11 febrero, 2019    /   CREATIVIDAD
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Apple y Picasso: la complicada búsqueda de la sencillez

11 febrero, 2019    /   CREATIVIDAD     por
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Antoni Gaudí dijo una vez: «Original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones». No se sabe si Picasso conocía esta cita del genial arquitecto catalán, pero desde luego compartía con él la búsqueda de la sencillez, la esencia de un buen diseño.

Entre 1945 y 1946, el malagueño trabajó sin parar en una serie de 11 litografías a la que tituló El toro. La serie ejemplifica a la perfección el proceso creador del genio malagueño, siempre buscando la esencia de la forma. Desde un dibujo completo de un toro, Picasso va eliminando todo lo que considera superfluo hasta dejarlo únicamente en unos sencillos trazos, apenas unas líneas para definir al animal.

En la Navidad de 1945, Picasso se instaló en el taller de Fernand Mourlot, en la calle Chabrol de París. No era la primera vez que había trabajado con litografías, pero ahora quería seguir experimentando con ello y se involucró obsesivamente en todo el proceso. Empezó con un toro completo, bien formado. Una tras otra, el artista iba creando una litografía nueva a partir de ese primer dibujo, pero su método resultaba poco ortodoxo y bastante misterioso, a la vez, para los litógrafos del taller de Mourlot.

Siempre usaba la misma piedra para las subsiguientes litografías, piedra a la que «raspaba y añadía tinta y lápiz de color y lo cambiaba todo» a medida que iba simplificando el toro original. Así lo explicaba Jean Célestin, otro impresor del taller.

A la vez que experimentaba con la técnica de la litografía, Picasso trabajaba también con lo abstracto, con aprender a reducir a sus más elementales líneas cualquier imagen. «Dos agujeros, ese es el símbolo de la cara», reflexionó el malagueño, «pero ¿no es extraño que pueda hacerse a través de medios tan simples? Lo más abstracto puede ser la cima de la realidad».

Esa obsesión por la esencia de las cosas, por lo sencillo, la compartía también Steve Jobs. «Se necesita mucho trabajo duro para hacer algo simple, para entender realmente los retos subyacentes y encontrar soluciones elegantes», dijo alguna vez. Y todo su empeño mientras estuvo al frente de Apple fue cumplir esa máxima. Tanto es así que impuso a los profesores de los cursos que se impartían en la Apple University explicar e inculcar ese principio de sencillez en todas sus creaciones.

La Apple University era el programa de formación interna que la compañía de la manzana ofrecía a sus empleados. La asistencia no era obligatoria, pero sí recomendada. De esta manera, Steve Jobs pretendía inculcar su filosofía de empresa entre sus trabajadores, explicarles los fundamentos del diseño de productos con una única norma: buscar lo esencial, liberarse de lo inútil y centrarse en crear productos funcionales, útiles y sin diseños complejos.

Uno de aquellos profesores de la Apple University fue Randy Nelson, exdecano de la Universidad de Pixar, que impartía el curso Communicating at Apple. Y fue en una de sus clases en la que mostró a sus alumnos la serie de 11 litografías de Picasso. Para él, para el propio Jobs y, por ende, para Apple, aquella serie de imágenes representaba a la perfección la noción de funcionalidad y belleza que emanan de la simplicidad de las formas.

Imagen: Sora – Flickr

«Pasas por más iteraciones hasta que simplemente puedes transmitir tu mensaje de una manera muy concisa; y eso es cierto para la marca Apple y para todo lo que hacemos», comentó una de las personas que estuvieron en aquellos cursos y que desvelaron lo que se hablaba en ellos al periódico The New York Times en 2014. Hasta ese momento, el secretismo en torno a ese programa de formación interno era lo normal.

No fue el de Picasso el único ejemplo del que se sirvió Nelson para transmitir esa máxima de sencillez a sus alumnos. En otro de sus cursos, What Makes Apple, Apple, el exdecano de Pixar comparó el mando a distancia de Google TV con el de Apple TV. El primero contaba con 78 botones; el segundo, solo tres.

Mientras que los diseñadores de Google TV solo fueron capaces de llegar a una solución compleja, los de Apple concluyeron que al mando solo le hacían falta aquellos tres simples botones: uno para seleccionar, otro para ver y otro para ir al menú. Sin embargo, explicaba Nelson, habían sido necesarias múltiples reuniones y diseños para llegar a aquella sencilla conclusión.

