Publicado: 03 de junio 2016 12:01  /   ENTRETENIMIENTO
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Bergman, Godard y Kurosawa en el anuncio de Ciudadanos

Publicado: 03 de junio 2016 12:01  /   ENTRETENIMIENTO     por          
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El anuncio de Ciudadanos para la campaña electoral de 2016 incluye caramelos para el público más exigente. Detalles exquisitos que coloca la pieza publicitaria junto a la obra de Bergman, Godard y Kurosawa, de cuyos referentes bebe. Todo ello sin reparos a la hora de hacer guiños a producciones mainstream («¡Eh, Rocky!»).

Recordemos esta pequeña joya que por su empaque bien podría aspirar a la Palma de Oro en Cannes  y el Oso de Oro de Berlín en la categoría de cortometraje.

LOS CAFÉS VACÍOS

Tazas de café vacías

Las tazas impolutas (en ellas no se ha vertido café) y los sobres de azúcar sin abrir son una declaración de intenciones formales. Aquí no cabe el error ni el descuido. Es una decidida apuesta —«con dos cojones», que diría un castizo— por romper el tradicionalismo de la puesta en escena.

Las tazas vacías proponen un contexto irreal colores desvaídos y uniformidad en el vestir que fuerza a los actores a valerse de las palabras. Austeridad en la que se aprecia la influencia del minimalismo escénico de Dogville del danés Lars von Trier.

COSTUMBRISMO

Las dos Españas

Pocos como Kurosawa capaces de emplear un puñado de frases y unos pocos planos para componer caracteres complejos y radiografiar la sociedad. Esta habilidad perdida se observa en el plano general que muestra una de las eternas dicotomías de España: los que toman café y los que toman cerveza a las cinco de la tarde.

La España que toma cafés, seria, atenta al mundo que la circunda. La que toma cervezas, ajena al devenir histórico.

EL HOMBRE DE ROJO

El hombre de rojo irrumpe en escena en DOS OCASIONES partiendo del fondo. Los detractores dirán que es un error de continuidad. Por el contrario, se retoma con valentía el experimentalismo de Godard. De esta manera, propone varias lecturas.

Por un lado, el hombre de rojo equivale a la niña de rojo de La lista de Schindler: despreocupado testigo de un momento convulso.

El hombre de rojo es también un estribillo encarnado: viene del fondo cuando habla Mariano Rajoy y más tarde cuando habla Albert Rivera. Recordemos:

https://youtu.be/FK4TIe88TSQ

Un homenaje encubierto al Bill Murray de Atrapado en el tiempo. Nos sugiere que entre ambos personajes políticos hay una línea de continuidad.

LA MIRADA ELOCUENTE

Economía narrativa e intensidad se aprecia en el contraplano a la frase: «Loles, que puede con todo, ¿verdad, Loles?».

El primer plano del personaje femenino rezuma un Bergman ya consagrado y en pleno estado de gracia creativa.

CULO, CERVEZA Y MÓVIL

Yuxtaposición de culo y cerveza

Un culo de mujer pegado a una botella de cerveza —que parte la pantalla en dos— y el teléfono móvil evocan una abigarrada composición renacentista con distintas capas.

Para la masa, la composición de culo, botella y móvil refleja la quintaesencia del paraíso para los hombres. Homenaje al landismo que no elude una crítica social que un público más atento observa. El culo y la botella aluden a un futuro incierto.

Con esta lograda mixtura de géneros y estilos, la pieza publicitaria sale de su marco y se convierte, desde ya, en nuevo referente de una posmodernidad que parecía agotada.

El anuncio de Ciudadanos para la campaña electoral de 2016 incluye caramelos para el público más exigente. Detalles exquisitos que coloca la pieza publicitaria junto a la obra de Bergman, Godard y Kurosawa, de cuyos referentes bebe. Todo ello sin reparos a la hora de hacer guiños a producciones mainstream («¡Eh, Rocky!»).

