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28 de febrero 2017    /   CIENCIA
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El aragonés que hablaba de la evolución cuando Darwin no había nacido

28 de febrero 2017    /   CIENCIA     por          
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En marzo de 1781 el oscense Félix de Azara subió a un buque portugués y partió desde Lisboa rumbo a Paraguay. El lugarteniente, natural de Barbuñales, había recibido el encargo de viajar a Paraguay y Brasil como comisionario para delimitar las fronteras que se estaban disputando España y Portugal en Sudamérica. Aquel viaje, que iba a durar unos meses, se alargó a 20 años de soledad y aburrimiento en los que vivió rodeado de pájaros que nunca antes había visto.

Durante todo ese tiempo, Félix de Azara se dedicó a observar con detenimiento la fauna sudamericana y a tomar notas. También a coleccionar infinidad de ejemplares. Describió más de 400 especies, siendo 200 aún desconocidas. En sus escritos, comenzó a insinuar la teoría evolutiva que Charles Darwin daría a conocer medio siglo después.

A los siete años de su llegada a América, Félix de Azara envió a España más de 100 pájaros en aguardiente a través del conde de Floridablanca, con sus correspondientes descripciones y algunas ilustraciones. Puesto que como naturalista había sido autodidacta, en España no le tomaron muy en serio. El Gabinete Real de Ciencias Naturales, hoy el Museo de Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), desestimó la relevancia de aquellos especímenes, aunque sí valoró sus descripciones y, sobre todo, las ilustraciones que las acompañaban. Algunos de sus manuscritos se conservan hoy en el MNCN.

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Al parecer, lo que llevó a de Azara a desarrollar tal nivel de observación fue el aburrimiento, la soledad y el aislamiento. Le sobraba tiempo. Mónica Fernández Aceytuno escribió al respecto:

«El verse de pronto Félix de Azara alejado de todo contacto con la civilización como si todo estuviera en una campana de cristal que sólo pudiera atravesar quien fuera capaz de soportar de soportar la más cruel de las soledades. Porque al igual que el aislamiento favorece la especiación, así diría yo que también sólo al observador desvalido quisiera desvelar la Naturaleza sus más recónditos secretos».

Varios historiadores han investigado la figura del militar y coinciden en la creencia de que Darwin viajaba con un ejemplar de Viajes por la América Meridional que el oscense había publicado a principios del siglo XIX a su regreso de América, tras dos décadas de observación. Todos ellos parten del hecho de que Darwin citara infinidad de veces al aragonés en su obra, especialmente en Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo.

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Cuando Darwin estaba a punto de publicar El origen de las especies, Alfred Russel Wallace le envió una carta en la que solicitaba consejo para ultimar los detalles de una investigación que, casualmente, le había llevado a las mismas conclusiones. Desde entonces, ambos están considerados padres del evolucionismo, pero antes que ellos, varios naturalistas y aficionados a la historia natural compartían estas ideas.

Aunque Félix de Azara no fue el único que compartía las mismas ideas sobre la evolución que cristalizaron en la teoría de la selección natural de Darwin, dejó el material sobre la mesa. Antes de que Darwin y Wallace explicaran y convencieran a la comunidad científica, de Azara escribió:

«Si nos fijamos en las semejanzas que se encuentran entre las especies de ambos continentes, vemos que las mismas condiciones naturales crean indistintamente animales agresivos y animales dulces, nueva prueba de que estas disposiciones dependen más de un sentimiento interno que del clima o de otra circunstancia local».

2-azaras-rat1¿Qué provocaba que se dieran especies tan parecidas en lugares tan distantes y aislados? Quizá fue a la hora de responder a esta pregunta donde Darwin encontrara su mayor carencia. Mientras que Azara, que no llegó a renegar del creacionismo, hablaba de creaciones simultáneas, Darwin creía en pasillos intercontinentales a través de los cuales habrían podido desplazarse varias especies.

