8 de agosto 2022    /   IGLUU
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A las ya conocidas señalizaciones amarillas, rojas y verdes, una de las banderas que exhiben con orgullo numerosas playas marinas y fluviales en España es la azul.

Este distintivo lanzado hace ya casi 40 años sirve para reconocer las mejores playas en cuanto a limpieza, sostenibilidad y conciencia ambiental y ecológica de los municipios en nuestro país.

La Bandera Azul nació en 1985 bajo el respaldo de la ADEAC, una asociación sin ánimo de lucro responsable en España de los programas internacionales de la Foundation for Environmental Education (FEE). Con ella se pretendía concienciar a la ciudadanía de la importancia de luchar contra la crisis climática y gestionar de manera correcta las playas. El objetivo no es otro que fomentar las buenas prácticas y el cumplimiento de la normativa ambiental y de costas. Si se cumplen, el premio tiene forma de bandera azul.

«Los ayuntamientos y administraciones suelen relajarse si el único estímulo que tienen para cumplir la Directiva Europea de Calidad de Aguas de Baño y otras normativas ambientales es el proceso sancionador. Sin embargo, cuando ven la posibilidad de aumentar su reputación a través de un premio se espabilan», comenta Ana Pérez Montero, directora de Bandera Azul.

Apenas 1.900 playas de entre las aproximadamente 3.500 que cuenta España se muestrean para comprobar la calidad de sus aguas de baño. Las 1.600 restantes nunca podrán optar a bandera azul porque no pueden realizar esos análisis, requisito imprescindible para iniciar el proceso.

Otro problema con el que se tropieza es que no se realizan actualmente análisis sobre la cantidad de microplásticos o pesticidas que contienen esas aguas. Y ello es debido a que Ayuntamientos y Administraciones no cuentan con los recursos suficientes.

¿Pero qué debe cumplir una playa, a nivel ambiental, para merecer una bandera azul? Hoy se considera que las más respetuosas con el entorno son aquellas en las que se respeta su capacidad de carga, o lo que es lo mismo, que el número de visitantes no supere lo que el espacio pueda soportar sin sufrir un grave impacto. Además, debe existir una ordenación de los servicios que tenga en cuenta la dinámica natural de las playas y que permita el movimiento de la arena, por ejemplo. También influye la elección de métodos de limpieza, en especial si es manual o con maquinaria ligera.

Playas como la de Racó de Albir, en Alfaz del Pi, Alicante, o Playa Dulce de Orellana, en Badajoz, cuentan con sus respectivas banderas azules. Santiago Lozano nos descubre ocho playas con bandera azul más en este artículo para Igluu.

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A las ya conocidas señalizaciones amarillas, rojas y verdes, una de las banderas que exhiben con orgullo numerosas playas marinas y fluviales en España es la azul.

Este distintivo lanzado hace ya casi 40 años sirve para reconocer las mejores playas en cuanto a limpieza, sostenibilidad y conciencia ambiental y ecológica de los municipios en nuestro país.

La Bandera Azul nació en 1985 bajo el respaldo de la ADEAC, una asociación sin ánimo de lucro responsable en España de los programas internacionales de la Foundation for Environmental Education (FEE). Con ella se pretendía concienciar a la ciudadanía de la importancia de luchar contra la crisis climática y gestionar de manera correcta las playas. El objetivo no es otro que fomentar las buenas prácticas y el cumplimiento de la normativa ambiental y de costas. Si se cumplen, el premio tiene forma de bandera azul.

«Los ayuntamientos y administraciones suelen relajarse si el único estímulo que tienen para cumplir la Directiva Europea de Calidad de Aguas de Baño y otras normativas ambientales es el proceso sancionador. Sin embargo, cuando ven la posibilidad de aumentar su reputación a través de un premio se espabilan», comenta Ana Pérez Montero, directora de Bandera Azul.

Apenas 1.900 playas de entre las aproximadamente 3.500 que cuenta España se muestrean para comprobar la calidad de sus aguas de baño. Las 1.600 restantes nunca podrán optar a bandera azul porque no pueden realizar esos análisis, requisito imprescindible para iniciar el proceso.

Otro problema con el que se tropieza es que no se realizan actualmente análisis sobre la cantidad de microplásticos o pesticidas que contienen esas aguas. Y ello es debido a que Ayuntamientos y Administraciones no cuentan con los recursos suficientes.

¿Pero qué debe cumplir una playa, a nivel ambiental, para merecer una bandera azul? Hoy se considera que las más respetuosas con el entorno son aquellas en las que se respeta su capacidad de carga, o lo que es lo mismo, que el número de visitantes no supere lo que el espacio pueda soportar sin sufrir un grave impacto. Además, debe existir una ordenación de los servicios que tenga en cuenta la dinámica natural de las playas y que permita el movimiento de la arena, por ejemplo. También influye la elección de métodos de limpieza, en especial si es manual o con maquinaria ligera.

Playas como la de Racó de Albir, en Alfaz del Pi, Alicante, o Playa Dulce de Orellana, en Badajoz, cuentan con sus respectivas banderas azules. Santiago Lozano nos descubre ocho playas con bandera azul más en este artículo para Igluu.

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