cero en Gravedad Cero, el más reciente poemario de Dyaz.

«Todo comenzó cuando Suso Saiz me encargó la letra para un aria que iba a cantar Ainhoa Arteta en uno de sus discos», explica Antonio Dyaz. «El disco al final no salió, pero yo escribí la Canción de cuna para un niño biónico. Por otra parte tenía un poema llamado Ella cubista, que me dio la idea de desarrollar atmósferas futuristas desde un prisma excitante y húmedo. El resultado es un recorrido por situaciones y ambientes de otros planetas, otras tecnologías, pero añadiendo el calor humano y el deseo como motor de nuestras acciones, cosa que no suele verse nunca en las novelas o películas de ciencia ficción».

Cuando Antonio Dyaz habla de música, cine y literatura, conoce el terreno que pisa y, por experiencia, sabe que no es una superficie excesivamente firme. Junto a su faceta de poeta, lleva años desarrollando la de director de cine y músico, profesiones que, en nuestro país, son casi tan arriesgadas y tan poco prometedoras como la de astronauta.

«No lo sabes tú bien… Solo he trabajado una vez para alguien y fue como informático en una agencia de detectives, a los 18 años. A partir de entonces todo lo que he montado, como editoriales, productoras, etc., tiene que ver con la creación.

»En ese sentido, desde muy jovencito soy artista, pero también empresario o, como ahora lo llaman, emprendedor. Eso me ayuda a verlas venir, pero es duro. Fíjate que este será mi décimo libro, he estrenado tres largometrajes como director y un buen puñado más como productor, he editado discos, escrito cientos de artículos… ¡pero vivo en una buhardilla!».

Sexo Cero en Gravedad Cero no es un mero poemario lúbrico. Podríamos decir que es un hito literario que inaugura un nuevo género: la «Ciencia-Fricción».

«Desde siempre soy un gran consumidor de ciencia ficción, tanto en literatura como en cine. Y el sexo ha sido motor de otros proyectos, como el largometraje SeX (2005) o la instalación P.U.B.I.S. Project que hice en Salamanca.

»Además, mi primera novela Fabius dormido ya mezclaba temas como la invasión de la tecnología en el cuerpo con las pulsiones sexuales y la manipulación genética. En la segunda mitad de mi novela Unicornio se respira la misma atmósfera libidinosa y sensual, pero con escenarios de otros planetas y con planteamientos muy cyberpunk, movimiento literario con el que me siento especialmente identificado».

Por último, aunque debería ser lo primero, el libro cuenta con el prólogo del músico y actor Coque Malla, y las ilustraciones del que tal vez sea el mejor ilustrador erótico español: Miguel Ángel Martín.

«Quien tiene un amigo tiene un tesoro. En este caso tengo dos. A Coque Malla lo conocí en 2002 en un festival de cine y fue un flechazo mutuo. Desde entonces hemos colaborado en un montón de proyectos. Hay una admiración mutua y una fascinante falta de prejuicios: a mí me aburre el rock y a él la música electrónica, pero los dos nos metemos en el mundo del otro.

»Con Miguel Ángel Martín sucede lo mismo. Lo conozco desde principios de los años 90, cuando él vivía con Andrés Noarbe, el precursor del sello RoToR, y parte de Esplendor Geométrico, y yo tocaba con mi grupo de música electrónica El sueño de Hyparco. Habíamos coincidido desde entonces muchas veces, pero nunca habíamos hecho nada juntos».

Aquellos que quieran que de una vez por todas Miguel Ángel Martín y Antonio Dyaz hagan un proyecto juntos, pueden colaborar para que este libro se haga realidad, participando en la campaña de microcréditos organizada a través de la plataforma Verkami. Los que lo hagan, recibirán las diferentes recompensas establecidas según las aportaciones.

Por ejemplo, los que solo quieran el libro, un marcapáginas y una invitación a la presentación, necesitan aportar tan solo 10 euros. Los que deseen conseguir el libro, el dildo y algunas otras cosas, deberán aportar 100 euros. Los que quieran todos esos regalos y además las entradas a un club de swingers, 150 euros.

Aquellos que no se conformen con otra cosa que no sea la orgía en gravedad cero tendrán que abonar 1.000.000 de euros. Eso sí, esta opción incluye el libro, el dildo, varios regalos más y seguro que se le puede decir al piloto que, de camino al espacio exterior, pase antes por Panamá, para desbloquear algunos fondos y obtener un poco de liquidez.

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