7 de marzo 2016    /   DIGITAL
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Los eSports no son cosa de cuatro frikis, son un deporte profesional

7 de marzo 2016    /   DIGITAL     por          
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Las noches son largas en el céntrico piso de Vitoria donde vive desde principios de enero Álvar Martín. Son las 12 de la mañana y sus cinco compañeros siguen dormidos. «Están descansando», explica. «Anoche tuvieron una partida hasta tarde y necesito que estén frescos para esta noche, que nos espera otro encuentro importante».

En el salón, que mira hacia la plaza de los fueros de la capital vasca, hay una pizarra blanca llena de jugadas y estrategias. En el flanco derecho de la habitación, cinco ordenadores están alineados con precisión militar. En el lado opuesto hay un ordenador solitario donde se sienta Martín. Desde aquí dirige a su cuadrilla de jóvenes jugadores de League of Legends.

Es el centro de operaciones de un proyecto pequeño pero con grandes expectativas de futuro. A mediados de 2015, el Saski Baskonia decidió abrir una nueva división deportiva. El equipo de baloncesto, conocido durante muchos años como el Tau Cerámica, anunció la creación de un equipo profesional de eSports, convirtiéndose en la primera entidad deportiva importante en meterse en esta industria en España y una de las primeras en Europa.

En enero de este año subieron las apuestas con la contratación de Alvar Martín, también conocido como Araneae, para ejercer de entrenador. El mallorquín fue uno de los primeros españoles en dedicarse a League of Legends de manera profesional llegando a jugar en equipos europeos como Alternate y ejerciendo de preparador en la escuadra londinense Fnatic, que hoy tiene más de dos millones de seguidores en Facebook.

Alvar Martín y sus jugadores reciben un homenaje en el estadio del Baskonia tras ganar el ESL Masters de Barcelona.
Alvar Martín y sus jugadores reciben un homenaje en el estadio del Baskonia tras ganar el ESL Masters de Barcelona.

«Los eSports son un deporte»

Las páginas de la prensa siguen prestando mucha más atención a la música y el cine, pero los videojuegos son los que realmente mueven masas entre las nuevas generaciones. La industria no solo factura millones con la venta de juegos, cada vez son más los jóvenes que se sientan a ver partidos de videojuegos profesionales en directo.

La final del mundial de LOL celebrado el 31 de octubre en Berlín llegó a tener 36 millones de espectadores, casi todos por internet. Las entradas para asistir al partido, celebradas en un recinto con capacidad para 17.000 personas, se agotaron en cinco minutos. Esto es solo una de las competiciones. Las ligas de Dota2, Counterstrike o Starcraft también mueven millones en audiencia y premios.

Para los dirigentes de Baskonia, se trata de una oportunidad para probar y experimentar con cosas nuevas. «Siempre hemos sido inquietos. Fuimos los primeros en vender entradas por internet en la ACB. Nos permite internacionalizar la marca», explica Haritz Querejeta, director deportivo de la entidad.

El Baskonia se considera el modelo anti Florentino Pérez. No se buscan los pelotazos ni comprar el éxito a golpe de talonario. Lo importante es la cantera. Cuando nadie miraba a Argentina, ellos ya estaban allí fichando jugadores jóvenes para traerlos a Vitoria. Tienen el mérito de haber sido el equipo de baloncesto español que más jugadores ha exportado a la NBA. Un logro importante para un conjunto de una ciudad que no llega a los 250.000 habitantes.

El modelo no es perfecto pero la evolución en los últimos 30 años les avala. El actual director y ex jugador de baloncesto Josean Querejeta cogió el equipo en el año 87 siendo una escuadra de categoría inferior y en menos de dos décadas ya estaba compitiendo en Europa con una media de más de 8.000 socios anuales. Un modelo de gestión deportiva con una filosofía que quieren trasladar a la construcción de un equipo de videojuegos profesional.

«Yo no tengo ni idea de eSports», admite Haritz Querejeta. «Para eso hemos contratado a Alvar», explica en una sala de reuniones en las oficinas centrales de Baskonia. «Donde sí podemos aportar en cambio es que tenemos 30 años de experiencia en preparar a jugadores para la alta competición».

