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29 de julio 2016    /   DIGITAL
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Cómo mejorar Barcelona con la participación de sus ciudadanos

29 de julio 2016    /   DIGITAL     por          
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El cricket es un deporte muy curioso. Los partidos pueden durar días y, entre sus reglas, está la de parar el juego para tomar el té. Una de las potencias en este deporte es Paquistán, país del que procede parte de la población inmigrante de Barcelona.

Muchos de los miembros de esa comunidad llevan años sin poder practicarlo. En la ciudad no hay demasiados campos habilitados para ello. Ahora, gracias a las herramientas de participación habilitadas por el Ayuntamiento de Barcelona, un vecino, paquistaní o no, podría proponer crear nuevos campos de cricket y, si consigue los apoyos suficientes, ver cumplido su deseo. ¿Sería posible que Barcelona se convirtiera en una potencia capaz de derrotar a los equipos de la Commonwealth? Salir de la duda depende de algo tan sencillo como participar.

El Ayuntamiento de Barcelona está apostando claramente por los procesos de participación directa de la ciudadanía en la gestión de temas relacionados con el municipio. Hace unas semanas, los ciudadanos de Madrid pudieron decidir en qué gastar 60.000.000 de euros del presupuesto municipal. Para ello se utilizaron, entre otras herramientas, la web DecideMadrid.

Esta plataforma, creada con software libre, se basa en el código de la plataforma Cónsul que desarrolla el ayuntamiento de Madrid y ha sido mejorada y ampliada para su uso en Barcelona, en un ejercicio colaborativo entre municipios.

«Siempre se suele hablar de la rivalidad entre Madrid y Barcelona, pero nosotros estamos más en la idea de colaborar», explica Xabier Barandiarán, uno de los responsables de participación del Ayuntamiento de Barcelona. «Partiendo de la web de Madrid, la hemos adaptado a nuestras necesidades porque, por ejemplo, nosotros no tenemos un proceso específico para decidir dónde van las partidas presupuestarias».

Si bien no existe un proceso de participación que afecte expresamente a los presupuestos, Gala Pin, concejala del Ayuntamiento de Barcelona y responsable del distrito de Ciutat Vella y de Participación y Territorio, matiza que, en el fondo, cualquier proceso de participación afecta de una u otra manera a los presupuestos. El razonamiento es inapelable: «No se pueden aprobar esas propuestas ciudadanas si no dedicas parte del presupuesto para llevarlas a cabo».

Sin embargo, no todos los gobiernos municipales entendieron tan claramente que participación y dotaciones debían ir de la mano.

«En cada mandato se hace lo que se conoce como Plan de Actuación Municipal –explica Gala Pin–. En él se recogen las líneas estratégicas que hay que implementar en ese tiempo y eso es lo que le hemos pedido a la gente: que proponga qué cosas quieren que se incluyan en ese plan. Tradicionalmente, ha habido grandes o pequeños procesos de participación, pero era más una actuación para rellenar el expediente ante los ciudadanos sin demasiado convencimiento».

«Nuestra intención es que, a diferencia de lo que pasaba antes, estos procesos de participación no se conviertan en una mera herramienta que los políticos ponen en marcha para legitimar las decisiones que ya han tomado –cuenta Barandiarán–. Si el resultado era lo que ellos esperaban, lo llevaban a cabo como tenían pensado y, si no, no lo tenían en cuenta».

Para evitar este tipo actitudes, desde el Ayuntamiento de Barcelona han hecho especial hincapié en lo que se conoce como «trazabilidad».

«Gracias a la trazabilidad a través de la web, puedo saber en cualquier momento cuánta gente ha apoyado mi propuesta, en qué citas presenciales se ha hablado de ella, si he recibido o no un mail para defenderla en caso de que fuera necesario y qué han dicho los diferentes partidos sobre ella o si llega o no al pleno», comenta Barandiarán.

Incluso cuando la propuesta es debatida en el pleno y aprobada, la ficha sigue abierta para monitorizar el proceso y reclamar al ayuntamiento que realmente se concrete.

