9 de agosto 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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Bobby Beausoleil, el músico de Lucifer Rising

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El 9 de agosto de 1969, la familia Manson asesinaba a la actriz Sharon Tate y a cuatro personas más. No era su primer acto de este tipo. Unos días antes, Bobby Beausoleil, prometedor músico y actor californiano que se había incorporado a la familia por casualidad, había apuñalado a Gary Hinman por orden de Charles Manson.
El día 10 de agosto también asesinarían a la familia LaBianca con la intención de despistar a la policía y forzar la libertad de Beausoleil. No fue el caso. 46 años después continúa en prisión desde donde compone música y construye extraños instrumentos.
Nacido en la soleada y cinematográfica California, Bobby Beausoleil comenzó a aficionarse a la música desde muy joven. Tenía predilección por las bandas sonoras de las películas de terror y despreciaba la programación de las emisoras locales por parecerle demasiado empalagosa y aburrida. Aunque sus padres no podían costearle las clases de música, el muchacho comenzó componer sus propias canciones con una vieja guitarra que había encontrado en la casa de su abuela. Sus primeras influencias fueron el rock and roll y el rythm and blues que poco a poco derivaron hacia los sonidos del momento: primero la música surf y, posteriormente, la psicodelia.

En 1965, con apenas 17 años, decidió trasladarse a San Francisco para vivir el movimiento hippie en su epicentro: Haight-Ashbury. Allí entró a formar parte de Grass Roots, banda liderada por Arthur Lee que luego se transformaría en Love, y conoció a miembros de otros grupos como Grateful Dead, Country Joe and the Fish o Jefferson Airplane.
Deseando explorar otros territorios creativos, Beausoleil abandonó Grass Roots y se unió a The Orkustra. Esta extraña formación –en la que además de una guitarra y un buzuqui, tocados por él, había un bajo, un oboe, percusiones diversas y un violín–, buscaba convertirse en la primera orquesta sinfónica con instrumentos eléctricos. Sin embargo, las limitaciones técnicas y la falta de destreza de los propios músicos provocaron que la Orkustra no pasase de ser un grupo raro que interpretaba música clásica con toques psicodélicos e influencias del jazz místico de A Love Supreme de Coltrane.

Además de sus proyectos musicales, Beausoleil también había probado suerte en el cine. Había aparecido en la cinta de porno soft Ramrodder e interpretado el papel de Cupido en el documental Mondo Hollywood. Por tanto, cuando Kenneth Anger –realizador independiente y seguidor de las teorías luciferinas del mago Aleister Crowley–, le propuso protagonizar su siguiente trabajo, Beausoleil aceptó.
La cinta en cuestión era Lucifer Rising y la única condición que puso Beausoleil fue que la banda sonora fuera realizada por su grupo. Esta propuesta, que se había hecho sin consultar al resto de la banda, no gustó a muchos de los miembros, algunos de los cuales dejaron claro que no tenían ninguna intención en participar del proyecto.
Surgió entonces The Magic Powerhouse of Oz, grupo creado ex profeso para componer y grabar esa banda sonora. Estaba formado por músicos de la calle sin conocimientos de música y, en palabras de Beausoleil, era un conjunto que no se parecía en nada a ningún proyecto musical existente en ese momento. Su lema: «Haz todo el ruido que desees, pero hazlo con sensibilidad y respeto a los demás músicos».

Beausoleil se mudó a casa de Kenneth Anger, una enorme mansión que había sido la embajada de la Rusia zarista en Estados Unidos, y comenzaron el rodaje de Lucifer Rising. Además de darle alojamiento, Anger le prestó dinero para comprar equipo para el grupo pero el joven se lo gastó en otra cosa: en droga. En grandes cantidades, además. Tras la consiguiente bronca, Beausoleil abandonó la vivienda de Anger llevándose consigo la furgoneta del realizador en la que estaban algunas de las bobinas ya positivadas de Lucifer Rising.

