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10 de enero 2017    /   DIGITAL
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Renta básica y vida dentro de un ordenador (así será el futuro según los gurús del presente)

10 de enero 2017    /   DIGITAL     por          
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La incertidumbre despierta nuestra imaginación. Desde siempre, el humano ha estado obsesionado por saber cómo será el futuro, qué cambios tecnológicos y sociales afectarán a nuestra vida dentro de unos años. Antes, la falta de información se suplía con imaginación, y los escritores de ciencia ficción eran los futurólogos más escuchados.

Isaac Asimov desarrolló las leyes de la robótica para dar mayor profundidad a un relato, pero también pensando que en algún momento podrían ser útiles. El escritor también imaginó unas aceras móviles en el contexto de un cuento, imaginando quizá, que estas se harían realidad en nuestros días. Las novelas distópicas, desde 1984 hasta Un mundo feliz, también han fantaseado sobre qué nos deparará el futuro, centrándose en su parte más política y social, y casi siempre desde un prisma pesimista.

Estámos en el siglo XXI, la época a la que se referían muchas de esas profecías. Algunas han quedado caducas, otras se han cumplido y muchas permanecen aún en el horizonte de lo posible. Lo que no ha cambiado es nuestra obsesión con el futuro, aunque los autores sean otros. Las elucubraciones sobre nuestro porvenir ya no se gestan en los libros o en los estudios de Hollywood, sino en los de Silicon Valley, la cuna de la tecnología.

La futurología se convirtió en una disciplina (algunos dicen que científica) durante la década de 1960. Desde entonces hemos ido actualizando predicciones y repasando los vaticinios de las mentes más brillantes de nuestra época. Juntando los más destacados podríamos asegurar que el futuro va a ser algo más o menos como esto.

Si en la actualidad existe algo parecido a un gurú del futuro ese es Elon Musks. Su inmensa fortuna y su obsesión por la tecnología le han venido a dar apodos tan interesantes como ‘The real Iron Man’. Este sudafricano apuesta por los coches eléctricos (es el presidente de Tesla, la empresa más potente de este tipo de vehículos) las energías renovables (es el dueño de la multinacional Solar System) y la conquista del espacio (posee Space X, una empresa de transporte aeroespacial).

Pero quizá la predicción más interesante que haya hecho Musk sobre el futuro ha sido su afirmación sobre cómo, en unos años, la gente empezará a ser sustituida por máquinas en sus puestos de trabajo, y cómo esto nos brindará nuevas oportunidades. Asegura Musk que los gobiernos introducirán una renta básica universal y que «la gente tendrá tiempo para hacer otras cosas más complejas e interesantes, y tendrá más tiempo libre». Con estas declaraciones más de uno estará deseando que llegue ya el futuro.

La visión de Stephen Hawking es algo menos optimista. Además de vaticinar, en su serie documental para National Geographic, la fusión entre el mundo virtual y el real, el científico se ha mostrado preocupado por la sobrepoblación del planeta, la fragilidad del hombre ante los desastres naturales y la conexión de todas las ciencias a través de la tecnología.

Raymond Kurzweil tiene otras preocupaciones. El llamado futurólogo de Google predijo la caída de la URSS, la victoria del ordenador Deep Blue sobre el ajedrecista Kasparov y el auge de internet, así que mejor hacerle caso. Kurzweil toma a diario 100 pastillas de suplementos vitamínicos con la idea de vivir hasta que pueda trasladar todo su cerebro a un ordenador.

Según el tecnólogo, el primer paso hacia la inmortalidad será la aparición de nanorrobots que nos curarán desde dentro y alargarán nuestra esperanza de vida hasta que podamos trasladarnos a un recipiente más duradero. Deberíamos darnos prisa en hacerlo, porque por otro lado los robots continúaran perfeccionándose y nos pueden ganar la carrera.

Kurzweil asegura que en 2045 llegaremos a lo que ha llamado «singularidad tecnológica», es decir, el momento en el que las máquinas adquieran una inteligencia artificial general y puedan auto mejorarse y crear ordenadores cada vez mejores.

Partiendo de esta premisa el experto en inteligencia artificial Hugo de Garis, asegura en su famosa teoría The artilect war que antes de que acabe el siglo XXI habrá una gran guerra entre máquinas y humanos. Algo así como Terminator pero sin viajes en el tiempo ni Schwarzenegger salvando el mundo. No es el único científico que lo piensa.

El filósofo Nick Bostrom explicaba en una charla TED que es imposible que los humanos controlen una inteligencia artificial y recomendaba asentar una serie de valores en las máquinas. Volvemos a las leyes de la robótica de Asimov, uno de los primeros futurólogos que verá como una más de sus predicciones se ve cumplida. Esperemos que dentro de mucho mucho tiempo.

