12 de junio 2015    /   DIGITAL
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Los baches panameños tuitean sus problemas al gobierno

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En Panamá la necesidad de arreglar los baches (o huecos) del asfalto es tan seria que los propios baches se han levantado para reivindicar sus derechos. Les molesta que les pisen, que les pasen por encima sin que nadie venga a poner remedio a su vacío sufrimiento. Por eso desde el pasado dos de abril, ellos mismos se dedican a escribir un tuit al Ministerio de Obras Públicas (MOP) cada vez que un auto les pasa por encima: «.@MOPdePanama, Si quieren que me calle me van a tener que venir a taparme la boca», dice uno de los mensajes de su cuenta.
En realidad no es que los baches de Panamá sean más listos que los baches de cualquier otro lugar del mundo. La causa de que estos sepan manejar las redes sociales es una iniciativa de la agencia de publicidad Publicuatro Ogilvy & Mather.
Su base para crear esta vez ha sido poner la vista en los problemas cotidianos de sus conciudadanos. Los baches es uno de esos. Al proyecto lo han llamado El Hueco Twitero.

El funcionamiento consiste en un aparato colocado en la oquedad «que automáticamente envía un tuit dirigido a la cuenta del Ministerio de Obras Públicas cada vez que los carros pisan el dispositivo», cuenta el vocero.
«Qué pena. Venía una muchacha caminando y justo un carro me pasó por encima y la salpicó. Trágame tierra! @MOPdePanama tápame, please», se queja un hueco afligido en las redes. «Soy el mejor amigo del mecánico y el peor enemigo de tus neumáticos», advierte otro. «Hoy le rompí el tren delantero a un Ferrari. Me sentí realizado», se mofa un tercer bache.
El creador de los dispositivos decía para la televisión nacional Telemetro que la intención de El Hueco Twitero es «que el MOP sienta lo que siente la gente cuando cae en un hueco… Trasmitimos la molestia de manera virtual molestándoles a través de Twitter», apuntaba. La buena noticia es que tras cientos de tuits bomba que salían al ritmo que las ruedas se topaban con los agujeros, se han dado cuenta de que «las calles están empezando a ser reparadas», dice el reporte que han preparado para evaluar el proyecto.
El mismo ministro de Obras Públicas de Panamá, Ramón Arosemena, tuvo que dar explicaciones hace pocos días en televisión presionado por el éxito de la campaña entre los ciudadanos. Se limitó a justificar la situación culpando a «la mala construcción» y «la falta de fondos». Nada nuevo. Lo original es que hayan sido los propios baches, por ellos mismos, los que han obligado a un político a dar la cara por su profundo problema, literalmente hablando.
Captura de pantalla 2015-06-11 a la(s) 23.13.51

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En realidad no es que los baches de Panamá sean más listos que los baches de cualquier otro lugar del mundo. La causa de que estos sepan manejar las redes sociales es una iniciativa de la agencia de publicidad Publicuatro Ogilvy & Mather.
Su base para crear esta vez ha sido poner la vista en los problemas cotidianos de sus conciudadanos. Los baches es uno de esos. Al proyecto lo han llamado El Hueco Twitero.

El funcionamiento consiste en un aparato colocado en la oquedad «que automáticamente envía un tuit dirigido a la cuenta del Ministerio de Obras Públicas cada vez que los carros pisan el dispositivo», cuenta el vocero.
«Qué pena. Venía una muchacha caminando y justo un carro me pasó por encima y la salpicó. Trágame tierra! @MOPdePanama tápame, please», se queja un hueco afligido en las redes. «Soy el mejor amigo del mecánico y el peor enemigo de tus neumáticos», advierte otro. «Hoy le rompí el tren delantero a un Ferrari. Me sentí realizado», se mofa un tercer bache.
El creador de los dispositivos decía para la televisión nacional Telemetro que la intención de El Hueco Twitero es «que el MOP sienta lo que siente la gente cuando cae en un hueco… Trasmitimos la molestia de manera virtual molestándoles a través de Twitter», apuntaba. La buena noticia es que tras cientos de tuits bomba que salían al ritmo que las ruedas se topaban con los agujeros, se han dado cuenta de que «las calles están empezando a ser reparadas», dice el reporte que han preparado para evaluar el proyecto.
El mismo ministro de Obras Públicas de Panamá, Ramón Arosemena, tuvo que dar explicaciones hace pocos días en televisión presionado por el éxito de la campaña entre los ciudadanos. Se limitó a justificar la situación culpando a «la mala construcción» y «la falta de fondos». Nada nuevo. Lo original es que hayan sido los propios baches, por ellos mismos, los que han obligado a un político a dar la cara por su profundo problema, literalmente hablando.
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