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31 de octubre 2019    /   CINE/TV
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‘Barry’, una serie sobre el miedo a ser artista

31 de octubre 2019    /   CINE/TV     por          
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El miedo a ser artista es el argumento que sustenta la serie Barry (HBO). En ella se cuenta la historia de un asesino a sueldo depresivo que viaja a Los Ángeles a realizar un trabajo. Allí entra en contacto con un grupo de actores, y se da cuenta de su verdadera vocación: la de ser actor.

Ese miedo a ser artista es un trastorno real no diagnosticado. Quien lo sufre no será un verdadero artista si no acepta la cura: encontrarse a sí mismo y atreverse a mostrarse al mundo.

SIMPATÍA POR EL ASESINO

El protagonista de Barry es Barry Bergman/Barry Block (Bill Hader), exmilitar con síndrome de estrés postraumático, un asesino a sueldo subcontratado. Pero pronto sentimos simpatía por él, aunque mate a inocentes como sicario. Padece el miedo a ser artista. Un miedo que reconocemos los artistas (los profesionales, los aspirantes y los soñadores).

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El guion de Alec Berg y Bill Hader desvía la cuestión moral para centrarse en la carrera de rata del protagonista. Barry es un tipo simpático, tímido; un pringado que comete asesinatos por encargo igual que otras personas se ganan el pan de 9 a 3 y de 5 a 7 en un trabajo insatisfactorio.

El protagonista mata a inocentes a su pesar, cuando el diálogo no es la solución a un problema. (Opera como el Tom Ripley de Patricia Highsmith). Los creadores saben que corren un riesgo, pero es una decisión acorde con los principios de la serie: el verdadero artista corre riesgos.

Y funciona.

LAS COSAS QUE SE HACEN POR AMOR

Bill Hader and Stephen Root en Barry (2018)
Monroe, el gran embaucador, se apropia de la figura del padre para explotar lo que cree el talento de Barry: el crimen.

Sabernos que Barry mata para contentar a su mentor: Monroe Fuches (Stephen Root), el intermediario. Este embaucador se ha convertido para el exsoldado en una figura paternal. ¿Y quién se se atreve a contrariar al padre cuando se busca su aprobación?

El veterano de guerra acepta el simple agasajo de Monroe como sucedáneo del cariño. Lo que necesita es amor y ya sabemos las cosas que podemos hacer por amor.

Por esto, los asesinatos que comete Barry no despiertan repulsa por el personaje. Lo que sí produce es una profunda pena. Es un personaje roto tras volver de la guerra. Un Rambo de nuestro tiempo que busca el cariño de un hogar.

LA FAMILIA DEL TEATRO

Henry Winkler y Bill Hader in Barry (2018)
Cousineau es el mentor en el viaje del antiheroico de Barry.

No es raro que Barry sienta que ha encontrado una familia cuando consigue el amor de la aspirante a actriz Sally (Sarah Goldberg); el respeto de los alumnos de teatro; y la atención del profesor Cousineau (Henry Winkler).

Sally y los compañeros de interpretación sustituyen a los compañeros de armas. Cousineau no es un padre castrador. Es la némesis de Monroe:

  • Monroe pide muertes.
  • Cousineau pide crear vida en el escenario.

Sobre el escenario, la misión no es matar a civiles para derrocar a un dictador árabe. La misión es crear arte para un público que necesita historias que reconfortan de la vida.

Barry conoce la nueva vida con un flechazo. Buscando en la escuela de actores a su nueva víctima, acaba en el escenario sustituyendo a un alumno ausente. Está preso de los nervios, apenas lee sin gracia una frase, pero siente como propios los aplausos dirigidos al compañero de escena. Justo aquí, el personaje nos atrapa. Nosotros también queremos esos aplausos.

