25 de noviembre 2021    /   BUSINESS
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Black Friday: Te vas a dejar un pastizal comprando y lo sabes

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Tiene un nombre feo y poco motivador. Probablemente, cuando se instauró, no había ningún especialista en naming detrás que advirtiera de que llamar Viernes Negro a una jornada de compras podría no ser muy buena idea. O quizá quien así bautizara a una campaña comercial era un humorista que utilizaba el sarcasmo para definir el estado de las cuentas de más de un comprador compulsivo. Pero hay que reconocer que, tras un origen oscuro, este fenómeno comercial ha sabido darle la vuelta a la tortilla y hacer ronronear de gusto a los adictos a las compras.

El primer Black Friday, sin embargo, no invitaba a comprar, sino más bien todo lo contrario. Así se llamó a ese día de 1889 en el que los mercados cayeron y más de un inversor lo perdió todo. Muchos años después, ya en otro siglo, el término volvió a salir a la luz, pero esta vez para hablar de atascos.

Un sábado después de Acción de Gracias de 1950 se iba a jugar en Filadelfia un importante partido de fútbol. La gente adelantó su regreso tras el día de fiesta para poder asistir al evento. Fue tal el caos circulatorio que se montó que los policías bautizaron a aquel día como Viernes Negro.

DEL CAOS CIRCULATORIO A LA FIEBRE DE LAS COMPRAS

Años después, en 1966, el término Black Friday apareció publicado por primera vez en un periódico haciendo referencia a las aglomeraciones que se formaban en los comercios el día después de Acción de Gracias para hacer las compras prenavideñas. Los comerciantes, que se olían que el nombrecito podría dejar a los clientes en casa, intentaron cambiarle el nombre por el de Big Friday para evitar las connotaciones negativas sin éxito. Pero supieron darle la vuelta a la tortilla. Mejor interpretar que lo de negro hacía alusión al color de los números, que en ese día dejaban de ser rojos para convertirse en ganancias, y no a ninguna tragedia.

Black Friday

El despegue definitivo se produjo en las dos décadas siguientes, la de los 70 y 80, gracias, en parte, al crecimiento sin precedentes en Estados Unidos de los centros comerciales, cuenta Casilda Rivilla, profesora e investigadora de la escuela OBS Business School y directora del estudio Black Friday y Cyber Monday 2021.

Esa popularidad entre los compradores supuso un cambio de estrategia de los comerciantes en la década de los 90. Algunos comenzaron a abrir sus negocios a medianoche o muy temprano el viernes por la mañana, lanzando ofertas que hacían que muchos compradores pasaran la noche a las puertas de las tiendas para hacerse con ellas. Fue entonces cuando el Black Friday empezó a conocerse en el resto del mundo, pero no fue hasta la primera década del 2000, resume Rivilla, cuando ese día pasó a ser el de mayor volumen de ventas en el mercado minorista de los Estados Unidos, superando al viernes antes de Navidad.

A España, esta campaña no llegó hasta el año 2012. Y fue la cadena MediaMarkt la pionera en esto del Black Friday español, coincidiendo con la autorización del Gobierno para ofertar rebajas en cualquier época del año. Por el tipo de comercio que es esta cadena, aquel primer Black Friday patrio se orientó más a la tecnología, pero hoy las ofertas se aplican a todo tipo de productos, tanto en tiendas online como físicas.

Siguiendo la estela del éxito del Viernes Negro, en 2005 nació el Cyber Monday, otro día para celebrar las compras compulsivas, aunque con un matiz: en esta campaña se incentivan, principalmente, las compras en internet.

«El Cyber Monday tiene su origen en el entorno online, buscando potenciar las ventas en este canal —remarcan desde el departamento de marketing de MediaMarkt—. También era una forma de darle una segunda oportunidad a los productos que no se habían vendido en el Black Friday en la tienda física. Sin embargo, para nosotros esta campaña es omnicanal».

Sea como fuera, el caso es que la aparición del Cyber Monday ha provocado que las ofertas del Black Friday se hayan ido adelantando cada vez más, «dando paso primero a una semana de descuento (una Cyber Week) y, como señala comScore, empresa especializada en medir audiencias y marcas a nivel mundial, un Black November, pues ahora las ofertas aparecen semanas antes del Black Friday y continúan tras el Cyber Monday, a lo largo de todo el mes», tal y como resume Casilda Rivilla en su informe. «Eso propicia que los usuarios concentren más sus compras en los días cercanos previos al Black Friday», afirma Fede Iglesias, CMO de PcComponentes.

