fbpx
14 de agosto 2014    /   CINE/TV
por
 

Las barbas de Walter White

14 de agosto 2014    /   CINE/TV     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¿Es posible imaginar a Heisenberg sin sombrero pork pie y con el bigotito de Mr. White? Cuesta hacerlo. Cada cambio de actitud de Walter White ante el mundo adquiere una formación capilar: el bigote tímido, la controladora barba candado y la barba del santón hindú, propia del hombre con paz consigo mismo.

EL BIGOTE DE MR. WHITE
Hace tiempo que el bigote desapareció de la circulación. En ocasiones regresa, de visita, para unas fotos en Instagram. El bigote ha quedado para el monologuista que pretende hacerse pasar por un señor mayor y para el cincuentón con el labio superior amplio. Si acaso, el bigote aparece acompañando una barba de chivo, y en este estado es adoptado por futbolistas, aprendices de escritor influenciados por Bécquer y galanes de telenovelas ambientadas en entornos rústicos.
El bigotito de Walter White
En el caso de Mr. White, el bigotito le permite ocultar un rostro entre anodino y afable. Un bigotito que avejenta demasiado y que lo coloca en una posición de debilidad ante los demás. Un gurú espiritual escogerá un rasurado perfecto o una barba, rara vez un bigote. Un bigote arcaico —como la mayoría—, pero que impone es propio del chuloputas o del motero o el bigote de entrenador de fútbol.
El bigotito de Walter White es pequeño, escaso, y nadie con un bigote ridículo puede imponer su voluntad sobre los demás, salvo Hitler. El bigotito de Mr. White podría aspirar como mucho a un Ministerio. Bigote propio de un llorón que solo se dignifica con un sombrero pork pie, aquí comienza la leyenda de Heisenberg.
BARBA CANDADO
La cabeza calva y el bigotito no casan bien en un rostro demacrado, salvo que uno quiera ofrecer el aspecto de un profesor de música en un campo de concentración.
Heisenberg a mediococer
El paso de Walter White a Heisenberg se completa necesariamente con una barba candado. Una barba candado pone años al joven y da prestancia al adulto. Es propia de mafiosos de Miami, galanes latinoamericanos y cantantes pop. Una barba candado es el arreglado pero informal de las barbas, porque exige un número de cuidados diarios que el dueño de una barba completa puede eludir por un tiempo.
Heisenberg y la barba candado
Con esta barba, Walter White deja atrás la imagen tristona con su bigotito (tan triste como el que luce Joaquín Phoenix en Her —otro ejemplo de cómo un hombre con cara de vicio, se dulcifica con un bigotito). Mr. White con el bigotito no hubiera sido tomado en serio por los truhanes y villanos que mueven el negocio de las drogas.
Ahora, la barba candado enmarca cada una de las palabras de Heisenberg como si verdades absolutas. Una isla pilosa donde a veces los labios se comportan con la indiferencia cruel de un volcán. El sombrero pork pie sigue teniendo peso en la imagen de Heisenberg, pero pierde cierto lustre ante la barba candado. El conjunto es una máscara de villano.
BARBA DE NÁUFRAGO
Oculto en una casita rodeada de nieve y nada, Walter White acaba sus días con una barba náufraga, barba de conde de Montecristo confinado entre paredes rocosas. Aunque el conde de Montecristo fue encerrado de manera injusta, para ambos hombres el resultado es idéntico: meses para urdir una venganza que se llevará a cabo con igual precisión que falta de pasión. Barba que reclama justicia.
Walter White y la barba de naufrago
También la barba del loco, del borracho que ha adquirido la paz consigo mismo y no se anda con rodeos para confesar sus flaquezas y sus errores.
Una barba tan poderosa que anula por completo el significado del sombrero pork pie en la mitología de Heisenberg. Walter White con barba profusa y pork pie se acercaría a la imagen de un viejo escritor de fantasía: un Alan Moore, un Terry Pratchett, un George R. R. Martin, todos ellos amigos de las barbas y los sombreros.

¿Es posible imaginar a Heisenberg sin sombrero pork pie y con el bigotito de Mr. White? Cuesta hacerlo. Cada cambio de actitud de Walter White ante el mundo adquiere una formación capilar: el bigote tímido, la controladora barba candado y la barba del santón hindú, propia del hombre con paz consigo mismo.