BARRY Y EL MIEDO A SER ARTISTA

¿Quién no ha soñado alguna vez con ser artista? Muchos sueños se quedan en nada porque son un vago deseo, por inconstancia o por falta de talento. Y luego está quien siendo artista no lo es. Tan solo es una imitación por miedo a mostrar qué guarda dentro.

Julia Cameron guionista, dramaturga, excolaboradora y exesposa de Martin Scorsese, escribe en El camino del artista una relación de miedos de artistas bloqueados (aspirantes, fracasados o encorsetados):

  • Todo el mundo me odiará.
  • Haré daño a mis amigos y a mi familia.
  • Me volveré loco.
  • Molestará a mi madre o a mi padre.
  • Descubriré que soy gay (si soy heterosexual).
  • Pareceré un idiota.
  • Es demasiado tarde…

Barry no teme parecer idiota ni que sea demasiado tarde. Su miedo no está en la lista de Julia Cameron. La tragedia del protagonista es que no puede mostrarse como es porque desataría los demonios interiores, los que arrastra del pasado militar y el presente como sicario. Un miedo sin solución. Barry está atrapado en sí mismo… y en la rutina de su vida como asesino.

LA VERDAD… NO TE HARÁ LIBRE

Bill Hader en Barry (2018)
Barry intenta ordenar su vida como actor, pero el arte es largo y la vida, breve.

Barry no es diferente de Gregorio Samsa, el protagonista de La metamorfosis: el trabajador transformado en cucaracha, el último estadio de la persona incapaz de manejar su vida. Una metáfora del estado de ánimo de Kafka, autor cuya alma se desgastaba en una oscura oficina y que soñaba con ser artista. Pero como actor, el protagonista no puede ocultarse con metáforas.

Un músico o un pintor puede fingir, pero un actor que finge no transmite autenticidad. El método del actor obliga a tomar lo que se tiene dentro y usarlo como motor para alimentar las palabras del personaje.

Por todo esto nos duele que Barry asesine a inocentes, que defraude a quienes ama… Y tememos que lo atrapen o maten. Podría ser el fin del sueño infantil de escapar de la vida plana con el arte. Podría ser el fin del espectáculo.

El miedo a ser artista es el argumento que sustenta la serie Barry (HBO). En ella se cuenta la historia de un asesino a sueldo depresivo que viaja a Los Ángeles a realizar un trabajo. Allí entra en contacto con un grupo de actores, y se da cuenta de su verdadera vocación: la de ser actor.

Ese miedo a ser artista es un trastorno real no diagnosticado. Quien lo sufre no será un verdadero artista si no acepta la cura: encontrarse a sí mismo y atreverse a mostrarse al mundo.

SIMPATÍA POR EL ASESINO

El protagonista de Barry es Barry Bergman/Barry Block (Bill Hader), exmilitar con síndrome de estrés postraumático, un asesino a sueldo subcontratado. Pero pronto sentimos simpatía por él, aunque mate a inocentes como sicario. Padece el miedo a ser artista. Un miedo que reconocemos los artistas (los profesionales, los aspirantes y los soñadores).

El guion de Alec Berg y Bill Hader desvía la cuestión moral para centrarse en la carrera de rata del protagonista. Barry es un tipo simpático, tímido; un pringado que comete asesinatos por encargo igual que otras personas se ganan el pan de 9 a 3 y de 5 a 7 en un trabajo insatisfactorio.

El protagonista mata a inocentes a su pesar, cuando el diálogo no es la solución a un problema. (Opera como el Tom Ripley de Patricia Highsmith). Los creadores saben que corren un riesgo, pero es una decisión acorde con los principios de la serie: el verdadero artista corre riesgos.

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Y funciona.

LAS COSAS QUE SE HACEN POR AMOR

Bill Hader and Stephen Root en Barry (2018)
Monroe, el gran embaucador, se apropia de la figura del padre para explotar lo que cree el talento de Barry: el crimen.

