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28 de febrero 2017    /   BUSINESS
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‘Bitch Planet’: una distopía en un mundo machirulo

28 de febrero 2017    /   BUSINESS     por          
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La Tierra está dominada por una sociedad patriarcal donde ha perdido incluso su calificativo de madre. La Tierra es el Padre, un lugar donde gobierna el sexismo institucional. El Protectorado se ocupa de dirigir las vidas de sus ciudadanos según los principios más rancios del machismo y el fundamentalismo. Sometidas por el Consejo de Padres, las mujeres están rígidamente controladas y relegadas a meros roles sexuales y estéticos.

Aquellas que se rebelan contra el sistema, las que no se resignan a ser meros floreros, las No Conformes (NC) son apartadas de la sociedad, encarceladas y desterradas a un Puesto de Obediencia Auxiliar en un planeta lejano, un lugar más conocido como Bitch Planet, el Planeta de las Zorras.

En la Tierra quedan las otras, las buenas, las que viven por y para los hombres, las que no protestan, las que siguen las normas estéticas que deleitan a los machos dominantes que se encargan de cuidarlas, de poseerlas como quien hereda un jarrón chino.

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Este es el argumento de Bitch Planet, la serie creada por Kelly Sue DeConnick y el dibujante Valentine De Landro que ahora publica Astiberri en España. Una distopía en la que algunos han querido ver ciertas similitudes con la serie de Netflix Orange is the new black. Sin embargo, DeConnick no está muy de acuerdo con esa comparación, tal y como expresaba en una entrevista para Gizmodo.

Las mujeres de la Tierra son personajes estereotipados, como recién salidos de un anuncio de coñac de los años 60 o 70. Bellas, estilizadas, sumisas… Sin embargo, es en Bitch Planet donde se encuentran los personajes más auténticos y complejos, mujeres con personalidad propia que cometieron el delito de no aceptar ni los cánones de belleza ni la obediencia ciega que el Patriarcado les impone.

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La trama principal se centra en esa prisión, un lugar albergado en la madre universo (volviendo al cambio de calificativos que mencionábamos al principio), donde no sólo sirve para encerrar y castigar a las disidentes, sino que también vale de laboratorio donde se estudia la conducta de las presas. Paralelamente, también conoceremos cómo transcurre mientras la vida en la Tierra, donde ocurren algunas tramas igual de inquietantes.

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De carácter feminista, esta novela gráfica pone de relieve a través de la distopía todas las injusticias a las que las mujeres han sido sometidas y aún hoy lo son. Una manera gráfica y con ciertas dosis de humor de despertar la conciencia sobre todo el camino que aún nos falta por recorrer hasta llegar a la igualdad total entre sexos. Pero eso ya es otra historia —lamentablemente—mucho más real.

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La Tierra está dominada por una sociedad patriarcal donde ha perdido incluso su calificativo de madre. La Tierra es el Padre, un lugar donde gobierna el sexismo institucional. El Protectorado se ocupa de dirigir las vidas de sus ciudadanos según los principios más rancios del machismo y el fundamentalismo. Sometidas por el Consejo de Padres, las mujeres están rígidamente controladas y relegadas a meros roles sexuales y estéticos.

Aquellas que se rebelan contra el sistema, las que no se resignan a ser meros floreros, las No Conformes (NC) son apartadas de la sociedad, encarceladas y desterradas a un Puesto de Obediencia Auxiliar en un planeta lejano, un lugar más conocido como Bitch Planet, el Planeta de las Zorras.

En la Tierra quedan las otras, las buenas, las que viven por y para los hombres, las que no protestan, las que siguen las normas estéticas que deleitan a los machos dominantes que se encargan de cuidarlas, de poseerlas como quien hereda un jarrón chino.

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Este es el argumento de Bitch Planet, la serie creada por Kelly Sue DeConnick y el dibujante Valentine De Landro que ahora publica Astiberri en España. Una distopía en la que algunos han querido ver ciertas similitudes con la serie de Netflix Orange is the new black. Sin embargo, DeConnick no está muy de acuerdo con esa comparación, tal y como expresaba en una entrevista para Gizmodo.

Las mujeres de la Tierra son personajes estereotipados, como recién salidos de un anuncio de coñac de los años 60 o 70. Bellas, estilizadas, sumisas… Sin embargo, es en Bitch Planet donde se encuentran los personajes más auténticos y complejos, mujeres con personalidad propia que cometieron el delito de no aceptar ni los cánones de belleza ni la obediencia ciega que el Patriarcado les impone.

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La trama principal se centra en esa prisión, un lugar albergado en la madre universo (volviendo al cambio de calificativos que mencionábamos al principio), donde no sólo sirve para encerrar y castigar a las disidentes, sino que también vale de laboratorio donde se estudia la conducta de las presas. Paralelamente, también conoceremos cómo transcurre mientras la vida en la Tierra, donde ocurren algunas tramas igual de inquietantes.

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De carácter feminista, esta novela gráfica pone de relieve a través de la distopía todas las injusticias a las que las mujeres han sido sometidas y aún hoy lo son. Una manera gráfica y con ciertas dosis de humor de despertar la conciencia sobre todo el camino que aún nos falta por recorrer hasta llegar a la igualdad total entre sexos. Pero eso ya es otra historia —lamentablemente—mucho más real.

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