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28 de febrero 2014    /   CREATIVIDAD
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Anuncios de periódicos del XIX y XX

28 de febrero 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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El siglo XIX avanzaba hacia su fin. Los periódicos, entonces, eran más el brazo escribiente de una ideología política que un negocio lucrativo. Aun así los editores intentaban financiarse con publicidad.

La evolución de los anuncios, en sus comienzos, fue despacio.

En la mayoría no aparecían elementos gráficos. Tan solo había texto.

 

A principios del XX la publicidad se hizo más habitual en las publicaciones españolas.

También fue creciendo su espacio dentro de las páginas,

y sus enunciados e ilustraciones se hicieron más sofisticadas.

 

Entramos en la hemeroteca y revisamos decenas de diarios que El Imparcial publicó en 1885.

También de El Sol, en su año de fundación (1917) y el posterior (1918);

y de la revista Lecturas en su época más bella: cuando hablaba de literatura (años 30).

 

Estos son algunos anuncios de las tres publicaciones escogidos al azar.

 

Anuncios en El Imparcial (1885)

i1

El restaurador universal del cabello de la Señora S.A. Allen. «Hace desaparecer muy pronto la caspa» y «no es un tinte, y de consiguiente es perfectamente inofensivo».

i6

Pilules de Blancard. Contra la «pobreza de la sangre y la debilidad de temperamento». Y para que no compren otra marca advierten: «Exigir nuestra firma adjunta puesta al pie de un rótulo verde», «Desconfíese de las falsificaciones».

i3

La costura a máquina a final del siglo XIX.

i4

Flor de Ramillete de Bodas. «Para hermosear la tez». «Es absolutamente imposible conocer en la belleza que proporciona la mano del arte».

i5

Vino «con todos los principios nutritivos de la carne» :-/

i7

Tintura para los cabellos y la barba. La única inofensiva.

i8

Homeopatía para los niños y contra la sífilis.

l10

«No más ladrones ni en las casas ni las habitaciones» con una llave que insinúa una pistola.

l12

Dos anuncios. Mantequerías Leonesas, dos siglos después, continúa como una tienda de referencia en «comestibles finos» y embutidos de calidad. Abajo, un restaurante vegetariano, con un «maitre d’hótel de los más renombrados del extranjero y un jefe de cocina de primer orden», situado en la Carrera de San Jerónimo de Madrid.

nino

En El Imparcial se mezclaban anuncios y esquelas en la misma página, al final del periódico. El 17 de enero de 1885 el niño Miguel Malo subió al cielo y lo contaron así.

Anuncios en El Sol (1917 y 1918)

s2

El Corte Inglés, en sus orígenes.

s1

La Compañía General Española de Electricidad estaba en un lugar emblemático del país: Puerta del Sol, 1 (Madrid).

s5

Digestónico. «¡Es una gran verdad».

s4

Cura del cáncer con «fuertes intensidades radium y rayos X» y «sin los peligros y molestias de las operaciones quirúrgicas».

s3

En el XXI se habla del Síndrome de Gourmand (pasión irresistible por la gastronomía) como algo novedoso. Incluso una editorial británica ha llamado así a su exquisita publicación sobre la cultura culinaria: The Gourmand. Pero la denominación no es nueva. Ha sido rescatada del pasado.

s7

«La mujer, los hijos, el casero, el sastre, el mueblista, el zapatero… Todos, todos piden más y más cada día. Sin embargo, usted no puede trabajar ya más». Pobre hombre…

s8

Papel de fumar Bambú.

s9

Cadillac. «Se espera incesantemente la llegada a Madrid de unos cuantos modelos del tipo 1918, entre ellos una preciosa Limousine de población».

s10

«Con raya natural».

s11

¡Fiesta a 10 pesetas!

p1

Calzados ¡¡Eureka!! «Causan admiración por ser los MEJORES». Sin complejos.

p4

«¡¡¡Españoles: No dejarse sorprender por dentífricos extranjeros!!!».

p3

En los anuncios de esta época son frecuentes las referencias a la fabricación estadounidense como garantía de calidad.

p5

El reloj moderno.

p6

La electricidad empezaba a sustituir al carbón.

p7

Azufre. «Haced pronto vuestros pedidos».

p8

Fisan. «Insustituible para la toilette diaria».

p9

El anuncio de máquinas Singer, actualizado respecto al de 1885.

p12

Pescado fresco en Madrid.

Anuncios en Lecturas (1933)

l1

Hermoso pecho con las Pilules Orientales.

l2

«¿Cuál de estos hombres no tiene callos?». Lo ponen difícil.

l3

Delgadose. «Desaparición de la gordura superflua».

l4

Productos norteamericanos de gran belleza.

l5

«¡Ah, picarona!…». ¡Presumida!

l6

Un viaje al mundo por 50 pesetas.

l7

«Pruebe usted esto esta noche y parezca 10 años más joven». Sin exagerar.

l8

«¡¡Hay que curar la causa!!».

l9

Y para despedirnos, tengan algo muy en cuenta: «La experiencia aconseja variedad y elegancia en el vestir».

 

El siglo XIX avanzaba hacia su fin. Los periódicos, entonces, eran más el brazo escribiente de una ideología política que un negocio lucrativo. Aun así los editores intentaban financiarse con publicidad.

La evolución de los anuncios, en sus comienzos, fue despacio.

En la mayoría no aparecían elementos gráficos. Tan solo había texto.

 

A principios del XX la publicidad se hizo más habitual en las publicaciones españolas.