La incertidumbre despierta nuestra imaginación. Desde siempre, el humano ha estado obsesionado por saber cómo será el futuro, qué cambios tecnológicos y sociales afectarán a nuestra vida dentro de unos años. Antes, la falta de información se suplía con imaginación, y los escritores de ciencia ficción eran los futurólogos más escuchados.

Isaac Asimov desarrolló las leyes de la robótica para dar mayor profundidad a un relato, pero también pensando que en algún momento podrían ser útiles. El escritor también imaginó unas aceras móviles en el contexto de un cuento, imaginando quizá, que estas se harían realidad en nuestros días. Las novelas distópicas, desde 1984 hasta Un mundo feliz, también han fantaseado sobre qué nos deparará el futuro, centrándose en su parte más política y social, y casi siempre desde un prisma pesimista.

Estámos en el siglo XXI, la época a la que se referían muchas de esas profecías. Algunas han quedado caducas, otras se han cumplido y muchas permanecen aún en el horizonte de lo posible. Lo que no ha cambiado es nuestra obsesión con el futuro, aunque los autores sean otros. Las elucubraciones sobre nuestro porvenir ya no se gestan en los libros o en los estudios de Hollywood, sino en los de Silicon Valley, la cuna de la tecnología.

La futurología se convirtió en una disciplina (algunos dicen que científica) durante la década de 1960. Desde entonces hemos ido actualizando predicciones y repasando los vaticinios de las mentes más brillantes de nuestra época. Juntando los más destacados podríamos asegurar que el futuro va a ser algo más o menos como esto.

Si en la actualidad existe algo parecido a un gurú del futuro ese es Elon Musks. Su inmensa fortuna y su obsesión por la tecnología le han venido a dar apodos tan interesantes como ‘The real Iron Man’. Este sudafricano apuesta por los coches eléctricos (es el presidente de Tesla, la empresa más potente de este tipo de vehículos) las energías renovables (es el dueño de la multinacional Solar System) y la conquista del espacio (posee Space X, una empresa de transporte aeroespacial).

Pero quizá la predicción más interesante que haya hecho Musk sobre el futuro ha sido su afirmación sobre cómo, en unos años, la gente empezará a ser sustituida por máquinas en sus puestos de trabajo, y cómo esto nos brindará nuevas oportunidades. Asegura Musk que los gobiernos introducirán una renta básica universal y que «la gente tendrá tiempo para hacer otras cosas más complejas e interesantes, y tendrá más tiempo libre». Con estas declaraciones más de uno estará deseando que llegue ya el futuro.

La visión de Stephen Hawking es algo menos optimista. Además de vaticinar, en su serie documental para National Geographic, la fusión entre el mundo virtual y el real, el científico se ha mostrado preocupado por la sobrepoblación del planeta, la fragilidad del hombre ante los desastres naturales y la conexión de todas las ciencias a través de la tecnología.

Raymond Kurzweil tiene otras preocupaciones. El llamado futurólogo de Google predijo la caída de la URSS, la victoria del ordenador Deep Blue sobre el ajedrecista Kasparov y el auge de internet, así que mejor hacerle caso. Kurzweil toma a diario 100 pastillas de suplementos vitamínicos con la idea de vivir hasta que pueda trasladar todo su cerebro a un ordenador.

Según el tecnólogo, el primer paso hacia la inmortalidad será la aparición de nanorrobots que nos curarán desde dentro y alargarán nuestra esperanza de vida hasta que podamos trasladarnos a un recipiente más duradero. Deberíamos darnos prisa en hacerlo, porque por otro lado los robots continúaran perfeccionándose y nos pueden ganar la carrera.

Kurzweil asegura que en 2045 llegaremos a lo que ha llamado «singularidad tecnológica», es decir, el momento en el que las máquinas adquieran una inteligencia artificial general y puedan auto mejorarse y crear ordenadores cada vez mejores.

Partiendo de esta premisa el experto en inteligencia artificial Hugo de Garis, asegura en su famosa teoría The artilect war que antes de que acabe el siglo XXI habrá una gran guerra entre máquinas y humanos. Algo así como Terminator pero sin viajes en el tiempo ni Schwarzenegger salvando el mundo. No es el único científico que lo piensa.

El filósofo Nick Bostrom explicaba en una charla TED que es imposible que los humanos controlen una inteligencia artificial y recomendaba asentar una serie de valores en las máquinas. Volvemos a las leyes de la robótica de Asimov, uno de los primeros futurólogos que verá como una más de sus predicciones se ve cumplida. Esperemos que dentro de mucho mucho tiempo.

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Opiniones 2
  • Hola Enrique, ¿Qué tal?

    Todas estas teorías resultan muy interesantes. Lo de la guerra de maquinas y humanos no lo concibo, no para ese tiempo exactamente, pero lo que sí aseguro también es que los seres humanos irán siendo sustituidos cada vez más por robots, se ve venir, lo que me deja pensando en la función que cumpliremos para ese entonces.

    Un abrazo, y ¡gracias por compartir este artículo!

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