Tanto en una como en otra empresa, ambas campañas se enmarcan en uno de los momentos comerciales más importantes del año y suponen el pistoletazo de salida para las compras navideñas. De hecho, en el caso de PcComponentes, en 2020 superaron los 80 millones de euros de facturación. El hecho de lanzar otras ofertas antes de esas dos fechas concretas permite a los compradores, según MediaMarkt, organizar mejor sus compras.

LE VOY A DAR UN DATO

Bueno, más bien unos cuantos. Porque las cosas se entienden mejor cuando se revisan los números.

Según un estudio de intención de compra realizado por Worten, el 76,4% de los españoles admite que aprovechará las ofertas de esta fecha para comprar cosas para sí mismos. Y el 63% de los entrevistados asegura que aprovechará esta campaña para comprar los regalos de Navidad.

Tal y como refleja el último informe del Observatorio Cetelem Estacional, los consumidores españoles tienen previsto gastarse una media de 260 euros en la campaña del Black Friday, lo que supone un 3% más de lo que se preveía en 2020 y lo sitúa casi a niveles prepandemia. Y esas buenas previsiones afectan también al mercado estadounidense, como destaca el informe de la OBS Business School, «siguiendo con la tendencia de crecimiento del comercio electrónico y el impulso que este tipo de compras ha recibido durante la pandemia».

Aunque la moda y el calzado se lleva un buen pellizco de las ventas en esta campaña, es la tecnología el sector en el que estos compradores del Black Friday y del Cyber Monday ponen su diana. Según un estudio de PcComponentes, smartphones (27,5%), portátiles con las últimas prestaciones (16,2%) y videoconsolas de nueva generación (14,7%) son los tres productos más elegidos por los españoles, muy seguidos de los auriculares inalámbricos (9,30%) y los altavoces inteligentes para el hogar (7,30%).

«Por calendario, un porcentaje notable de las ventas de la campaña de Black Friday está orientado al regalo de Navidad —comenta Fede Iglesias, de PcComponentes—. El año pasado, condicionado por la necesidad de equipamiento para el teletrabajo, registramos una mayor demanda de productos de líneas como ordenadores portátiles, componentes o periféricos. Otras categorías con un peso importante durante el Black Friday son las de telefonía móvil, televisores y electrohogar. En esta última, por poner un ejemplo, los protagonistas son los robots aspiradores».

En cuanto al tipo de compradores, según el estudio realizado por Worten, el 55% de los clientes que realizan compras de electrónica y electrodomésticos durante el Black Friday son hombres. El rango de edad más interesado por las ofertas de esta fecha es el de adultos entre 45 y 55 años, cuyas compras suponen el 28% del total. Por su parte, los mayores de 55 años representan el 14% de las ventas, aumentando cuatro puntos su porcentaje de compras durante este periodo. Los segmentos más jóvenes se concentran principalmente en las categorías de electrónica de consumo, donde los perfiles de menos de 35 años suponen hasta el 40% de las ventas.

Según el CMO de PcComponentes, el comprador tradicional mayoritario del Black Friday ha sido un «perfil joven, de entre 16 y 35 años, que disfruta comprando tecnología, y que, aunque le gusta estar actualizado, es muy sensible al precio y exhaustivo en sus búsquedas.

Sin embargo, la popularidad del Black Friday ha ido en aumento durante los últimos años, y 2020 fue un año clave, con millones de personas que se lanzaron a hacer sus primeras compras online a causa de la pandemia. Por eso, encontramos un mayor peso de personas mayores de 45 años, con un perfil más racional en las compras, que buscan un buen balance entre prestaciones, calidad, atención y precio».

Muchas de las compras que se realizarán en estas dos campañas se harán a través del móvil (8 de cada 10, según el estudio Black Friday y Cyber Monday 2021), pero también aumentará el uso del PC y de la Tablet. Y aunque en el 2020 el comercio electrónico se llevó el gato al agua por el miedo a comprar presencialmente, este año se prevé que la tienda física vuelva a recuperar terreno, sobre todo en la compra de productos de consumo diario.

