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16 de enero 2015    /   IDEAS
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Un tequila para mí, y otro para mi bici

16 de enero 2015    /   IDEAS     por          
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Todo mexicano que se precie de serlo es consciente de la consideración que ha de tener a una sobria planta de origen nacional a la que hace 12.000 años sus antepasados aprendieron a sacar el jugo. De ella sale el tequila, ese elixir embriagador que puso a México en el paladar de tomadores de todo el planeta. También es de donde viene el mezcal, el brebaje raíz del tequila que en los últimos 10 años se ha impuesto en el mercado sobre su descendiente. Otras cuantas bebidas alcohólicas 100% made in México también existen gracias a este vegetal. Lo que quizás no se esperaban los mexicanos es que, esos mismos agaves, serían capaces de ser hasta la denominación de origen de una peculiares bicicletas motorizadas.
Enrique Mondragón y Marco García, dos jóvenes ingenieros mexicanos, tienen un proyecto en la cabeza que saca al agave de su encasillamiento profesional en la barra de las cantinas. «Estamos creando un producto que funciona a partir de los desechos del agave, la intención es crear una bicicleta cuyo motor funcione a través del biodiesel y sus piezas también estén hechas de estos mismos desperdicios», explica García el inusual uso que le han dado al arbusto. El resultado, aún prototípico y en fase de financiación colectiva, se llama Biocycle.
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«Lo que hemos hecho es aprovechar todos los sobrantes del agave que se producen al producir tequila en el municipio de Tequila», amplía Mondragón. «Con ellos hacemos tanto el motor, como el biodiesel que utiliza, como la propia estructura de la bici».
Según explican, «las bicicletas eléctricas son ecológicas solamente durante su tiempo de vida, sin embargo, cuando ésta finaliza, la batería, que contiene litio, contamina en enormes cantidades». «Por eso nosotros estamos realizando una profunda investigación y tratando de buscar un medio de transporte que no contamine. Ahora nos interesa encontrar una empresa aliada que se interese por producir nuestro prototipo, un medio de transporte limpio incluso cuando deja de utilizarse»
Para la realización del biodiesel Mondragón y García utilizan elementos que provienen de los deshechos de la planta como el aceite, el etanol o el hidróxido de potasio. «El marco será biodegradable para integrar con el motor de biodiesel» añade el primero, «una vez desarrollado el motor nuestra visión es crear una bicicleta con un cuadro que de igual manera sea ecológico, para así crear un producto sustentable en su totalidad. Este marco se creará a partir de la vinaza obtenida de los deshechos de producción del Tequila. Como producto final, quedará una motobici con el cuadro hecho de plástico biodegradable muy resistente y motor de biodiesel».
La otra vertiente de su proyecto es social. De salir adelante su idea, estos ingenieros piensan involucrar a la comunidad artesana de Tequila, el celebérrimo municipio de donde sacan su materia prima. «No solo queríamos dejarlo en la promoción de un transporte ecológico, sino impactar en la comunidad de esta ciudad a través del trabajo de los artesanos, que serán los encargados de la decoración de bicis».
Generar biodiesel casero, reutilizar deshechos del cultivo más popular de Tequila y proveer de trabajo a productores y creativos autóctonos. «Se trata de que Biocycle sea un producto de impacto positivo», culmina Mondragón, «no buscábamos solo un diseño sustentable, sino una manera original y trascendente de cambiar nuestra forma de movernos a dos ruedas».

Todo mexicano que se precie de serlo es consciente de la consideración que ha de tener a una sobria planta de origen nacional a la que hace 12.000 años sus antepasados aprendieron a sacar el jugo. De ella sale el tequila, ese elixir embriagador que puso a México en el paladar de tomadores de todo el planeta. También es de donde viene el mezcal, el brebaje raíz del tequila que en los últimos 10 años se ha impuesto en el mercado sobre su descendiente. Otras cuantas bebidas alcohólicas 100% made in México también existen gracias a este vegetal. Lo que quizás no se esperaban los mexicanos es que, esos mismos agaves, serían capaces de ser hasta la denominación de origen de una peculiares bicicletas motorizadas.
Enrique Mondragón y Marco García, dos jóvenes ingenieros mexicanos, tienen un proyecto en la cabeza que saca al agave de su encasillamiento profesional en la barra de las cantinas. «Estamos creando un producto que funciona a partir de los desechos del agave, la intención es crear una bicicleta cuyo motor funcione a través del biodiesel y sus piezas también estén hechas de estos mismos desperdicios», explica García el inusual uso que le han dado al arbusto. El resultado, aún prototípico y en fase de financiación colectiva, se llama Biocycle.
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«Lo que hemos hecho es aprovechar todos los sobrantes del agave que se producen al producir tequila en el municipio de Tequila», amplía Mondragón. «Con ellos hacemos tanto el motor, como el biodiesel que utiliza, como la propia estructura de la bici».
Según explican, «las bicicletas eléctricas son ecológicas solamente durante su tiempo de vida, sin embargo, cuando ésta finaliza, la batería, que contiene litio, contamina en enormes cantidades». «Por eso nosotros estamos realizando una profunda investigación y tratando de buscar un medio de transporte que no contamine. Ahora nos interesa encontrar una empresa aliada que se interese por producir nuestro prototipo, un medio de transporte limpio incluso cuando deja de utilizarse»
Para la realización del biodiesel Mondragón y García utilizan elementos que provienen de los deshechos de la planta como el aceite, el etanol o el hidróxido de potasio. «El marco será biodegradable para integrar con el motor de biodiesel» añade el primero, «una vez desarrollado el motor nuestra visión es crear una bicicleta con un cuadro que de igual manera sea ecológico, para así crear un producto sustentable en su totalidad. Este marco se creará a partir de la vinaza obtenida de los deshechos de producción del Tequila. Como producto final, quedará una motobici con el cuadro hecho de plástico biodegradable muy resistente y motor de biodiesel».
La otra vertiente de su proyecto es social. De salir adelante su idea, estos ingenieros piensan involucrar a la comunidad artesana de Tequila, el celebérrimo municipio de donde sacan su materia prima. «No solo queríamos dejarlo en la promoción de un transporte ecológico, sino impactar en la comunidad de esta ciudad a través del trabajo de los artesanos, que serán los encargados de la decoración de bicis».
Generar biodiesel casero, reutilizar deshechos del cultivo más popular de Tequila y proveer de trabajo a productores y creativos autóctonos. «Se trata de que Biocycle sea un producto de impacto positivo», culmina Mondragón, «no buscábamos solo un diseño sustentable, sino una manera original y trascendente de cambiar nuestra forma de movernos a dos ruedas».

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