Al enterarse del robo, Anger lo denunció a la policía, al FBI y, por si no fuera suficiente, le envió una maldición que resultó ser lo más eficaz. Casualidad o hechicería, el caso es que a Beausoleil se le fue a estropear la furgoneta justamente en la puerta de Spahn Ranch, lugar en el que la Familia Manson tenía su hogar.
El recién llegado pidió asilo a la familia y esta lo acogió de muy buena gana. Entre otras muchas afinidades, Beausoleil y Manson compartían interés por la música. También por las drogas. Además, la juventud y belleza del nuevo miembro resultó muy útil para captar chicas para la secta, otra afición compartida por ambos. Poco a poco fue ganándose la confianza del líder y llegó el día que le encargaron que se ocupase de un negocio un tanto delicado.

Gary Hinman, un músico ya veterano y venido a menos, se había visto en la necesidad de diversificar sus actividades y decidió probar suerte en el mundo de los estupefacientes. Manson acostumbraba a comprarle para después revender. El problema surgió cuando Hinman le proporcionó una partida de mescalina de tan mala calidad que, cuando Manson, Beausoleil y sus amigos se la vendieron a una banda de motoristas, estos no tardaron en exigir la devolución del dinero con esos modales tan particulares que emplean las bandas de motoristas.
Enterado de esta contingencia, Charles Manson envió a Beausoleil a la casa de Hinman para que recuperara también su parte, pero los argumentos del joven músico no debieron ser tan convincentes y el camello se negó. Cuando el resto de la Familia se enteró, se desencadenó la tragedia.
Beausoleil, Susan Atkins y Mary Brunner regresaron a la casa de Hinman, una apartada vivienda unifamiliar en Topanga Canyon, y lo retuvieron hasta que apareció Manson. Lo primero que este hizo al llegar fue rebanarle parte de una oreja. A partir de ahí, la cosa no podía hacer más que empeorar y, efectivamente, así fue.
Manson ordenó a Beausoleil que matase a Hinman, cosa que hizo después de estar torturándolo dos días. Una vez cometido el crimen, los miembros de la familia Manson llenaron las paredes de pintadas con la intención de que los investigadores creyeran que el crimen había sido cometido por grupos extremistas pertenecientes al black power.
De poco servirían esas pistas falsas. El 6 de agosto, Beausoleil fue detenido y la policía no tardó en relacionarlo con el asesinato de Hinman, más que nada porque lo descubrieron en el interior de un automóvil propiedad del muerto. Acusado de asesinato, Manson pensó que la mejor forma de liberarlo era cometer más crímenes con el mismo modus operandi. «Si Beausoleil seguía encarcelado en la fecha de esos nuevos hechos, ¿cómo podría entonces ser culpable de la atrocidad cometida con Hinman?» fue el peregrino razonamiento que habrían hecho sus amigos.
Como era de esperar, lo acaecido los días 9 y 10 de agosto, no beneficiaría lo más mínimo a Beausoleil. Lejos de retirarle la acusación de asesinato, le sumaron la imputación de pertenecer a la familia Manson que no era precisamente una asociación benéfica.

Condenado a muerte, su pena fue conmutada por cadena perpetua. Truman Capote lo visitó a finales de los 70 en la prisión de San Quintín y de ese encuentro surgió el relato Y luego ocurrió todo, contenido en Música para camaleones. Beausoleil tenía por entonces 31 años y aún conservaba su extraordinaria belleza que Capote calificaría de «un estilo de chulo pasado de moda».
Además de su aspecto y sus tatuajes, una de las primeras cosas que le llamaron la atención al escritor fue que le permitieran tener una guitarra porque «algunas prisiones no lo permiten, porque pueden quitarse las cuerdas para utilizarlas como armas».
Tras una breve charla en tono más o menos cordial, el escritor le preguntó si su relación con Kenneth Anger había sido buena. Beausoleil respondió que sí. «Entonces, ¿por qué lleva Kenneth Anger un medallón con una cadena alrededor del cuello? En una cara del medallón hay una fotografía de usted; en la otra, hay una figura de una rana con la inscripción: “Bobby Beausoleil transformado en rana por Kenneth Anger”. Un amuleto vudú, por decirlo así. Una maldición que le lanza, porque se supone que usted le robó. Se marchó en plena noche con su automóvil y unas cuantas cosas más», preguntó Capote. Bobby Beausoleil, calló, se puso a tocar la guitarra y empezó a hablar de su relación con Manson, de la familia, de la supremacía blanca, de su concepto de la justicia y de los asesinatos de Sharon Tate, dando lugar a un agrio enfrentamiento con el escritor que había sido amigo de varias de las víctimas.