De Félix de Azara se ha dicho que inspiró a Darwin e incluso que este ‘copió’ sus planteamientos; un exceso teniendo en cuenta que varios naturalistas de la época, incluido el abuelo de Darwin, compartían las mismas ideas que el lugarteniente español a tal punto que Darwin y Wallace llegaron a las mismas conclusiones a la vez. Quizá se trate de un exceso patriótico, teniendo en cuenta que Azara sólo era un militar aficionado a la historia natural.

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Juan Pablo Martínez Rica escribió que «se ha llegado a decir que sin la contribución de Azara, Darwin no habría podido enunciar su teoría de la evolución, y con similar falta de fundamento se ha llegado a calificar a Azara como ‘el Darwin español’». Sin quitarle mérito, Martínez Rica considera que las ideas del oscense tienen «más valor como anticipo del desarrollo de la ciencia biogeográfica o de la genética, que de la teoría evolutiva».

No obstante, el profesor de Biología y Geología Manuel Buil, galardonado con el premio Félix de Azara en 2002, considera que además de haber contribuido, sin pretensiones, «al desarrollo de la biogeografía y de la biología evolutiva» sí habría influido en la teoría evolucionista «tanto por sus observaciones directas y objetivas sobre el terreno, como por sus deducciones, asombrosamente adelantadas, dado lo limitado de sus conocimientos biológicos».

Durante 20 años recorriendo Sudamérica, Félix de Azara destacó como etnógrafo, geógrafo, ingeniero, militar y naturalista. En 1815 regresó a Barbuñales, donde había nacido, y allí revisó y corrigió hasta su muerte todo lo que había escrito en América.

En marzo de 1781 el oscense Félix de Azara subió a un buque portugués y partió desde Lisboa rumbo a Paraguay. El lugarteniente, natural de Barbuñales, había recibido el encargo de viajar a Paraguay y Brasil como comisionario para delimitar las fronteras que se estaban disputando España y Portugal en Sudamérica. Aquel viaje, que iba a durar unos meses, se alargó a 20 años de soledad y aburrimiento en los que vivió rodeado de pájaros que nunca antes había visto.

Durante todo ese tiempo, Félix de Azara se dedicó a observar con detenimiento la fauna sudamericana y a tomar notas. También a coleccionar infinidad de ejemplares. Describió más de 400 especies, siendo 200 aún desconocidas. En sus escritos, comenzó a insinuar la teoría evolutiva que Charles Darwin daría a conocer medio siglo después.

A los siete años de su llegada a América, Félix de Azara envió a España más de 100 pájaros en aguardiente a través del conde de Floridablanca, con sus correspondientes descripciones y algunas ilustraciones. Puesto que como naturalista había sido autodidacta, en España no le tomaron muy en serio. El Gabinete Real de Ciencias Naturales, hoy el Museo de Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), desestimó la relevancia de aquellos especímenes, aunque sí valoró sus descripciones y, sobre todo, las ilustraciones que las acompañaban. Algunos de sus manuscritos se conservan hoy en el MNCN.

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Al parecer, lo que llevó a de Azara a desarrollar tal nivel de observación fue el aburrimiento, la soledad y el aislamiento. Le sobraba tiempo. Mónica Fernández Aceytuno escribió al respecto:

«El verse de pronto Félix de Azara alejado de todo contacto con la civilización como si todo estuviera en una campana de cristal que sólo pudiera atravesar quien fuera capaz de soportar de soportar la más cruel de las soledades. Porque al igual que el aislamiento favorece la especiación, así diría yo que también sólo al observador desvalido quisiera desvelar la Naturaleza sus más recónditos secretos».

Varios historiadores han investigado la figura del militar y coinciden en la creencia de que Darwin viajaba con un ejemplar de Viajes por la América Meridional que el oscense había publicado a principios del siglo XIX a su regreso de América, tras dos décadas de observación. Todos ellos parten del hecho de que Darwin citara infinidad de veces al aragonés en su obra, especialmente en Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo.

