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15 de junio 2017    /   CREATIVIDAD
por
 Thibaud Poirier

¡Sshhhhh! Thibaud Poirier está fotografiando bibliotecas

15 de junio 2017    /   CREATIVIDAD     por          Thibaud Poirier
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Todo comenzó con una simple foto. La de la Biblioteca Sainte-Geneviève. A esa siguieron otra y otra hasta formar un buen puñado de bibliotecas.

«En un primer momento solo quería sacar fotos de interiores. Cuando vi que tenía muchas bibliotecas, decidí poner más tiempo y energía en crear una serie dedicada a esos espacios», explica Thibaud Poirier, un fotógrafo obsesionado por esos lugares que Borges llegó a decir que eran lo más parecido al paraíso.

«Lo que más me interesa es su arquitectura», explica. «Me resulta fascinante ver cómo los arquitectos han moldeado nuestra visión de esos templos del conocimiento en los últimos 300 años».

La cuestión temporal es muy importante en el trabajo de Thibaud Poirier. En un primer momento solo fotografiaba bibliotecas modernas pero poco a poco se fue interesando por las más añejas.

«A medida que iba haciendo la serie comencé a apreciar los detalles y el encanto de las bibliotecas más antiguas. Algunas de ellas son tan amplias y han acogido a tantos estudiantes e investigadores a lo largo de los siglos que me impresionan cuando estoy allí, solo».


La soledad es otra de las características del trabajo de Poirier. Las imágenes están hechas con las bibliotecas totalmente deshabitadas. Un hecho que despierta cierta zozobra, pues esos espacios y lo que contienen solo adquieren su sentido cuando son visitadas y sus libros leídos.

«Mi objetivo era crear retratos surrealistas de todos esos monumentos. Cuando las bibliotecas están vacías es cuando la arquitectura puede hablar por sí misma. Creo que es la forma más adecuada de crear una buena imagen que dé al espectador la oportunidad de apreciar el espacio en su totalidad».

Como fotógrafo profesional, Poirier acostumbra a viajar con frecuencia. Cada vez que visita una nueva ciudad procura localizar la biblioteca del lugar y, tras pedir el permiso correspondiente, fotografiarla con luz natural antes de que abran sus puertas al público.

«Para eso Europa es fantástica. Es muy sencillo encontrar estupendas bibliotecas en las grandes ciudades europeas. En breve viajaré a Estados Unidos, donde también tienen algunas muy interesantes».

El continente americano no es desconocido para Poirier. Una de las fotos de esta serie está hecha en la Grand Splendid de Buenos Aires, un antiguo teatro que ha sido reconvertido en una espectacular librería, que no biblioteca, ojo.

«Sí, la Grand Splendid es la intrusa de la serie. Sin embargo, su interior es tan impresionante que creo que debía tener un sitio en ella».

Todo comenzó con una simple foto. La de la Biblioteca Sainte-Geneviève. A esa siguieron otra y otra hasta formar un buen puñado de bibliotecas.

«En un primer momento solo quería sacar fotos de interiores. Cuando vi que tenía muchas bibliotecas, decidí poner más tiempo y energía en crear una serie dedicada a esos espacios», explica Thibaud Poirier, un fotógrafo obsesionado por esos lugares que Borges llegó a decir que eran lo más parecido al paraíso.

«Lo que más me interesa es su arquitectura», explica. «Me resulta fascinante ver cómo los arquitectos han moldeado nuestra visión de esos templos del conocimiento en los últimos 300 años».

La cuestión temporal es muy importante en el trabajo de Thibaud Poirier. En un primer momento solo fotografiaba bibliotecas modernas pero poco a poco se fue interesando por las más añejas.

«A medida que iba haciendo la serie comencé a apreciar los detalles y el encanto de las bibliotecas más antiguas. Algunas de ellas son tan amplias y han acogido a tantos estudiantes e investigadores a lo largo de los siglos que me impresionan cuando estoy allí, solo».


La soledad es otra de las características del trabajo de Poirier. Las imágenes están hechas con las bibliotecas totalmente deshabitadas. Un hecho que despierta cierta zozobra, pues esos espacios y lo que contienen solo adquieren su sentido cuando son visitadas y sus libros leídos.

«Mi objetivo era crear retratos surrealistas de todos esos monumentos. Cuando las bibliotecas están vacías es cuando la arquitectura puede hablar por sí misma. Creo que es la forma más adecuada de crear una buena imagen que dé al espectador la oportunidad de apreciar el espacio en su totalidad».

Como fotógrafo profesional, Poirier acostumbra a viajar con frecuencia. Cada vez que visita una nueva ciudad procura localizar la biblioteca del lugar y, tras pedir el permiso correspondiente, fotografiarla con luz natural antes de que abran sus puertas al público.

«Para eso Europa es fantástica. Es muy sencillo encontrar estupendas bibliotecas en las grandes ciudades europeas. En breve viajaré a Estados Unidos, donde también tienen algunas muy interesantes».

El continente americano no es desconocido para Poirier. Una de las fotos de esta serie está hecha en la Grand Splendid de Buenos Aires, un antiguo teatro que ha sido reconvertido en una espectacular librería, que no biblioteca, ojo.

«Sí, la Grand Splendid es la intrusa de la serie. Sin embargo, su interior es tan impresionante que creo que debía tener un sitio en ella».

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