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14 de julio 2022    /   BRANDED CONTENT
 

Así fue el primer MadCool pospandemia

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MadCool ha cerrado sus puertas hasta el año que viene. Con esta última, el festival no solo llegaba a su quinta edición, sino que, además, reabría sus puertas después de la pandemia. Las dos ediciones canceladas (2020 y 2021) llegaron a contar con cartel, pero no con el beneplácito del virus. Y está claro que el festival pilló a la gente con ganas, porque según los últimos datos de la organización, hasta 305.000 personas han pasado estos días por el recinto de Valdebebas.

Jamie Cullum/ Paco Poyato

Si el festival ha continuado con su estrategia de contar con un cartel variado con propuestas para todos los gustos, la primera noche, la del miércoles, fue sin duda la de Metallica. Con una media de edad que roza los 60 años, la banda de James Hetfield se marcó un concierto de casi dos horas de duración. Los metaleros fueron el grupo más numeroso el miércoles, perfectamente reconocibles por sus outfits de camisetas negras y con más años en cada pata que muchos de los que subían a los escenarios a actuar. 

El jueves fueron los americanos-con-sonido-británico The Killers los que propiciaron el clímax de la noche. Poco después de anunciar que al día siguiente se iban a Bilbao (actuaban en el BBK), los de Brandon Flowers entonaron su archiconocida Mr. Brightside y enloquecieron al público con una canción que tiene más de 20 años, pero que conserva la capacidad de emocionar a todo el que la escucha.

Muse/ Andrés Iglesias

El viernes fue, probablemente, el día con un cartel más ecléctico. Pasar del jazz popero renovado al wéstern distópico del Knights of Cydonia de Muse, pasando por los (durísimos) Incubus, se antojaba una propuesta arriesgada. A pesar de ello, Muse impuso su veteranía y terminaron ofreciendo una actuación cuasi circense que demuestra que la experiencia es un grado y que tienen más escenarios pisoteados que nadie. 

El colofón de la noche del sábado fue una Florence Welsh, que al frente de sus Florence+The Machine ofreció un espectáculo a medio camino entre el aquelarre y la orgía para los sentidos que se llevó al público de calle. Vestida como una sacerdotisa pop, Welsh ofreció sin duda uno de los espectáculos más celebrados del festival. Al concierto de su banda, en realidad, solo le hizo sombra el recital salsero que Nathy Peluso reservaba para el domingo. 

 

El domingo pareció que alguien hubiese girado la manilla del grifo por el que sale la gente. Quedaron los incondicionales del festival y un público motivadísimo por los conciertos de Nathy Peluso y Two Door Cinema Club. La argentina, que llegaba al domingo como cabeza de cartel, habló de cómo siente la capital española como propia y pusó al público a darlo todo con un show de estrella mundial de la música. 

Nathy Peluso /Andrés Iglesias

Como sponsor del festival, Royal Bliss volvió a colarse entre los riffs duros de Metálica, los ritmos bachateros de la Peluso y los sonidos electrónicos de Mura Masa. Con estánds en la zona VIP y en The Club, los bartenders de Royal Bliss se encargaron de quitar la sed del personal durante un festival en el que el calor apretaba bastante. Los mixers de Royal Bliss trajeron un merecido descanso a las gargantas torturadas (y secas) de los que pasaron por las zonas premium del recinto de Valdebebas. Todo, a manos de los cocteleros profesionales que la marca envió a servir a los festivaleros. 

Con el candado puesto a las puertas de MadCool y el verano ya instalado, toca hacer recuento de las experiencias de este primer festival pospandemia. Lo cierto es que el calorazo del asfalto de Valdebebas casi no se sufría en el Espacio MadCool y seguramente eso quiera decir algo. Lo más importante es que podemos volver a disfrutar de noches de música y baños de multitudes, y en ese sentido, el festival dio lo que prometía. Esperemos que después del parón de dos años que nos hemos comido, la cosa se mantenga y podamos ir a Villaverde el año que viene. O a Valdebebas. O a donde haga falta. Porque ya hay ganas.