Que la idea de buscar la esencia y la funcionalidad en el diseño está fuertemente asentada en Apple lo demuestra el diseño de sus productos. Desde el ratón que crearon en 2009 hasta los primeros Power Mac. Sobre el diseño de estos, Jonathan Ive, jefe de diseño de Jobs, comentó: «Queríamos deshacernos de todo lo que no fuera absolutamente esencial. Seguimos volviendo al principio, una y otra vez. ¿Necesitamos esa parte? ¿Podemos hacer que realice la función de las otras cuatro partes?»

Y concluyó: «Hay que entender profundamente la esencia de un producto para poder deshacerse de las partes que no son esenciales».

El diseño según Steve Jobs

«Enfoque y simplicidad ha sido uno de mis mantras. Hay que trabajar duro para conseguir esa simplicidad en tus pensamientos, pero vale la pena porque, si lo consigues, puedes mover montañas».

«Algunas personas creen que el diseño es el aspecto, pero cuando se profundiza, te das cuenta de que es el cómo funciona. El diseño del Mac no era lo que parecía, lo fundamental era su funcionamiento. Es necesario un compromiso apasionado para comprender realmente a fondo algo, y la mayoría de las personas no se toma el tiempo necesario para hacerlo».

«Para mí, nada es más importante en el futuro que el diseño. El diseño es el alma de todo lo creado por el hombre».

«Exponte a las mejores cosas que los humanos han hecho».

«Fíjese en el diseño de los productos de consumo: la mayoría tienen una envoltura externa verdaderamente complicada. Nosotros intentamos hacer algo más holístico y más simple. Cuando se aborda la solución de un problema, sea cual sea, las primeras soluciones que surgen son siempre muy complicadas y muchos no pasan de ahí.

Pero si se sigue pensando, se profundiza en el problema y se continúa quitando capas a la cebolla, muchas veces se llega a soluciones muy sofisticadas y al mismo tiempo sencillas. La mayoría de las personas no dedican a este proceso suficiente tiempo y energía. Nosotros pensamos que nuestros clientes son inteligentes y que quieren objetos bien resueltos».

Antoni Gaudí dijo una vez: «Original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones». No se sabe si Picasso conocía esta cita del genial arquitecto catalán, pero desde luego compartía con él la búsqueda de la sencillez, la esencia de un buen diseño.

Entre 1945 y 1946, el malagueño trabajó sin parar en una serie de 11 litografías a la que tituló El toro. La serie ejemplifica a la perfección el proceso creador del genio malagueño, siempre buscando la esencia de la forma. Desde un dibujo completo de un toro, Picasso va eliminando todo lo que considera superfluo hasta dejarlo únicamente en unos sencillos trazos, apenas unas líneas para definir al animal.

En la Navidad de 1945, Picasso se instaló en el taller de Fernand Mourlot, en la calle Chabrol de París. No era la primera vez que había trabajado con litografías, pero ahora quería seguir experimentando con ello y se involucró obsesivamente en todo el proceso. Empezó con un toro completo, bien formado. Una tras otra, el artista iba creando una litografía nueva a partir de ese primer dibujo, pero su método resultaba poco ortodoxo y bastante misterioso, a la vez, para los litógrafos del taller de Mourlot.

Siempre usaba la misma piedra para las subsiguientes litografías, piedra a la que «raspaba y añadía tinta y lápiz de color y lo cambiaba todo» a medida que iba simplificando el toro original. Así lo explicaba Jean Célestin, otro impresor del taller.

A la vez que experimentaba con la técnica de la litografía, Picasso trabajaba también con lo abstracto, con aprender a reducir a sus más elementales líneas cualquier imagen. «Dos agujeros, ese es el símbolo de la cara», reflexionó el malagueño, «pero ¿no es extraño que pueda hacerse a través de medios tan simples? Lo más abstracto puede ser la cima de la realidad».

Esa obsesión por la esencia de las cosas, por lo sencillo, la compartía también Steve Jobs. «Se necesita mucho trabajo duro para hacer algo simple, para entender realmente los retos subyacentes y encontrar soluciones elegantes», dijo alguna vez. Y todo su empeño mientras estuvo al frente de Apple fue cumplir esa máxima. Tanto es así que impuso a los profesores de los cursos que se impartían en la Apple University explicar e inculcar ese principio de sencillez en todas sus creaciones.

