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14 de enero 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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Cazando talento a base de cerveza

14 de enero 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Ray Bradbury aseguró que «la cerveza es intelectual». «Qué lástima que tantos idiotas la beban», añadió el autor de Fahrenheit 451. Es cierto. El líquido dorado es popular independientemente del coeficiente intelectual del afortunado que lo ingiere.

Si desde el joven de la llamada generación Z que se compra una litrona al salir de clase hasta el parroquiano que lleva pegado a la barra desde que el dueño la estrenó saben que una birra nos ayuda a confraternizar con nuestros congéneres, ¿por qué no se aplican el cuento los profesionales de recursos humanos?

Caravelo, una startup de Barcelona que comercializa productos tecnológicos para aerolíneas, decidió inventar el beercruit hace unos meses. Ganadora del primer premio de la competición 4YFN en la categoría Disrupted by mobile del pasado Mobile World Congress, esta compañía ha tenido ciertas dificultades para incorporar nuevos trabajadores: cinco escogidos de los últimos siete rechazaron el puesto en el último momento. Así que han optado por innovar incluso para captar talento.

«Una nueva contratación es como un buen vino, requiere de un proceso de maduración, de análisis, de conocerse… Y era lo queríamos llevar a la práctica»,  explica José Luis Vilar, cofundador de Caravelo, a Yorokobu.  En lugar de protocolarias entrevistas, organizan quedadas en bares.

Durante dos o tres horas, varios miembros del equipo y más de un candidato al puesto charlan distendidamente «de todo y nada», cerveza (artesanal, por supuesto) en mano. Quitar solemnidad y formalidad al asunto permite a Vilar conocer mejor las experiencias y la personalidad del potencial trabajador y hacer que el proceso de selección de personal sea más llevadero. Por el momento, ya ha contratado a un trabajador con este singular método.

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«Al final uno de los criterios que prevalece sobre la contratación es: ¿te podrías ir a tomar unas cervezas con esa persona?», defiende Vilar.  A la pregunta no solo responden los jefes, sino también el resto de trabajadores. Si alguno contestara con un rotundo «no», ese candidato no sería seleccionado. A Caravelo no solo le importa que cumpla los requisitos, sino también que sepa hacer piña. Solo la unión hace la fuerza.

De hecho, para saber si realmente a los candidatos de perfil técnico les motiva asistir a estas peculiares reuniones, no publican las ofertas en una página de búsqueda de empleo ni piden el currículum. Solo difunden su mensaje de búsqueda y captura en selectos meetups de desarrolladores o en foros como Reddit o Forocoches. Para acabar degustando el botellín, los candidatos tienen que realizar un pull-request en la plataforma GitHub cifrando sus datos de contacto.

El beercruit puede beneficiar tanto al interesado que se ha esforzado por asistir – y se marcha con el estómago lleno, los nuevos conocimientos propios de una agradable charla de tecnología, unos cuantos contactos y, con suerte, un trabajo – como a la empresa, que solo tiene que pagar unos cuantos botellines para realizar un buen fichaje.

«Si un headhunter cobra tres mil, cuatro mil o cinco mil euros de comisión por una contratación, y si yo del evento, que ya lo he conseguido, puedo sacar un candidato… Me puedo gastar 5.000 euros en cervezas en todo un año», bromea el confundador de Caravelo.

¡Camarero! Un ‘gin-tonic’ para hacer ‘networking’  

La bebida a base de cebada no es la única que se ha convertido en aliada de las startups. Una copa siempre ha sido una buena forma de cerrar un trato y desde hace algún tiempo, las grandes protagonistas son las que se llenan de ginebra y tónica.

De hecho, hay fórmulas de elaboración de gin-tonics idóneas para hacer negocios. Sergio Estévez, autor de Gin-tonic para Dummiesha afirmado que el toque de jengibre es especialmente adecuado cuando la negociación se encalla o que la pimienta rosa y un twist de pomelo simbolizan la tenacidad e ilusión de cualquier emprendedor.

De un modo u otro, estos amargos combinados han pasado a formar parte de los de congresos de emprendimiento. «A posteriori, se realizan eventos y fiestas en los que el networking prospera y muchos proyectos se dan a conocer a inversores y potenciales clientes gracias a ese tipo de eventos, más relajados que las protocolarias ferias», detalla Felipe Navío, cofundador de Jobandtalent.