«Así evitamos que las plataformas de participación sean meros buzones de reclamaciones en los que no se puede saber qué quejas se han hecho, cuántas personas han reclamado por el mismo problema y quién las ha recibido. Antes podíamos encontrarnos el caso de que una queja se hubiera interpuesto quinientas veces y se hubiera ignorado otras tantas. Ahora eso no es posible. En todo momento se puede ver el proceso que ha seguido y, si a pesar de todo el gobierno municipal quiere ignorar el problema, sabe que el precio político será mayor que sin esta herramienta».

La trazabilidad pone de manifiesto la estrecha relación que existe entre participación y transparencia. Para que ambas resulten efectivas, es necesario articular también un sistema que convoque al mayor número de personas. Es necesario, por tanto, implementar tanto vías online como citas presenciales que faciliten la participación a personas afectadas por la brecha digital.

«Estamos en el siglo XXI y nuestra vida no es ajena a los dispositivos informáticos. Sin embargo, esa brecha tecnológica existe y hay que solucionarla. No sólo se refiere a tener o no tener un ordenador, sino que en ocasiones depende de disponer o no de un intermediario, un sobrino, un amigo, que ayude a esa persona a manejarse en internet», comenta Gala Pin.

«Por eso se han organizado las citas presenciales –añade Xabier Barandiarán–. Un día a una hora se convoca en un centro cívico una reunión a la que asisten unos «facilitadores» contratados por el Ayuntamiento. Estas personas ayudan al desarrollo del debate, pero no participan de su contenido. Toman nota de las propuestas y las incorporan a la plataforma de participación digital. De esa forma, conseguimos que todas las propuestas se presenten en pie de igualdad en la plataforma».

«Estas reuniones nos han sorprendido gratamente. En los debates presenciales sobre turismo, por ejemplo, aparecieron nuevos sujetos que no teníamos dentro del radar. Lobbies que se organizaron para incidir en las decisiones», reconoce Gala Pin. «Esto, que en un primer momento podría verse de forma negativa, para nosotros es positivo porque demuestra que los grupos económicos han entendido que el sistema de participación funciona. Como vecina con experiencia en otros procesos de participación ciudadana, nunca había conseguido que los grupos económicos se sentasen al mismo nivel que los ciudadanos. Ellos siempre encontraban una puerta diferente por la que entrar en contacto con las instituciones».

El proceso de participación para establecer las líneas del Plan de Actuación Municipal acabó el pasado 10 de abril y recibió alrededor de 10.000 propuestas. Mil trescientas de ellas procedían del mismo ayuntamiento que las había recabado a través de otros procesos de participación, como el propio programa electoral, que se realizó de forma colaborativa.

Una vez que las propuestas se incorporaron a la web, se realizaron más de 146.000 interacciones en forma de comentarios o preguntas, y más de 46.000 ciudadanos o asociaciones ejercieron su derecho a voto. Un dato que supone una representación bastante mayor pues, entre esos votantes, se encontraban 1700 asociaciones que, a su vez, representan a varios miles de ciudadanos.

Después de que los técnicos del Ayuntamiento acaben de valorar qué propuestas son o no viables según las competencias municipales, estas seguirán el proceso de cualquier otra iniciativa de actuación. Recibirán enmiendas y se votarán en el pleno, con la garantía de que el Gobierno municipal la sumirá como propia y la apoyará.

Esta mañana, en rueda de prensa, el Ayuntamiento de Barcelona ha publicado los datos de este primer proceso de participación. Pero, a diferencia de lo que sucedía con otras administraciones, en esta ocasión se han puesto a disposición de los ciudadanos con herramientas que permiten un acceso ordenado y claro para que puedan ser fácilmente comprensibles.