EL BIGOTE DE MR. WHITE
Hace tiempo que el bigote desapareció de la circulación. En ocasiones regresa, de visita, para unas fotos en Instagram. El bigote ha quedado para el monologuista que pretende hacerse pasar por un señor mayor y para el cincuentón con el labio superior amplio. Si acaso, el bigote aparece acompañando una barba de chivo, y en este estado es adoptado por futbolistas, aprendices de escritor influenciados por Bécquer y galanes de telenovelas ambientadas en entornos rústicos.
El bigotito de Walter White
En el caso de Mr. White, el bigotito le permite ocultar un rostro entre anodino y afable. Un bigotito que avejenta demasiado y que lo coloca en una posición de debilidad ante los demás. Un gurú espiritual escogerá un rasurado perfecto o una barba, rara vez un bigote. Un bigote arcaico —como la mayoría—, pero que impone es propio del chuloputas o del motero o el bigote de entrenador de fútbol.
El bigotito de Walter White es pequeño, escaso, y nadie con un bigote ridículo puede imponer su voluntad sobre los demás, salvo Hitler. El bigotito de Mr. White podría aspirar como mucho a un Ministerio. Bigote propio de un llorón que solo se dignifica con un sombrero pork pie, aquí comienza la leyenda de Heisenberg.
BARBA CANDADO
La cabeza calva y el bigotito no casan bien en un rostro demacrado, salvo que uno quiera ofrecer el aspecto de un profesor de música en un campo de concentración.
Heisenberg a mediococer
El paso de Walter White a Heisenberg se completa necesariamente con una barba candado. Una barba candado pone años al joven y da prestancia al adulto. Es propia de mafiosos de Miami, galanes latinoamericanos y cantantes pop. Una barba candado es el arreglado pero informal de las barbas, porque exige un número de cuidados diarios que el dueño de una barba completa puede eludir por un tiempo.
Heisenberg y la barba candado
Con esta barba, Walter White deja atrás la imagen tristona con su bigotito (tan triste como el que luce Joaquín Phoenix en Her —otro ejemplo de cómo un hombre con cara de vicio, se dulcifica con un bigotito). Mr. White con el bigotito no hubiera sido tomado en serio por los truhanes y villanos que mueven el negocio de las drogas.
Ahora, la barba candado enmarca cada una de las palabras de Heisenberg como si verdades absolutas. Una isla pilosa donde a veces los labios se comportan con la indiferencia cruel de un volcán. El sombrero pork pie sigue teniendo peso en la imagen de Heisenberg, pero pierde cierto lustre ante la barba candado. El conjunto es una máscara de villano.
BARBA DE NÁUFRAGO
Oculto en una casita rodeada de nieve y nada, Walter White acaba sus días con una barba náufraga, barba de conde de Montecristo confinado entre paredes rocosas. Aunque el conde de Montecristo fue encerrado de manera injusta, para ambos hombres el resultado es idéntico: meses para urdir una venganza que se llevará a cabo con igual precisión que falta de pasión. Barba que reclama justicia.
Walter White y la barba de naufrago
También la barba del loco, del borracho que ha adquirido la paz consigo mismo y no se anda con rodeos para confesar sus flaquezas y sus errores.
Una barba tan poderosa que anula por completo el significado del sombrero pork pie en la mitología de Heisenberg. Walter White con barba profusa y pork pie se acercaría a la imagen de un viejo escritor de fantasía: un Alan Moore, un Terry Pratchett, un George R. R. Martin, todos ellos amigos de las barbas y los sombreros.

Compártelo twitter facebook whatsapp
7 islas, 7 días, 7 realizadores en Canarias
Hastiados de sagas de superhéroes, el cine pide paso a nuevos formatos
Los diálogos a contracorriente de ‘El camino’ (‘Breaking Bad’)
Tony Soprano, el don merece un respeto
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 8
  • Simplemente un análisis genial! Si que es cierto que la transformación del Sr. White desde lo que empieza siendo pasando por lo que quiere ser y finalmente en lo que se acaba convirtiendo da mucho juego, pero no por ello lo anteriormente escrito carece de valor. Que gran serie!

  • Hola Javier!…me gustó tu informe sobre la construcción fisica de un personaje en ficción. Espero seguir leyendo tus siempre muy buenos consejos. Un abrazo desde Córdoba – Argentina.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *