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10 de septiembre 2012    /   CREATIVIDAD
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Así te convencieron de que fumar molaba y así te convencen ahora de que beber mola

10 de septiembre 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Niños fumando, señoras estupendas asegurando que el tabaco les ha hecho adelgazar, médicos recomendando fumar como método reconstituyente e incluso, cigarros asociados al deporte. La publicidad de principios y mediados de siglo ilustraba el tabaco como un hábito saludable, al tiempo que el alcohol era señalado como el foco de los problemas de delincuencia. Hoy las tornas han cambiado: el tabaco se grava y persigue, se reserva a los malos de la ficción, mientras que el alcohol se presenta como elemento socializador en las series. Quieren que cambies de vicio.

Ahora que fumar ya no mola, mola beber ¿Cuántas series han hecho del bar su lugar central? Desde Cheer’s, hasta Friends pasando por Cómo conocí a vuestra madre. Y más que eso, cuántos capítulos de cualquier serie no terminan con los personajes tomando una copa al salir del trabajo. Da igual que sean los doctores de Anatomía de Grey que los científicos de Bones: el alcohol es el nuevo tabaco, el nuevo elemento de distinción, el nuevo socializador. Hasta que le pase lo que le pasó al tabaco…

Muchos de los anuncios de hace unas décadas hoy serían prohibidos y perseguidos legalmente. Pero entonces, lejos de los controles a los que se somete hoy el anunciante, hacían su trabajo y, gracias al empuje de una industria floreciente, instauraron el tabaco como un hábito social normal, reconocido, aceptado y hasta aplaudido. De hecho, el apelativo a lo emocional era una constante: eran los niños quienes muchas veces te incitaban, tiernos ellos, a fumar.



También se vendía como un elemento de salud: fumar era bueno, como decían los médicos, que incluso fumaban. Salvando las distancias, recuerda a las modas que salen de vez en cuando según las cuales beber litros de agua al día es supuestamente beneficioso, hasta que sale alguien que dice que beber tanta agua innecesaria puede afectar al sistema renal. O consumir aceite de oliva, o una copa de vino cada día, o tantos remedios que surgen de pronto hasta que alguien los cuestiona. Y eso por no entrar en la moda de los ‘bio’, los ‘light’ y los compuestos químicos casi mágicos que tienen los cosméticos y los suplementos alimenticios.

Entonces, como ahora, consumir determinados productos garantizaba salud, vigor y una figura estéticamente agradable. Entonces, también como ahora, los argumentos se apoyaban en tesis pseudocientíficas que avalaran las campañas. Las grandes multinacionales del tabaco nacieron al socaire de una moda social.


El último siglo ha sido testigo de cómo la cultura mediática y publicitaria puede ser la que marca el consumo y lo que establece lo bueno y malo. Con la promulgación en los pacatos años ’20 de la llamada Ley Seca de EEUU, la cual prohibía la venta de alcohol con la esperanza de hacer disminuir los índices de criminalidad, la publicidad del tabaco empezó a conocer su auge. Durante décadas, aun cuando la Ley Seca se derogó apenas unos años después al constatarse que sólo sirvió para fortalecer a las mafias que traficaban con el negocio, fumar fue bien visto. Más que eso, era casi una distinción social.

Era llamativa también la forma en la que un producto de consumo se vinculó con una tendencia social: como fumar era de hombres las marcas vieron rápidamente que su forma natural de crecimiento era conseguir que las mujeres fumaran, algo que se asoció rápidamente a los primeros movimientos feministas globales cerca de mitad de siglo: la mujer era la protagonista y el objetivo de las campañas, pero no por un interés social, sino por mera conquista comercial. Fumar era moderno, además de sano.

Pero el tiempo pasó y la moda cambió. Fumar empezó a percibirse como el origen de innumerables muertes por cáncer en el aparato respiratorio. Ni adelgazaba, ni era sano. Se prohibió su venta a menores y, con los años, empezó a penalizarse: las cajetillas empezaron a mostrar primero carteles avisando de que fumar mata, se subieron los impuestos especiales y se legisló sobre la publicidad de tabaco y alcohol. Fumar ya no era saludable, ni recomendable.