«La Administración suele colgar esos datos, pero son tan densos que la gente no es capaz de interpretarlos», explica Barandiarán. «Analizar esa información sólo estaba al alcance de grandes corporaciones que podían extraer e interpretar todos esos datos con la ayuda de robots o programas informáticos. Ahora la ciudadanía va a poder ver y “jugar” con esa información de una forma sencilla, con herramientas que facilitan su visualización, lo que es otro paso más en la transparencia».

En los próximos meses, la web se adaptará para acoger nuevas campañas de participación puestas en marcha por el Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, una prueba piloto en ciertos barrios sobre presupuestos participativos en otoño de este año.

«La experiencia nos ha servido para ver qué cosas hay que mejorar. Detalles como los idiomas en que tiene que estar la información para que ningún colectivo quede excluido. La obligación de los “ayuntamientos del cambio” es ampliar el ámbito de acción de la ciudadanía y ver su reflejo en la sociedad. Si hay que optar por decantar la balanza hacia ella o hacia los poderes económicos y fácticos, nosotros queremos decantarla hacia la ciudadanía. De hecho, nuestro deseo es ampliar ese marco de acción para que, estemos nosotros o no en el futuro, haya mecanismos que impidan que volvamos a estar en una situación como la de los años pasados», explica Gala Pin.

A pesar de estos avances, aún queda mucho que hacer en el campo de la participación ciudadana. No sólo en lo que se refiere a poner en marcha procesos o diseñar herramientas de participación sino algo mucho más básico: concienciar a la población de la utilidad y ventajas de intervenir activamente en el gobierno de su ciudad.

«La experiencia que mucha gente tiene de la participación ciudadana es la reunión de la comunidad de vecinos y este es un referente que suele ser traumático por diversos motivos», explica Xabier Barandiarán. «Si sumamos que no hay una cultura de la participación porque estamos acostumbrados a que la toma de decisiones la hagan los políticos, la situación se complica. Sin embargo, experiencias como el 15M nos enseñaron que la gente quiere participar en la decisiones políticas y que esa participación funciona. El mejor ejemplo de ello es que incluso grandes empresas apuestan por ella. ¿Qué es que portales de venta por internet le pidan a la gente que opine y valore sus productos en sus webs sino participación?».

El cricket es un deporte muy curioso. Los partidos pueden durar días y, entre sus reglas, está la de parar el juego para tomar el té. Una de las potencias en este deporte es Paquistán, país del que procede parte de la población inmigrante de Barcelona.

Muchos de los miembros de esa comunidad llevan años sin poder practicarlo. En la ciudad no hay demasiados campos habilitados para ello. Ahora, gracias a las herramientas de participación habilitadas por el Ayuntamiento de Barcelona, un vecino, paquistaní o no, podría proponer crear nuevos campos de cricket y, si consigue los apoyos suficientes, ver cumplido su deseo. ¿Sería posible que Barcelona se convirtiera en una potencia capaz de derrotar a los equipos de la Commonwealth? Salir de la duda depende de algo tan sencillo como participar.

El Ayuntamiento de Barcelona está apostando claramente por los procesos de participación directa de la ciudadanía en la gestión de temas relacionados con el municipio. Hace unas semanas, los ciudadanos de Madrid pudieron decidir en qué gastar 60.000.000 de euros del presupuesto municipal. Para ello se utilizaron, entre otras herramientas, la web DecideMadrid.

Esta plataforma, creada con software libre, se basa en el código de la plataforma Cónsul que desarrolla el ayuntamiento de Madrid y ha sido mejorada y ampliada para su uso en Barcelona, en un ejercicio colaborativo entre municipios.

«Siempre se suele hablar de la rivalidad entre Madrid y Barcelona, pero nosotros estamos más en la idea de colaborar», explica Xabier Barandiarán, uno de los responsables de participación del Ayuntamiento de Barcelona. «Partiendo de la web de Madrid, la hemos adaptado a nuestras necesidades porque, por ejemplo, nosotros no tenemos un proceso específico para decidir dónde van las partidas presupuestarias».

