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2 de marzo 2020    /   BRANDED CONTENT
 

Atrévete a enfrentarte a tus emociones en esta inmersión artística de Bill Viola

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Esta exposición empieza con un pacto con el artista, Bill Viola. Nada de hablar, nada de correr. Las prisas y la verborrea se quedan fuera. 

Desde el primer paso para entrar a Espejos de lo invisible todo está a oscuras. La única luz que guía el camino por las salas es la que desprenden las piezas de videoarte. No hace falta más, para que nada robe la atención del asunto que importa ahí y en ese instante. Fuera, en la vida, hay tanto ruido que Viola, aquí, es estricto: este recorrido te va a enfrentar a ti contra ti, a ti ante el arte, a ti ante las sensaciones que producen sus obras.

En la primera sala de la cuarta planta de Fundación Telefónica de Madrid se apaga el resto del mundo. Entonces comienzan las sensaciones. Bill Viola y la directora de su estudio, Kira Perov, han diseñado una ruta de imágenes y sonidos que te van a llevar por un carrusel de emociones. A uno distinto para cada persona. A uno distinto si vas varios días.

Bill Viola. Three Women, 2008 @Bill Viola Studio
Bill Viola. Three Women, 2008 @Bill Viola Studio

Escucha bien el sonido del primer encuentro que vas a tener con Bill Viola. Es su autorretrato mirándote de frente. Y mirando, a la vez, su propia muerte. Ese sonido que asalta nada más entrar es su respiración. Un contador con números rojos marca una suma de inspiraciones y exhalaciones que es, a la vez, una resta de su tiempo en la tierra. 

Con esta obra, Incrementation (1996), arranca la exposición que muestra, hasta el 17 de mayo, la trayectoria de un artista que ha ido transformando su obra a la par de la tecnología. Viene después otra de sus grandes piezas, The Reflecting Pool (1977-1979): Viola vuelve a usar su propio cuerpo para explorar cómo hacer arte con las imágenes electrónicas de las cámaras y las pantallas de los años setenta.

Bill Viola, Ablutions, 2005 @ Bill Viola Studio

En este salto al agua te va a caer un asunto encima: la noción del tiempo. A partir de este momento vas a ir encontrado agua, reflejos en agua, agua vibrando. Vas a descubrir qué sensaciones te produce el agua presentada en tantas situaciones distintas. A Bill Viola le produce muchas; por eso la usa a menudo en sus obras. Es algo enredado en su vida desde que tenía seis años. 

Tenía esa edad cuando, un día, mientras se bañaba en un lago, perdió el flotador. Empezó a hundirse y, al abrir los ojos, vio el mundo cimbreándose con el movimiento del agua. Observó cómo los rayos del sol atravesaban la masa de agua. Fue un momento de belleza extraordinaria que acabó de sopetón cuando su tío lo agarró y lo sacó de inmediato a la superficie. No fue trauma lo que quedó de aquel susto. Fue una imagen de esplendor que ha vuelto una y otra vez en una carrera artística de más de cuatro décadas. 

Bill Viola, Walking on the Edge, 2012 @ Bill Viola Studio

Bill Viola ha sido siempre un gran viajero. Toda su vida ha buscado arte y cultura. En Europa halló una técnica que ha marcado algunas de sus obras: el claroscuro de las pinturas de Caravaggio. En estos viajes ha ido observando las religiones y ha ido adentrándose en la espiritualidad de las distintas regiones de la Tierra. Es un tema que empapa toda su obra: el budismo zen, el sufismo islámico y el misticismo cristiano están muy presentes en las videoinstalaciones del neoyorquino. 

Una de las piezas religiosas más impactantes de Viola puede verse en esta exposición organizada por Fundación Telefónica y Fundació Catalunya La Pedrera. Las cuatro piezas que forman Mártires tienen su propio templo dentro de Espejos de lo invisible. En una sala aparte se encuentran cuatro mártires en su lucha para aceptar el momento de la muerte. 

Representan la tierra, el agua, el fuego y el aire. Simbolizan la acción, la resistencia, la fuerza y el sacrificio.

Impacta la obra e impacta saber que no fue diseñada para un museo. Mártires fue creada para estar entre las obras religiosas de la catedral de Saint Paul de Londres en 2014. 