Con el paso del tiempo, el carácter de Beausoleil se fue dulcificando. Se arrepintió de haber asesinado a Hinman y la guitarra de su celda no fue utilizada como arma sino como herramienta de reinserción. Retomó su carrera artística desde la prisión y, además de realizar diferentes exposiciones de pintura, continuó su labor como músico grabando varios discos e inventando nuevos instrumentos como el Syntar.

Incluso retomó el contacto con Kenneth Anger para proponerle concluir la banda sonora de Lucifer Rising. Aunque el realizador le había hecho el encargo a Jimmy Page –otro discípulo de Crowley que incluso llegó a comprar su casa en Inglaterra–, el guitarrista de Led Zeppelin fue incapaz de entregar el trabajo. Después de tres años de retrasos y demoras, Anger aceptó la oferta de Beausoleil que creó la Freedom Orchestra para desarrollar un trabajo que según él, nacía de la necesidad de cerrar un ciclo nada agradable de su vida.

Actualmente Bobby Beausoleil continúa en prisión. A pesar de ser un preso modelo en palabras de las autoridades y de haberse arrepentido de sus actos, sus diferentes intentos de revisar la condena y obtener la libertad le han sido denegados.
Entre las razones esgrimidas para ello está la de que su nueva labor artística, la popularidad obtenida por su música, su exposición mediática a través de su página web y las redes sociales, lejos de entenderse como actos de reinserción son vistos como formas de sacar rédito de sus actos criminales y, por tanto, una ofensa a las víctimas.

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El 9 de agosto de 1969, la familia Manson asesinaba a la actriz Sharon Tate y a cuatro personas más. No era su primer acto de este tipo. Unos días antes, Bobby Beausoleil, prometedor músico y actor californiano que se había incorporado a la familia por casualidad, había apuñalado a Gary Hinman por orden de Charles Manson.
El día 10 de agosto también asesinarían a la familia LaBianca con la intención de despistar a la policía y forzar la libertad de Beausoleil. No fue el caso. 46 años después continúa en prisión desde donde compone música y construye extraños instrumentos.
Nacido en la soleada y cinematográfica California, Bobby Beausoleil comenzó a aficionarse a la música desde muy joven. Tenía predilección por las bandas sonoras de las películas de terror y despreciaba la programación de las emisoras locales por parecerle demasiado empalagosa y aburrida. Aunque sus padres no podían costearle las clases de música, el muchacho comenzó componer sus propias canciones con una vieja guitarra que había encontrado en la casa de su abuela. Sus primeras influencias fueron el rock and roll y el rythm and blues que poco a poco derivaron hacia los sonidos del momento: primero la música surf y, posteriormente, la psicodelia.

En 1965, con apenas 17 años, decidió trasladarse a San Francisco para vivir el movimiento hippie en su epicentro: Haight-Ashbury. Allí entró a formar parte de Grass Roots, banda liderada por Arthur Lee que luego se transformaría en Love, y conoció a miembros de otros grupos como Grateful Dead, Country Joe and the Fish o Jefferson Airplane.
Deseando explorar otros territorios creativos, Beausoleil abandonó Grass Roots y se unió a The Orkustra. Esta extraña formación –en la que además de una guitarra y un buzuqui, tocados por él, había un bajo, un oboe, percusiones diversas y un violín–, buscaba convertirse en la primera orquesta sinfónica con instrumentos eléctricos. Sin embargo, las limitaciones técnicas y la falta de destreza de los propios músicos provocaron que la Orkustra no pasase de ser un grupo raro que interpretaba música clásica con toques psicodélicos e influencias del jazz místico de A Love Supreme de Coltrane.

