6 de junio 2022    /   IGLUU
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A estas alturas de la película, ya de todos es sabido que la vida real, la de verdad, no es como la subimos a Instagram. Una foto auténtica es la que está a medio camino entre el horror de tu careto en el DNI y el bellezón galáctico que muestra tu feed en esa red social.

Porque, por mucho que nos guste la imagen de nosotros mismos creada gracias a aplicar un filtro sobre otro, lo cierto es que esa práctica está generando en muchas personas, especialmente adolescentes, problemas de aceptación de su propia imagen y cuerpo. Así se deduce de un estudio realizado el año pasado por una marca de cosmética que reveló que el 23% de las encuestadas –niñas y adolescentes entre 10 y 17 años– no se ve bien si no editan sus fotografías y que un porcentaje similar se siente decepcionado por no tener en la vida real el aspecto que tiene en sus fotos de las redes. Los psicólogos advierten de que esos sentimientos son cada vez más habituales entre las personas de todas las edades.

Pero existe una red social que busca ofrecer la cara real de sus usuarios, sin filtros y sin mandangas. Su nombre: Be Real, y lo está petando entre los miembros de la generación Z.

Olvídate de preparar tu foto durante los diez minutos de media que afirma el citado estudio que pasan las personas en Instagram para subir sus imágenes. En Be Real solo tendrás dos minutos para crear la foto y subirla. Y tampoco podrás alimentar tu feed cuando tú quieras, sino cuando la aplicación te envíe un mensaje de que puedes hacerlo. Da igual si te pilla cocinando o depilándote las cejas. Pasado ese tiempo, solo puedes comentar fotos, pero no subirlas.

De todo ello nos habla Álex M. Cervilla en este artículo para Igluu.

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A estas alturas de la película, ya de todos es sabido que la vida real, la de verdad, no es como la subimos a Instagram. Una foto auténtica es la que está a medio camino entre el horror de tu careto en el DNI y el bellezón galáctico que muestra tu feed en esa red social.

Porque, por mucho que nos guste la imagen de nosotros mismos creada gracias a aplicar un filtro sobre otro, lo cierto es que esa práctica está generando en muchas personas, especialmente adolescentes, problemas de aceptación de su propia imagen y cuerpo. Así se deduce de un estudio realizado el año pasado por una marca de cosmética que reveló que el 23% de las encuestadas –niñas y adolescentes entre 10 y 17 años– no se ve bien si no editan sus fotografías y que un porcentaje similar se siente decepcionado por no tener en la vida real el aspecto que tiene en sus fotos de las redes. Los psicólogos advierten de que esos sentimientos son cada vez más habituales entre las personas de todas las edades.

Pero existe una red social que busca ofrecer la cara real de sus usuarios, sin filtros y sin mandangas. Su nombre: Be Real, y lo está petando entre los miembros de la generación Z.

Olvídate de preparar tu foto durante los diez minutos de media que afirma el citado estudio que pasan las personas en Instagram para subir sus imágenes. En Be Real solo tendrás dos minutos para crear la foto y subirla. Y tampoco podrás alimentar tu feed cuando tú quieras, sino cuando la aplicación te envíe un mensaje de que puedes hacerlo. Da igual si te pilla cocinando o depilándote las cejas. Pasado ese tiempo, solo puedes comentar fotos, pero no subirlas.

De todo ello nos habla Álex M. Cervilla en este artículo para Igluu.

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