Si bien no existe un proceso de participación que afecte expresamente a los presupuestos, Gala Pin, concejala del Ayuntamiento de Barcelona y responsable del distrito de Ciutat Vella y de Participación y Territorio, matiza que, en el fondo, cualquier proceso de participación afecta de una u otra manera a los presupuestos. El razonamiento es inapelable: «No se pueden aprobar esas propuestas ciudadanas si no dedicas parte del presupuesto para llevarlas a cabo».

Sin embargo, no todos los gobiernos municipales entendieron tan claramente que participación y dotaciones debían ir de la mano.

«En cada mandato se hace lo que se conoce como Plan de Actuación Municipal –explica Gala Pin–. En él se recogen las líneas estratégicas que hay que implementar en ese tiempo y eso es lo que le hemos pedido a la gente: que proponga qué cosas quieren que se incluyan en ese plan. Tradicionalmente, ha habido grandes o pequeños procesos de participación, pero era más una actuación para rellenar el expediente ante los ciudadanos sin demasiado convencimiento».

«Nuestra intención es que, a diferencia de lo que pasaba antes, estos procesos de participación no se conviertan en una mera herramienta que los políticos ponen en marcha para legitimar las decisiones que ya han tomado –cuenta Barandiarán–. Si el resultado era lo que ellos esperaban, lo llevaban a cabo como tenían pensado y, si no, no lo tenían en cuenta».

Para evitar este tipo actitudes, desde el Ayuntamiento de Barcelona han hecho especial hincapié en lo que se conoce como «trazabilidad».

«Gracias a la trazabilidad a través de la web, puedo saber en cualquier momento cuánta gente ha apoyado mi propuesta, en qué citas presenciales se ha hablado de ella, si he recibido o no un mail para defenderla en caso de que fuera necesario y qué han dicho los diferentes partidos sobre ella o si llega o no al pleno», comenta Barandiarán.

Incluso cuando la propuesta es debatida en el pleno y aprobada, la ficha sigue abierta para monitorizar el proceso y reclamar al ayuntamiento que realmente se concrete.

«Así evitamos que las plataformas de participación sean meros buzones de reclamaciones en los que no se puede saber qué quejas se han hecho, cuántas personas han reclamado por el mismo problema y quién las ha recibido. Antes podíamos encontrarnos el caso de que una queja se hubiera interpuesto quinientas veces y se hubiera ignorado otras tantas. Ahora eso no es posible. En todo momento se puede ver el proceso que ha seguido y, si a pesar de todo el gobierno municipal quiere ignorar el problema, sabe que el precio político será mayor que sin esta herramienta».

La trazabilidad pone de manifiesto la estrecha relación que existe entre participación y transparencia. Para que ambas resulten efectivas, es necesario articular también un sistema que convoque al mayor número de personas. Es necesario, por tanto, implementar tanto vías online como citas presenciales que faciliten la participación a personas afectadas por la brecha digital.

«Estamos en el siglo XXI y nuestra vida no es ajena a los dispositivos informáticos. Sin embargo, esa brecha tecnológica existe y hay que solucionarla. No sólo se refiere a tener o no tener un ordenador, sino que en ocasiones depende de disponer o no de un intermediario, un sobrino, un amigo, que ayude a esa persona a manejarse en internet», comenta Gala Pin.

«Por eso se han organizado las citas presenciales –añade Xabier Barandiarán–. Un día a una hora se convoca en un centro cívico una reunión a la que asisten unos «facilitadores» contratados por el Ayuntamiento. Estas personas ayudan al desarrollo del debate, pero no participan de su contenido. Toman nota de las propuestas y las incorporan a la plataforma de participación digital. De esa forma, conseguimos que todas las propuestas se presenten en pie de igualdad en la plataforma».

