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25 de octubre 2016    /   CINE/TV
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Black Mirror 3×02 y la mamá de Hitchcock

25 de octubre 2016    /   CINE/TV     por          
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Primera impresión. Parece que Playtest, episodio 3X02 de Black Mirror, ha sido escrito por Charlie Brooker, el creador de la serie, pensando en un chiste: mamá lo estropeó todo. Un chiste que es un drama diario para millones de adolescentes: mamá llama a la puerta del dormitorio:

—La comida está en la mesa.
—¡Ahora no, mamá! —responde malhumorado el adolescente.

La madre da media vuelta, pero antes de encaminarse al salón-comedor tiene la oportunidad de escuchar:

—¡Qué pesada es mi madre! ¡Toooooma! En toda la cabeza. Jajaja. ¡Mil puntos!

Más tarde el adolescente, que en algunos casos raya los 30, como Cooper, el protagonista del episodio, protesta:

—Mamá, cuando estoy en el cuarto no me molestes.

La madre moderna, que maneja con soltura el teléfono móvil, que comenzó jugando con monigotes de ocho polígonos en los 80, es una figura molestísima para el adolescente. Y para Cooper Redfield. Madres que cortan el punto.

MOTIVO DEL FALLO: INTERFERENCIA TELEFÓNICA

OBSERVACIONES: MAMÁ LLAMÓ.

Con estas frases escuetas en la pantalla de un ordenador cierra Playtest. La madre da la vida a Cooper y la madre se la quita (por accidente). La interferencia en el teléfono son los golpes en la puerta de mamá.

Realmente ignoramos cómo es la madre de Cooper, qué poder tiene sobre su hijo y hasta qué punto dependen el uno del otro. Cooper ve a su madre como un monstruo. Podemos creerlo o no. No quiere decir que Cooper sea un narrador mentiroso, pero no tenemos otro referente para juzgar a la madre. En cualquier caso, la cabeza de Cooper no funciona bien y le molestan las llamadas de la madre.

Hay en la madre de Cooper algo hitchcockiano: la madre opresora, la madre que frustra los intentos del hijo para volar solo. Es la madre de Extraños en un tren, Encadenados y Psicosis. Una madre que siempre está, aunque no esté.

El plano de Cooper subiendo a la habitación de salida de la simulación recuerda a Norman Bates subiendo a hablar con la madre

«Espero que mi madre no esté arriba convertida en un monstruo», dice Cooper. La madre Cooper en la simulación es tan ficticia y agobiante como la madre de Bates.

Resulta curioso que el protagonista se llame Cooper (tonelero). En la ficción inglesa, rara vez los nombres son escogidos por azar. (Nabokov ofrece numerosos ejemplos en Curso de literatura europea).

Cooper quiere reconstruirse. Reconoce a Sonja, la chica inglesa, estar «buscándose a sí mismo». Ha vivido aventuras por el mundo, pero parece que estas no le afectan: como si en el tonel no cupiera más que el dolor por la muerte del padre y el desafecto de la madre, y haber sido víctima de palizas en el colegio. Un tonel lleno de vino viejo y rancio cuyo contenido no es renovado.

Por lo mencionado, Playtest es una pieza rara en Black Mirror. Como crítica a los implantes electrónicos en el cuerpo, no tiene la fuerza de Toda tu historia (episodio 1×03).

 

UN EJERCICIO DE ESTILO

Hay que ver Playtest sobre todo como un ejercicio de estilo de terror gótico. No asusta porque estamos curados de espanto, pero angustia. Un ejercicio que no es fácil: Brooker advierte que Cooper sólo ve simulaciones. De esta manera, pone una barrera al público para que se involucre en la narración. Brooker es el mago que dice: «esto es un truco, es mentira». Avisa que con el silencio la gente ve los fantasmas. Nos advierte, sí, pero usa los recursos habituales: bichos, sombras, apariciones…

Como narración gótica, toma su tiempo en arrancar, como marca la tradición.  El monstruo o lo monstruoso no aparece en el primer plano de la historia. El terror es algo que perturba lo cotidiano.

