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27 de septiembre 2014    /   IDEAS
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Todos contra todos para llenar Barcelona de bicis

27 de septiembre 2014    /   IDEAS     por          
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Nou Barris trata de levantar cabeza desde la cola del pelotón; por delante, de lejos, ve el dorsal de Ciutat Vella apretando la pedalada para tratar de superar a Gracia y a Les Corts. Sant Andreu se acomoda a mitad de la fila y los tándem Sarriá-Sant Gervasi y Horta-Guinardó se van cortando el viento uno al otro con la mirada puesta en la cabecera. Allí está tercero Sants-Montjuic; le supera el Eixample; y en solitario, tras una escapada de vértigo por la Ronda Litoral, Sant Martí domina la carrera con la distancia del que quiere llevarse el maillot amarillo a casa.
Al lector que no conozca Barcelona podrían pasarle inadvertidos los nombres de los corredores de esta crónica real de la primera jornada de la segunda edición del Barcelona Cycle Challenge, que arrancó ayer (26 de septiembre) y finalizará el próximo 23 de noviembre. Los oriundos de Barcelona, sin embargo, se han percatado de que esos ciclistas llevan el nombre de los 10 distritos en los que se compone la ciudad condal. Lo que quizás aún no saben es que ellos mismos son células de esos corredores y pueden cambiar la balanza en esta competición barrial.

Este evento competitivo impulsado por el Ayuntamiento es la idea y proyecto de dos ingenieros industriales enamorados de las bicis llamados Santiago García y Ramón Querejazu, creadores de la aplicación Play To Ride.
Con la descarga de la app, los ciclistas de Barcelona pueden vivir la experiencia de una competición por equipos, urbana y sin horarios, y a su vez, «dejar de quemar CO2 contaminando el medio ambiente», señala García.
«A nosotros dos nos gusta mucho la bici de montaña», explica, «y sabemos que en el deporte medir y comparar tu nivel es uno de los mayores impulsos personales. Por eso quisimos trasladar ese sentimiento al ámbito urbano».
El sistema recoge el movimiento a dos ruedas de cada usuario y le da la información personal de su rendimiento: kilómetros, zona recorrida, velocidad, calorías consumidas, ahorro de CO2… Durante el Barcelona Cycle Challenge, las distancias de cada uno se suman en diferentes grupos para crear rivalidades entre equipos cuyos integrantes se desconocen. «Se establecen categorías para cada barrio, sexo y franja de edad, e incluso compiten los que usan bici privada y los que usan el sistema municipal de alquiler de bicicletas, Bicing», concreta el creador.
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En la pasada edición, celebrada hace unos meses, participaron 450 ciclistas con más de 46.800 km recorridos. «En total se ahorraron 5.337 kilogramos de CO2», vuelve a insistir García en el perfil verde de Play To Ride.
En la web del evento se puede ver, en tiempo real, la evolución de los kilómetros que se van acumulando y qué barrios se sitúan en las primeras posiciones. «El 23 de noviembre se celebrará un acto final en la Antigua Fábrica Damm de Barcelona en la que se darán a conocer las cifras alcanzadas de participación, el ahorro de CO2 y se entregarán los premios a los participantes que hayan hecho la mayor aportación en kilómetros».
Cuando el Barcelona Cycle Challenge no está en marcha, la app de García y Querejazu también premia a sus usuarios. Tras medir los kilómetros, las calorías y el CO2 no consumido de cada uno se le aportan una serie de puntos, los cuales pueden ser canjeados por premios, bicicletas, cámaras o descuentos en materiales y experiencias deportivas.
En una segunda modalidad del sistema, también preparan concursos que permiten la participación en sorteos alcanzando un número de puntos que no se eliminan de la cuenta de canjeables.
Explican que el cálculo del ahorro de CO2 que logran los ciclistas urbanos lo hacen en base a la regla que establece la Federación Europea de Ciclismo, que lo contabiliza suponiendo que de haberse motorizado, un 80% de ellos hubiesen utilizado un transporte público y el 20% un privado.
«Esto es una propuesta a favor de la movilidad sostenible y un aire más limpio en la ciudad de Barcelona», reivindica el ingeniero ciclista. «Usando la bicicleta, y sistemas que nos empujen a querer hacerlo como este, estamos invitando a los ciudadanos a que aporten su granito de arena en reducir la contaminación que generamos entre todos».
*(En estos links se puede descargar la app para iPhone y Android)
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AcroRd3210/09/2014 , 12:07:41po¥ster.pdf - Adobe Reader
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Nou Barris trata de levantar cabeza desde la cola del pelotón; por delante, de lejos, ve el dorsal de Ciutat Vella apretando la pedalada para tratar de superar a Gracia y a Les Corts. Sant Andreu se acomoda a mitad de la fila y los tándem Sarriá-Sant Gervasi y Horta-Guinardó se van cortando el viento uno al otro con la mirada puesta en la cabecera. Allí está tercero Sants-Montjuic; le supera el Eixample; y en solitario, tras una escapada de vértigo por la Ronda Litoral, Sant Martí domina la carrera con la distancia del que quiere llevarse el maillot amarillo a casa.
Al lector que no conozca Barcelona podrían pasarle inadvertidos los nombres de los corredores de esta crónica real de la primera jornada de la segunda edición del Barcelona Cycle Challenge, que arrancó ayer (26 de septiembre) y finalizará el próximo 23 de noviembre. Los oriundos de Barcelona, sin embargo, se han percatado de que esos ciclistas llevan el nombre de los 10 distritos en los que se compone la ciudad condal. Lo que quizás aún no saben es que ellos mismos son células de esos corredores y pueden cambiar la balanza en esta competición barrial.

