4 de junio 2018    /   CREATIVIDAD
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«Lo básico es siempre lo más rico y lo que más nos aporta»

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Tal vez porque siempre han estado ahí lleguemos a pensar que lo seguirán estando en un futuro, con independencia del uso que hagamos de ellos. Pero el planeta tiene un tope; sus recursos se agotan. ¿Tiene sentido, entonces, una economía basada en el crecimiento infinito en un entorno con recursos finitos?

El actual modelo de producción y consumo de bienes y servicios se antoja inviable. Todos somos determinantes en la sostenibilidad de la sociedad, aunque entre sus miembros no exista un grado de consciencia homogéneo ante este hecho.

El espíritu crítico es más necesario que nunca. «Resulta crucial que nos hagamos preguntas que nos ayuden a observar con una nueva mirada todo lo que nos rodea y repensar la sociedad para reconducirla hacia un modelo más sostenible a partir de la crítica y la conciencia colectiva».

Barcelona Centro de Diseño (BCD), que se inaugura hoy 5 de junio con la conferencia de Humberto y Fernando Campana, de Instituto Campana, abre un escenario propicio para el planteamiento de ese tipo de cuestiones. Se trata de Bàsics: Un paseo para cuestionarnos, exposición que se enmarca dentro de las actividades de Barcelona Design Week*.

«Se trata de un parque alegórico compuesto de seis instalaciones, cada una de las cuales nos sirve de excusa para plantear un reto que tenemos como sociedad y que se recoge en los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas», explica Anna Verbon, directora de marketing y de nuevas oportunidades de BCD.

Todas las instalaciones, diseñadas por Alfonso de la Fuente, de Pichiglás Studio, y por el equipo Needlab, con la arquitecta Sammera Chukkapali a la cabeza, han sido concebidas con un denominador común: reproducir las formas orgánicas de la naturaleza y utilizar elementos de proximidad («tanto en lo que se refiere al material como a todos los colaboradores») en su proceso de producción.

«Estas formas orgánicas, ricas estéticamente, contrastan con el concepto básico. Este contraste, expresamente buscado, quiere darnos a entender que lo básico es siempre aquello más rico, aquello que más nos aporta».

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Para potenciar este hilo conductor y para hacer ver a los asistentes que estos temas «básicos» han interesado desde siempre a buena parte de la sociedad y a los grandes pensadores, cada una de las instalaciones parte de la cita de un personaje célebre.

«Con estas sentencias pretendemos generar emoción entre los visitantes y retarles a reflexionar sobre cómo modelar su actitud para intentar cambiar positivamente el impacto de cada individuo».

Realmente todo se reduce a esto: toda la vida está interrelacionada. Todos estamos atrapados en una red, cosidos en una única pieza del destino. Lo que afecta a un individuo, nos afecta a todos indirectamente

Con la frase del activista estadounidense comienza la instalación número uno, denominada La Comunidad. En ella, un arco construido con ramas de árboles, recogidas durante la limpieza controlada de bosques, y un entramado de telas y maderas reproducen la idea de red y de las conexiones que se producen en ella.

La reflexión en torno al modelo de sociedad que rige en la actualidad se fomenta mediante datos y preguntas como los siguientes:

«Las redes sociales ganan 11 usuarios nuevos cada segundo; esto genera 4.000 millones de usuarios en línea conectados. ¿Cuál es el nuevo modelo de relación social que necesitamos crear para sostener la hiperconectividad?»

La vivienda es el tema en el que se centra la segunda de las instalaciones. «Seguramente una de las piezas más espectaculares de la exposición», opina Anna Verbon.

En ella, el equipo de Needlab, junto al artesano Jordi Doménech, han traslado el concepto de proximidad en la construcción de viviendas. Para ello, han recreado una bóveda catalana (volta catalana) a base de producto orgánico recogido en un radio menor de 40 km de la exposición, y utilizando únicamente ladrillo, como ocurre en los ábsides y cúpulas de algunas iglesias de la zona, como la mismísima Sagrada Familia de Gaudí.