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Cuando Darwin estaba a punto de publicar El origen de las especies, Alfred Russel Wallace le envió una carta en la que solicitaba consejo para ultimar los detalles de una investigación que, casualmente, le había llevado a las mismas conclusiones. Desde entonces, ambos están considerados padres del evolucionismo, pero antes que ellos, varios naturalistas y aficionados a la historia natural compartían estas ideas.

Aunque Félix de Azara no fue el único que compartía las mismas ideas sobre la evolución que cristalizaron en la teoría de la selección natural de Darwin, dejó el material sobre la mesa. Antes de que Darwin y Wallace explicaran y convencieran a la comunidad científica, de Azara escribió:

«Si nos fijamos en las semejanzas que se encuentran entre las especies de ambos continentes, vemos que las mismas condiciones naturales crean indistintamente animales agresivos y animales dulces, nueva prueba de que estas disposiciones dependen más de un sentimiento interno que del clima o de otra circunstancia local».

2-azaras-rat1¿Qué provocaba que se dieran especies tan parecidas en lugares tan distantes y aislados? Quizá fue a la hora de responder a esta pregunta donde Darwin encontrara su mayor carencia. Mientras que Azara, que no llegó a renegar del creacionismo, hablaba de creaciones simultáneas, Darwin creía en pasillos intercontinentales a través de los cuales habrían podido desplazarse varias especies.

De Félix de Azara se ha dicho que inspiró a Darwin e incluso que este ‘copió’ sus planteamientos; un exceso teniendo en cuenta que varios naturalistas de la época, incluido el abuelo de Darwin, compartían las mismas ideas que el lugarteniente español a tal punto que Darwin y Wallace llegaron a las mismas conclusiones a la vez. Quizá se trate de un exceso patriótico, teniendo en cuenta que Azara sólo era un militar aficionado a la historia natural.

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Juan Pablo Martínez Rica escribió que «se ha llegado a decir que sin la contribución de Azara, Darwin no habría podido enunciar su teoría de la evolución, y con similar falta de fundamento se ha llegado a calificar a Azara como ‘el Darwin español’». Sin quitarle mérito, Martínez Rica considera que las ideas del oscense tienen «más valor como anticipo del desarrollo de la ciencia biogeográfica o de la genética, que de la teoría evolutiva».

No obstante, el profesor de Biología y Geología Manuel Buil, galardonado con el premio Félix de Azara en 2002, considera que además de haber contribuido, sin pretensiones, «al desarrollo de la biogeografía y de la biología evolutiva» sí habría influido en la teoría evolucionista «tanto por sus observaciones directas y objetivas sobre el terreno, como por sus deducciones, asombrosamente adelantadas, dado lo limitado de sus conocimientos biológicos».

Durante 20 años recorriendo Sudamérica, Félix de Azara destacó como etnógrafo, geógrafo, ingeniero, militar y naturalista. En 1815 regresó a Barbuñales, donde había nacido, y allí revisó y corrigió hasta su muerte todo lo que había escrito en América.

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Opiniones 11
  • Existe un género nombrado Azara en su honor. Son arbustos muy bonitos, de flores pequeñas y ramas con estípulas grandes. Mi favorito es el chinchín, Azara lanceolata.

    Otro español que estuvo cerca fue el jesuita chileno Juan Ignacio Molina, quien habló de una especie de «cadena de la vida» entre los reinos de la naturaleza, de menor a mayor complejidad, y de las influencias del ambiente en la diferenciación de los grupos humanos. Molina también fue un gran naturalista, describió cientos de especies. Y me temo que en parte de memoria, pues publicó sus obras en Italia 10 y 20 años después de la expulsión de la orden de los dominios españoles.

    Saludos.