Bill Viola
Bill Viola, Water Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio
Bill Viola
Bill Viola, Air Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio
Bill Viola
Bill Viola, Fire Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio
Bill Viola
Bill Viola, Earth Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio

Del encuentro con la cultura budista, Bill Viola descubrió la rueda de la vida. Nacer, vivir y morir es una sucesión. Es un ciclo, un círculo, sin principio ni final. Arranca de ahí la idea de su obra Heaven and Earth. Dos monitores se enfrentan. Uno sobre otro. El rostro de un bebé que acaba de nacer (su hijo mayor) y el rostro de una mujer que acaba de morir (su madre, en el ataúd). 

Bill Viola
Bill Viola, Heaven and Earth, 1992 @ Bill Viola Studio

EL ARTISTA

Bill Viola (Nueva York, 1951) es uno de los artistas actuales más reconocidos y uno de los grandes pioneros del videoarte. Desde su juventud se empeñó en llevar el arte a cada avance de la tecnología audiovisual y esa exploración permanente ha sido reconocida con grandes premios. Entre ellos, el del Genio creativo (1989), que otorga la Fundación MacArthur; el Premio Internacional de Cataluña (2009) y el Praemium Imperiale (2011), de la Asociación de Arte de Japón.

El videoartista es también doctor honoris causa en Bellas Artes por la Universidad de Siracusa y ha expuesto en los principales museos del mundo. En el Museo Guggenheim de Bilbao, en el Museo de Arte Mori de Tokio, en el Grand Palais de París, en la Royal Academy de Londres y en el Whitney Museum of American Art.

PROGRAMA DE ACTIVIDADES

Para conocer mejor la obra de Bill Viola, además de la exposición, hay un programa de actividades gratuitas. 

Todos los miércoles (a las 10.30, 12.00, 16.00 y 17.00 horas), viernes (a las 10.30, 12.00 y 17.00 horas) y domingos (10.30 y 12.30) se pueden hacer visitas comentadas, sin reserva previa.

Y también se celebrarán talleres para adultos (De Bill a ABBA: cómo el videoclip mató a la estrella del videoarte o La videoinstalación como arte inmersivo) y actividades para familias (Esta fotografía está muy viva).

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Esta exposición empieza con un pacto con el artista, Bill Viola. Nada de hablar, nada de correr. Las prisas y la verborrea se quedan fuera. 

Desde el primer paso para entrar a Espejos de lo invisible todo está a oscuras. La única luz que guía el camino por las salas es la que desprenden las piezas de videoarte. No hace falta más, para que nada robe la atención del asunto que importa ahí y en ese instante. Fuera, en la vida, hay tanto ruido que Viola, aquí, es estricto: este recorrido te va a enfrentar a ti contra ti, a ti ante el arte, a ti ante las sensaciones que producen sus obras.

En la primera sala de la cuarta planta de Fundación Telefónica de Madrid se apaga el resto del mundo. Entonces comienzan las sensaciones. Bill Viola y la directora de su estudio, Kira Perov, han diseñado una ruta de imágenes y sonidos que te van a llevar por un carrusel de emociones. A uno distinto para cada persona. A uno distinto si vas varios días.

Bill Viola. Three Women, 2008 @Bill Viola Studio
Bill Viola. Three Women, 2008 @Bill Viola Studio

Escucha bien el sonido del primer encuentro que vas a tener con Bill Viola. Es su autorretrato mirándote de frente. Y mirando, a la vez, su propia muerte. Ese sonido que asalta nada más entrar es su respiración. Un contador con números rojos marca una suma de inspiraciones y exhalaciones que es, a la vez, una resta de su tiempo en la tierra. 

Con esta obra, Incrementation (1996), arranca la exposición que muestra, hasta el 17 de mayo, la trayectoria de un artista que ha ido transformando su obra a la par de la tecnología. Viene después otra de sus grandes piezas, The Reflecting Pool (1977-1979): Viola vuelve a usar su propio cuerpo para explorar cómo hacer arte con las imágenes electrónicas de las cámaras y las pantallas de los años setenta.

