30 de junio 2017    /   IDEAS
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Así se pretendía evitar las muertes por atropello en 1930

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Que el número de automóviles fuera significativamente menor al actual no quiere decir que a principios del siglo pasado el tráfico no fuese ya uno de los problemas más acuciantes en las ciudades. De hecho, los mayores atascos y número de muertes por atropello en la ciudad de Nueva York se registraron en la década de 1920.

El primer atropello mortal del que se tiene conocimiento fue el de Bridget Driscoll, ocurrido en 1896, tal y como recoge Atlas Obscura. Los fabricantes se percataron entonces de que, además de útiles, sus vehículos motorizados eran potenciales armas letales, sobre todo por la velocidad que podían alcanzar (y eso que, según fuentes de la época, el que arrolló a Driscoll no superaba los 7 kms a la hora).

Por eso comenzaron a buscar fórmulas que evitasen o, al menos, paliasen las consecuencias de este tipo de accidentes. En 1930, dos inventores de Sheiffeld (Inglaterra) presentaron un dispositivo que se instalaba en el parachoques delantero de los automóviles para evitar que el peatón fuese aplastado en caso de atropello.

El invento funcionaba con una palanca situada junto al volante que, al ser accionada, desplegaba una especie de pala que capturaba al viandante al que estaba apunto de atropellar, como muestra este vídeo de British Pathé:

Una de las pegas de este atrapapeatones era, precisamente, que quien debía activar el dispositivo era el conductor, y si no disponía del tiempo o de los reflejos suficientes para frenar o esquivar al peatón, ¿los tendría para accionar la palanquita?

Aunque el cucharón de seguridad, como también le denominaron algunos, no fue el único invento de este tipo presentado en aquellos años. City Lab se hacía eco del artículo en el que, en 1931, se presentaba una especie de rodillo que instalado en la parte frontal de camiones y vehículos pesados barría literalmente al peatón en caso de atropello. En ese mismo artículo, se incluía una imagen de 1924 en la que se mostraba un sistema que podía considerarse el antecesor de pedestrian catcher de los inventores de Sheiffel.

Por su parte, Atlas Obscura vuelve a remitirse a un vídeo de British Pathé en el que se muestra la presentación, en 1927, de otro atrapapeatones muy parecido tanto al de 1924 como al que se presentaría años más tarde en Inglaterra:

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Que el número de automóviles fuera significativamente menor al actual no quiere decir que a principios del siglo pasado el tráfico no fuese ya uno de los problemas más acuciantes en las ciudades. De hecho, los mayores atascos y número de muertes por atropello en la ciudad de Nueva York se registraron en la década de 1920.

El primer atropello mortal del que se tiene conocimiento fue el de Bridget Driscoll, ocurrido en 1896, tal y como recoge Atlas Obscura. Los fabricantes se percataron entonces de que, además de útiles, sus vehículos motorizados eran potenciales armas letales, sobre todo por la velocidad que podían alcanzar (y eso que, según fuentes de la época, el que arrolló a Driscoll no superaba los 7 kms a la hora).

Por eso comenzaron a buscar fórmulas que evitasen o, al menos, paliasen las consecuencias de este tipo de accidentes. En 1930, dos inventores de Sheiffeld (Inglaterra) presentaron un dispositivo que se instalaba en el parachoques delantero de los automóviles para evitar que el peatón fuese aplastado en caso de atropello.

El invento funcionaba con una palanca situada junto al volante que, al ser accionada, desplegaba una especie de pala que capturaba al viandante al que estaba apunto de atropellar, como muestra este vídeo de British Pathé:

Una de las pegas de este atrapapeatones era, precisamente, que quien debía activar el dispositivo era el conductor, y si no disponía del tiempo o de los reflejos suficientes para frenar o esquivar al peatón, ¿los tendría para accionar la palanquita?

Aunque el cucharón de seguridad, como también le denominaron algunos, no fue el único invento de este tipo presentado en aquellos años. City Lab se hacía eco del artículo en el que, en 1931, se presentaba una especie de rodillo que instalado en la parte frontal de camiones y vehículos pesados barría literalmente al peatón en caso de atropello. En ese mismo artículo, se incluía una imagen de 1924 en la que se mostraba un sistema que podía considerarse el antecesor de pedestrian catcher de los inventores de Sheiffel.

Por su parte, Atlas Obscura vuelve a remitirse a un vídeo de British Pathé en el que se muestra la presentación, en 1927, de otro atrapapeatones muy parecido tanto al de 1924 como al que se presentaría años más tarde en Inglaterra:

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