Cooper sale de casa, viaja por el mundo, conoce a una chica… No se advierte en estos primeros minutos escenas que adviertan sobre el terror que llegará. Sí hay sutiles referencias: Cooper y Sonja se conocen en THE RAVEN INN (La posada del cuervo) en referencia a Poe, cuyo libro aparece en la casa gótica. Dentro, un cuervo disecado aparece tras la pareja.

El móvil de Cooper se encuentra en la cama entre Sonja y él, y la llamada de la madre interrumpe la intimidad. Al tomar Cooper el teléfono, una línea de sombra separa visualmente a la pareja.

El reloj de la cocina de Sonja marca la misma hora que el reloj del despacho de la asistente del creador de videojuegos. Aunque no lo percibamos, de manera sutil nos indica que el tiempo no avanza.

En cuanto Cooper pisa Londres, es encuadrado de «manera sucia», a propósito. Está rodeado de personas y objetos. El rostro en la sombra de alguna persona está pegado a su espalda. Parece que Cooper es observado. Con esto se produce un creciente desasosiego que se acrecentará en los minutos finales y concluye con un episodio que homenajea a La casa del terror (Hammer House of Horror). Cooper está dentro de una irrealidad que está dentro de otra irrealidad que está dentro de otra…

Quien busque en Playtest una crítica a la sociedad o al uso de la tecnología, quizá quede decepcionado. Esto no significa que Playtest sea una obra menor. Es un trabajo que se disfruta.

Primera impresión. Parece que Playtest, episodio 3X02 de Black Mirror, ha sido escrito por Charlie Brooker, el creador de la serie, pensando en un chiste: mamá lo estropeó todo. Un chiste que es un drama diario para millones de adolescentes: mamá llama a la puerta del dormitorio:

—La comida está en la mesa.
—¡Ahora no, mamá! —responde malhumorado el adolescente.

La madre da media vuelta, pero antes de encaminarse al salón-comedor tiene la oportunidad de escuchar:

—¡Qué pesada es mi madre! ¡Toooooma! En toda la cabeza. Jajaja. ¡Mil puntos!

Más tarde el adolescente, que en algunos casos raya los 30, como Cooper, el protagonista del episodio, protesta:

—Mamá, cuando estoy en el cuarto no me molestes.

La madre moderna, que maneja con soltura el teléfono móvil, que comenzó jugando con monigotes de ocho polígonos en los 80, es una figura molestísima para el adolescente. Y para Cooper Redfield. Madres que cortan el punto.

MOTIVO DEL FALLO: INTERFERENCIA TELEFÓNICA

OBSERVACIONES: MAMÁ LLAMÓ.

Con estas frases escuetas en la pantalla de un ordenador cierra Playtest. La madre da la vida a Cooper y la madre se la quita (por accidente). La interferencia en el teléfono son los golpes en la puerta de mamá.

Realmente ignoramos cómo es la madre de Cooper, qué poder tiene sobre su hijo y hasta qué punto dependen el uno del otro. Cooper ve a su madre como un monstruo. Podemos creerlo o no. No quiere decir que Cooper sea un narrador mentiroso, pero no tenemos otro referente para juzgar a la madre. En cualquier caso, la cabeza de Cooper no funciona bien y le molestan las llamadas de la madre.

Hay en la madre de Cooper algo hitchcockiano: la madre opresora, la madre que frustra los intentos del hijo para volar solo. Es la madre de Extraños en un tren, Encadenados y Psicosis. Una madre que siempre está, aunque no esté.

El plano de Cooper subiendo a la habitación de salida de la simulación recuerda a Norman Bates subiendo a hablar con la madre

«Espero que mi madre no esté arriba convertida en un monstruo», dice Cooper. La madre Cooper en la simulación es tan ficticia y agobiante como la madre de Bates.