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MadCool ha cerrado sus puertas hasta el año que viene. Con esta última, el festival no solo llegaba a su quinta edición, sino que, además, reabría sus puertas después de la pandemia. Las dos ediciones canceladas (2020 y 2021) llegaron a contar con cartel, pero no con el beneplácito del virus. Y está claro que el festival pilló a la gente con ganas, porque según los últimos datos de la organización, hasta 305.000 personas han pasado estos días por el recinto de Valdebebas.

Jamie Cullum/ Paco Poyato

Si el festival ha continuado con su estrategia de contar con un cartel variado con propuestas para todos los gustos, la primera noche, la del miércoles, fue sin duda la de Metallica. Con una media de edad que roza los 60 años, la banda de James Hetfield se marcó un concierto de casi dos horas de duración. Los metaleros fueron el grupo más numeroso el miércoles, perfectamente reconocibles por sus outfits de camisetas negras y con más años en cada pata que muchos de los que subían a los escenarios a actuar. 

El jueves fueron los americanos-con-sonido-británico The Killers los que propiciaron el clímax de la noche. Poco después de anunciar que al día siguiente se iban a Bilbao (actuaban en el BBK), los de Brandon Flowers entonaron su archiconocida Mr. Brightside y enloquecieron al público con una canción que tiene más de 20 años, pero que conserva la capacidad de emocionar a todo el que la escucha.

Muse/ Andrés Iglesias

El viernes fue, probablemente, el día con un cartel más ecléctico. Pasar del jazz popero renovado al wéstern distópico del Knights of Cydonia de Muse, pasando por los (durísimos) Incubus, se antojaba una propuesta arriesgada. A pesar de ello, Muse impuso su veteranía y terminaron ofreciendo una actuación cuasi circense que demuestra que la experiencia es un grado y que tienen más escenarios pisoteados que nadie. 

El colofón de la noche del sábado fue una Florence Welsh, que al frente de sus Florence+The Machine ofreció un espectáculo a medio camino entre el aquelarre y la orgía para los sentidos que se llevó al público de calle. Vestida como una sacerdotisa pop, Welsh ofreció sin duda uno de los espectáculos más celebrados del festival. Al concierto de su banda, en realidad, solo le hizo sombra el recital salsero que Nathy Peluso reservaba para el domingo. 

 

El domingo pareció que alguien hubiese girado la manilla del grifo por el que sale la gente. Quedaron los incondicionales del festival y un público motivadísimo por los conciertos de Nathy Peluso y Two Door Cinema Club. La argentina, que llegaba al domingo como cabeza de cartel, habló de cómo siente la capital española como propia y pusó al público a darlo todo con un show de estrella mundial de la música. 

Nathy Peluso /Andrés Iglesias

Como sponsor del festival, Royal Bliss volvió a colarse entre los riffs duros de Metálica, los ritmos bachateros de la Peluso y los sonidos electrónicos de Mura Masa. Con estánds en la zona VIP y en The Club, los bartenders de Royal Bliss se encargaron de quitar la sed del personal durante un festival en el que el calor apretaba bastante. Los mixers de Royal Bliss trajeron un merecido descanso a las gargantas torturadas (y secas) de los que pasaron por las zonas premium del recinto de Valdebebas. Todo, a manos de los cocteleros profesionales que la marca envió a servir a los festivaleros. 

Con el candado puesto a las puertas de MadCool y el verano ya instalado, toca hacer recuento de las experiencias de este primer festival pospandemia. Lo cierto es que el calorazo del asfalto de Valdebebas casi no se sufría en el Espacio MadCool y seguramente eso quiera decir algo. Lo más importante es que podemos volver a disfrutar de noches de música y baños de multitudes, y en ese sentido, el festival dio lo que prometía. Esperemos que después del parón de dos años que nos hemos comido, la cosa se mantenga y podamos ir a Villaverde el año que viene. O a Valdebebas. O a donde haga falta. Porque ya hay ganas.

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