  • Observando las diferencias entgre los caballos criollos americanos y sus antecesores españoles, Azara hizo constar que «aunque descienden de la raza andaluza, me parece que no tienen la talla ni la elegancia, ni la fuerza ni la agilidad de sus antecesores. Atribuyo esta diferencia a que en América no escogen los caballos padres. Estos caballos viven en estado de libertad”

    En este párrafo, Félix de Azara constata los efectos de la elección artificial y del asilvestramiento en las poblaciones animales. Es un hecho que Darwin prestó mucha atención a la selección artificial practicada por agricultores y ganaderos, y fue una de sus «inspiraciones» para plantear la selección natural como motor de cambio evolutivo. 50 años antes, Azara había reparado también en la importancia de la reproducción diferencial que acarrea la selección artificial. Esto podría calificarse de «darwinismo antes de Darwin»

  • Felicidades por el artículo; muy interesante poder añadir detalles relevantes a una de las más importantes contribuciones de la cienca.
    La gran aportación de Darwin no fue la «idea» de la evolución de las especies (que ya existía), sino saber construir una estructura de conocimiento sólido alrededor de ella, convirtiéndola en una teoría científica contrastable. Muchos otros investigadores aportaron datos e ideas, pero el salto lo dieron Darwin (y Wallace). La ciencia funciona así: las ideas parecen flotar en el aire durante algún tiempo, hasta que alguien las encaja en algo que las hace funcionar.

  • La evolución ya era conocida antes de Darwin; por ejemplo existía ya la teoría de la evolución de Lamrack; creo que el título conlleva a confusión.

  • Una cuestión… Azara nunca renunció a la creación pero SÍ a las creaciones sucesivas. Dicho de otra manera, para Azara la vida había sido creada pero los cambios que posteriormente ha ido experimentando son naturales.

  • Hola, Félix de Azara no habló de evolución, ni tuvo nada que ver con la teoría de la evolución por selección natural. A la hipérbole del personaje (que es interesante por otros motivos ajenos a la evolución biológica) contribuyó el programa de divulgación científica, Órbita Laika, en un ejercicio de divulgación científica mal documentada y defectuosa, además pagada con fondos públicos: http://ulum.es/por-que-orbita-laika-odia-a-charles-darwin-sobre-felix-de-azara-y-cientificos-tartamudos/

  • Tú, sin duda alguna; tú, Virginia, tu dedicación, como es el caso de recuperar de la historia humana a quienes la han hecho, tu eres lo más bonito que se puede comentar para que lo aprendamos todos. Que sirva de ejemplo.

  • Se dice a Azara no se le prestó la debida atención por ser un autodidacta.
    A lo largo de la historia de la ciencia siempre ha sido así. Hay en Escazú
    de COSTA RICA un autodidacta de la geometría que dedicó 50 años al es-
    dio e investigación del Postulado Quinto de Euclides donde descubrió
    dos ecuaciones inéditas que no las conoce la ciencia de esa disciplina y
    vuelven a revolucionar hasta a las geometrías no euclidianas. Las univer-
    sidades, los profesores y doctorados en esa materia no han podido tener
    respuestas para esas dos ecuaciones y entonces se niegan a estudiar la
    teoría científica que ahí se levanta. Parece que esta mezquindad ha sido
    frecuente a lo largo de la historia.

  • Ahora mismo estoy leyendo una biografía de Félix da Azara bajada en PDF (son tres tomos) que no tiene desperdicio. Es un viaje por la historia, la filosofía y las ciencias, escrita por el erudito Julio Rafael Contreras Roqué. Es de lectura larga y densa, ese tipo de lecturas que en estos tiempos de apuros le rehuimos. Pero perdemos tanto tiempo con wasap y otras boludeces, que bien merece la pena volver a la lectura #de gabinete».
    Se llama «FÉLIX DE AZARA Su Vida y su Época».

    El link: https://biblioteca.unizar.es/…/felix-de-azara-su-vida-y-su-epoca-tomo-primero-la-forja…

    Saludos
    Pablo

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