22 de septiembre 2014    /   CREATIVIDAD
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Las cuatro palabras del apocalipsis creativo

22 de septiembre 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuatro son las voces del apocalipsis creativo: tontería, no-es-nuevo, obvio y no-te-esfuerces. Voces que matan ideas balbucientes.

Una tarde en la que el cubo para envases no admitió otro yogur, tuve una idea: una caja de cartón con yogures sabor a APRENDER, AMAR, CREAR, SER AUTOSUFICIENTE. Después vi otros yogures apilados sobre los primeros: sabores a imprevistos, a obligaciones… Me pareció una curiosa imagen para expresar cómo se embota la cabeza cuando está pendiente de más cosas de las que debiera. Decidí materializar la idea en fotografías y acompañarla de un texto sencillo.

Limpiaba los envases vacíos de yogur bajo el fregadero de la cocina cuando unas voces se sucedieron dentro de la cabeza.

TONTERÍA (la primera voz)
—Si haces eso, nadie te tomará en serio en adelante — dijo tontería solemne.
—¿Por qué es una tontería? —dije—. ¿Hay un artefacto que establece qué es una tontería y qué digno de un sabio? Y si tal aparato existiera, ¿por qué debería seguir su veredicto?
—(…)
—El reverendo protestante Milton Wright de Iowa, un pilar de la comunidad, dijo a los periódicos: «¿Volar? ¡Qué tontería!… Si Dios hubiera querido que el hombre volara, le hubiera dado alas».

Tontería miró a la ventana.

—Sí, tontería, tú estabas allí. ¿Recuerdas qué paso? Los hijos del reverendo, Orville y Wilbur, no escucharon a su padre… Y gracias a los hermanos Wright fue posible el primer vuelo a motor de la historia.

Tontería se esfumó. Por supuesto que mi idea era mucho más simple que el avión, pero no quise consentir que tontería la matara. La voz tontería asesina cada día millones de ideas. La mía no sería una.

NO-ES-NUEVO (la segunda voz)
—Desiste —dijo no-es-nuevo con un bostezo—. Otros antes que tú dijeron que la mente tenía límites.
—Lo sé. Leí a Arthur Conan Doyle —dije—. Y Doyle leyó otras novelas de detectives y El Quijote antes de parir Sherlock Holmes.
—(…)
—Eres una voz amargada. La voz de quienes gritan: «Todo está hecho» y esperan que la vida pase, sin hacer nada.
—(…)
—Si por ti fuera, Homero no hubiera recopilado las historias del pueblo.
—(…)
—Niegas que las ideas sean retomadas, reinterpretadas, adornadas… Que la cabeza tiene un límite lo sé. Ahora quiero contarlo a mi manera.
Y no-es-nuevo se marchó.

ES-OBVIO (la tercera voz)
—Es obvio… —dijo es-obvio— que es malo llenar la cabeza de muchas cosas.
—Para unos más que para otros.
—(…)
—Y tú desconoces qué es obvio y qué no lo es —dije—. Te lo explico: es obvio que la nieve es blanca. Lo que no es obvio es por qué gusta o disgusta la nieve. Y no porque la nieve sea blanca dejaré de hablar de ella.
—(…)
—Es obvio que la mente se embota con demasiadas cosas. No pretendo erigirme en un descubridor, sino contarlo como a mi me place.
—(…)
—¿No tienes más qué decir? ¡Largo!

A es-obvio le ocurre como a su hermana no-es-nuevo: odia las formas. Es-obvio también confunde el QUÉ con el POR QUÉ. Lo segundo no le interesa.

NO-TE-ESFUERCES (la cuarta voz)
—Las cosas nunca salen como están en la cabeza —dijo la voz no-te-esfuerces.
—Nunca es tajante —dije.
—Te lo diré de otra manera —con una sonrisita—: más de una vez hay un abismo entre lo que aparece en la imaginación y lo que se plasma en el papel.
—¿Y quieres que me cruce de brazos?
—Tu idea parece sencilla de realizar, ¿pero la apreciarán? —aquí, no-te-esfuerces se relajó.
—Nadie sabe nada. Pero sencilla o difícil, no me importa: es lo que quiero hacer.
—(…)
—Vete a asustar a los cobardes, a los perezosos, a los perfeccionistas que se niegan a los garabatos, a los esbozos y borradores. ¡Fuera!

Y no-te-esfuerces se fue con sus hermanos de apocalipsis creativo. Acabé de limpiar los envases de yogur, los sequé, los etiqueté y los preparé para la sesión fotográfica. La luz no acompañó, el flash no era bueno, pero había tomado las imágenes que ilustraban lo que tenía en la cabeza. Lo que quería contar.



A unos lectores gustó y a otros no. Los detractores escribían: tontería, obvio, no-es-nuevo y mejor-hubiera sido-que-hubieras-hecho-otra-cosa (esta es prima hermana del futuro de no-te-esfuerces). Ecos de las voces asesinas de ideas, pero ahora carecían de fuerza. La idea se había presentado al mundo.

