18 de agosto 2020    /   BUSINESS
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Basic Label, la revolución de los becarios de publicidad

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Los becarios que trabajan en agencias de publicidad se han cansado de ser becarios. O, al menos, de serlo en las condiciones en las que prestan sus servicios. Están hartos de abusos y de escuchar la machacona frase de «Todos hemos pasado por eso», la resignada respuesta de quienes no supieron liberarse del yugo de la precariedad por miedo a perder un asidero donde coger experiencia y meter la cabeza.

Ahora ha llegado el momento de decir basta. A modo de protesta, han puesto en marcha una iniciativa a la que han bautizado como Basic Label. Se trata de «un sello de calidad para agencias de publicidad que cuidan de sus becarios».

Su grito de guerra es #QueremosLoBásico, y con él hacen dos peticiones que sirven de base para otras futuras: que a cada becario se le pague al mes, como mínimo, el precio medio del alquiler de una habitación en la comunidad autónoma en la que se encuentre su agencia. Y que se le diga con 15 días de antelación a la finalización de su convenio cuál será su futuro en la agencia; es decir, si se le ofrecerá un contrato laboral o no.

Basic Label

No parece mucho, pero es un principio. «A mí, personalmente, me gustaría que pidiéramos lo que la mayoría considera digno, pero –después de haber trabajado en el sector publicitario– dudo que algunas agencias se uniesen si reclamáramos tanto. Por eso pedimos lo básico; a partir de ahí, cada empresa es libre de elegir cuánto añade y si hace público el dato», explica uno de los miembros de este colectivo, cuyos miembros prefieren mantenerse en el anonimato, por el momento.

A esos dos planeamientos sobre mínimos tendrían que unirse después otras reivindicaciones. «Como petición concreta, habría que plantear que en los convenios se recoja el derecho a vacaciones y días de asuntos propios», precisa el portavoz. «De todos modos, si se consigue el apoyo de unas cuantas agencias, lo que se pretende es dialogar con ellas sobre qué podemos hacer en conjunto para seguir luchando contra la precariedad laboral en el sector».

Los becarios contribuyen a sacar adelante un trabajo similar al de un junior, pero a cambio de la mitad de la remuneración que recibe alguien con ese puesto, o de nada, en otros casos. ¿Podrían prescindir las agencias de sus becarios? «La respuesta a esta pregunta la tienen ellas, porque son quienes saben si podrían mantener, sin becarios, el volumen de trabajo que asumen teniéndolos», opina el portavoz de Basic Label. «Mi percepción es que la mayoría necesitaría contratar a más personal si quisiera prescindir de ellos».

Desde el colectivo son conscientes de la dificultad de atraer a su causa a las agencias, más sobre todo sin saber quiénes están detrás de esta iniciativa, pero son optimistas. Por eso no se plantean otras medidas más fuertes, como puede ser la convocatoria de una huelga. «Estamos a la espera de que las instituciones reaccionen y se unan a Basic Label, pasando por el diálogo y la conciliación».

Por el momento, ni sindicatos ni ninguna otra organización social están apoyando sus reivindicaciones, aunque sus representantes dicen estar en ello. «La intención es dar con instituciones comprometidas que puedan respaldar la iniciativa y ayudar a que crezca».

Las agencias, por su parte, siguen sin pronunciarse de manera oficial, pero a los impulsores de Basic Label les consta que sí tienen el apoyo de algunos de los trabajadores. «Y espero que todos sepan que Basic Label no se ha creado para destruir nada, sino para reconstruir unas bases que están muy dañadas por la precariedad».

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Ahora ha llegado el momento de decir basta. A modo de protesta, han puesto en marcha una iniciativa a la que han bautizado como Basic Label. Se trata de «un sello de calidad para agencias de publicidad que cuidan de sus becarios».

Su grito de guerra es #QueremosLoBásico, y con él hacen dos peticiones que sirven de base para otras futuras: que a cada becario se le pague al mes, como mínimo, el precio medio del alquiler de una habitación en la comunidad autónoma en la que se encuentre su agencia. Y que se le diga con 15 días de antelación a la finalización de su convenio cuál será su futuro en la agencia; es decir, si se le ofrecerá un contrato laboral o no.

Basic Label

No parece mucho, pero es un principio. «A mí, personalmente, me gustaría que pidiéramos lo que la mayoría considera digno, pero –después de haber trabajado en el sector publicitario– dudo que algunas agencias se uniesen si reclamáramos tanto. Por eso pedimos lo básico; a partir de ahí, cada empresa es libre de elegir cuánto añade y si hace público el dato», explica uno de los miembros de este colectivo, cuyos miembros prefieren mantenerse en el anonimato, por el momento.

A esos dos planeamientos sobre mínimos tendrían que unirse después otras reivindicaciones. «Como petición concreta, habría que plantear que en los convenios se recoja el derecho a vacaciones y días de asuntos propios», precisa el portavoz. «De todos modos, si se consigue el apoyo de unas cuantas agencias, lo que se pretende es dialogar con ellas sobre qué podemos hacer en conjunto para seguir luchando contra la precariedad laboral en el sector».

Los becarios contribuyen a sacar adelante un trabajo similar al de un junior, pero a cambio de la mitad de la remuneración que recibe alguien con ese puesto, o de nada, en otros casos. ¿Podrían prescindir las agencias de sus becarios? «La respuesta a esta pregunta la tienen ellas, porque son quienes saben si podrían mantener, sin becarios, el volumen de trabajo que asumen teniéndolos», opina el portavoz de Basic Label. «Mi percepción es que la mayoría necesitaría contratar a más personal si quisiera prescindir de ellos».

Desde el colectivo son conscientes de la dificultad de atraer a su causa a las agencias, más sobre todo sin saber quiénes están detrás de esta iniciativa, pero son optimistas. Por eso no se plantean otras medidas más fuertes, como puede ser la convocatoria de una huelga. «Estamos a la espera de que las instituciones reaccionen y se unan a Basic Label, pasando por el diálogo y la conciliación».

Por el momento, ni sindicatos ni ninguna otra organización social están apoyando sus reivindicaciones, aunque sus representantes dicen estar en ello. «La intención es dar con instituciones comprometidas que puedan respaldar la iniciativa y ayudar a que crezca».

Las agencias, por su parte, siguen sin pronunciarse de manera oficial, pero a los impulsores de Basic Label les consta que sí tienen el apoyo de algunos de los trabajadores. «Y espero que todos sepan que Basic Label no se ha creado para destruir nada, sino para reconstruir unas bases que están muy dañadas por la precariedad».

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