Martín ve muchos paralelismos entre el deporte y su trayectoria como jugador profesional. «Cuando juegas una partida delante de 10.000 personas muchas veces te empiezan a temblar las manos». Son sensaciones perfectamente comparables con la presión que puede sentir un jugador profesional de baloncesto intentando encestar una pelota con el aliento de 15.000 fans detrás de él.

Para Martín la entrada de clubes como el Baskonia es una oportunidad para profesionalizar un sector que ha crecido muy rápido. Todo es nuevo. Con 26 años, el entrenador ya es considerado un veterano y pionero en europa. No hay una hemeroteca para un juego que nació a finales de 2009. No ha habido apenas tiempo para separar el grano de la paja.

El exjugador celebra también tener el respaldo de un equipo profesional en un sector tan incipiente que a veces puede parecer el Salvaje Oeste. Los equipos frecuentemente son creados por hombres de negocio de dudosa reputación que se aprovechan de jugadores muy jóvenes con cláusulas abusivas.

«Pagar en negro se vuelve algo casi normal. Los últimos acontecimientos pueden acabar cambiándolo todo. Vodafone acaba de anunciar que entra a los eSports en España. El Corte Inglés está ya mostrando su interés. Y sabemos que el Barça y el Real Madrid están estudiando el sector», explica Martín. Cuantos más equipos mayores son las posibilidades de crear un tejido y una liga potente.

Detrás del interés de las compañías hay sobre todo una oportunidad de negocio. Las partidas se retransmiten por internet y en directo por pantallas gigantes donde los seguidores se comportan como en cualquier partido de fútbol. Toda competición que inspira devoción y congrega a millones de personas es un mercado potencial para vender camisetas y merchandising.

Adam Ziaja / Shutterstock.com
Adam Ziaja / Shutterstock.com

«Hubo ocasiones en la que 15.000 personas vitoreaban mi nombre y la de mi equipo. Un día estabas sentado en el ordenador de tu casa normal y al día siguiente ibas a una competición y tenías que ir acompañado de un guarda de seguridad para ir al baño. Una locura», rememora Martín sobre su carrera.

Adam Ziaja / Shutterstock.com
Adam Ziaja / Shutterstock.com

¿Cómo funciona LOL?

Las partidas de LOL competitivas suelen durar una media de 20 y 30 minutos.

Cada equipo tiene cinco jugadores que se enfrentan en el juego con el objetivo de destruir la base del contrincante.

Antes de iniciar la partida cada equipo escoge 5 personajes de un total de 130 que ofrece LOL.

Se ofrece además la posibilidad de bloquear la designación de dos tres personajes de la formación contraria.

Escoger el personaje adecuado es vital. Todos tienen fortalezas y debilidades.

No solo estás seleccionándolos para tu agrupación, estás buscando seleccionar los mejores personajes para desarmar el bando contrario.

Una vez elegidos los sujetos se empieza la partida que se desarrolla en un campo en forma de diamante.

Summoners-Rift

Para llegar a la base del contrincante hay que atravesar tres calles que presentan desafíos como torretas defensivas, soldados súbditos del enemigo y zonas de combate con el equipo contrario. Por el camino los jugadores se lanzan hechizos, golpes y hachazos.

Acabar con el nexo del rival es la llave para conseguir la victoria. «Se encuentra en el centro de cada base. Protegido por dos torretas, el nexo es la estructura que genera oleadas de súbditos en cada calle de forma periódica. Cuando un equipo haya destruido el nexo enemigo, la partida habrá acabado y ese equipo será declarado vencedor», explica las instrucciones de la productora del juego Riot Games.

«Al igual que el baloncesto tiene bases, escoltas, aleros, ala-pivots y pivots, el LOL tiene carries, supports, junglers medios y toplaners. Cada personaje encaja dentro de una o varias de estas categorías y cada miembro se especializa en una posición y en varios personajes», explica Victor Navarro, periodista especializado en videojuegos.