Bill Viola, Ablutions, 2005 @ Bill Viola Studio

En este salto al agua te va a caer un asunto encima: la noción del tiempo. A partir de este momento vas a ir encontrado agua, reflejos en agua, agua vibrando. Vas a descubrir qué sensaciones te produce el agua presentada en tantas situaciones distintas. A Bill Viola le produce muchas; por eso la usa a menudo en sus obras. Es algo enredado en su vida desde que tenía seis años. 

Tenía esa edad cuando, un día, mientras se bañaba en un lago, perdió el flotador. Empezó a hundirse y, al abrir los ojos, vio el mundo cimbreándose con el movimiento del agua. Observó cómo los rayos del sol atravesaban la masa de agua. Fue un momento de belleza extraordinaria que acabó de sopetón cuando su tío lo agarró y lo sacó de inmediato a la superficie. No fue trauma lo que quedó de aquel susto. Fue una imagen de esplendor que ha vuelto una y otra vez en una carrera artística de más de cuatro décadas. 

Bill Viola, Walking on the Edge, 2012 @ Bill Viola Studio

Bill Viola ha sido siempre un gran viajero. Toda su vida ha buscado arte y cultura. En Europa halló una técnica que ha marcado algunas de sus obras: el claroscuro de las pinturas de Caravaggio. En estos viajes ha ido observando las religiones y ha ido adentrándose en la espiritualidad de las distintas regiones de la Tierra. Es un tema que empapa toda su obra: el budismo zen, el sufismo islámico y el misticismo cristiano están muy presentes en las videoinstalaciones del neoyorquino. 

Una de las piezas religiosas más impactantes de Viola puede verse en esta exposición organizada por Fundación Telefónica y Fundació Catalunya La Pedrera. Las cuatro piezas que forman Mártires tienen su propio templo dentro de Espejos de lo invisible. En una sala aparte se encuentran cuatro mártires en su lucha para aceptar el momento de la muerte. 

Representan la tierra, el agua, el fuego y el aire. Simbolizan la acción, la resistencia, la fuerza y el sacrificio.

Impacta la obra e impacta saber que no fue diseñada para un museo. Mártires fue creada para estar entre las obras religiosas de la catedral de Saint Paul de Londres en 2014. 

Bill Viola
Bill Viola, Water Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio
Bill Viola
Bill Viola, Air Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio
Bill Viola
Bill Viola, Fire Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio
Bill Viola
Bill Viola, Earth Martyr, Martyrs Series, 2014 @ Bill Viola Studio

Del encuentro con la cultura budista, Bill Viola descubrió la rueda de la vida. Nacer, vivir y morir es una sucesión. Es un ciclo, un círculo, sin principio ni final. Arranca de ahí la idea de su obra Heaven and Earth. Dos monitores se enfrentan. Uno sobre otro. El rostro de un bebé que acaba de nacer (su hijo mayor) y el rostro de una mujer que acaba de morir (su madre, en el ataúd). 

Bill Viola
Bill Viola, Heaven and Earth, 1992 @ Bill Viola Studio

EL ARTISTA

Bill Viola (Nueva York, 1951) es uno de los artistas actuales más reconocidos y uno de los grandes pioneros del videoarte. Desde su juventud se empeñó en llevar el arte a cada avance de la tecnología audiovisual y esa exploración permanente ha sido reconocida con grandes premios. Entre ellos, el del Genio creativo (1989), que otorga la Fundación MacArthur; el Premio Internacional de Cataluña (2009) y el Praemium Imperiale (2011), de la Asociación de Arte de Japón.

El videoartista es también doctor honoris causa en Bellas Artes por la Universidad de Siracusa y ha expuesto en los principales museos del mundo. En el Museo Guggenheim de Bilbao, en el Museo de Arte Mori de Tokio, en el Grand Palais de París, en la Royal Academy de Londres y en el Whitney Museum of American Art.

PROGRAMA DE ACTIVIDADES

Para conocer mejor la obra de Bill Viola, además de la exposición, hay un programa de actividades gratuitas. 

Todos los miércoles (a las 10.30, 12.00, 16.00 y 17.00 horas), viernes (a las 10.30, 12.00 y 17.00 horas) y domingos (10.30 y 12.30) se pueden hacer visitas comentadas, sin reserva previa.

Y también se celebrarán talleres para adultos (De Bill a ABBA: cómo el videoclip mató a la estrella del videoarte o La videoinstalación como arte inmersivo) y actividades para familias (Esta fotografía está muy viva).

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