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10 de diciembre 2012    /   ENTRETENIMIENTO
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Aquí iba una crónica del concierto de Redd Kross

10 de diciembre 2012    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Pero no pudo ser. Pocos días antes de la celebración del Primavera Club 2012, el ayuntamiento de Madrid reducía el aforo de la Nave de Terneras, uno de los espacios del Matadero que iba a acoger el festival, de 800 a 100 personas. La medida, incomprensible a todas luces de la forma en que se ha llevado a cabo, hacía imposible el acceso a la sala salvo madrugón inaccesible y da una idea del complicado futuro que aguarda a la vida cultural de la capital en los próximos meses (o años). Winter is coming.

La repentina preocupación de las autoridades locales es muy de agradecer. Lo primero es la seguridad de los asistentes a cualquier cita cultural que se organice en dependencias de titularidad municipal. Por eso, es tremendamente lógico que la policía local se mostrara omnipresente en el Matadero, que se solicitara la identificación de cada uno de los espectadores cada vez que se entraba a una sala y que los cacheos fueran continuos y sistemáticos.

Yo, al igual que el resto de asistentes, con una media aproximada de edad que superaba la treintena, me sentí decididamente seguro y protegido. Es un verdadera lástima que esta rigurosa aplicación de las medidas de seguridad no se hubiera producido en el Madrid Arena hace más de un mes.

Es también muy lógico que el aforo de la Nave De Terneras, el espacio que albergaba uno de los escenarios del festival, se ajuste a su capacidad. Lo raro es que pase, tres días antes de la celebración del mismo y con todas las entradas vendidas, de 800 a 100 asistentes.

¿Quién estimó hace años que la nave tenía una capacidad para 800 personas? ¿En base a qué criterio se ha dejado en 100? Y sobre todo, ¿por qué se hace tres días antes del evento? El resultado es tan lamentable como el que se puede apreciar en esta foto de Surfer Rosa (bajo licencia CC).

La medida ha dado la puntilla a un festival que ya languidecía a causa de, según Gabi Ruiz, organizador del evento, la subida del IVA de las entradas del 8 al 21%. La organización decidió no repercutir ese incremento en el precio de las entradas por lo que eso se traduce en reducción del margen de ganancias para el promotor.

Los organizadores de Primavera Club han decidido que en 2013 el festival se traslada a Guimaraes, donde ya se ha celebrado una edición este mismo año, y Burdeos. Ruiz dijo en su cuenta de Twitter que esas ciudades han mostrado interés por acogerlo y que sus países ofrecen condiciones que hacen más fácil su organización.

En Francia, el impuesto equivalente al IVA que se aplica a la cultura es el reducido, que allí es del 7% aunque François Hollande prometió una bajada al 5.5%. En Portugal, sin embargo, el porcentaje de impuestos aplicado a cada entrada alcanza el 23% haciéndolo más exigente que el que se sufre en España.

La cultura no es un lujo, pero el hecho de que Gabi Ruiz no quiera repercutir el incremento de los impuestos en los espectadores, que al fin y al cabo son los que se pagan la fiesta, ha dejado a Madrid y Barcelona sin su festival de invierno más importante. Las zancadillas del ayuntamiento de Madrid son la patada en el culo que han necesitado para salir con impulso de éstas ciudades.

Mientras, en la sede de Cibeles, nadie asume la responsabilidad por los 5 cadáveres que quedaron en el Madrid Arena. Circulen y no hagan corrillo.

PD. En lo musical, muy bien, ¿eh? A ver cuándo tenemos la suerte de volver a disfrutar un festival como este.

Pero no pudo ser. Pocos días antes de la celebración del Primavera Club 2012, el ayuntamiento de Madrid reducía el aforo de la Nave de Terneras, uno de los espacios del Matadero que iba a acoger el festival, de 800 a 100 personas. La medida, incomprensible a todas luces de la forma en que se ha llevado a cabo, hacía imposible el acceso a la sala salvo madrugón inaccesible y da una idea del complicado futuro que aguarda a la vida cultural de la capital en los próximos meses (o años). Winter is coming.

La repentina preocupación de las autoridades locales es muy de agradecer. Lo primero es la seguridad de los asistentes a cualquier cita cultural que se organice en dependencias de titularidad municipal. Por eso, es tremendamente lógico que la policía local se mostrara omnipresente en el Matadero, que se solicitara la identificación de cada uno de los espectadores cada vez que se entraba a una sala y que los cacheos fueran continuos y sistemáticos.

Yo, al igual que el resto de asistentes, con una media aproximada de edad que superaba la treintena, me sentí decididamente seguro y protegido. Es un verdadera lástima que esta rigurosa aplicación de las medidas de seguridad no se hubiera producido en el Madrid Arena hace más de un mes.

Es también muy lógico que el aforo de la Nave De Terneras, el espacio que albergaba uno de los escenarios del festival, se ajuste a su capacidad. Lo raro es que pase, tres días antes de la celebración del mismo y con todas las entradas vendidas, de 800 a 100 asistentes.

¿Quién estimó hace años que la nave tenía una capacidad para 800 personas? ¿En base a qué criterio se ha dejado en 100? Y sobre todo, ¿por qué se hace tres días antes del evento? El resultado es tan lamentable como el que se puede apreciar en esta foto de Surfer Rosa (bajo licencia CC).

La medida ha dado la puntilla a un festival que ya languidecía a causa de, según Gabi Ruiz, organizador del evento, la subida del IVA de las entradas del 8 al 21%. La organización decidió no repercutir ese incremento en el precio de las entradas por lo que eso se traduce en reducción del margen de ganancias para el promotor.

Los organizadores de Primavera Club han decidido que en 2013 el festival se traslada a Guimaraes, donde ya se ha celebrado una edición este mismo año, y Burdeos. Ruiz dijo en su cuenta de Twitter que esas ciudades han mostrado interés por acogerlo y que sus países ofrecen condiciones que hacen más fácil su organización.

En Francia, el impuesto equivalente al IVA que se aplica a la cultura es el reducido, que allí es del 7% aunque François Hollande prometió una bajada al 5.5%. En Portugal, sin embargo, el porcentaje de impuestos aplicado a cada entrada alcanza el 23% haciéndolo más exigente que el que se sufre en España.

La cultura no es un lujo, pero el hecho de que Gabi Ruiz no quiera repercutir el incremento de los impuestos en los espectadores, que al fin y al cabo son los que se pagan la fiesta, ha dejado a Madrid y Barcelona sin su festival de invierno más importante. Las zancadillas del ayuntamiento de Madrid son la patada en el culo que han necesitado para salir con impulso de éstas ciudades.

Mientras, en la sede de Cibeles, nadie asume la responsabilidad por los 5 cadáveres que quedaron en el Madrid Arena. Circulen y no hagan corrillo.

PD. En lo musical, muy bien, ¿eh? A ver cuándo tenemos la suerte de volver a disfrutar un festival como este.

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