«Tiene mucho en común con una partida de ajedrez. Cuando juegas en equipo, necesitas que los cinco jugadores vayan como uno. Para que la partida salga redonda, tiene que haber máxima comunicación entre todos los jugadores», añade el entrenador del Baskonia eSports.

Para ganar, se exige reflexión. Ver por streaming o en YouTube las partidas pasadas de tu rival. Estudiarlo. Encontrar patrones, interiorizarlos para luego explotar sus debilidades en la partida. «Lo único que no te ofrece el trabajo previo son tablas para jugar delante de miles de personas».

Hay gritos, cánticos, saltos. El deporte además se sirve de comentaristas estadounidenses que exageran y dramatizan las jugadas. Un espectáculo.

La complicada vida del jugador profesional

Dedicarse a los videojuegos de forma profesional viene a ser un sueño para muchos jóvenes. Es el clásico paradigma de poder ganarte la vida con tu hobby. Pero Martín es cauto a la hora de recomendar a los jóvenes seguir su camino.

«Es verdad que te están pagando por jugar, pero es importante tener claro que es durísimo. Estar al máximo nivel exige jugar 15 horas al día». Las carreras son cortas. Mucho más que la de un futbolista. Se empieza a partir de los 17 años y pocos siguen jugando más allá de los 24-25 años. Para ganar hay que tener unos reflejos impresionantes. Siempre hay una nueva hornada de profesionales subiendo a la máxima categoría.

Adam Ziaja / Shutterstock.com
Adam Ziaja / Shutterstock.com

Esto, unido a una vida sacrificada donde ves poco a tu familia y tus amigos, lleva a los jugadores a quemarse rápido. «Con 24 años me harté. Quería mirar una pantalla y no pensar en LOL».

Estas enseñanzas son las que Martín quiere aplicar a la formación de su equipo. Intenta sacarlos a menudo de los ordenadores para ir al gimnasio. Los lleva a hacer karting. Sabe que es necesario entrenar fuerte y pasar muchas horas jugando, pero es igualmente necesario pasar tiempo fuera de las pantallas.

Aunque los jugadores todavía están a tiempo de volver a estudiar tras acabar su carrera, llegar hasta las grandes ligas requiere luchar también contra presiones familiares. «Mi padre me decía que tenía que dejar de matar marcianitos y ponerme a estudiar. No veían una salida para esto. Mientras mi madre pensaba que estaba haciendo un examen (Martín estudió Ingeniería Industrial pero no acabó la carrera), en realidad me encontraba en Berlín compitiendo». En países asiáticos donde la educación es una obsesión para los padres, es una presión extra para los jóvenes jugadores.

En el caso del entrenador del Baskonia eSports, la apuesta le ha salido bien. Enseguida de haber dejado el juego ya estaba entrenando y hoy ofrece además consultoría para empresas interesadas en meterse en el mundillo. «Pero es importante dejar algo muy claro. No es buena idea dejar los estudios para dedicarte a esto a no ser que seas un prodigio. Muy pocos lo consiguen y sigue siendo algo bastante inestable».

Corea y los eSports, el modelo que todos quieren seguir

El fútbol está dominado por los clubes europeos. El baloncesto por la NBA. Los eSports en cambio encuentran su centro neurálgico en Corea. «Están a años luz de nosotros», explica Martín. Ya en 2000 crearon la figura del jugador profesional. Las ligas mueven millones de euros. Samsung cuenta con varios equipos y dedicarte a esto de manera profesional tiene buen reconocimiento social. «Allí se dice que para pedirle la mano a una chica tienes que primero ganarle a su padre en League of Legends».

Los jóvenes se reúnen en salas llamadas PC Bang, cibercafés especialmente diseñados para jugar a videojuegos. Vienen a ser las canchas de baloncesto de barrio donde muchos chavales acaban curtiéndose.