Sin embargo, según datos del mismo estudio, en España el número de compradores online es más elevado que la media mundial (88% frente al 86%). Aunque, según el Observatorio Cetelem Estacional, hay un mayor número de clientes que manifiestan su intención de hacer compras híbridas (el 41% de los encuestados).

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

Para algunos expertos en economía, estas campañas ayudan a estudiar modas, tendencias y reacciones de los consumidores. Y sirven a los comercios para deshacerse de ese stock que no se ha vendido tan bien como pensaban cuando lo compraron, aunque también se ofertan otro tipo de productos.

«Todas las campañas son importantes para nosotros, pero durante Black Friday nos esforzamos por conseguir contar con un amplio catálogo de ofertas para cubrir las necesidades de cada tipo de consumidor», aclara Fede Iglesias, CMO de PcComponentes. «Por eso, podemos encontrar importantes descuentos en productos de tecnología actual hasta productos con últimas unidades a precios ganga».

Sin embargo, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) alerta de que no siempre se bajan los precios en estas campañas de rebajas. De hecho, afirman, en 2020 subieron una media del 2,6%. «El Black Friday no es una gran oportunidad de ahorro, pero hemos comprobado que, en general, el porcentaje de precios que bajan es superior al de precios que subieron», concluye.

Para evitar fraudes, esta organización de consumidores ha lanzado un decálogo con consejos para que no solo ganen los comercios.

El primero de ellos es comparar precios y no quedarse con la primera oferta que veas. Además, hay que comprobar que junto al precio rebajado figura el precio anterior o, en su defecto, el porcentaje de la rebaja. Si no es así, quizá el saldo que te anuncian no sea tal.

Para evitar problemas, conviene informarse antes de la política de pago, cambio y devoluciones. Si hay algún cambio en la política del establecimiento durante esa campaña, debe informar de ello a los clientes.

Si se ha hecho la compra por internet, el cliente tiene 14 días para devolverla. En el caso de tienda física, no están obligados a cambiar el producto, salvo que esté defectuoso.

Debemos asegurarnos antes de comprar por internet de que ese sitio ofrece todas las garantías. Y siempre es recomendable pagar con tarjeta o Paypal, y evitar las transferencias.

El tique o la factura de compra son indispensables para cualquier reclamación posterior. Consérvalos. Y, por último, un recordatorio: se rebajan los productos, no los derechos. Lo que compremos rebajado debe tener la misma calidad y garantía que fuera del periodo promocional. Ante cualquier problema, debemos pedir la hoja de reclamaciones y completarla.

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El primer Black Friday, sin embargo, no invitaba a comprar, sino más bien todo lo contrario. Así se llamó a ese día de 1889 en el que los mercados cayeron y más de un inversor lo perdió todo. Muchos años después, ya en otro siglo, el término volvió a salir a la luz, pero esta vez para hablar de atascos.

Un sábado después de Acción de Gracias de 1950 se iba a jugar en Filadelfia un importante partido de fútbol. La gente adelantó su regreso tras el día de fiesta para poder asistir al evento. Fue tal el caos circulatorio que se montó que los policías bautizaron a aquel día como Viernes Negro.

DEL CAOS CIRCULATORIO A LA FIEBRE DE LAS COMPRAS

Años después, en 1966, el término Black Friday apareció publicado por primera vez en un periódico haciendo referencia a las aglomeraciones que se formaban en los comercios el día después de Acción de Gracias para hacer las compras prenavideñas. Los comerciantes, que se olían que el nombrecito podría dejar a los clientes en casa, intentaron cambiarle el nombre por el de Big Friday para evitar las connotaciones negativas sin éxito. Pero supieron darle la vuelta a la tortilla. Mejor interpretar que lo de negro hacía alusión al color de los números, que en ese día dejaban de ser rojos para convertirse en ganancias, y no a ninguna tragedia.

Black Friday

El despegue definitivo se produjo en las dos décadas siguientes, la de los 70 y 80, gracias, en parte, al crecimiento sin precedentes en Estados Unidos de los centros comerciales, cuenta Casilda Rivilla, profesora e investigadora de la escuela OBS Business School y directora del estudio Black Friday y Cyber Monday 2021.