La instalación invita a cuestionarse sobre la viabilidad de los modelos constructivos actuales:

«Se calcula que en 2050 seremos más de 9.000 millones de personas en el mundo. ¿Cuántas viviendas, oficinas y otros espacios será necesario construir para satisfacer esta demanda?»

El mismo equipo de Needlab ha sido el encargado de crear La Vegetación, escenario número tres. Se trata de una serie de montañas artificiales, creadas con una estructura de madera y recubiertas de césped artificial reciclado de la Fira de Barcelona. «Hemos construído expresamente un look upcycling».

La idea es que, mientras los asistentes descansan o pasean a través de estas cimas artificiales, conozcan datos como el que alerta sobre la pérdida boscosa, que durante 2016 alcanzó los 73,4 millones de hectáreas, y sobre las medidas adoptadas hasta la fecha para acabar con este desastre.

Hasta que no hagas un agujero, plantes un árbol, lo riegues y le hagas sobrevivir, no has hecho nada. Solo estás hablando

La instalación dedicada al agua cuenta con la colaboración de Sanpellegrino. «El agua mineral de esta marca tarda 30 años en pasar de ser lluvia, río, mineralizarse… hasta que nosotros la consumimos. Nos pareció una historia interesante que claramente reflejaba cómo para el mundo occidental el agua es un bien no valorado que consumimos sin darnos cuenta».

El equipo compuesto por los diseñadores Neri y Hu (China), Steven Haulenbeek (USA) y Philippe Nigro (Francia), seleccionados por Giulio Cappellin, han colaborado en la producción de la instalación.

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La quinta parte de la muestra habla del aire. «En Bàsics, queríamos mostrar la tierra y el aire, lo más orgánico y lo más volátil. El aire es ese algo que no vemos pero que sin él no podríamos vivir; ese algo insustituible».

Alfonso de la Fuente ha sido el encargado de crear un cielo de lycra impresa y tensada, simulando una jaima de más de 6 metros que queda suspendida en el aire con diez puntas que cuelgan del techo del espacio. Gracias a la iluminación, genera un contraste entre la tierra de la volta catalana y lo etéreo de la jaima.

Para concienciar a los asistentes sobre la mala calidad del aire que respiramos en la mayor parte del planeta (el 92% de la población vive en lugares donde los niveles de calidad no respeta los límites fijados por la OMS), el espacio se abre con esta frase de Jacques Costeau:

El agua y el aire, los dos fluidos esenciales de los que depende la vida, se están convirtiendo en dos latas globales de basura

El alimento es el protagonista en la sexta y última instalación. Aquí los organizadores contaron con la colaboración de la Plataforma Aprofitem els Aliments (PAA) y, de nuevo, con Alfonso de la Fuente como autor de la pequeña instalación con alimentos recuperados de Mercabarna.

Una creación efímera que terminará con la clausura de la BDW. Será entonces cuando los alimentos se repartirán entre los participantes y miembros del personal de Disseny Hub para que los puedan consumir.

La tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada ser humano, pero no las de su codicia

Para contextualizar todos estos puntos, que forman parte de los grandes objetivos de Naciones Unidas, los visitantes disponen de paneles informativos donde a través de unas pantallas táctiles pueden encontrar respuesta a la pregunta de qué podemos hacer cada uno de nosotros para contribuir a este cambio positivo.

«A la vez, los textos de las exposiciones se preguntan qué puede hacer el diseño para conseguir cumplir dichos objetivos», concluye Verbon.

Además de esta exposición, el programa de BDW* se completa con otras actividades como las exposiciones Ensayo general 18: La revolución de los objetos o El mejor diseño del año, entre otras.

 

*Barcelona Design Week, evento del que Yorokobu es medio colaborador, se celebra del 5 de junio al 14 de junio. Su amplio programa de actividades se puede consultar en este enlace.