Pero como denunció el documental de Vice sobre eSports publicado en 2015, hay un lado oscuro en todo este éxito. Ha habido amaños de partidos y consumo de estupefacientes. Algunos jugadores siguen siendo vulnerables a estafadores y farsantes. Miles de jóvenes acuden cada año a centros de adicción a videojuegos para intentar desengancharse de una obsesión nacional.

Pese al dominio de Corea, no hace faltar ir muy lejos para encontrar una industria boyante. En Colonia, cada año se celebra Gamescom, una de las ferias de gaming más importantes del mundo que en 2015 atrajo a 350.000 visitantes. Europa empieza a ser importante.

El mainstream ha despreciado durante muchos años los videojuegos. «Piensan que somos frikis. Que tendemos a ser gente antisocial que no sale a la calle. Que nos evadimos del mundo. Para mí es todo lo contrario. Es una pasión y una manera de socializar. Cuando juego me divierto con gente de todo el mundo. El hecho de hablar constantemente con extranjeros me ha permitido mejorar mi inglés. No tengo ese problema que tenemos los españoles a la hora de hablarlo», dice Martín.

El futuro del equipo pasa ahora por intentar competir en Europa. «Y si llenamos algún día el estadio del Baskonia. ¿Qué pensarán entonces? ¿Seguirán pensando que somos frikis?». Martín quiere saber la respuesta y trabaja día y noche para conseguirlo.

Adam Ziaja / Shutterstock.com

Las noches son largas en el céntrico piso de Vitoria donde vive desde principios de enero Álvar Martín. Son las 12 de la mañana y sus cinco compañeros siguen dormidos. «Están descansando», explica. «Anoche tuvieron una partida hasta tarde y necesito que estén frescos para esta noche, que nos espera otro encuentro importante».

En el salón, que mira hacia la plaza de los fueros de la capital vasca, hay una pizarra blanca llena de jugadas y estrategias. En el flanco derecho de la habitación, cinco ordenadores están alineados con precisión militar. En el lado opuesto hay un ordenador solitario donde se sienta Martín. Desde aquí dirige a su cuadrilla de jóvenes jugadores de League of Legends.

Es el centro de operaciones de un proyecto pequeño pero con grandes expectativas de futuro. A mediados de 2015, el Saski Baskonia decidió abrir una nueva división deportiva. El equipo de baloncesto, conocido durante muchos años como el Tau Cerámica, anunció la creación de un equipo profesional de eSports, convirtiéndose en la primera entidad deportiva importante en meterse en esta industria en España y una de las primeras en Europa.

En enero de este año subieron las apuestas con la contratación de Alvar Martín, también conocido como Araneae, para ejercer de entrenador. El mallorquín fue uno de los primeros españoles en dedicarse a League of Legends de manera profesional llegando a jugar en equipos europeos como Alternate y ejerciendo de preparador en la escuadra londinense Fnatic, que hoy tiene más de dos millones de seguidores en Facebook.

Alvar Martín y sus jugadores reciben un homenaje en el estadio del Baskonia tras ganar el ESL Masters de Barcelona.
Alvar Martín y sus jugadores reciben un homenaje en el estadio del Baskonia tras ganar el ESL Masters de Barcelona.

«Los eSports son un deporte»

Las páginas de la prensa siguen prestando mucha más atención a la música y el cine, pero los videojuegos son los que realmente mueven masas entre las nuevas generaciones. La industria no solo factura millones con la venta de juegos, cada vez son más los jóvenes que se sientan a ver partidos de videojuegos profesionales en directo.

La final del mundial de LOL celebrado el 31 de octubre en Berlín llegó a tener 36 millones de espectadores, casi todos por internet. Las entradas para asistir al partido, celebradas en un recinto con capacidad para 17.000 personas, se agotaron en cinco minutos. Esto es solo una de las competiciones. Las ligas de Dota2, Counterstrike o Starcraft también mueven millones en audiencia y premios.

Para los dirigentes de Baskonia, se trata de una oportunidad para probar y experimentar con cosas nuevas. «Siempre hemos sido inquietos. Fuimos los primeros en vender entradas por internet en la ACB. Nos permite internacionalizar la marca», explica Haritz Querejeta, director deportivo de la entidad.