Sabernos que Barry mata para contentar a su mentor: Monroe Fuches (Stephen Root), el intermediario. Este embaucador se ha convertido para el exsoldado en una figura paternal. ¿Y quién se se atreve a contrariar al padre cuando se busca su aprobación?

El veterano de guerra acepta el simple agasajo de Monroe como sucedáneo del cariño. Lo que necesita es amor y ya sabemos las cosas que podemos hacer por amor.

Por esto, los asesinatos que comete Barry no despiertan repulsa por el personaje. Lo que sí produce es una profunda pena. Es un personaje roto tras volver de la guerra. Un Rambo de nuestro tiempo que busca el cariño de un hogar.

LA FAMILIA DEL TEATRO

Henry Winkler y Bill Hader in Barry (2018)
Cousineau es el mentor en el viaje del antiheroico de Barry.

No es raro que Barry sienta que ha encontrado una familia cuando consigue el amor de la aspirante a actriz Sally (Sarah Goldberg); el respeto de los alumnos de teatro; y la atención del profesor Cousineau (Henry Winkler).

Sally y los compañeros de interpretación sustituyen a los compañeros de armas. Cousineau no es un padre castrador. Es la némesis de Monroe:

  • Monroe pide muertes.
  • Cousineau pide crear vida en el escenario.

Sobre el escenario, la misión no es matar a civiles para derrocar a un dictador árabe. La misión es crear arte para un público que necesita historias que reconfortan de la vida.

Barry conoce la nueva vida con un flechazo. Buscando en la escuela de actores a su nueva víctima, acaba en el escenario sustituyendo a un alumno ausente. Está preso de los nervios, apenas lee sin gracia una frase, pero siente como propios los aplausos dirigidos al compañero de escena. Justo aquí, el personaje nos atrapa. Nosotros también queremos esos aplausos.

BARRY Y EL MIEDO A SER ARTISTA

¿Quién no ha soñado alguna vez con ser artista? Muchos sueños se quedan en nada porque son un vago deseo, por inconstancia o por falta de talento. Y luego está quien siendo artista no lo es. Tan solo es una imitación por miedo a mostrar qué guarda dentro.

Julia Cameron guionista, dramaturga, excolaboradora y exesposa de Martin Scorsese, escribe en El camino del artista una relación de miedos de artistas bloqueados (aspirantes, fracasados o encorsetados):

  • Todo el mundo me odiará.
  • Haré daño a mis amigos y a mi familia.
  • Me volveré loco.
  • Molestará a mi madre o a mi padre.
  • Descubriré que soy gay (si soy heterosexual).
  • Pareceré un idiota.
  • Es demasiado tarde…

Barry no teme parecer idiota ni que sea demasiado tarde. Su miedo no está en la lista de Julia Cameron. La tragedia del protagonista es que no puede mostrarse como es porque desataría los demonios interiores, los que arrastra del pasado militar y el presente como sicario. Un miedo sin solución. Barry está atrapado en sí mismo… y en la rutina de su vida como asesino.

LA VERDAD… NO TE HARÁ LIBRE

Bill Hader en Barry (2018)
Barry intenta ordenar su vida como actor, pero el arte es largo y la vida, breve.

Barry no es diferente de Gregorio Samsa, el protagonista de La metamorfosis: el trabajador transformado en cucaracha, el último estadio de la persona incapaz de manejar su vida. Una metáfora del estado de ánimo de Kafka, autor cuya alma se desgastaba en una oscura oficina y que soñaba con ser artista. Pero como actor, el protagonista no puede ocultarse con metáforas.

Un músico o un pintor puede fingir, pero un actor que finge no transmite autenticidad. El método del actor obliga a tomar lo que se tiene dentro y usarlo como motor para alimentar las palabras del personaje.

Por todo esto nos duele que Barry asesine a inocentes, que defraude a quienes ama… Y tememos que lo atrapen o maten. Podría ser el fin del sueño infantil de escapar de la vida plana con el arte. Podría ser el fin del espectáculo.

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