Esta exitosa plataforma de empleo basada en recomendaciones, en la que se ha fijado incluso el creador de Skype, celebra cada mes y medio un Gin&Talent. «Una propuesta para acercar el mundo del emprendimiento y conocer historias de otros emprendedores», en palabras de Navío.

Los fundadores de la popular página de creación y visualización de mapas geolocalizados Carto DB o los de la compañía de gafas de sol Hawkers ya han acudido a estos eventos para explicar sus experiencias al equipo de la compañía – como un ejercicio de team building – y a todos los que quieren acercarse a escuchar y ya de paso servirse una ginebra.

Aunque ahora son más de 150 trabajadores, en Jobandtalent no han perdido una tradición que llevan cumpliendo religiosamente desde sus comienzos en 2009. Los viernes a las 14 horas, todos los trabajadores se reúnen (algunos presencialmente, otros por videoconferencia) para que cada departamento cuente sus novedades. Después, comen todos juntos. Si se tercia, gin- tonics y cervezas acompañan a las pizzas y hamburguesas.

El emprendimiento también huele a café

Al margen de las bebidas alcohólicas, hay otro líquido que ha inspirado el diseño de espacios en los que los emprendedores puedan trabajar y conocerse al mismo tiempo: el café. En Madrid, varias cafeterías invitan a embarcarse en proyectos con el ratón en una mano, una taza en la otra y varios compañeros de mesa con los mismos intereses.

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La Bicicleta Cycling Café & Workplace, en Malasaña, es uno de esos lugares en los que el aroma del café y la decoración, opuesta a la de una fría oficina, crean una atmósfera idónea para trabajar. La cafetería de La Casa Encendida es otro de esos espacios en los que el wifi gratis o el jazz animan a darle a la tecla. Google Campus, que llegó a la capital madrileña hace unos meses, también alberga una cafetería ideada con el reclamo de que los emprendedores colaboren entre sí o compartan sus inquietudes.

La cerveza, el gin-tonic o el café se han convertido no solo en la excusa perfecta para socializar después de la jornada laboral, sino también para desarrollar proyectos profesionales en cualquier momento del día. La creatividad fluye mejor con líquido en las venas.

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La imágenes son propiedad de Sindre Hopland/ Barcinno, Caravelo y Cristina Sánchez

Ray Bradbury aseguró que «la cerveza es intelectual». «Qué lástima que tantos idiotas la beban», añadió el autor de Fahrenheit 451. Es cierto. El líquido dorado es popular independientemente del coeficiente intelectual del afortunado que lo ingiere.

Si desde el joven de la llamada generación Z que se compra una litrona al salir de clase hasta el parroquiano que lleva pegado a la barra desde que el dueño la estrenó saben que una birra nos ayuda a confraternizar con nuestros congéneres, ¿por qué no se aplican el cuento los profesionales de recursos humanos?

Caravelo, una startup de Barcelona que comercializa productos tecnológicos para aerolíneas, decidió inventar el beercruit hace unos meses. Ganadora del primer premio de la competición 4YFN en la categoría Disrupted by mobile del pasado Mobile World Congress, esta compañía ha tenido ciertas dificultades para incorporar nuevos trabajadores: cinco escogidos de los últimos siete rechazaron el puesto en el último momento. Así que han optado por innovar incluso para captar talento.

«Una nueva contratación es como un buen vino, requiere de un proceso de maduración, de análisis, de conocerse… Y era lo queríamos llevar a la práctica»,  explica José Luis Vilar, cofundador de Caravelo, a Yorokobu.  En lugar de protocolarias entrevistas, organizan quedadas en bares.

Durante dos o tres horas, varios miembros del equipo y más de un candidato al puesto charlan distendidamente «de todo y nada», cerveza (artesanal, por supuesto) en mano. Quitar solemnidad y formalidad al asunto permite a Vilar conocer mejor las experiencias y la personalidad del potencial trabajador y hacer que el proceso de selección de personal sea más llevadero. Por el momento, ya ha contratado a un trabajador con este singular método.

bcn

«Al final uno de los criterios que prevalece sobre la contratación es: ¿te podrías ir a tomar unas cervezas con esa persona?», defiende Vilar.  A la pregunta no solo responden los jefes, sino también el resto de trabajadores. Si alguno contestara con un rotundo «no», ese candidato no sería seleccionado. A Caravelo no solo le importa que cumpla los requisitos, sino también que sepa hacer piña. Solo la unión hace la fuerza.