El Baskonia se considera el modelo anti Florentino Pérez. No se buscan los pelotazos ni comprar el éxito a golpe de talonario. Lo importante es la cantera. Cuando nadie miraba a Argentina, ellos ya estaban allí fichando jugadores jóvenes para traerlos a Vitoria. Tienen el mérito de haber sido el equipo de baloncesto español que más jugadores ha exportado a la NBA. Un logro importante para un conjunto de una ciudad que no llega a los 250.000 habitantes.

El modelo no es perfecto pero la evolución en los últimos 30 años les avala. El actual director y ex jugador de baloncesto Josean Querejeta cogió el equipo en el año 87 siendo una escuadra de categoría inferior y en menos de dos décadas ya estaba compitiendo en Europa con una media de más de 8.000 socios anuales. Un modelo de gestión deportiva con una filosofía que quieren trasladar a la construcción de un equipo de videojuegos profesional.

«Yo no tengo ni idea de eSports», admite Haritz Querejeta. «Para eso hemos contratado a Alvar», explica en una sala de reuniones en las oficinas centrales de Baskonia. «Donde sí podemos aportar en cambio es que tenemos 30 años de experiencia en preparar a jugadores para la alta competición».

Martín ve muchos paralelismos entre el deporte y su trayectoria como jugador profesional. «Cuando juegas una partida delante de 10.000 personas muchas veces te empiezan a temblar las manos». Son sensaciones perfectamente comparables con la presión que puede sentir un jugador profesional de baloncesto intentando encestar una pelota con el aliento de 15.000 fans detrás de él.

Para Martín la entrada de clubes como el Baskonia es una oportunidad para profesionalizar un sector que ha crecido muy rápido. Todo es nuevo. Con 26 años, el entrenador ya es considerado un veterano y pionero en europa. No hay una hemeroteca para un juego que nació a finales de 2009. No ha habido apenas tiempo para separar el grano de la paja.

El exjugador celebra también tener el respaldo de un equipo profesional en un sector tan incipiente que a veces puede parecer el Salvaje Oeste. Los equipos frecuentemente son creados por hombres de negocio de dudosa reputación que se aprovechan de jugadores muy jóvenes con cláusulas abusivas.

«Pagar en negro se vuelve algo casi normal. Los últimos acontecimientos pueden acabar cambiándolo todo. Vodafone acaba de anunciar que entra a los eSports en España. El Corte Inglés está ya mostrando su interés. Y sabemos que el Barça y el Real Madrid están estudiando el sector», explica Martín. Cuantos más equipos mayores son las posibilidades de crear un tejido y una liga potente.

Detrás del interés de las compañías hay sobre todo una oportunidad de negocio. Las partidas se retransmiten por internet y en directo por pantallas gigantes donde los seguidores se comportan como en cualquier partido de fútbol. Toda competición que inspira devoción y congrega a millones de personas es un mercado potencial para vender camisetas y merchandising.

Adam Ziaja / Shutterstock.com
Adam Ziaja / Shutterstock.com

«Hubo ocasiones en la que 15.000 personas vitoreaban mi nombre y la de mi equipo. Un día estabas sentado en el ordenador de tu casa normal y al día siguiente ibas a una competición y tenías que ir acompañado de un guarda de seguridad para ir al baño. Una locura», rememora Martín sobre su carrera.

Adam Ziaja / Shutterstock.com
Adam Ziaja / Shutterstock.com

¿Cómo funciona LOL?

Las partidas de LOL competitivas suelen durar una media de 20 y 30 minutos.

Cada equipo tiene cinco jugadores que se enfrentan en el juego con el objetivo de destruir la base del contrincante.

Antes de iniciar la partida cada equipo escoge 5 personajes de un total de 130 que ofrece LOL.

Se ofrece además la posibilidad de bloquear la designación de dos tres personajes de la formación contraria.

Escoger el personaje adecuado es vital. Todos tienen fortalezas y debilidades.

No solo estás seleccionándolos para tu agrupación, estás buscando seleccionar los mejores personajes para desarmar el bando contrario.