Resulta curioso que el protagonista se llame Cooper (tonelero). En la ficción inglesa, rara vez los nombres son escogidos por azar. (Nabokov ofrece numerosos ejemplos en Curso de literatura europea).

Cooper quiere reconstruirse. Reconoce a Sonja, la chica inglesa, estar «buscándose a sí mismo». Ha vivido aventuras por el mundo, pero parece que estas no le afectan: como si en el tonel no cupiera más que el dolor por la muerte del padre y el desafecto de la madre, y haber sido víctima de palizas en el colegio. Un tonel lleno de vino viejo y rancio cuyo contenido no es renovado.

Por lo mencionado, Playtest es una pieza rara en Black Mirror. Como crítica a los implantes electrónicos en el cuerpo, no tiene la fuerza de Toda tu historia (episodio 1×03).

 

UN EJERCICIO DE ESTILO

Hay que ver Playtest sobre todo como un ejercicio de estilo de terror gótico. No asusta porque estamos curados de espanto, pero angustia. Un ejercicio que no es fácil: Brooker advierte que Cooper sólo ve simulaciones. De esta manera, pone una barrera al público para que se involucre en la narración. Brooker es el mago que dice: «esto es un truco, es mentira». Avisa que con el silencio la gente ve los fantasmas. Nos advierte, sí, pero usa los recursos habituales: bichos, sombras, apariciones…

Como narración gótica, toma su tiempo en arrancar, como marca la tradición.  El monstruo o lo monstruoso no aparece en el primer plano de la historia. El terror es algo que perturba lo cotidiano.

Cooper sale de casa, viaja por el mundo, conoce a una chica… No se advierte en estos primeros minutos escenas que adviertan sobre el terror que llegará. Sí hay sutiles referencias: Cooper y Sonja se conocen en THE RAVEN INN (La posada del cuervo) en referencia a Poe, cuyo libro aparece en la casa gótica. Dentro, un cuervo disecado aparece tras la pareja.

El móvil de Cooper se encuentra en la cama entre Sonja y él, y la llamada de la madre interrumpe la intimidad. Al tomar Cooper el teléfono, una línea de sombra separa visualmente a la pareja.

El reloj de la cocina de Sonja marca la misma hora que el reloj del despacho de la asistente del creador de videojuegos. Aunque no lo percibamos, de manera sutil nos indica que el tiempo no avanza.

En cuanto Cooper pisa Londres, es encuadrado de «manera sucia», a propósito. Está rodeado de personas y objetos. El rostro en la sombra de alguna persona está pegado a su espalda. Parece que Cooper es observado. Con esto se produce un creciente desasosiego que se acrecentará en los minutos finales y concluye con un episodio que homenajea a La casa del terror (Hammer House of Horror). Cooper está dentro de una irrealidad que está dentro de otra irrealidad que está dentro de otra…

Quien busque en Playtest una crítica a la sociedad o al uso de la tecnología, quizá quede decepcionado. Esto no significa que Playtest sea una obra menor. Es un trabajo que se disfruta.

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Opiniones 5
  • No iba más por el lado del miedo a olvidar (alzaheimer)? Cooper rehuia de su mamá no porque fuera opresora sino porque tenia miedo de enfrentar la pena que ella cargaba con su padre, y su propio destino que es el de padecer (como su padre) alzaheimer temprano, por eso estaba huyendo por eso estaba coleccionando recuerdos que tal vez fueran a borrar. De hecho su mayor miedo no es que su mamá sea un monstruo, (de hecho la menciona colgada, suicidandose) sino la de olvidar quien es y ahi es cuando termina el juego.

    • Me gusta más la interpretación de PAMS. En cualquier caso, sí me parece un capítulo menor en el contexto de Black Mirror. Quizá porque cada vez esperamos más…

  • Tu interpretación es válida y complementaria al episodio. Los sentimientos de Cooper hacia su madre son contradictorios. De ahí la mención a la figura de la madre en Hitchcock.

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