Las campañas contra el tabaco fueron entonces más allá: primero aparecieron las fotografías de los efectos del tabaco en pacientes extremos, las organizaciones internacionales pusieron en marcha llamativas campañas vinculando el tabaco a la dependencia y a la explotación y, finalmente, se extendió la legislación restrictiva contra el tabaco: fumar en lugares cerrados y en el entorno de algunos lugares públicos como colegios y hospitales estaría perseguido por la Ley.

El último paso de la escalada es la eliminación de las marcas comerciales de cajetillas de tabaco que lo único que muestran es la advertencia de que fumar mata.


A todo este cambio social ayudaron sobremanera las series y películas: igual que la publicidad contribuyó a millones de personas para que fumaran, ahora el tabaco ha desaparecido de las series y películas. Sólo los personajes malos o misteriosos fuman, una tendencia que incluso ha empezado a desaparecer. Como muestra un botón: el antagonista de la exitosa Expediente X era un fumador empedernido y, cruce de piernas y sensualidad aparte, el halo de la misteriosa Sharon Stone en Instinto Básico no sería igual sin esa peculiar petición de un cigarro durante el interrogatorio.

Niños fumando, señoras estupendas asegurando que el tabaco les ha hecho adelgazar, médicos recomendando fumar como método reconstituyente e incluso, cigarros asociados al deporte. La publicidad de principios y mediados de siglo ilustraba el tabaco como un hábito saludable, al tiempo que el alcohol era señalado como el foco de los problemas de delincuencia. Hoy las tornas han cambiado: el tabaco se grava y persigue, se reserva a los malos de la ficción, mientras que el alcohol se presenta como elemento socializador en las series. Quieren que cambies de vicio.

Ahora que fumar ya no mola, mola beber ¿Cuántas series han hecho del bar su lugar central? Desde Cheer’s, hasta Friends pasando por Cómo conocí a vuestra madre. Y más que eso, cuántos capítulos de cualquier serie no terminan con los personajes tomando una copa al salir del trabajo. Da igual que sean los doctores de Anatomía de Grey que los científicos de Bones: el alcohol es el nuevo tabaco, el nuevo elemento de distinción, el nuevo socializador. Hasta que le pase lo que le pasó al tabaco…

Muchos de los anuncios de hace unas décadas hoy serían prohibidos y perseguidos legalmente. Pero entonces, lejos de los controles a los que se somete hoy el anunciante, hacían su trabajo y, gracias al empuje de una industria floreciente, instauraron el tabaco como un hábito social normal, reconocido, aceptado y hasta aplaudido. De hecho, el apelativo a lo emocional era una constante: eran los niños quienes muchas veces te incitaban, tiernos ellos, a fumar.



También se vendía como un elemento de salud: fumar era bueno, como decían los médicos, que incluso fumaban. Salvando las distancias, recuerda a las modas que salen de vez en cuando según las cuales beber litros de agua al día es supuestamente beneficioso, hasta que sale alguien que dice que beber tanta agua innecesaria puede afectar al sistema renal. O consumir aceite de oliva, o una copa de vino cada día, o tantos remedios que surgen de pronto hasta que alguien los cuestiona. Y eso por no entrar en la moda de los ‘bio’, los ‘light’ y los compuestos químicos casi mágicos que tienen los cosméticos y los suplementos alimenticios.

Entonces, como ahora, consumir determinados productos garantizaba salud, vigor y una figura estéticamente agradable. Entonces, también como ahora, los argumentos se apoyaban en tesis pseudocientíficas que avalaran las campañas. Las grandes multinacionales del tabaco nacieron al socaire de una moda social.


El último siglo ha sido testigo de cómo la cultura mediática y publicitaria puede ser la que marca el consumo y lo que establece lo bueno y malo. Con la promulgación en los pacatos años ’20 de la llamada Ley Seca de EEUU, la cual prohibía la venta de alcohol con la esperanza de hacer disminuir los índices de criminalidad, la publicidad del tabaco empezó a conocer su auge. Durante décadas, aun cuando la Ley Seca se derogó apenas unos años después al constatarse que sólo sirvió para fortalecer a las mafias que traficaban con el negocio, fumar fue bien visto. Más que eso, era casi una distinción social.