Además de sus proyectos musicales, Beausoleil también había probado suerte en el cine. Había aparecido en la cinta de porno soft Ramrodder e interpretado el papel de Cupido en el documental Mondo Hollywood. Por tanto, cuando Kenneth Anger –realizador independiente y seguidor de las teorías luciferinas del mago Aleister Crowley–, le propuso protagonizar su siguiente trabajo, Beausoleil aceptó.
La cinta en cuestión era Lucifer Rising y la única condición que puso Beausoleil fue que la banda sonora fuera realizada por su grupo. Esta propuesta, que se había hecho sin consultar al resto de la banda, no gustó a muchos de los miembros, algunos de los cuales dejaron claro que no tenían ninguna intención en participar del proyecto.
Surgió entonces The Magic Powerhouse of Oz, grupo creado ex profeso para componer y grabar esa banda sonora. Estaba formado por músicos de la calle sin conocimientos de música y, en palabras de Beausoleil, era un conjunto que no se parecía en nada a ningún proyecto musical existente en ese momento. Su lema: «Haz todo el ruido que desees, pero hazlo con sensibilidad y respeto a los demás músicos».

Beausoleil se mudó a casa de Kenneth Anger, una enorme mansión que había sido la embajada de la Rusia zarista en Estados Unidos, y comenzaron el rodaje de Lucifer Rising. Además de darle alojamiento, Anger le prestó dinero para comprar equipo para el grupo pero el joven se lo gastó en otra cosa: en droga. En grandes cantidades, además. Tras la consiguiente bronca, Beausoleil abandonó la vivienda de Anger llevándose consigo la furgoneta del realizador en la que estaban algunas de las bobinas ya positivadas de Lucifer Rising.

Al enterarse del robo, Anger lo denunció a la policía, al FBI y, por si no fuera suficiente, le envió una maldición que resultó ser lo más eficaz. Casualidad o hechicería, el caso es que a Beausoleil se le fue a estropear la furgoneta justamente en la puerta de Spahn Ranch, lugar en el que la Familia Manson tenía su hogar.
El recién llegado pidió asilo a la familia y esta lo acogió de muy buena gana. Entre otras muchas afinidades, Beausoleil y Manson compartían interés por la música. También por las drogas. Además, la juventud y belleza del nuevo miembro resultó muy útil para captar chicas para la secta, otra afición compartida por ambos. Poco a poco fue ganándose la confianza del líder y llegó el día que le encargaron que se ocupase de un negocio un tanto delicado.

Gary Hinman, un músico ya veterano y venido a menos, se había visto en la necesidad de diversificar sus actividades y decidió probar suerte en el mundo de los estupefacientes. Manson acostumbraba a comprarle para después revender. El problema surgió cuando Hinman le proporcionó una partida de mescalina de tan mala calidad que, cuando Manson, Beausoleil y sus amigos se la vendieron a una banda de motoristas, estos no tardaron en exigir la devolución del dinero con esos modales tan particulares que emplean las bandas de motoristas.
Enterado de esta contingencia, Charles Manson envió a Beausoleil a la casa de Hinman para que recuperara también su parte, pero los argumentos del joven músico no debieron ser tan convincentes y el camello se negó. Cuando el resto de la Familia se enteró, se desencadenó la tragedia.
Beausoleil, Susan Atkins y Mary Brunner regresaron a la casa de Hinman, una apartada vivienda unifamiliar en Topanga Canyon, y lo retuvieron hasta que apareció Manson. Lo primero que este hizo al llegar fue rebanarle parte de una oreja. A partir de ahí, la cosa no podía hacer más que empeorar y, efectivamente, así fue.
Manson ordenó a Beausoleil que matase a Hinman, cosa que hizo después de estar torturándolo dos días. Una vez cometido el crimen, los miembros de la familia Manson llenaron las paredes de pintadas con la intención de que los investigadores creyeran que el crimen había sido cometido por grupos extremistas pertenecientes al black power.
De poco servirían esas pistas falsas. El 6 de agosto, Beausoleil fue detenido y la policía no tardó en relacionarlo con el asesinato de Hinman, más que nada porque lo descubrieron en el interior de un automóvil propiedad del muerto. Acusado de asesinato, Manson pensó que la mejor forma de liberarlo era cometer más crímenes con el mismo modus operandi. «Si Beausoleil seguía encarcelado en la fecha de esos nuevos hechos, ¿cómo podría entonces ser culpable de la atrocidad cometida con Hinman?» fue el peregrino razonamiento que habrían hecho sus amigos.
Como era de esperar, lo acaecido los días 9 y 10 de agosto, no beneficiaría lo más mínimo a Beausoleil. Lejos de retirarle la acusación de asesinato, le sumaron la imputación de pertenecer a la familia Manson que no era precisamente una asociación benéfica.

