4 de abril 2012    /   CINE/TV
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Aquí sí se puede copiar

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Mezclar la creatividad con trajes, corbatas y leyes es algo como un análisis de sangre: necesario para quien teme por su salud, pero incómodo, al fin y al cabo. Las películas dependían de una gran inversión que solo estaba al alcance de grandes estudios que querían asegurarse el control de cada movimiento de esa inversión. El mundo es otro. Los creadores ya no dependen exclusivamente de un inversor de despacho que envía cada trabajo a recorrer un camino trazado hace décadas. Eso ha creado una nueva realidad por la que apuesta BccN, el Barcelona Creative Commons Film Festival.

En algún momento, muy atrás en el siglo pasado, alguien decidió que en el mundo del arte todo debía estar acotado y bien acotado. Sin embargo, ocurrió algo muy interesante. Con el avance de la tecnología, los costes de producción de obras creativas cayeron espectacularmente, se crearon plataformas de exhibición y distribución nunca antes vistas y el público comenzó a darse cuenta de esa independencia de grandes entes que ofrecía productos más auténticos.

La nueva realidad hizo necesario un marco de licencias más flexible que el metálico corsé del copyright. Nacieron las licencias Creative Commons y, con ellas, se redibujó el panorama creativo. A partir de ese momento, los creadores podrían disponer de sus obras de una manera más íntegra, eliminado a intermediarios innecesarios en el proceso y, además, podrían permitir que sus obras siguiesen vivas en cualquier otro proceso creativo que las hiciera crecer, mutar, evolucionar.

En un momento de toda esta historia, Luis Román pensó que había que evangelizar la palabra del Creative Commons y creó BccN, un festival de cine que exhibe exclusivamente obras bajo este tipo de licencias. “Creemos que la nueva realidad digital potencia una distribución más libre y con más posibilidades de llegar al público”, explica el creador del festival.

Toda la filosofía Creative Commons se liga a un nuevo modelo de producción y distribución de obras cinematográficas. “A través del crowdfunding, los sponsors y patrocinadores, el merchandising o la venta de derechos y copias de la película se obtienen beneficios”, dice Román. “Una producción bajo licencia Creative Commons puede ser de tan alta calidad como cualquier otro tipo de obra”.

La visión aperturista se refleja también en la concepción del propio festival que tiene como lema la frase ‘Copia este festival’. El propio evento puede copiarse, mezclarse o distribuirse en cualquier lugar del mundo de manera gratuita. “Nosotros nos encargamos de facilitar el material gráfico, las películas o lo que sea a ‘las copias’ del festival. Ellos deciden si los cambian o lo adaptan en función de la fecha, lugar o público”, explica Román. Ya se han confirmado clones del festival en ciudades como Nueva York, Toronto, Santiago de Chile o Bucarest.

La edición barcelonesa de 2012 se celebrará del 10 al 13 de mayo en el MACBA e incluye el estreno de No-Res, de Xavier Artigas o Esperando el Tsunami, de Vincent Moon, además de cortos, más largos, conciertos y conferencias. El resto del programa se detallará en los próximos días.

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En algún momento, muy atrás en el siglo pasado, alguien decidió que en el mundo del arte todo debía estar acotado y bien acotado. Sin embargo, ocurrió algo muy interesante. Con el avance de la tecnología, los costes de producción de obras creativas cayeron espectacularmente, se crearon plataformas de exhibición y distribución nunca antes vistas y el público comenzó a darse cuenta de esa independencia de grandes entes que ofrecía productos más auténticos.

La nueva realidad hizo necesario un marco de licencias más flexible que el metálico corsé del copyright. Nacieron las licencias Creative Commons y, con ellas, se redibujó el panorama creativo. A partir de ese momento, los creadores podrían disponer de sus obras de una manera más íntegra, eliminado a intermediarios innecesarios en el proceso y, además, podrían permitir que sus obras siguiesen vivas en cualquier otro proceso creativo que las hiciera crecer, mutar, evolucionar.

En un momento de toda esta historia, Luis Román pensó que había que evangelizar la palabra del Creative Commons y creó BccN, un festival de cine que exhibe exclusivamente obras bajo este tipo de licencias. “Creemos que la nueva realidad digital potencia una distribución más libre y con más posibilidades de llegar al público”, explica el creador del festival.

Toda la filosofía Creative Commons se liga a un nuevo modelo de producción y distribución de obras cinematográficas. “A través del crowdfunding, los sponsors y patrocinadores, el merchandising o la venta de derechos y copias de la película se obtienen beneficios”, dice Román. “Una producción bajo licencia Creative Commons puede ser de tan alta calidad como cualquier otro tipo de obra”.

La visión aperturista se refleja también en la concepción del propio festival que tiene como lema la frase ‘Copia este festival’. El propio evento puede copiarse, mezclarse o distribuirse en cualquier lugar del mundo de manera gratuita. “Nosotros nos encargamos de facilitar el material gráfico, las películas o lo que sea a ‘las copias’ del festival. Ellos deciden si los cambian o lo adaptan en función de la fecha, lugar o público”, explica Román. Ya se han confirmado clones del festival en ciudades como Nueva York, Toronto, Santiago de Chile o Bucarest.

La edición barcelonesa de 2012 se celebrará del 10 al 13 de mayo en el MACBA e incluye el estreno de No-Res, de Xavier Artigas o Esperando el Tsunami, de Vincent Moon, además de cortos, más largos, conciertos y conferencias. El resto del programa se detallará en los próximos días.

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Opiniones 5
  • ¡Excelente!

    ¿Sabéis si se ha hecho un festival de música con una mentalidad similar?

    Yo que comparto la música que grabo libremente, me parto cada vez que escucho a los tres soplagaitas del pop español de turno quejarse de «la pirateria». Me gustaría mucho poder ver un festival de música de código abierto como lugar de encuentro para los músicos y oyentes.

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