15 de junio 2022    /   IGLUU
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¿Sabes lo que es la biomímesis? Para hacerlo sencillo, podríamos resumirlo en la ciencia que estudia los mecanismos de la naturaleza para imitarlos y aplicarlos a cualquier campo industrial. Y esto, que parece muy novedoso, lleva practicándose milenios. ¿Qué otra cosa hicieron, si no, nuestros antepasados al fabricarse un abrigo de piel de oso o una lanza que imitase el colmillo de un puma?

Afortunadamente, esta técnica se ha ido perfeccionando y hoy juega un papel importante a la hora de buscar soluciones a nuestros problemas como especie, teniendo en cuenta, además, la sostenibilidad del planeta.

Uno de los campos donde más se está aplicando la biomímesis es el del urbanismo y la arquitectura. Ya a inicios del siglo pasado arquitectos como Antoni Gaudí abogaban en sus edificios por la imitación de las formas naturales. «Es el método más racional, duradero y económico», sostenía el catalán. Otros edificios más modernos que han tenido en cuenta esta técnica son el Museo de Arte Milwaukee, de Santiago Calatrava, o el edificio Gherkin (Inglaterra), diseñado como una anémona gigante. El proyecto Sahara Forest, en Qatar y Jordania, es un buen ejemplo de este tipo de construcciones y las posibilidades que juegan en climas desérticos.

Pero si los principios de la biomímesis empiezan a desarrollarse en la arquitectura, la ingeniería lleva ya muchos años aplicándolos. Ya los usó Leonardo da Vinci para desarrollar sus aeroplanos imitando las alas de los pájaros. Pero no hace falta irse tan lejos. El AVE, por ejemplo, la aerodinámica del pico del martín pescador. Y el velcro se basó en la forma de las pequeñas púas de los cardos.

Bioo es una start-up que parte del mecanismo de la fotosíntesis para generar electricidad usando las hojas de las plantas a modo de paneles solares. Este es uno de los casos de técnicas biomiméticas más actuales, pero hay más y aplicadas a campos como la movilidad sostenible.

Santiago Lozano nos muestra más ejemplos de la aplicación de la biomímesis en este artículo de Igluu.

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¿Sabes lo que es la biomímesis? Para hacerlo sencillo, podríamos resumirlo en la ciencia que estudia los mecanismos de la naturaleza para imitarlos y aplicarlos a cualquier campo industrial. Y esto, que parece muy novedoso, lleva practicándose milenios. ¿Qué otra cosa hicieron, si no, nuestros antepasados al fabricarse un abrigo de piel de oso o una lanza que imitase el colmillo de un puma?

Afortunadamente, esta técnica se ha ido perfeccionando y hoy juega un papel importante a la hora de buscar soluciones a nuestros problemas como especie, teniendo en cuenta, además, la sostenibilidad del planeta.

Uno de los campos donde más se está aplicando la biomímesis es el del urbanismo y la arquitectura. Ya a inicios del siglo pasado arquitectos como Antoni Gaudí abogaban en sus edificios por la imitación de las formas naturales. «Es el método más racional, duradero y económico», sostenía el catalán. Otros edificios más modernos que han tenido en cuenta esta técnica son el Museo de Arte Milwaukee, de Santiago Calatrava, o el edificio Gherkin (Inglaterra), diseñado como una anémona gigante. El proyecto Sahara Forest, en Qatar y Jordania, es un buen ejemplo de este tipo de construcciones y las posibilidades que juegan en climas desérticos.

Pero si los principios de la biomímesis empiezan a desarrollarse en la arquitectura, la ingeniería lleva ya muchos años aplicándolos. Ya los usó Leonardo da Vinci para desarrollar sus aeroplanos imitando las alas de los pájaros. Pero no hace falta irse tan lejos. El AVE, por ejemplo, la aerodinámica del pico del martín pescador. Y el velcro se basó en la forma de las pequeñas púas de los cardos.

Bioo es una start-up que parte del mecanismo de la fotosíntesis para generar electricidad usando las hojas de las plantas a modo de paneles solares. Este es uno de los casos de técnicas biomiméticas más actuales, pero hay más y aplicadas a campos como la movilidad sostenible.

Santiago Lozano nos muestra más ejemplos de la aplicación de la biomímesis en este artículo de Igluu.

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