2 de febrero 2015    /   IDEAS
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Tenemos que asumir una pérdida que nunca lamentaremos lo suficiente: que Pepe Rubianes no hiciese un monólogo sobre los ‘cuñaos’, esas personas cuya vida gira alrededor del lema «aparta, que tú no sabes».
Ellos sí saben. De todo. No como tú ni yo. De redes sociales también.
¿Rubianes habría dedicado una parte de su monólogo a los triunfos del ‘cuñao’ en Twitter, Facebook, Instagram? E incluso Tumblr. Nunca lo sabremos, pero una cosa está clara: nada se les resiste. Es lo que tiene ser los más espabilados de la familia.
Perdón, ‘espabilaos’.
Y sin arrugarse. Las fotos en las redes molan —todos los ‘cuñaos’ dominan el verbo molar. Y ellos saben un montón de fotos: copy & paste—; todos los ‘cuñaos’ dominan los neologismos en inglés, además de los atajos.
¿Y el autor?
Si los autores fuesen tan ‘espabilaos’ como ellos, se ganarían la vida con las fotos. Serían famosos, populares. Pero no saben. Bueno, algunos lo intentan dejando su firma. La meten en una esquina. «Para no estropear el encuadre», dicen. Vaya tontería, ni encuadres ni encuadras. Apunta: Crop. Sin hacer cropping, en internet no eres nada. In-dis-pen-sa-ble, porque las firmas de los autores distraen un montón del objetivo principal: TÚ.
Una ciberestrella forjada foto a foto.
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Antes se llevaban más los blogs, pero tienen peligro: el copy & paste se te puede girar en contra y el cropping no sirve. Sucede cuando alguien tiene la ocurrencia de seleccionar un parágrafo y darle a «buscar en Google». Pueden aparecer demasiadas coincidencias. Miles. El riesgo es grande. En cambio, encontrar los autores de las fotos no es tan trivial. Bueno, en realidad es cada vez más fácil porque mejoraron los motores de búsqueda inversa de fotos. Pero es igual; los triunfadores saben aprovechar el momento. Luego ya veremos; el buen ‘cuñao’ es un ninja de la optimización de recursos para la gloria.
¿Que estalla otra guerra en Oriente Medio? Elaborar datos, leer declaraciones de uno y otro lado, escribir, corregir… son demasiadas letras. Y trabajo. Nada que ver con buscar «niño escombro» en un buscador de fotos, crop, colgarla en Twitter diciendo algo asquerosamente demagógico, y hala, docenas de retuits. Es igual el escenario real de la foto porque todos los escombros son iguales.
¿Que llegan fiestas? La Navidad mismo. Es un buen momento para colgar fotos de trabajadores orientales fabricando artículos de regalo en condiciones pésimas: China, Vietnam, Bangladesh. Acompáñala de una frase culpabilizante que contenga un «qué triste» y siéntate a esperar que lluevan cientos de ‘megustaneses’.
Puedes aprovechar cualquier cosa de la actualidad. Lo que sea. Todo tiene foto en internet y una lectura demagógica capaz de remover las tripas a las ovejas de Teresa de Calcuta. Y si no, piensa en cuántos niños han contraído [algo-feo-aquí] mientras leías ese artículo. ¿Y mientras yo lo escribía?
Si es que no sabemos.

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Tenemos que asumir una pérdida que nunca lamentaremos lo suficiente: que Pepe Rubianes no hiciese un monólogo sobre los ‘cuñaos’, esas personas cuya vida gira alrededor del lema «aparta, que tú no sabes».
Ellos sí saben. De todo. No como tú ni yo. De redes sociales también.
¿Rubianes habría dedicado una parte de su monólogo a los triunfos del ‘cuñao’ en Twitter, Facebook, Instagram? E incluso Tumblr. Nunca lo sabremos, pero una cosa está clara: nada se les resiste. Es lo que tiene ser los más espabilados de la familia.
Perdón, ‘espabilaos’.
Y sin arrugarse. Las fotos en las redes molan —todos los ‘cuñaos’ dominan el verbo molar. Y ellos saben un montón de fotos: copy & paste—; todos los ‘cuñaos’ dominan los neologismos en inglés, además de los atajos.
¿Y el autor?
Si los autores fuesen tan ‘espabilaos’ como ellos, se ganarían la vida con las fotos. Serían famosos, populares. Pero no saben. Bueno, algunos lo intentan dejando su firma. La meten en una esquina. «Para no estropear el encuadre», dicen. Vaya tontería, ni encuadres ni encuadras. Apunta: Crop. Sin hacer cropping, en internet no eres nada. In-dis-pen-sa-ble, porque las firmas de los autores distraen un montón del objetivo principal: TÚ.
Una ciberestrella forjada foto a foto.
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Antes se llevaban más los blogs, pero tienen peligro: el copy & paste se te puede girar en contra y el cropping no sirve. Sucede cuando alguien tiene la ocurrencia de seleccionar un parágrafo y darle a «buscar en Google». Pueden aparecer demasiadas coincidencias. Miles. El riesgo es grande. En cambio, encontrar los autores de las fotos no es tan trivial. Bueno, en realidad es cada vez más fácil porque mejoraron los motores de búsqueda inversa de fotos. Pero es igual; los triunfadores saben aprovechar el momento. Luego ya veremos; el buen ‘cuñao’ es un ninja de la optimización de recursos para la gloria.
¿Que estalla otra guerra en Oriente Medio? Elaborar datos, leer declaraciones de uno y otro lado, escribir, corregir… son demasiadas letras. Y trabajo. Nada que ver con buscar «niño escombro» en un buscador de fotos, crop, colgarla en Twitter diciendo algo asquerosamente demagógico, y hala, docenas de retuits. Es igual el escenario real de la foto porque todos los escombros son iguales.
¿Que llegan fiestas? La Navidad mismo. Es un buen momento para colgar fotos de trabajadores orientales fabricando artículos de regalo en condiciones pésimas: China, Vietnam, Bangladesh. Acompáñala de una frase culpabilizante que contenga un «qué triste» y siéntate a esperar que lluevan cientos de ‘megustaneses’.
Puedes aprovechar cualquier cosa de la actualidad. Lo que sea. Todo tiene foto en internet y una lectura demagógica capaz de remover las tripas a las ovejas de Teresa de Calcuta. Y si no, piensa en cuántos niños han contraído [algo-feo-aquí] mientras leías ese artículo. ¿Y mientras yo lo escribía?
Si es que no sabemos.

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