Condenado a muerte, su pena fue conmutada por cadena perpetua. Truman Capote lo visitó a finales de los 70 en la prisión de San Quintín y de ese encuentro surgió el relato Y luego ocurrió todo, contenido en Música para camaleones. Beausoleil tenía por entonces 31 años y aún conservaba su extraordinaria belleza que Capote calificaría de «un estilo de chulo pasado de moda».
Además de su aspecto y sus tatuajes, una de las primeras cosas que le llamaron la atención al escritor fue que le permitieran tener una guitarra porque «algunas prisiones no lo permiten, porque pueden quitarse las cuerdas para utilizarlas como armas».
Tras una breve charla en tono más o menos cordial, el escritor le preguntó si su relación con Kenneth Anger había sido buena. Beausoleil respondió que sí. «Entonces, ¿por qué lleva Kenneth Anger un medallón con una cadena alrededor del cuello? En una cara del medallón hay una fotografía de usted; en la otra, hay una figura de una rana con la inscripción: “Bobby Beausoleil transformado en rana por Kenneth Anger”. Un amuleto vudú, por decirlo así. Una maldición que le lanza, porque se supone que usted le robó. Se marchó en plena noche con su automóvil y unas cuantas cosas más», preguntó Capote. Bobby Beausoleil, calló, se puso a tocar la guitarra y empezó a hablar de su relación con Manson, de la familia, de la supremacía blanca, de su concepto de la justicia y de los asesinatos de Sharon Tate, dando lugar a un agrio enfrentamiento con el escritor que había sido amigo de varias de las víctimas.

Con el paso del tiempo, el carácter de Beausoleil se fue dulcificando. Se arrepintió de haber asesinado a Hinman y la guitarra de su celda no fue utilizada como arma sino como herramienta de reinserción. Retomó su carrera artística desde la prisión y, además de realizar diferentes exposiciones de pintura, continuó su labor como músico grabando varios discos e inventando nuevos instrumentos como el Syntar.

Incluso retomó el contacto con Kenneth Anger para proponerle concluir la banda sonora de Lucifer Rising. Aunque el realizador le había hecho el encargo a Jimmy Page –otro discípulo de Crowley que incluso llegó a comprar su casa en Inglaterra–, el guitarrista de Led Zeppelin fue incapaz de entregar el trabajo. Después de tres años de retrasos y demoras, Anger aceptó la oferta de Beausoleil que creó la Freedom Orchestra para desarrollar un trabajo que según él, nacía de la necesidad de cerrar un ciclo nada agradable de su vida.

Actualmente Bobby Beausoleil continúa en prisión. A pesar de ser un preso modelo en palabras de las autoridades y de haberse arrepentido de sus actos, sus diferentes intentos de revisar la condena y obtener la libertad le han sido denegados.
Entre las razones esgrimidas para ello está la de que su nueva labor artística, la popularidad obtenida por su música, su exposición mediática a través de su página web y las redes sociales, lejos de entenderse como actos de reinserción son vistos como formas de sacar rédito de sus actos criminales y, por tanto, una ofensa a las víctimas.

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