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12 de diciembre 2017    /   BRANDED CONTENT
 

La gamificación del romance: cómo Badoo ha convertido el ligoteo en algo (más) divertido

12 de diciembre 2017    /   BRANDED CONTENT              
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Ligar siempre ha sido divertido, pero en los últimos años se ha convertido en un pasatiempo francamente adictivo. Badoo, la aplicación de dating más grande del mundo, con más de 360 millones de usuarios, ha sido una de las responsables de este cambio. Este tipo de apps ha restado seriedad a la búsqueda del romance, haciéndolo algo más dinámico y divertido.

Normalmente aplicamos el término gamificación (el uso de técnicas, elementos y dinámicas propias de los juegos) a mundos académicos, serios o poco estimulantes de por sí. Pero ¿y si usáramos este concepto para algo previamente divertido como el ligoteo? La respuesta la tenemos en la palma de la mano.

Nuestro móvil se ha convertido en la mejor herramienta para conocer gente e, independientemente de que encontremos el amor (o un sucedáneo más breve del mismo), el proceso de búsqueda es tremendamente divertido.

La gamificación se ha aplicado a otros campos con resultados positivos, pero en lo que se refiere al romance, podría tener aún más sentido. Según un estudio de 2009, los humanos elegimos a potenciales compañeros en función de las inversiones, los comportamientos de riesgo-recompensa y otros factores que reflejan la forma en que analizamos un juego.

El estudio concluía que la teoría del juego puede dar claves para analizar la forma en la que nos enamoramos. El psicólogo Andrew Colman, experto en teoría de juego, corroboraba esta idea en una entrevista con la revista Atlantic:«Las relaciones humanas son esencialmente como juegos».

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Si en el romance nos comportamos como jugadores, lo lógico sería que las herramientas para ligar se conviertan en campos de juego. Es lo que ha sucedido en los últimos años. El ejemplo más claro de esta tendencia es lo que se conoce como cultura de swype o, en una expresión mucho más nuestra, «coleccionar cromos».

Muchas veces lo que necesita un potencial usuario no es necesariamente amor, sexo o amistad. A menudo la primera necesidad es sentirse validado, constatar que, efectivamente, hay peces en el mar y que nosotros somos un cebo apetecible. Al menos es un primer paso para personas con problemas de autoestima o que acaban de salir de una relación.

Teniendo en cuenta que este proceso de selección previa es una parte importante del proceso, Badoo ha optado por diseñarlo de la forma más divertida posible. Su sección «Encuentros» está planteada como un juego en el que vas navegando por los perfiles según los criterios elegidos, pudiendo señalarlos como «Me gusta» o «No me gusta». Lejos de frivolizar sobre esta costumbre o afearla, podría considerarse que tiene un efecto balsámico sobre la autoestima de mucha gente, y, para qué negarlo, es muy divertida.

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Otro de los aspectos que denotan la gamificación del ligoteo en Badoo es su sección premium, que se ha venido a llamar directamente «Superpoderes». En el mundo del cómic uno de los poderes más recurrentes es el de la invisibilidad. En las apps de dating, también. De este modo podremos mirar los perfiles de otros usuarios sin que ellos lo vean.

Además, tus superpoderes de ligón te permitirán subir de popularidad, hacer que tus mensajes sean prioritarios y ver qué usuarios te han marcado como favorito, entre otras cosas. Estos son solo algunos de los ejemplos, pero como pasa con los juegos, no es lo mismo contarlo que vivirlo.

Las consecuencias de la gamificación del romance ya empiezan a notarse. Diversos artículos avisan de cambios en las tendencias. Desde que apps como Badoo están en nuestras vidas, valoramos más en un potencial compañero la existencia de amigos comunes.

También cobran importancia los gustos que, en un contexto analógico, nos pasarían inadvertidos hasta una segunda o tercera cita. En EE UU, (expertos en neologismos y frases hechas) hay quien empieza a hablar de «love at first swype» como sustituto del manido «love at first sight».