«Estas reuniones nos han sorprendido gratamente. En los debates presenciales sobre turismo, por ejemplo, aparecieron nuevos sujetos que no teníamos dentro del radar. Lobbies que se organizaron para incidir en las decisiones», reconoce Gala Pin. «Esto, que en un primer momento podría verse de forma negativa, para nosotros es positivo porque demuestra que los grupos económicos han entendido que el sistema de participación funciona. Como vecina con experiencia en otros procesos de participación ciudadana, nunca había conseguido que los grupos económicos se sentasen al mismo nivel que los ciudadanos. Ellos siempre encontraban una puerta diferente por la que entrar en contacto con las instituciones».

El proceso de participación para establecer las líneas del Plan de Actuación Municipal acabó el pasado 10 de abril y recibió alrededor de 10.000 propuestas. Mil trescientas de ellas procedían del mismo ayuntamiento que las había recabado a través de otros procesos de participación, como el propio programa electoral, que se realizó de forma colaborativa.

Una vez que las propuestas se incorporaron a la web, se realizaron más de 146.000 interacciones en forma de comentarios o preguntas, y más de 46.000 ciudadanos o asociaciones ejercieron su derecho a voto. Un dato que supone una representación bastante mayor pues, entre esos votantes, se encontraban 1700 asociaciones que, a su vez, representan a varios miles de ciudadanos.

Después de que los técnicos del Ayuntamiento acaben de valorar qué propuestas son o no viables según las competencias municipales, estas seguirán el proceso de cualquier otra iniciativa de actuación. Recibirán enmiendas y se votarán en el pleno, con la garantía de que el Gobierno municipal la sumirá como propia y la apoyará.

Esta mañana, en rueda de prensa, el Ayuntamiento de Barcelona ha publicado los datos de este primer proceso de participación. Pero, a diferencia de lo que sucedía con otras administraciones, en esta ocasión se han puesto a disposición de los ciudadanos con herramientas que permiten un acceso ordenado y claro para que puedan ser fácilmente comprensibles.

«La Administración suele colgar esos datos, pero son tan densos que la gente no es capaz de interpretarlos», explica Barandiarán. «Analizar esa información sólo estaba al alcance de grandes corporaciones que podían extraer e interpretar todos esos datos con la ayuda de robots o programas informáticos. Ahora la ciudadanía va a poder ver y “jugar” con esa información de una forma sencilla, con herramientas que facilitan su visualización, lo que es otro paso más en la transparencia».

En los próximos meses, la web se adaptará para acoger nuevas campañas de participación puestas en marcha por el Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, una prueba piloto en ciertos barrios sobre presupuestos participativos en otoño de este año.

«La experiencia nos ha servido para ver qué cosas hay que mejorar. Detalles como los idiomas en que tiene que estar la información para que ningún colectivo quede excluido. La obligación de los “ayuntamientos del cambio” es ampliar el ámbito de acción de la ciudadanía y ver su reflejo en la sociedad. Si hay que optar por decantar la balanza hacia ella o hacia los poderes económicos y fácticos, nosotros queremos decantarla hacia la ciudadanía. De hecho, nuestro deseo es ampliar ese marco de acción para que, estemos nosotros o no en el futuro, haya mecanismos que impidan que volvamos a estar en una situación como la de los años pasados», explica Gala Pin.

A pesar de estos avances, aún queda mucho que hacer en el campo de la participación ciudadana. No sólo en lo que se refiere a poner en marcha procesos o diseñar herramientas de participación sino algo mucho más básico: concienciar a la población de la utilidad y ventajas de intervenir activamente en el gobierno de su ciudad.

«La experiencia que mucha gente tiene de la participación ciudadana es la reunión de la comunidad de vecinos y este es un referente que suele ser traumático por diversos motivos», explica Xabier Barandiarán. «Si sumamos que no hay una cultura de la participación porque estamos acostumbrados a que la toma de decisiones la hagan los políticos, la situación se complica. Sin embargo, experiencias como el 15M nos enseñaron que la gente quiere participar en la decisiones políticas y que esa participación funciona. El mejor ejemplo de ello es que incluso grandes empresas apuestan por ella. ¿Qué es que portales de venta por internet le pidan a la gente que opine y valore sus productos en sus webs sino participación?».

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