Esa popularidad entre los compradores supuso un cambio de estrategia de los comerciantes en la década de los 90. Algunos comenzaron a abrir sus negocios a medianoche o muy temprano el viernes por la mañana, lanzando ofertas que hacían que muchos compradores pasaran la noche a las puertas de las tiendas para hacerse con ellas. Fue entonces cuando el Black Friday empezó a conocerse en el resto del mundo, pero no fue hasta la primera década del 2000, resume Rivilla, cuando ese día pasó a ser el de mayor volumen de ventas en el mercado minorista de los Estados Unidos, superando al viernes antes de Navidad.

A España, esta campaña no llegó hasta el año 2012. Y fue la cadena MediaMarkt la pionera en esto del Black Friday español, coincidiendo con la autorización del Gobierno para ofertar rebajas en cualquier época del año. Por el tipo de comercio que es esta cadena, aquel primer Black Friday patrio se orientó más a la tecnología, pero hoy las ofertas se aplican a todo tipo de productos, tanto en tiendas online como físicas.

Siguiendo la estela del éxito del Viernes Negro, en 2005 nació el Cyber Monday, otro día para celebrar las compras compulsivas, aunque con un matiz: en esta campaña se incentivan, principalmente, las compras en internet.

«El Cyber Monday tiene su origen en el entorno online, buscando potenciar las ventas en este canal —remarcan desde el departamento de marketing de MediaMarkt—. También era una forma de darle una segunda oportunidad a los productos que no se habían vendido en el Black Friday en la tienda física. Sin embargo, para nosotros esta campaña es omnicanal».

Sea como fuera, el caso es que la aparición del Cyber Monday ha provocado que las ofertas del Black Friday se hayan ido adelantando cada vez más, «dando paso primero a una semana de descuento (una Cyber Week) y, como señala comScore, empresa especializada en medir audiencias y marcas a nivel mundial, un Black November, pues ahora las ofertas aparecen semanas antes del Black Friday y continúan tras el Cyber Monday, a lo largo de todo el mes», tal y como resume Casilda Rivilla en su informe. «Eso propicia que los usuarios concentren más sus compras en los días cercanos previos al Black Friday», afirma Fede Iglesias, CMO de PcComponentes.

Tanto en una como en otra empresa, ambas campañas se enmarcan en uno de los momentos comerciales más importantes del año y suponen el pistoletazo de salida para las compras navideñas. De hecho, en el caso de PcComponentes, en 2020 superaron los 80 millones de euros de facturación. El hecho de lanzar otras ofertas antes de esas dos fechas concretas permite a los compradores, según MediaMarkt, organizar mejor sus compras.

LE VOY A DAR UN DATO

Bueno, más bien unos cuantos. Porque las cosas se entienden mejor cuando se revisan los números.

Según un estudio de intención de compra realizado por Worten, el 76,4% de los españoles admite que aprovechará las ofertas de esta fecha para comprar cosas para sí mismos. Y el 63% de los entrevistados asegura que aprovechará esta campaña para comprar los regalos de Navidad.

Tal y como refleja el último informe del Observatorio Cetelem Estacional, los consumidores españoles tienen previsto gastarse una media de 260 euros en la campaña del Black Friday, lo que supone un 3% más de lo que se preveía en 2020 y lo sitúa casi a niveles prepandemia. Y esas buenas previsiones afectan también al mercado estadounidense, como destaca el informe de la OBS Business School, «siguiendo con la tendencia de crecimiento del comercio electrónico y el impulso que este tipo de compras ha recibido durante la pandemia».

Aunque la moda y el calzado se lleva un buen pellizco de las ventas en esta campaña, es la tecnología el sector en el que estos compradores del Black Friday y del Cyber Monday ponen su diana. Según un estudio de PcComponentes, smartphones (27,5%), portátiles con las últimas prestaciones (16,2%) y videoconsolas de nueva generación (14,7%) son los tres productos más elegidos por los españoles, muy seguidos de los auriculares inalámbricos (9,30%) y los altavoces inteligentes para el hogar (7,30%).

«Por calendario, un porcentaje notable de las ventas de la campaña de Black Friday está orientado al regalo de Navidad —comenta Fede Iglesias, de PcComponentes—. El año pasado, condicionado por la necesidad de equipamiento para el teletrabajo, registramos una mayor demanda de productos de líneas como ordenadores portátiles, componentes o periféricos. Otras categorías con un peso importante durante el Black Friday son las de telefonía móvil, televisores y electrohogar. En esta última, por poner un ejemplo, los protagonistas son los robots aspiradores».