Era llamativa también la forma en la que un producto de consumo se vinculó con una tendencia social: como fumar era de hombres las marcas vieron rápidamente que su forma natural de crecimiento era conseguir que las mujeres fumaran, algo que se asoció rápidamente a los primeros movimientos feministas globales cerca de mitad de siglo: la mujer era la protagonista y el objetivo de las campañas, pero no por un interés social, sino por mera conquista comercial. Fumar era moderno, además de sano.

Pero el tiempo pasó y la moda cambió. Fumar empezó a percibirse como el origen de innumerables muertes por cáncer en el aparato respiratorio. Ni adelgazaba, ni era sano. Se prohibió su venta a menores y, con los años, empezó a penalizarse: las cajetillas empezaron a mostrar primero carteles avisando de que fumar mata, se subieron los impuestos especiales y se legisló sobre la publicidad de tabaco y alcohol. Fumar ya no era saludable, ni recomendable.

Las campañas contra el tabaco fueron entonces más allá: primero aparecieron las fotografías de los efectos del tabaco en pacientes extremos, las organizaciones internacionales pusieron en marcha llamativas campañas vinculando el tabaco a la dependencia y a la explotación y, finalmente, se extendió la legislación restrictiva contra el tabaco: fumar en lugares cerrados y en el entorno de algunos lugares públicos como colegios y hospitales estaría perseguido por la Ley.

El último paso de la escalada es la eliminación de las marcas comerciales de cajetillas de tabaco que lo único que muestran es la advertencia de que fumar mata.


A todo este cambio social ayudaron sobremanera las series y películas: igual que la publicidad contribuyó a millones de personas para que fumaran, ahora el tabaco ha desaparecido de las series y películas. Sólo los personajes malos o misteriosos fuman, una tendencia que incluso ha empezado a desaparecer. Como muestra un botón: el antagonista de la exitosa Expediente X era un fumador empedernido y, cruce de piernas y sensualidad aparte, el halo de la misteriosa Sharon Stone en Instinto Básico no sería igual sin esa peculiar petición de un cigarro durante el interrogatorio.

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Opiniones 30
  • Un dato, en Friends se trata de un Cafe donde se reúnen y yo no recuerdo ningún capitulo en el que alguien pidiera una copa y no un cafe, seguro que en alguno pasaría pero no era la norma. Por otro lado en la vida real por lo menos por aqui abajo cuando nos reunimos los compañeros de curro lo hacemos para tomarnos una cervecilla o una copa no para jugar al ajedrez o leer un libro.

  • Interesante opinión personal, aunque la teoría del autor no se sostiene por ninguna parte.

    ¿El alcohol nuevo socializador? De verdad, ¿nuevo?
    Siglos antes de inventarse la publicidad, no digamos la televisión y las series, la bebida ya venía siendo un punto de reunión social. En todas las partes del mundo se han consumido bebidas alcohólicas (cervezas, sidras, vinos, licores…) que llevan siglos elaborándose.

    ¿Promoción de los bares y las bebidas?
    La taberna, el bar, o equivalentes ha sido tradicionalmente el punto de encuentro de toda la vida, en casi todas las culturas que han podido fabricar u obtener bebidas alcohólicas, incluso en los lugares más remotos e incomunicados. No hablemos ya sobre la cultura de la bebida en España. La bebida también es y ha sido una forma de escape o de desinhibirse.

    ¿No será que esas series reflejan la realidad?

    ¿Dónde están los datos que se demuestre que ahora se bebe más que en el pasado o que se bebe más en lugares donde no ha influído la publicidad o las series de televisión que donde sí?

    ¿Qué tendrá que ver el chiste gracioso sobre el Wharmpess (que suena a warm piss = pis caliente) con la promoción de la bebida?