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Tal vez porque siempre han estado ahí lleguemos a pensar que lo seguirán estando en un futuro, con independencia del uso que hagamos de ellos. Pero el planeta tiene un tope; sus recursos se agotan. ¿Tiene sentido, entonces, una economía basada en el crecimiento infinito en un entorno con recursos finitos?

El actual modelo de producción y consumo de bienes y servicios se antoja inviable. Todos somos determinantes en la sostenibilidad de la sociedad, aunque entre sus miembros no exista un grado de consciencia homogéneo ante este hecho.

El espíritu crítico es más necesario que nunca. «Resulta crucial que nos hagamos preguntas que nos ayuden a observar con una nueva mirada todo lo que nos rodea y repensar la sociedad para reconducirla hacia un modelo más sostenible a partir de la crítica y la conciencia colectiva».

Barcelona Centro de Diseño (BCD), que se inaugura hoy 5 de junio con la conferencia de Humberto y Fernando Campana, de Instituto Campana, abre un escenario propicio para el planteamiento de ese tipo de cuestiones. Se trata de Bàsics: Un paseo para cuestionarnos, exposición que se enmarca dentro de las actividades de Barcelona Design Week*.

«Se trata de un parque alegórico compuesto de seis instalaciones, cada una de las cuales nos sirve de excusa para plantear un reto que tenemos como sociedad y que se recoge en los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas», explica Anna Verbon, directora de marketing y de nuevas oportunidades de BCD.

Todas las instalaciones, diseñadas por Alfonso de la Fuente, de Pichiglás Studio, y por el equipo Needlab, con la arquitecta Sammera Chukkapali a la cabeza, han sido concebidas con un denominador común: reproducir las formas orgánicas de la naturaleza y utilizar elementos de proximidad («tanto en lo que se refiere al material como a todos los colaboradores») en su proceso de producción.

«Estas formas orgánicas, ricas estéticamente, contrastan con el concepto básico. Este contraste, expresamente buscado, quiere darnos a entender que lo básico es siempre aquello más rico, aquello que más nos aporta».

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Para potenciar este hilo conductor y para hacer ver a los asistentes que estos temas «básicos» han interesado desde siempre a buena parte de la sociedad y a los grandes pensadores, cada una de las instalaciones parte de la cita de un personaje célebre.

«Con estas sentencias pretendemos generar emoción entre los visitantes y retarles a reflexionar sobre cómo modelar su actitud para intentar cambiar positivamente el impacto de cada individuo».

Realmente todo se reduce a esto: toda la vida está interrelacionada. Todos estamos atrapados en una red, cosidos en una única pieza del destino. Lo que afecta a un individuo, nos afecta a todos indirectamente

Con la frase del activista estadounidense comienza la instalación número uno, denominada La Comunidad. En ella, un arco construido con ramas de árboles, recogidas durante la limpieza controlada de bosques, y un entramado de telas y maderas reproducen la idea de red y de las conexiones que se producen en ella.

La reflexión en torno al modelo de sociedad que rige en la actualidad se fomenta mediante datos y preguntas como los siguientes:

«Las redes sociales ganan 11 usuarios nuevos cada segundo; esto genera 4.000 millones de usuarios en línea conectados. ¿Cuál es el nuevo modelo de relación social que necesitamos crear para sostener la hiperconectividad?»

La vivienda es el tema en el que se centra la segunda de las instalaciones. «Seguramente una de las piezas más espectaculares de la exposición», opina Anna Verbon.

En ella, el equipo de Needlab, junto al artesano Jordi Doménech, han traslado el concepto de proximidad en la construcción de viviendas. Para ello, han recreado una bóveda catalana (volta catalana) a base de producto orgánico recogido en un radio menor de 40 km de la exposición, y utilizando únicamente ladrillo, como ocurre en los ábsides y cúpulas de algunas iglesias de la zona, como la mismísima Sagrada Familia de Gaudí.