Recordemos esta pequeña joya que por su empaque bien podría aspirar a la Palma de Oro en Cannes  y el Oso de Oro de Berlín en la categoría de cortometraje.

LOS CAFÉS VACÍOS

Tazas de café vacías

Las tazas impolutas (en ellas no se ha vertido café) y los sobres de azúcar sin abrir son una declaración de intenciones formales. Aquí no cabe el error ni el descuido. Es una decidida apuesta —«con dos cojones», que diría un castizo— por romper el tradicionalismo de la puesta en escena.

Las tazas vacías proponen un contexto irreal colores desvaídos y uniformidad en el vestir que fuerza a los actores a valerse de las palabras. Austeridad en la que se aprecia la influencia del minimalismo escénico de Dogville del danés Lars von Trier.

COSTUMBRISMO

Las dos Españas

Pocos como Kurosawa capaces de emplear un puñado de frases y unos pocos planos para componer caracteres complejos y radiografiar la sociedad. Esta habilidad perdida se observa en el plano general que muestra una de las eternas dicotomías de España: los que toman café y los que toman cerveza a las cinco de la tarde.

La España que toma cafés, seria, atenta al mundo que la circunda. La que toma cervezas, ajena al devenir histórico.

EL HOMBRE DE ROJO

El hombre de rojo irrumpe en escena en DOS OCASIONES partiendo del fondo. Los detractores dirán que es un error de continuidad. Por el contrario, se retoma con valentía el experimentalismo de Godard. De esta manera, propone varias lecturas.

Por un lado, el hombre de rojo equivale a la niña de rojo de La lista de Schindler: despreocupado testigo de un momento convulso.

El hombre de rojo es también un estribillo encarnado: viene del fondo cuando habla Mariano Rajoy y más tarde cuando habla Albert Rivera. Recordemos:

https://youtu.be/FK4TIe88TSQ

Un homenaje encubierto al Bill Murray de Atrapado en el tiempo. Nos sugiere que entre ambos personajes políticos hay una línea de continuidad.

LA MIRADA ELOCUENTE

Economía narrativa e intensidad se aprecia en el contraplano a la frase: «Loles, que puede con todo, ¿verdad, Loles?».

El primer plano del personaje femenino rezuma un Bergman ya consagrado y en pleno estado de gracia creativa.

CULO, CERVEZA Y MÓVIL

Yuxtaposición de culo y cerveza

Un culo de mujer pegado a una botella de cerveza —que parte la pantalla en dos— y el teléfono móvil evocan una abigarrada composición renacentista con distintas capas.

Para la masa, la composición de culo, botella y móvil refleja la quintaesencia del paraíso para los hombres. Homenaje al landismo que no elude una crítica social que un público más atento observa. El culo y la botella aluden a un futuro incierto.

Con esta lograda mixtura de géneros y estilos, la pieza publicitaria sale de su marco y se convierte, desde ya, en nuevo referente de una posmodernidad que parecía agotada.

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Opiniones 6
  • Es lo más chulo que sale de todo esto. Esa ironía que no se pierda nunca, sin estos momentos de descojone no somos nada. Gracias, javier, por el análisis inteligente y por apreciar el buen hacer del equipo audiovisual del próximo ganador en no sé qué sección de no sé cuál festival de todos. El único actor que no lo borda es la máquina tragaperras, le falta credibilidad ¡Viva la posmodernidad!

  • Eh, por qué no comentas también el video electoral de Podemos?
    Ah, no espera. Que esos son tus amigos. Y no quieres que te dejen de hablar.

  • Un beso a todos aquellos que al leer este post entienden que se critica su ideología y no a la factura del vídeo en sí. Y todos aquellos a los que les dices que no te gusta su camiseta y entienden que no les gustas porque vaya gusto pésimo que tienen eligiéndola y, claro, alguien que elige así no merece la pena.

    En resumen, un beso a todos los seres humanos.

  • Comentarios cerrados.