De hecho, para saber si realmente a los candidatos de perfil técnico les motiva asistir a estas peculiares reuniones, no publican las ofertas en una página de búsqueda de empleo ni piden el currículum. Solo difunden su mensaje de búsqueda y captura en selectos meetups de desarrolladores o en foros como Reddit o Forocoches. Para acabar degustando el botellín, los candidatos tienen que realizar un pull-request en la plataforma GitHub cifrando sus datos de contacto.

El beercruit puede beneficiar tanto al interesado que se ha esforzado por asistir – y se marcha con el estómago lleno, los nuevos conocimientos propios de una agradable charla de tecnología, unos cuantos contactos y, con suerte, un trabajo – como a la empresa, que solo tiene que pagar unos cuantos botellines para realizar un buen fichaje.

«Si un headhunter cobra tres mil, cuatro mil o cinco mil euros de comisión por una contratación, y si yo del evento, que ya lo he conseguido, puedo sacar un candidato… Me puedo gastar 5.000 euros en cervezas en todo un año», bromea el confundador de Caravelo.

¡Camarero! Un ‘gin-tonic’ para hacer ‘networking’  

La bebida a base de cebada no es la única que se ha convertido en aliada de las startups. Una copa siempre ha sido una buena forma de cerrar un trato y desde hace algún tiempo, las grandes protagonistas son las que se llenan de ginebra y tónica.

De hecho, hay fórmulas de elaboración de gin-tonics idóneas para hacer negocios. Sergio Estévez, autor de Gin-tonic para Dummiesha afirmado que el toque de jengibre es especialmente adecuado cuando la negociación se encalla o que la pimienta rosa y un twist de pomelo simbolizan la tenacidad e ilusión de cualquier emprendedor.

De un modo u otro, estos amargos combinados han pasado a formar parte de los de congresos de emprendimiento. «A posteriori, se realizan eventos y fiestas en los que el networking prospera y muchos proyectos se dan a conocer a inversores y potenciales clientes gracias a ese tipo de eventos, más relajados que las protocolarias ferias», detalla Felipe Navío, cofundador de Jobandtalent.

Esta exitosa plataforma de empleo basada en recomendaciones, en la que se ha fijado incluso el creador de Skype, celebra cada mes y medio un Gin&Talent. «Una propuesta para acercar el mundo del emprendimiento y conocer historias de otros emprendedores», en palabras de Navío.

Los fundadores de la popular página de creación y visualización de mapas geolocalizados Carto DB o los de la compañía de gafas de sol Hawkers ya han acudido a estos eventos para explicar sus experiencias al equipo de la compañía – como un ejercicio de team building – y a todos los que quieren acercarse a escuchar y ya de paso servirse una ginebra.

Aunque ahora son más de 150 trabajadores, en Jobandtalent no han perdido una tradición que llevan cumpliendo religiosamente desde sus comienzos en 2009. Los viernes a las 14 horas, todos los trabajadores se reúnen (algunos presencialmente, otros por videoconferencia) para que cada departamento cuente sus novedades. Después, comen todos juntos. Si se tercia, gin- tonics y cervezas acompañan a las pizzas y hamburguesas.

El emprendimiento también huele a café

Al margen de las bebidas alcohólicas, hay otro líquido que ha inspirado el diseño de espacios en los que los emprendedores puedan trabajar y conocerse al mismo tiempo: el café. En Madrid, varias cafeterías invitan a embarcarse en proyectos con el ratón en una mano, una taza en la otra y varios compañeros de mesa con los mismos intereses.

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La Bicicleta Cycling Café & Workplace, en Malasaña, es uno de esos lugares en los que el aroma del café y la decoración, opuesta a la de una fría oficina, crean una atmósfera idónea para trabajar. La cafetería de La Casa Encendida es otro de esos espacios en los que el wifi gratis o el jazz animan a darle a la tecla. Google Campus, que llegó a la capital madrileña hace unos meses, también alberga una cafetería ideada con el reclamo de que los emprendedores colaboren entre sí o compartan sus inquietudes.

La cerveza, el gin-tonic o el café se han convertido no solo en la excusa perfecta para socializar después de la jornada laboral, sino también para desarrollar proyectos profesionales en cualquier momento del día. La creatividad fluye mejor con líquido en las venas.

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La imágenes son propiedad de Sindre Hopland/ Barcinno, Caravelo y Cristina Sánchez

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