10 de julio 2018    /   CREATIVIDAD
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Segways transformados en Vespas: fantasías de desguace contra la obsolescencia

10 de julio 2018    /   CREATIVIDAD     por          
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Jesús y Carles tenían muchas cosas en común, pero había dos bastante evidentes. Ambos se apellidaban Bel y ambos habían estudiado Bellas Artes. Estas dos coincidencias propiciaron el nacimiento (y el nombre) de su estudio, Bel&Bel. Pero si hubo un nexo de unión en este proyecto, fue su pensamiento respecto al diseño y el consumo.

Bel&Bel es un estudio crítico con el consumismo desaforado y la obsolescencia programada. Por eso desde su fundación, en 2005, decidieron trabajar con materiales reciclados. «Además, creemos que algunas líneas del diseño pasado siguen teniendo el mismo o más valor que las actuales y se les puede dar un nuevo uso, una nueva vida más artística y duradera», explican. Estas líneas son especialmente comunes en el mundo del motor. Bel&Bel se nutre de vehículos míticos como la motocicleta de Corradino D’Ascanio o el SEAT 600, objetos «que de alguna manera fueron fabricados para durar toda vida».

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Jesús y Carles crean piezas modernas, diseñan conceptos nuevos y rompedores a través del reciclaje, crean un estilo futurista mediante el ensamblaje de piezas antiguas, dando como resultado un estilo que ellos definen como «retrofuturista». Sus creaciones van desde sillas hasta sillones o gadgets. Pero si hay una pieza que en estos años les ha dado fama internacional, esa ha sido el Z-Scooter.

Vista de frente podría parecer una Vespa, pero desde atrás se descubre que su estructura tiene más que ver con los populares segways. Se conduce, como estos, con el movimiento del cuerpo, es totalmente eléctrico y ecológico y se puede controlar y customizar con una app. «Hace más de tres años que creamos el primer prototipo», explica Carles, «siempre ha tenido una recepción muy buena y el público nos ha llevado a crear un producto exclusivo sí, pero más seriado».

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Sobre esta versión se han creado variables y nuevas versiones, la última es la Monorueda eléctrica Z-One y, confiesa Carles, «tiene como última referencia la serie de dibujos Dragon Ball, de Akira Toriyama». Puede que Goku viajara en una nube amarilla, pero Launch, la rubia bipolar de los primeros capítulos, tenía un vehículo bien parecido a este de Bel&Bel.

Estos híbridos tecnológicos nacen en un particular taller, una masía del siglo XVII de Barcelona, donde los Bels trabajan junto a sus dos compañeros, el ingeniero Sebastián Pérez y el diseñador gráfico Roger Amat. «Después de un proceso de reforma se ha convertido en un espacio creativo y polivalente», explican. «Intentamos que sea un lugar de encuentro con otros artistas, cineastas, músicos, diseñadores y otros creadores».

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No cuesta imaginarse esta masía como un taller donde todas las locuras se convierten en proyectos. «Ahora estamos avanzando e investigando con la levitación magnética; un campo muy interesante tanto a nivel científico como artístico», comenta Carles confirmando nuestras sospechas. Bromea refiriéndose a este proyecto como «The Top Secret project», pero lo cierto es que su nombre real, The Rolls-Royce Phantom Levitation Project, suena igual de molón.

Poco más pueden adelantar sobre él, aunque ya van dando alguna pista en su Instagram. Lo que sí tienen claro es que aquí, como en todos sus trabajos, primarán la estética y la originalidad de la idea ante cualquier otra cosa.

«Nuestra filosofía reside justamente en eso», confirma Carles, «en creaciones artísticas, casi escultóricas, mezcladas con el diseño». En el mejor de los casos conjugan esta prioridad con la funcionalidad e idealmente conciencian también sobre la obsolescencia programada. Y mirando su portfolio, podemos pensar esta conjunción de finalidades se sucede a menudo.

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Jesús y Carles tenían muchas cosas en común, pero había dos bastante evidentes. Ambos se apellidaban Bel y ambos habían estudiado Bellas Artes. Estas dos coincidencias propiciaron el nacimiento (y el nombre) de su estudio, Bel&Bel. Pero si hubo un nexo de unión en este proyecto, fue su pensamiento respecto al diseño y el consumo.

Bel&Bel es un estudio crítico con el consumismo desaforado y la obsolescencia programada. Por eso desde su fundación, en 2005, decidieron trabajar con materiales reciclados. «Además, creemos que algunas líneas del diseño pasado siguen teniendo el mismo o más valor que las actuales y se les puede dar un nuevo uso, una nueva vida más artística y duradera», explican. Estas líneas son especialmente comunes en el mundo del motor. Bel&Bel se nutre de vehículos míticos como la motocicleta de Corradino D’Ascanio o el SEAT 600, objetos «que de alguna manera fueron fabricados para durar toda vida».

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Jesús y Carles crean piezas modernas, diseñan conceptos nuevos y rompedores a través del reciclaje, crean un estilo futurista mediante el ensamblaje de piezas antiguas, dando como resultado un estilo que ellos definen como «retrofuturista». Sus creaciones van desde sillas hasta sillones o gadgets. Pero si hay una pieza que en estos años les ha dado fama internacional, esa ha sido el Z-Scooter.

Vista de frente podría parecer una Vespa, pero desde atrás se descubre que su estructura tiene más que ver con los populares segways. Se conduce, como estos, con el movimiento del cuerpo, es totalmente eléctrico y ecológico y se puede controlar y customizar con una app. «Hace más de tres años que creamos el primer prototipo», explica Carles, «siempre ha tenido una recepción muy buena y el público nos ha llevado a crear un producto exclusivo sí, pero más seriado».

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Sobre esta versión se han creado variables y nuevas versiones, la última es la Monorueda eléctrica Z-One y, confiesa Carles, «tiene como última referencia la serie de dibujos Dragon Ball, de Akira Toriyama». Puede que Goku viajara en una nube amarilla, pero Launch, la rubia bipolar de los primeros capítulos, tenía un vehículo bien parecido a este de Bel&Bel.

Estos híbridos tecnológicos nacen en un particular taller, una masía del siglo XVII de Barcelona, donde los Bels trabajan junto a sus dos compañeros, el ingeniero Sebastián Pérez y el diseñador gráfico Roger Amat. «Después de un proceso de reforma se ha convertido en un espacio creativo y polivalente», explican. «Intentamos que sea un lugar de encuentro con otros artistas, cineastas, músicos, diseñadores y otros creadores».

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No cuesta imaginarse esta masía como un taller donde todas las locuras se convierten en proyectos. «Ahora estamos avanzando e investigando con la levitación magnética; un campo muy interesante tanto a nivel científico como artístico», comenta Carles confirmando nuestras sospechas. Bromea refiriéndose a este proyecto como «The Top Secret project», pero lo cierto es que su nombre real, The Rolls-Royce Phantom Levitation Project, suena igual de molón.

Poco más pueden adelantar sobre él, aunque ya van dando alguna pista en su Instagram. Lo que sí tienen claro es que aquí, como en todos sus trabajos, primarán la estética y la originalidad de la idea ante cualquier otra cosa.

«Nuestra filosofía reside justamente en eso», confirma Carles, «en creaciones artísticas, casi escultóricas, mezcladas con el diseño». En el mejor de los casos conjugan esta prioridad con la funcionalidad e idealmente conciencian también sobre la obsolescencia programada. Y mirando su portfolio, podemos pensar esta conjunción de finalidades se sucede a menudo.

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