La Apple University era el programa de formación interna que la compañía de la manzana ofrecía a sus empleados. La asistencia no era obligatoria, pero sí recomendada. De esta manera, Steve Jobs pretendía inculcar su filosofía de empresa entre sus trabajadores, explicarles los fundamentos del diseño de productos con una única norma: buscar lo esencial, liberarse de lo inútil y centrarse en crear productos funcionales, útiles y sin diseños complejos.

Uno de aquellos profesores de la Apple University fue Randy Nelson, exdecano de la Universidad de Pixar, que impartía el curso Communicating at Apple. Y fue en una de sus clases en la que mostró a sus alumnos la serie de 11 litografías de Picasso. Para él, para el propio Jobs y, por ende, para Apple, aquella serie de imágenes representaba a la perfección la noción de funcionalidad y belleza que emanan de la simplicidad de las formas.

Imagen: Sora – Flickr

«Pasas por más iteraciones hasta que simplemente puedes transmitir tu mensaje de una manera muy concisa; y eso es cierto para la marca Apple y para todo lo que hacemos», comentó una de las personas que estuvieron en aquellos cursos y que desvelaron lo que se hablaba en ellos al periódico The New York Times en 2014. Hasta ese momento, el secretismo en torno a ese programa de formación interno era lo normal.

No fue el de Picasso el único ejemplo del que se sirvió Nelson para transmitir esa máxima de sencillez a sus alumnos. En otro de sus cursos, What Makes Apple, Apple, el exdecano de Pixar comparó el mando a distancia de Google TV con el de Apple TV. El primero contaba con 78 botones; el segundo, solo tres.

Mientras que los diseñadores de Google TV solo fueron capaces de llegar a una solución compleja, los de Apple concluyeron que al mando solo le hacían falta aquellos tres simples botones: uno para seleccionar, otro para ver y otro para ir al menú. Sin embargo, explicaba Nelson, habían sido necesarias múltiples reuniones y diseños para llegar a aquella sencilla conclusión.

Que la idea de buscar la esencia y la funcionalidad en el diseño está fuertemente asentada en Apple lo demuestra el diseño de sus productos. Desde el ratón que crearon en 2009 hasta los primeros Power Mac. Sobre el diseño de estos, Jonathan Ive, jefe de diseño de Jobs, comentó: «Queríamos deshacernos de todo lo que no fuera absolutamente esencial. Seguimos volviendo al principio, una y otra vez. ¿Necesitamos esa parte? ¿Podemos hacer que realice la función de las otras cuatro partes?»

Y concluyó: «Hay que entender profundamente la esencia de un producto para poder deshacerse de las partes que no son esenciales».

El diseño según Steve Jobs

«Enfoque y simplicidad ha sido uno de mis mantras. Hay que trabajar duro para conseguir esa simplicidad en tus pensamientos, pero vale la pena porque, si lo consigues, puedes mover montañas».

«Algunas personas creen que el diseño es el aspecto, pero cuando se profundiza, te das cuenta de que es el cómo funciona. El diseño del Mac no era lo que parecía, lo fundamental era su funcionamiento. Es necesario un compromiso apasionado para comprender realmente a fondo algo, y la mayoría de las personas no se toma el tiempo necesario para hacerlo».

«Para mí, nada es más importante en el futuro que el diseño. El diseño es el alma de todo lo creado por el hombre».

«Exponte a las mejores cosas que los humanos han hecho».

«Fíjese en el diseño de los productos de consumo: la mayoría tienen una envoltura externa verdaderamente complicada. Nosotros intentamos hacer algo más holístico y más simple. Cuando se aborda la solución de un problema, sea cual sea, las primeras soluciones que surgen son siempre muy complicadas y muchos no pasan de ahí.

Pero si se sigue pensando, se profundiza en el problema y se continúa quitando capas a la cebolla, muchas veces se llega a soluciones muy sofisticadas y al mismo tiempo sencillas. La mayoría de las personas no dedican a este proceso suficiente tiempo y energía. Nosotros pensamos que nuestros clientes son inteligentes y que quieren objetos bien resueltos».

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