Una vez elegidos los sujetos se empieza la partida que se desarrolla en un campo en forma de diamante.

Summoners-Rift

Para llegar a la base del contrincante hay que atravesar tres calles que presentan desafíos como torretas defensivas, soldados súbditos del enemigo y zonas de combate con el equipo contrario. Por el camino los jugadores se lanzan hechizos, golpes y hachazos.

Acabar con el nexo del rival es la llave para conseguir la victoria. «Se encuentra en el centro de cada base. Protegido por dos torretas, el nexo es la estructura que genera oleadas de súbditos en cada calle de forma periódica. Cuando un equipo haya destruido el nexo enemigo, la partida habrá acabado y ese equipo será declarado vencedor», explica las instrucciones de la productora del juego Riot Games.

«Al igual que el baloncesto tiene bases, escoltas, aleros, ala-pivots y pivots, el LOL tiene carries, supports, junglers medios y toplaners. Cada personaje encaja dentro de una o varias de estas categorías y cada miembro se especializa en una posición y en varios personajes», explica Victor Navarro, periodista especializado en videojuegos.

«Tiene mucho en común con una partida de ajedrez. Cuando juegas en equipo, necesitas que los cinco jugadores vayan como uno. Para que la partida salga redonda, tiene que haber máxima comunicación entre todos los jugadores», añade el entrenador del Baskonia eSports.

Para ganar, se exige reflexión. Ver por streaming o en YouTube las partidas pasadas de tu rival. Estudiarlo. Encontrar patrones, interiorizarlos para luego explotar sus debilidades en la partida. «Lo único que no te ofrece el trabajo previo son tablas para jugar delante de miles de personas».

Hay gritos, cánticos, saltos. El deporte además se sirve de comentaristas estadounidenses que exageran y dramatizan las jugadas. Un espectáculo.

La complicada vida del jugador profesional

Dedicarse a los videojuegos de forma profesional viene a ser un sueño para muchos jóvenes. Es el clásico paradigma de poder ganarte la vida con tu hobby. Pero Martín es cauto a la hora de recomendar a los jóvenes seguir su camino.

«Es verdad que te están pagando por jugar, pero es importante tener claro que es durísimo. Estar al máximo nivel exige jugar 15 horas al día». Las carreras son cortas. Mucho más que la de un futbolista. Se empieza a partir de los 17 años y pocos siguen jugando más allá de los 24-25 años. Para ganar hay que tener unos reflejos impresionantes. Siempre hay una nueva hornada de profesionales subiendo a la máxima categoría.

Adam Ziaja / Shutterstock.com
Adam Ziaja / Shutterstock.com

Esto, unido a una vida sacrificada donde ves poco a tu familia y tus amigos, lleva a los jugadores a quemarse rápido. «Con 24 años me harté. Quería mirar una pantalla y no pensar en LOL».

Estas enseñanzas son las que Martín quiere aplicar a la formación de su equipo. Intenta sacarlos a menudo de los ordenadores para ir al gimnasio. Los lleva a hacer karting. Sabe que es necesario entrenar fuerte y pasar muchas horas jugando, pero es igualmente necesario pasar tiempo fuera de las pantallas.

Aunque los jugadores todavía están a tiempo de volver a estudiar tras acabar su carrera, llegar hasta las grandes ligas requiere luchar también contra presiones familiares. «Mi padre me decía que tenía que dejar de matar marcianitos y ponerme a estudiar. No veían una salida para esto. Mientras mi madre pensaba que estaba haciendo un examen (Martín estudió Ingeniería Industrial pero no acabó la carrera), en realidad me encontraba en Berlín compitiendo». En países asiáticos donde la educación es una obsesión para los padres, es una presión extra para los jóvenes jugadores.

En el caso del entrenador del Baskonia eSports, la apuesta le ha salido bien. Enseguida de haber dejado el juego ya estaba entrenando y hoy ofrece además consultoría para empresas interesadas en meterse en el mundillo. «Pero es importante dejar algo muy claro. No es buena idea dejar los estudios para dedicarte a esto a no ser que seas un prodigio. Muy pocos lo consiguen y sigue siendo algo bastante inestable».