En cuanto al tipo de compradores, según el estudio realizado por Worten, el 55% de los clientes que realizan compras de electrónica y electrodomésticos durante el Black Friday son hombres. El rango de edad más interesado por las ofertas de esta fecha es el de adultos entre 45 y 55 años, cuyas compras suponen el 28% del total. Por su parte, los mayores de 55 años representan el 14% de las ventas, aumentando cuatro puntos su porcentaje de compras durante este periodo. Los segmentos más jóvenes se concentran principalmente en las categorías de electrónica de consumo, donde los perfiles de menos de 35 años suponen hasta el 40% de las ventas.

Según el CMO de PcComponentes, el comprador tradicional mayoritario del Black Friday ha sido un «perfil joven, de entre 16 y 35 años, que disfruta comprando tecnología, y que, aunque le gusta estar actualizado, es muy sensible al precio y exhaustivo en sus búsquedas.

Sin embargo, la popularidad del Black Friday ha ido en aumento durante los últimos años, y 2020 fue un año clave, con millones de personas que se lanzaron a hacer sus primeras compras online a causa de la pandemia. Por eso, encontramos un mayor peso de personas mayores de 45 años, con un perfil más racional en las compras, que buscan un buen balance entre prestaciones, calidad, atención y precio».

Muchas de las compras que se realizarán en estas dos campañas se harán a través del móvil (8 de cada 10, según el estudio Black Friday y Cyber Monday 2021), pero también aumentará el uso del PC y de la Tablet. Y aunque en el 2020 el comercio electrónico se llevó el gato al agua por el miedo a comprar presencialmente, este año se prevé que la tienda física vuelva a recuperar terreno, sobre todo en la compra de productos de consumo diario.

Sin embargo, según datos del mismo estudio, en España el número de compradores online es más elevado que la media mundial (88% frente al 86%). Aunque, según el Observatorio Cetelem Estacional, hay un mayor número de clientes que manifiestan su intención de hacer compras híbridas (el 41% de los encuestados).

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

Para algunos expertos en economía, estas campañas ayudan a estudiar modas, tendencias y reacciones de los consumidores. Y sirven a los comercios para deshacerse de ese stock que no se ha vendido tan bien como pensaban cuando lo compraron, aunque también se ofertan otro tipo de productos.

«Todas las campañas son importantes para nosotros, pero durante Black Friday nos esforzamos por conseguir contar con un amplio catálogo de ofertas para cubrir las necesidades de cada tipo de consumidor», aclara Fede Iglesias, CMO de PcComponentes. «Por eso, podemos encontrar importantes descuentos en productos de tecnología actual hasta productos con últimas unidades a precios ganga».

Sin embargo, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) alerta de que no siempre se bajan los precios en estas campañas de rebajas. De hecho, afirman, en 2020 subieron una media del 2,6%. «El Black Friday no es una gran oportunidad de ahorro, pero hemos comprobado que, en general, el porcentaje de precios que bajan es superior al de precios que subieron», concluye.

Para evitar fraudes, esta organización de consumidores ha lanzado un decálogo con consejos para que no solo ganen los comercios.

El primero de ellos es comparar precios y no quedarse con la primera oferta que veas. Además, hay que comprobar que junto al precio rebajado figura el precio anterior o, en su defecto, el porcentaje de la rebaja. Si no es así, quizá el saldo que te anuncian no sea tal.

Para evitar problemas, conviene informarse antes de la política de pago, cambio y devoluciones. Si hay algún cambio en la política del establecimiento durante esa campaña, debe informar de ello a los clientes.

Si se ha hecho la compra por internet, el cliente tiene 14 días para devolverla. En el caso de tienda física, no están obligados a cambiar el producto, salvo que esté defectuoso.

Debemos asegurarnos antes de comprar por internet de que ese sitio ofrece todas las garantías. Y siempre es recomendable pagar con tarjeta o Paypal, y evitar las transferencias.

El tique o la factura de compra son indispensables para cualquier reclamación posterior. Consérvalos. Y, por último, un recordatorio: se rebajan los productos, no los derechos. Lo que compremos rebajado debe tener la misma calidad y garantía que fuera del periodo promocional. Ante cualquier problema, debemos pedir la hoja de reclamaciones y completarla.

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