Ligar siempre ha sido divertido, pero en los últimos años se ha convertido en un pasatiempo francamente adictivo. Badoo, la aplicación de dating más grande del mundo, con más de 360 millones de usuarios, ha sido una de las responsables de este cambio. Este tipo de apps ha restado seriedad a la búsqueda del romance, haciéndolo algo más dinámico y divertido.

Normalmente aplicamos el término gamificación (el uso de técnicas, elementos y dinámicas propias de los juegos) a mundos académicos, serios o poco estimulantes de por sí. Pero ¿y si usáramos este concepto para algo previamente divertido como el ligoteo? La respuesta la tenemos en la palma de la mano.

Nuestro móvil se ha convertido en la mejor herramienta para conocer gente e, independientemente de que encontremos el amor (o un sucedáneo más breve del mismo), el proceso de búsqueda es tremendamente divertido.

La gamificación se ha aplicado a otros campos con resultados positivos, pero en lo que se refiere al romance, podría tener aún más sentido. Según un estudio de 2009, los humanos elegimos a potenciales compañeros en función de las inversiones, los comportamientos de riesgo-recompensa y otros factores que reflejan la forma en que analizamos un juego.

El estudio concluía que la teoría del juego puede dar claves para analizar la forma en la que nos enamoramos. El psicólogo Andrew Colman, experto en teoría de juego, corroboraba esta idea en una entrevista con la revista Atlantic:«Las relaciones humanas son esencialmente como juegos».

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Si en el romance nos comportamos como jugadores, lo lógico sería que las herramientas para ligar se conviertan en campos de juego. Es lo que ha sucedido en los últimos años. El ejemplo más claro de esta tendencia es lo que se conoce como cultura de swype o, en una expresión mucho más nuestra, «coleccionar cromos».

Muchas veces lo que necesita un potencial usuario no es necesariamente amor, sexo o amistad. A menudo la primera necesidad es sentirse validado, constatar que, efectivamente, hay peces en el mar y que nosotros somos un cebo apetecible. Al menos es un primer paso para personas con problemas de autoestima o que acaban de salir de una relación.

Teniendo en cuenta que este proceso de selección previa es una parte importante del proceso, Badoo ha optado por diseñarlo de la forma más divertida posible. Su sección «Encuentros» está planteada como un juego en el que vas navegando por los perfiles según los criterios elegidos, pudiendo señalarlos como «Me gusta» o «No me gusta». Lejos de frivolizar sobre esta costumbre o afearla, podría considerarse que tiene un efecto balsámico sobre la autoestima de mucha gente, y, para qué negarlo, es muy divertida.

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Otro de los aspectos que denotan la gamificación del ligoteo en Badoo es su sección premium, que se ha venido a llamar directamente «Superpoderes». En el mundo del cómic uno de los poderes más recurrentes es el de la invisibilidad. En las apps de dating, también. De este modo podremos mirar los perfiles de otros usuarios sin que ellos lo vean.

Además, tus superpoderes de ligón te permitirán subir de popularidad, hacer que tus mensajes sean prioritarios y ver qué usuarios te han marcado como favorito, entre otras cosas. Estos son solo algunos de los ejemplos, pero como pasa con los juegos, no es lo mismo contarlo que vivirlo.

Las consecuencias de la gamificación del romance ya empiezan a notarse. Diversos artículos avisan de cambios en las tendencias. Desde que apps como Badoo están en nuestras vidas, valoramos más en un potencial compañero la existencia de amigos comunes.

También cobran importancia los gustos que, en un contexto analógico, nos pasarían inadvertidos hasta una segunda o tercera cita. En EE UU, (expertos en neologismos y frases hechas) hay quien empieza a hablar de «love at first swype» como sustituto del manido «love at first sight».

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Opiniones 1
  • No habéis disimulado ni un poquito el tinte publicitario del artículo. Que sí, que arriba dice claramente que es un contenido patrocinado y que hay que ganarse las lentejas. Después de todo nos dais buenas lecturas gratis.

    Pero creo que sobre este tema podríais escribir algo mejor y más en profundidad. A ver si con este comentario os animo a hacerlo.

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