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20 de septiembre 2014    /   BUSINESS
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El hotel híbrido para competir en tiempos de Airbnb

20 de septiembre 2014    /   BUSINESS     por          
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Cada vez son más los que, a la hora de planificar sus vacaciones, recorren los vastos dominios de las tres uve dobles en busca de alternativas al típico autobús, el taxi de siempre o el hotel de toda la vida. Lo colaborativo está ya aquí y, gracias a internet y sus innumerables recursos, parece un fenómeno nuevo (aunque organizarse con otra gente para ahorrar también es más viejo que una fábrica de almanaques).
Los sectores tradicionales afectados ya no pueden hacer oídos sordos al clamor popular: la gente quiere ofrecer y contratar servicios de otra forma, más barata y sencilla. Reacciones hay para todos los gustos: autobuseros y taxistas en pie de guerra, aplicaciones de la economía colaborativa tendiendo la mano al ‘enemigo’ (como Cabify, que ahora incluye taxis) y hasta empresarios que deciden apostar por el nuevo negocio sin renunciar a las ventajas del modelo habitual.
Es el caso del español Kike Sarasola, que está al frente de la cadena de hoteles Room Mate y, desde hace un par de días, también de su ‘spin-off’ colaborativa BeMate.com. El modelo tiene similitudes con Airbnb, la plataforma que más pupa ha hecho a los gigantes del sector con su oferta de alquileres por y para particulares. Entre 2007 y 2013, según datos de Hosteltur, el alojamiento en viviendas turísticas entre los clientes internacionales creció un 44% frente al 4,5% que crecieron las estancias en hoteles. Ahí es nada.
¿Quiere esto decir que BeMate.com es una respuesta a una amenaza? Podría parecerlo, pero la empresa rechaza esta teoría. «Airbnb no tiene nada que ver con BeMate.com, es un modelo de alojamiento totalmente distinto», explican desde Room Mate. «Nosotros hemos incorporado servicios adicionales de gran valor para el usuario».
Básicamente, BeMate.com es un híbrido entre la libertad de una vivienda turística como las que puedes alquilar a un particular a través de Airbnb y las comodidades propias de alojarse en un hotel: conserjería las 24 horas del día, recogida y entrega de llaves, consigna de maletas… Eso sí, no cabe todo, con las ventajas e inconvenientes que esto pueda tener: «Todas las viviendas que estén incluidas en BeMate deben tener una localización en pleno centro de la ciudad y un diseño cuidado y un anfitrión que dé un buen servicio», detalla una portavoz de la compañía.
Mientras los gigantes del sector hotelero se baten el cobre en los despachos de los ayuntamientos, tratando de hacer ‘lobby’ para acabar con un modelo, el de Airbnb, que tachan de competencia desleal y economía sumergida, Sarasola y sus socios (entre los que se encuentra Sandra Ortega, hija del fundador y máximo accionista de Inditex) tratan de dar la vuelta a la tortilla y darle a los clientes lo que piden sin hacer malabares con el marco legal.
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«En BeMate.com solo habrá viviendas turísticas que tengan regularizada su situación», sentencian. «Nos estamos adaptando a las normas legales existentes en cada ciudad. Hoteles y vivienda turística deben saber convivir libremente ya que ambas fórmulas contribuyen a atraer un turismo de calidad».
¿Y eso qué quiere decir? ¿Qué hay que hacer con los nuevos actores que, según otros veteranos del sector, se están saltando las leyes? «Odio las prohibiciones», responde la portavoz de Room Mate. «No se pueden poner puertas al campo. Es la administración la que debe tomar medidas, ser transparentes, claros y coherentes».
Mientras tanto, que gane el mejor. Competir ya están compitiendo todos y parece difícil que alguien vaya a ganar la batalla por la vía del prohibicionismo. Tal vez la única respuesta inteligente sea, también, la de toda la vida: el cliente siempre tiene la razón.

Cada vez son más los que, a la hora de planificar sus vacaciones, recorren los vastos dominios de las tres uve dobles en busca de alternativas al típico autobús, el taxi de siempre o el hotel de toda la vida. Lo colaborativo está ya aquí y, gracias a internet y sus innumerables recursos, parece un fenómeno nuevo (aunque organizarse con otra gente para ahorrar también es más viejo que una fábrica de almanaques).
Los sectores tradicionales afectados ya no pueden hacer oídos sordos al clamor popular: la gente quiere ofrecer y contratar servicios de otra forma, más barata y sencilla. Reacciones hay para todos los gustos: autobuseros y taxistas en pie de guerra, aplicaciones de la economía colaborativa tendiendo la mano al ‘enemigo’ (como Cabify, que ahora incluye taxis) y hasta empresarios que deciden apostar por el nuevo negocio sin renunciar a las ventajas del modelo habitual.
Es el caso del español Kike Sarasola, que está al frente de la cadena de hoteles Room Mate y, desde hace un par de días, también de su ‘spin-off’ colaborativa BeMate.com. El modelo tiene similitudes con Airbnb, la plataforma que más pupa ha hecho a los gigantes del sector con su oferta de alquileres por y para particulares. Entre 2007 y 2013, según datos de Hosteltur, el alojamiento en viviendas turísticas entre los clientes internacionales creció un 44% frente al 4,5% que crecieron las estancias en hoteles. Ahí es nada.
¿Quiere esto decir que BeMate.com es una respuesta a una amenaza? Podría parecerlo, pero la empresa rechaza esta teoría. «Airbnb no tiene nada que ver con BeMate.com, es un modelo de alojamiento totalmente distinto», explican desde Room Mate. «Nosotros hemos incorporado servicios adicionales de gran valor para el usuario».
Básicamente, BeMate.com es un híbrido entre la libertad de una vivienda turística como las que puedes alquilar a un particular a través de Airbnb y las comodidades propias de alojarse en un hotel: conserjería las 24 horas del día, recogida y entrega de llaves, consigna de maletas… Eso sí, no cabe todo, con las ventajas e inconvenientes que esto pueda tener: «Todas las viviendas que estén incluidas en BeMate deben tener una localización en pleno centro de la ciudad y un diseño cuidado y un anfitrión que dé un buen servicio», detalla una portavoz de la compañía.
Mientras los gigantes del sector hotelero se baten el cobre en los despachos de los ayuntamientos, tratando de hacer ‘lobby’ para acabar con un modelo, el de Airbnb, que tachan de competencia desleal y economía sumergida, Sarasola y sus socios (entre los que se encuentra Sandra Ortega, hija del fundador y máximo accionista de Inditex) tratan de dar la vuelta a la tortilla y darle a los clientes lo que piden sin hacer malabares con el marco legal.
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«En BeMate.com solo habrá viviendas turísticas que tengan regularizada su situación», sentencian. «Nos estamos adaptando a las normas legales existentes en cada ciudad. Hoteles y vivienda turística deben saber convivir libremente ya que ambas fórmulas contribuyen a atraer un turismo de calidad».
¿Y eso qué quiere decir? ¿Qué hay que hacer con los nuevos actores que, según otros veteranos del sector, se están saltando las leyes? «Odio las prohibiciones», responde la portavoz de Room Mate. «No se pueden poner puertas al campo. Es la administración la que debe tomar medidas, ser transparentes, claros y coherentes».
Mientras tanto, que gane el mejor. Competir ya están compitiendo todos y parece difícil que alguien vaya a ganar la batalla por la vía del prohibicionismo. Tal vez la única respuesta inteligente sea, también, la de toda la vida: el cliente siempre tiene la razón.

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