9 de agosto 2016    /   CREATIVIDAD
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¿El secreto de B.D. Graft para hacer una obra de arte? Añadir amarillo

9 de agosto 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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«Añádele amarillo». Esta es la fórmula que el artista B.D. Graft utiliza para crear algunas de sus obras. Una solución aparentemente simple que tiene un potente efecto estético y abre un interesante debate sobre la apropiación y la creación artística.

«Todo sucedió una noche, mientras miraba un libro de naturaleza. Estaba buscando una foto para uno de mis collages», explica Graft. «Tenía la habitación llena de recortes de papel. Pasé la vista por la imagen de un loro y, de repente, se me ocurrió ponerle un trozo de papel amarillo sobre ella. La hermosa sencillez del conjunto me sorprendió y pensé ¿se podría hacer esto con más imágenes?».

Vaya si se podía. A partir de entonces, Graft comenzó a añadirle amarillo a cuantas cosas se encontraba por delante.

«Aunque me considero principalmente un artista que hace collages, también pinto y me dedico al arte conceptual. De hecho, en el caso de Add Yellow lo que hago es pintar papeles de amarillo que después pego en mis collages».

Aunque pueda no parecerlo a simple vista, Add Yellow es un proyecto que posee una gran carga conceptual y cuyas fronteras lindan con la apropiación artística, la modificación de la obra de arte y recuerdan a acciones como las de The Chapman Brothers que, hace unos años, dibujaron sus monstruos y criaturas en una serie de grabados originales de Goya.

«Personalmente, me encanta lo que The Chapman Brothers hicieron y creo que no debe haber ningún tabú en lo que al arte se refiere. Me encantan los artistas que se apropian de la obra de otros artistas, como John Baldessari y Richard Prince. La obra Erase De Kooning, de Robert Rauschenberg, es una de mis obras de arte favoritas».

A pesar de la admiración por esas obras y artistas, B.D. Graft es más comedido a la hora de elegir las piezas sobre las que interviene.

«Suelo utilizar imágenes de libros antiguos para hacer mis piezas, por lo que no suelo tener problemas como los que pueden haber suscitado esos artistas. Pero lo que tengo claro es que, tan sólo añadiendo amarillo, estoy generando es una obra completamente diferente. Con otro sentido totalmente distinto. Por tanto, no concibo que los autores originales puedan protestar por ello. Es como si tomas una fotografía de un edificio. El arquitecto no puede enfadarse».

Coherente con esa libertad creativa y esa falta de tabúes, B.D. Graft ha decidido no imponerse ninguna regla a la hora de desarrollar Add Yellow.

«No acostumbro a ponerme reglas cuando trabajo. Ni en este caso ni en ninguno. Me limito a hacer aquello que me resulta natural y me hace sentir cómodo. Me dejo llevar por mi intuición, mis emociones, y mi propio concepto estético. Creo que es un error pensar “a esta imagen sí que puedo añadirle amarillo, pero esta otra no, esta es sagrada”. Normalmente, añado amarillo a aquellas imágenes que me parecen bonitas y que pueden adquirir un nuevo sentido o giro con mi intervención».

Después de estas explicaciones, aún queda por responder un par de preguntas. ¿Por qué amarillo? ¿Podría hacerse este mismo proyecto con otro color?

«Como comentaba antes, fue una elección accidental. No hay una razón. Al menos no hay una razón consciente. Es un color llamativo, muy cálido, que capta la atención del espectador. Lo único que hay que tener presente es que siempre debe ser el mismo para que toda la serie tenga un mismo elemento común. Por otra parte, el amarillo no tiene tantos significados vinculados a él, como puede suceder con otros colores como el negro o el rojo, aunque últimamente estoy experimentando con una serie similar en la que, en lugar del amarillo, empleo el negro».

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«Todo sucedió una noche, mientras miraba un libro de naturaleza. Estaba buscando una foto para uno de mis collages», explica Graft. «Tenía la habitación llena de recortes de papel. Pasé la vista por la imagen de un loro y, de repente, se me ocurrió ponerle un trozo de papel amarillo sobre ella. La hermosa sencillez del conjunto me sorprendió y pensé ¿se podría hacer esto con más imágenes?».

Vaya si se podía. A partir de entonces, Graft comenzó a añadirle amarillo a cuantas cosas se encontraba por delante.

«Aunque me considero principalmente un artista que hace collages, también pinto y me dedico al arte conceptual. De hecho, en el caso de Add Yellow lo que hago es pintar papeles de amarillo que después pego en mis collages».

Aunque pueda no parecerlo a simple vista, Add Yellow es un proyecto que posee una gran carga conceptual y cuyas fronteras lindan con la apropiación artística, la modificación de la obra de arte y recuerdan a acciones como las de The Chapman Brothers que, hace unos años, dibujaron sus monstruos y criaturas en una serie de grabados originales de Goya.

«Personalmente, me encanta lo que The Chapman Brothers hicieron y creo que no debe haber ningún tabú en lo que al arte se refiere. Me encantan los artistas que se apropian de la obra de otros artistas, como John Baldessari y Richard Prince. La obra Erase De Kooning, de Robert Rauschenberg, es una de mis obras de arte favoritas».

A pesar de la admiración por esas obras y artistas, B.D. Graft es más comedido a la hora de elegir las piezas sobre las que interviene.

«Suelo utilizar imágenes de libros antiguos para hacer mis piezas, por lo que no suelo tener problemas como los que pueden haber suscitado esos artistas. Pero lo que tengo claro es que, tan sólo añadiendo amarillo, estoy generando es una obra completamente diferente. Con otro sentido totalmente distinto. Por tanto, no concibo que los autores originales puedan protestar por ello. Es como si tomas una fotografía de un edificio. El arquitecto no puede enfadarse».

Coherente con esa libertad creativa y esa falta de tabúes, B.D. Graft ha decidido no imponerse ninguna regla a la hora de desarrollar Add Yellow.

«No acostumbro a ponerme reglas cuando trabajo. Ni en este caso ni en ninguno. Me limito a hacer aquello que me resulta natural y me hace sentir cómodo. Me dejo llevar por mi intuición, mis emociones, y mi propio concepto estético. Creo que es un error pensar “a esta imagen sí que puedo añadirle amarillo, pero esta otra no, esta es sagrada”. Normalmente, añado amarillo a aquellas imágenes que me parecen bonitas y que pueden adquirir un nuevo sentido o giro con mi intervención».

Después de estas explicaciones, aún queda por responder un par de preguntas. ¿Por qué amarillo? ¿Podría hacerse este mismo proyecto con otro color?

«Como comentaba antes, fue una elección accidental. No hay una razón. Al menos no hay una razón consciente. Es un color llamativo, muy cálido, que capta la atención del espectador. Lo único que hay que tener presente es que siempre debe ser el mismo para que toda la serie tenga un mismo elemento común. Por otra parte, el amarillo no tiene tantos significados vinculados a él, como puede suceder con otros colores como el negro o el rojo, aunque últimamente estoy experimentando con una serie similar en la que, en lugar del amarillo, empleo el negro».

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