La instalación invita a cuestionarse sobre la viabilidad de los modelos constructivos actuales:

«Se calcula que en 2050 seremos más de 9.000 millones de personas en el mundo. ¿Cuántas viviendas, oficinas y otros espacios será necesario construir para satisfacer esta demanda?»

El mismo equipo de Needlab ha sido el encargado de crear La Vegetación, escenario número tres. Se trata de una serie de montañas artificiales, creadas con una estructura de madera y recubiertas de césped artificial reciclado de la Fira de Barcelona. «Hemos construído expresamente un look upcycling».

La idea es que, mientras los asistentes descansan o pasean a través de estas cimas artificiales, conozcan datos como el que alerta sobre la pérdida boscosa, que durante 2016 alcanzó los 73,4 millones de hectáreas, y sobre las medidas adoptadas hasta la fecha para acabar con este desastre.

Hasta que no hagas un agujero, plantes un árbol, lo riegues y le hagas sobrevivir, no has hecho nada. Solo estás hablando

La instalación dedicada al agua cuenta con la colaboración de Sanpellegrino. «El agua mineral de esta marca tarda 30 años en pasar de ser lluvia, río, mineralizarse… hasta que nosotros la consumimos. Nos pareció una historia interesante que claramente reflejaba cómo para el mundo occidental el agua es un bien no valorado que consumimos sin darnos cuenta».

El equipo compuesto por los diseñadores Neri y Hu (China), Steven Haulenbeek (USA) y Philippe Nigro (Francia), seleccionados por Giulio Cappellin, han colaborado en la producción de la instalación.

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La quinta parte de la muestra habla del aire. «En Bàsics, queríamos mostrar la tierra y el aire, lo más orgánico y lo más volátil. El aire es ese algo que no vemos pero que sin él no podríamos vivir; ese algo insustituible».

Alfonso de la Fuente ha sido el encargado de crear un cielo de lycra impresa y tensada, simulando una jaima de más de 6 metros que queda suspendida en el aire con diez puntas que cuelgan del techo del espacio. Gracias a la iluminación, genera un contraste entre la tierra de la volta catalana y lo etéreo de la jaima.

Para concienciar a los asistentes sobre la mala calidad del aire que respiramos en la mayor parte del planeta (el 92% de la población vive en lugares donde los niveles de calidad no respeta los límites fijados por la OMS), el espacio se abre con esta frase de Jacques Costeau:

El agua y el aire, los dos fluidos esenciales de los que depende la vida, se están convirtiendo en dos latas globales de basura

El alimento es el protagonista en la sexta y última instalación. Aquí los organizadores contaron con la colaboración de la Plataforma Aprofitem els Aliments (PAA) y, de nuevo, con Alfonso de la Fuente como autor de la pequeña instalación con alimentos recuperados de Mercabarna.

Una creación efímera que terminará con la clausura de la BDW. Será entonces cuando los alimentos se repartirán entre los participantes y miembros del personal de Disseny Hub para que los puedan consumir.

La tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada ser humano, pero no las de su codicia

Para contextualizar todos estos puntos, que forman parte de los grandes objetivos de Naciones Unidas, los visitantes disponen de paneles informativos donde a través de unas pantallas táctiles pueden encontrar respuesta a la pregunta de qué podemos hacer cada uno de nosotros para contribuir a este cambio positivo.

«A la vez, los textos de las exposiciones se preguntan qué puede hacer el diseño para conseguir cumplir dichos objetivos», concluye Verbon.

Además de esta exposición, el programa de BDW* se completa con otras actividades como las exposiciones Ensayo general 18: La revolución de los objetos o El mejor diseño del año, entre otras.

 

*Barcelona Design Week, evento del que Yorokobu es medio colaborador, se celebra del 5 de junio al 14 de junio. Su amplio programa de actividades se puede consultar en este enlace.

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