También fue creciendo su espacio dentro de las páginas,

y sus enunciados e ilustraciones se hicieron más sofisticadas.

 

Entramos en la hemeroteca y revisamos decenas de diarios que El Imparcial publicó en 1885.

También de El Sol, en su año de fundación (1917) y el posterior (1918);

y de la revista Lecturas en su época más bella: cuando hablaba de literatura (años 30).

 

Estos son algunos anuncios de las tres publicaciones escogidos al azar.

 

Anuncios en El Imparcial (1885)

i1

El restaurador universal del cabello de la Señora S.A. Allen. «Hace desaparecer muy pronto la caspa» y «no es un tinte, y de consiguiente es perfectamente inofensivo».

i6

Pilules de Blancard. Contra la «pobreza de la sangre y la debilidad de temperamento». Y para que no compren otra marca advierten: «Exigir nuestra firma adjunta puesta al pie de un rótulo verde», «Desconfíese de las falsificaciones».

i3

La costura a máquina a final del siglo XIX.

i4

Flor de Ramillete de Bodas. «Para hermosear la tez». «Es absolutamente imposible conocer en la belleza que proporciona la mano del arte».

i5

Vino «con todos los principios nutritivos de la carne» :-/

i7

Tintura para los cabellos y la barba. La única inofensiva.

i8

Homeopatía para los niños y contra la sífilis.

l10

«No más ladrones ni en las casas ni las habitaciones» con una llave que insinúa una pistola.

l12

Dos anuncios. Mantequerías Leonesas, dos siglos después, continúa como una tienda de referencia en «comestibles finos» y embutidos de calidad. Abajo, un restaurante vegetariano, con un «maitre d’hótel de los más renombrados del extranjero y un jefe de cocina de primer orden», situado en la Carrera de San Jerónimo de Madrid.

nino

En El Imparcial se mezclaban anuncios y esquelas en la misma página, al final del periódico. El 17 de enero de 1885 el niño Miguel Malo subió al cielo y lo contaron así.

Anuncios en El Sol (1917 y 1918)

s2

El Corte Inglés, en sus orígenes.

s1

La Compañía General Española de Electricidad estaba en un lugar emblemático del país: Puerta del Sol, 1 (Madrid).

s5

Digestónico. «¡Es una gran verdad».

s4

Cura del cáncer con «fuertes intensidades radium y rayos X» y «sin los peligros y molestias de las operaciones quirúrgicas».

s3

En el XXI se habla del Síndrome de Gourmand (pasión irresistible por la gastronomía) como algo novedoso. Incluso una editorial británica ha llamado así a su exquisita publicación sobre la cultura culinaria: The Gourmand. Pero la denominación no es nueva. Ha sido rescatada del pasado.

s7

«La mujer, los hijos, el casero, el sastre, el mueblista, el zapatero… Todos, todos piden más y más cada día. Sin embargo, usted no puede trabajar ya más». Pobre hombre…

s8

Papel de fumar Bambú.

s9

Cadillac. «Se espera incesantemente la llegada a Madrid de unos cuantos modelos del tipo 1918, entre ellos una preciosa Limousine de población».

s10

«Con raya natural».

s11

¡Fiesta a 10 pesetas!

p1

Calzados ¡¡Eureka!! «Causan admiración por ser los MEJORES». Sin complejos.

p4

«¡¡¡Españoles: No dejarse sorprender por dentífricos extranjeros!!!».

p3

En los anuncios de esta época son frecuentes las referencias a la fabricación estadounidense como garantía de calidad.

p5

El reloj moderno.

p6

La electricidad empezaba a sustituir al carbón.

p7

Azufre. «Haced pronto vuestros pedidos».

p8

Fisan. «Insustituible para la toilette diaria».

p9

El anuncio de máquinas Singer, actualizado respecto al de 1885.

p12

Pescado fresco en Madrid.

Anuncios en Lecturas (1933)

l1

Hermoso pecho con las Pilules Orientales.

l2

«¿Cuál de estos hombres no tiene callos?». Lo ponen difícil.

l3

Delgadose. «Desaparición de la gordura superflua».

l4

Productos norteamericanos de gran belleza.

l5

«¡Ah, picarona!…». ¡Presumida!

l6

Un viaje al mundo por 50 pesetas.

l7

«Pruebe usted esto esta noche y parezca 10 años más joven». Sin exagerar.

l8

«¡¡Hay que curar la causa!!».

l9

Y para despedirnos, tengan algo muy en cuenta: «La experiencia aconseja variedad y elegancia en el vestir».

 

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Opiniones 8
  • «¡¡Hay que curar la causa!!».

    Curiosos ver cuanto a evolucionado la publicidad hasta convertirse hoy en día en lo que es, un medio capaz de producir auténtica basura refrita, o de crear auténticas obras de arte dignas llenas de ingenio.

    • O, lo que es lo mismo: «Curiosos ver cuan poco a evolucionado la publicidad y que ya fuese lo que hoy en dia es, un medio capaz de producir auténtica basura refrita, o de crear auténticas obras de artes dignas llenas de ingenio»

      (las comillas las he puesto para poder reproducir las faltas, pero es que el chiste era poder repetir la frase lo más cercana posible, al ser un cliché tan falso en este caso pero algo que se dice tanto que seguro ya se lo cree la gente)

  • Interesante lo del restaurante vegetariano en 1885, debió ser algo inusual para la época, sería interesante saber más acerca de su historia.

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