    Como opinión de un cualquiera puede servir, pero… ¿como teoría de alguien que supuestamente es periodista y da clases de ello?

    Escalofriante.

  • AVISO: Si quieres ver Expediente X esto puede contarte parte de la trama, así que no lo leas. En España no se emitió la serie completa, así que si la seguiste por Tele 5 no te habrás enterado de muchas cosas.

    C.G.B. Spender, conocido en España como «el fumador», pero más conocido en el original en inglés como «Cancer Man» o «Cancer Smoking Man» (CSM) no fumaba por ser malo, sino que se estaba suicidando lentamente. Ese era el motivo de encender un cigarrillo tras otro.

  • A mi me pareceria bien que fumara el que quisiese, siempre y cuando los efectos secundarios
    le afectaran solo a él, pero a mí me daban mareos y cuando les pedias porfavor que te estabas poniendo malo te decian la chorrada de que esto es un pais libre y tal… Así se mueran todos de un cáncer de pulmon pagen el tratamiento de los fumadores pasivos que no tuvieron culpa de nada

    • fumar no es lo que te provoca cáncer, no es el cigarrillo, el cáncer o cualquier síntoma, enfermedad, evento, ‘accidente’, etc…te lo creas TU y nada ni nadie más que TU…

      la elite sabe que el pensamiento CREA, que las emociones juegan también un importante papel y nos manipulan a su antojo. Para quienes alegan que la llamada ley de atracción es una ridiculez, les diré que su estimada elite mundial la ejerce todo el tiempo y por lo tanto este y muchos conocimientos más no se los comparte a las masas, su granja. Ahora, la elite la forman sólo seres humanos? se los dejo a su criterio.

      • Vive usted en otra dimensión.

        ¿Eso es fruto de todo lo que te has fumado, o solamente es consecuencia del alcohol que tomas a escondidas?

        Lees «cosas» que te están afectando a la poca lógica que te queda. Eres un ejemplo del marketing editorial de una panda de listos.

        Cuídate las piernas, la cabeza ya la has perdido.

        La Ley de la Atracción… vaya sarta de mierdas escritas para ganar dinero a costa de ignorantes como usted. Lamentable es que crea en ese saco de mentiras.

      • ¿Me estás diciendo que los primeros enfermos de SIDA, cuando la enfermedad todavía no tenía nombre, morían porque se imaginaban la enfermedad con sus síntomas? o ¿que la gente afectada por la colza se imaginaba los síntomas?
        ¿por qué ya no hay enfermos de viruela? ¿nadie se imagina ya los síntomas de esa enfermedad?
        «¡amos anda!»
        Seguro que eres de los que se cree lo de la homeopatía.
        La élite….. :-DDDD

  • Este artículo es de discurso de cura en colegio religioso en 8º de EGB, o de lo que haya ahora. Luego hay gente que dice que si el periodismo está en crisis. En crisis no, en un pozo sin fondo.

  • Ora voy yo: De este lado del charco, en Méjico se ha estilado poner en las cajetillas fotos de una persona con un tanque de oxigeno, una de dientes amarillentos y un feto sobre una cama de colillas.
    Pero si mal no recuerdo, el tabaco no promueve la violencia entre las personas, lo que el alcohol si al anestesiar el cerebro y por ende las reacciones «normales» ante un tipo de peligro.
    El alcohol hace que las personas reaccionen mas lentamente, lo que ha provocado muchas muertes por atropellamiento, ya que al hacer los estudios anti alcohol en la sangre se da el curioso caso de que la persona aca en Méjico venia en 3er grado de alcoholismo.
    Cuando han visto ustedes en los diarios que una persona que conducia un automovil y volco murio por fumar?
    Lo mas probable es que digan que fue por exceso de velocidad o bien por que ingirio alcohol, cuando la causa exacta pudiera ser que la colilla del cigarrillo «volo» dentro del auto y cuando se quedo en un lugar empezo a quemar el tapizado del asiento.
    Yo por eso sigo fumando tranquilo, por que ninguna prisa llevo de morirme.
    ATTE: ADRIAN QUE YA OPINO = )

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