Este evento competitivo impulsado por el Ayuntamiento es la idea y proyecto de dos ingenieros industriales enamorados de las bicis llamados Santiago García y Ramón Querejazu, creadores de la aplicación Play To Ride.
Con la descarga de la app, los ciclistas de Barcelona pueden vivir la experiencia de una competición por equipos, urbana y sin horarios, y a su vez, «dejar de quemar CO2 contaminando el medio ambiente», señala García.
«A nosotros dos nos gusta mucho la bici de montaña», explica, «y sabemos que en el deporte medir y comparar tu nivel es uno de los mayores impulsos personales. Por eso quisimos trasladar ese sentimiento al ámbito urbano».
El sistema recoge el movimiento a dos ruedas de cada usuario y le da la información personal de su rendimiento: kilómetros, zona recorrida, velocidad, calorías consumidas, ahorro de CO2… Durante el Barcelona Cycle Challenge, las distancias de cada uno se suman en diferentes grupos para crear rivalidades entre equipos cuyos integrantes se desconocen. «Se establecen categorías para cada barrio, sexo y franja de edad, e incluso compiten los que usan bici privada y los que usan el sistema municipal de alquiler de bicicletas, Bicing», concreta el creador.
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En la pasada edición, celebrada hace unos meses, participaron 450 ciclistas con más de 46.800 km recorridos. «En total se ahorraron 5.337 kilogramos de CO2», vuelve a insistir García en el perfil verde de Play To Ride.
En la web del evento se puede ver, en tiempo real, la evolución de los kilómetros que se van acumulando y qué barrios se sitúan en las primeras posiciones. «El 23 de noviembre se celebrará un acto final en la Antigua Fábrica Damm de Barcelona en la que se darán a conocer las cifras alcanzadas de participación, el ahorro de CO2 y se entregarán los premios a los participantes que hayan hecho la mayor aportación en kilómetros».
Cuando el Barcelona Cycle Challenge no está en marcha, la app de García y Querejazu también premia a sus usuarios. Tras medir los kilómetros, las calorías y el CO2 no consumido de cada uno se le aportan una serie de puntos, los cuales pueden ser canjeados por premios, bicicletas, cámaras o descuentos en materiales y experiencias deportivas.
En una segunda modalidad del sistema, también preparan concursos que permiten la participación en sorteos alcanzando un número de puntos que no se eliminan de la cuenta de canjeables.
Explican que el cálculo del ahorro de CO2 que logran los ciclistas urbanos lo hacen en base a la regla que establece la Federación Europea de Ciclismo, que lo contabiliza suponiendo que de haberse motorizado, un 80% de ellos hubiesen utilizado un transporte público y el 20% un privado.
«Esto es una propuesta a favor de la movilidad sostenible y un aire más limpio en la ciudad de Barcelona», reivindica el ingeniero ciclista. «Usando la bicicleta, y sistemas que nos empujen a querer hacerlo como este, estamos invitando a los ciudadanos a que aporten su granito de arena en reducir la contaminación que generamos entre todos».
*(En estos links se puede descargar la app para iPhone y Android)
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