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Cuatro son las voces del apocalipsis creativo: tontería, no-es-nuevo, obvio y no-te-esfuerces. Voces que matan ideas balbucientes.

Una tarde en la que el cubo para envases no admitió otro yogur, tuve una idea: una caja de cartón con yogures sabor a APRENDER, AMAR, CREAR, SER AUTOSUFICIENTE. Después vi otros yogures apilados sobre los primeros: sabores a imprevistos, a obligaciones… Me pareció una curiosa imagen para expresar cómo se embota la cabeza cuando está pendiente de más cosas de las que debiera. Decidí materializar la idea en fotografías y acompañarla de un texto sencillo.

Limpiaba los envases vacíos de yogur bajo el fregadero de la cocina cuando unas voces se sucedieron dentro de la cabeza.

TONTERÍA (la primera voz)
—Si haces eso, nadie te tomará en serio en adelante — dijo tontería solemne.
—¿Por qué es una tontería? —dije—. ¿Hay un artefacto que establece qué es una tontería y qué digno de un sabio? Y si tal aparato existiera, ¿por qué debería seguir su veredicto?
—(…)
—El reverendo protestante Milton Wright de Iowa, un pilar de la comunidad, dijo a los periódicos: «¿Volar? ¡Qué tontería!… Si Dios hubiera querido que el hombre volara, le hubiera dado alas».

Tontería miró a la ventana.

—Sí, tontería, tú estabas allí. ¿Recuerdas qué paso? Los hijos del reverendo, Orville y Wilbur, no escucharon a su padre… Y gracias a los hermanos Wright fue posible el primer vuelo a motor de la historia.

Tontería se esfumó. Por supuesto que mi idea era mucho más simple que el avión, pero no quise consentir que tontería la matara. La voz tontería asesina cada día millones de ideas. La mía no sería una.

NO-ES-NUEVO (la segunda voz)
—Desiste —dijo no-es-nuevo con un bostezo—. Otros antes que tú dijeron que la mente tenía límites.
—Lo sé. Leí a Arthur Conan Doyle —dije—. Y Doyle leyó otras novelas de detectives y El Quijote antes de parir Sherlock Holmes.
—(…)
—Eres una voz amargada. La voz de quienes gritan: «Todo está hecho» y esperan que la vida pase, sin hacer nada.
—(…)
—Si por ti fuera, Homero no hubiera recopilado las historias del pueblo.
—(…)
—Niegas que las ideas sean retomadas, reinterpretadas, adornadas… Que la cabeza tiene un límite lo sé. Ahora quiero contarlo a mi manera.
Y no-es-nuevo se marchó.

ES-OBVIO (la tercera voz)
—Es obvio… —dijo es-obvio— que es malo llenar la cabeza de muchas cosas.
—Para unos más que para otros.
—(…)
—Y tú desconoces qué es obvio y qué no lo es —dije—. Te lo explico: es obvio que la nieve es blanca. Lo que no es obvio es por qué gusta o disgusta la nieve. Y no porque la nieve sea blanca dejaré de hablar de ella.
—(…)
—Es obvio que la mente se embota con demasiadas cosas. No pretendo erigirme en un descubridor, sino contarlo como a mi me place.
—(…)
—¿No tienes más qué decir? ¡Largo!

A es-obvio le ocurre como a su hermana no-es-nuevo: odia las formas. Es-obvio también confunde el QUÉ con el POR QUÉ. Lo segundo no le interesa.

NO-TE-ESFUERCES (la cuarta voz)
—Las cosas nunca salen como están en la cabeza —dijo la voz no-te-esfuerces.
—Nunca es tajante —dije.
—Te lo diré de otra manera —con una sonrisita—: más de una vez hay un abismo entre lo que aparece en la imaginación y lo que se plasma en el papel.
—¿Y quieres que me cruce de brazos?
—Tu idea parece sencilla de realizar, ¿pero la apreciarán? —aquí, no-te-esfuerces se relajó.
—Nadie sabe nada. Pero sencilla o difícil, no me importa: es lo que quiero hacer.
—(…)
—Vete a asustar a los cobardes, a los perezosos, a los perfeccionistas que se niegan a los garabatos, a los esbozos y borradores. ¡Fuera!

Y no-te-esfuerces se fue con sus hermanos de apocalipsis creativo. Acabé de limpiar los envases de yogur, los sequé, los etiqueté y los preparé para la sesión fotográfica. La luz no acompañó, el flash no era bueno, pero había tomado las imágenes que ilustraban lo que tenía en la cabeza. Lo que quería contar.



A unos lectores gustó y a otros no. Los detractores escribían: tontería, obvio, no-es-nuevo y mejor-hubiera sido-que-hubieras-hecho-otra-cosa (esta es prima hermana del futuro de no-te-esfuerces). Ecos de las voces asesinas de ideas, pero ahora carecían de fuerza. La idea se había presentado al mundo.

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Opiniones 2
  • Tu discutible foto artística de los yogures conllevó producir este artículo tan motivador, y hace que se explique por sí mismo. Sensacional.

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