Corea y los eSports, el modelo que todos quieren seguir

El fútbol está dominado por los clubes europeos. El baloncesto por la NBA. Los eSports en cambio encuentran su centro neurálgico en Corea. «Están a años luz de nosotros», explica Martín. Ya en 2000 crearon la figura del jugador profesional. Las ligas mueven millones de euros. Samsung cuenta con varios equipos y dedicarte a esto de manera profesional tiene buen reconocimiento social. «Allí se dice que para pedirle la mano a una chica tienes que primero ganarle a su padre en League of Legends».

Los jóvenes se reúnen en salas llamadas PC Bang, cibercafés especialmente diseñados para jugar a videojuegos. Vienen a ser las canchas de baloncesto de barrio donde muchos chavales acaban curtiéndose.

Pero como denunció el documental de Vice sobre eSports publicado en 2015, hay un lado oscuro en todo este éxito. Ha habido amaños de partidos y consumo de estupefacientes. Algunos jugadores siguen siendo vulnerables a estafadores y farsantes. Miles de jóvenes acuden cada año a centros de adicción a videojuegos para intentar desengancharse de una obsesión nacional.

Pese al dominio de Corea, no hace faltar ir muy lejos para encontrar una industria boyante. En Colonia, cada año se celebra Gamescom, una de las ferias de gaming más importantes del mundo que en 2015 atrajo a 350.000 visitantes. Europa empieza a ser importante.

El mainstream ha despreciado durante muchos años los videojuegos. «Piensan que somos frikis. Que tendemos a ser gente antisocial que no sale a la calle. Que nos evadimos del mundo. Para mí es todo lo contrario. Es una pasión y una manera de socializar. Cuando juego me divierto con gente de todo el mundo. El hecho de hablar constantemente con extranjeros me ha permitido mejorar mi inglés. No tengo ese problema que tenemos los españoles a la hora de hablarlo», dice Martín.

El futuro del equipo pasa ahora por intentar competir en Europa. «Y si llenamos algún día el estadio del Baskonia. ¿Qué pensarán entonces? ¿Seguirán pensando que somos frikis?». Martín quiere saber la respuesta y trabaja día y noche para conseguirlo.

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Opiniones 8
  • Muy bueno el artículo, buen trabajo. Como pequeña corrección, en LoL se bloquean 3 personajes por equipo y no 2, como está escrito.

  • Muy buen artículo, la verdad. Muy claro. Ojalá más clubs sigan el ejemplo del Baskonia y se metan en los eSports, porque son una cantera de deportistas de élite. Salvo alguna excepción (como Ginobili, por ejemplo) toda la generación dorada del baloncesto argentino salió de allí.

  • Muy buen artículo. Sobre el club, en el artículo da a entender que el club se llama Saski Baskonia y antes Tau Cerámica, en realidad siempre se ha llamado Saski Baskonia, Tau era un patrocinador como lo es ahora Laboral Kutxa.

    • Buenas Jon. Tienes razón. Quizá se podría explicar mejor. Lo que intentaba decir es que durante muchos años la gente se refería al club como el Tau aunque su verdadero nombre es el Saski Baskonia. Saludos

  • Otra corrección. Baskonia no abre una sección de eSports en 2015. A mediados de 2015 Baskonia patrocina a Atlantis eSports (Baskonia Atlantis) y en 2016 decide integrar el club al completo como parte de la estructura de Baskonia.

  • Muy buen artículo. Otra pequeña corrección, en la frase » Al igual que el baloncesto tiene bases, escoltas, aleros, ala-pivots y pivots, el LOL tiene carries, supports, junglers y gankers.» hay un dato mal, los junglers son los gankers. La frase corregida sería «Al igual que el baloncesto tiene bases, escoltas, aleros, ala-pivots y pivots, el LOL tiene carries, supports, junglers medios y toplaners.» Os faltaba la posición de medio y toplaner 🙂

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