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23 de abril 2012    /   ENTRETENIMIENTO
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Bodas de semejanza: matrimonios gays en la Edad Media

23 de abril 2012    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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La postura de la Iglesia católica ante el matrimonio entre personas del mismo sexo es bien conocida: el único enlace bendecido por Dios es el que tiene lugar entre hombre y mujer, el amor entre iguales es contra natura. Pero este dogma no siempre ha sido así: durante la Edad Media se oficiaron en las iglesias cristianas las llamadas “bodas de semejanza”, enlaces “de hermandad” entre dos hombres y, menos frecuentemente, dos mujeres.

El rito de enlace entre cristianos del mismo sexo se conocían como “adelfopoiesis” (del griego “hacer hermanos”), según descubrió el historiador John Boswell en su famoso y controvertido libro ‘Cristiandad, tolerancia y homosexualidad’ (1980) y desarrolló en ‘Las bodas de semejanza’ (1994). El rito fue habitual en múltiples iglesias cristianas del Mediterráneo oriental durante la Edad Media e inicios de la Edad Moderna, según Boswell. La iglesia ortodoxa reconoce la existencia de estas ceremonias pero niega cualquier connotación sexual en estos enlaces: se trata de “una hermandad”, no de un matrimonio gay.

El rito de hermandad tenía lugar en una iglesia pero no cuenta con un sacerdote como oficiante, sino que son los dos contrayentes los que se juraban sobre un altar y lo anunciaban a la comunidad en la puerta de la iglesia. Pero más allá del juramento, el enterramiento común de los “hermanos” daba legitimidad religiosa al “parentesco artificial”. En cementerios británicos se encuentran decenas de tumbas del Medioevo en las que descansan hombres juntos y en cuyas lápidas pueden leerse inscripciones jurándose amor eterno.

Una de las primeras parejas homosexuales bendecidas por la Adephopoiesis habrían sido los mártires cristianos del siglo IV Sergio y Baco, martirizados y ejecutados por el emperador Maximiliano cuando se descubrió que eran cristianos. Sergio y Baco suelen representarse como cabalgando juntos como soldados con Jesús tras ellos. Siete siglos después encontramos un caso documentado de un enlace entre dos hombres en la Galicia del siglo XI: Pedro Díaz y Muño Vandilazen.

En el imaginario popular, la Edad Media es una etapa de oscuridad e intolerancia en Europa, pero los historiadores ponen en entredicho esta percepción. La Alta Edad Media fue una época bastante tolerante, de coexistencia pacífica entre católicos, judíos o arrianos, y en la que “los gays vivían tranquilamente entre la población general” e incluso “alcanzaban posiciones de preeminencia y poder”, escribe Bosswell. La intolerancia respecto a las minorías no empieza hasta el siglo XIII, y está relacionado con el surgimiento del poder absoluto. Fue probablemente la sociedad y la política las que acabaron arrastrando a la Iglesia a su rechazo hacia la homosexualidad, especula el historiador de la Universidad de Yale.

La homosexualidad es tan antigua como la sexualidad, por más que se empeñen en lo contrario algunos cavernícolas del siglo XXI. Pueblos de todo el mundo, desde Escandinavia a China, pasando por los indios americanos han bendecido las uniones de hermandad entre personas del mismo sexo. Incluso hoy, las iglesias anglicana y luterana celebran matrimonios de gays y lesbianas, desmarcándose de las obcecadas consignas del Vaticano al respecto.

Con información de Wikipedia, La Jornada, Leopold Estape y ‘Cristianismo, tolerancia y homosexualidad’.

Otros dogmas de fe:

Cuando a la Iglesia el aborto no le parecía tan mal

Catálogo de perversiones bíblicas

Milagro en Rusia: desaparece el reloj de oro de la muñeca del patriarca ortodoxo

La postura de la Iglesia católica ante el matrimonio entre personas del mismo sexo es bien conocida: el único enlace bendecido por Dios es el que tiene lugar entre hombre y mujer, el amor entre iguales es contra natura. Pero este dogma no siempre ha sido así: durante la Edad Media se oficiaron en las iglesias cristianas las llamadas “bodas de semejanza”, enlaces “de hermandad” entre dos hombres y, menos frecuentemente, dos mujeres.

El rito de enlace entre cristianos del mismo sexo se conocían como “adelfopoiesis” (del griego “hacer hermanos”), según descubrió el historiador John Boswell en su famoso y controvertido libro ‘Cristiandad, tolerancia y homosexualidad’ (1980) y desarrolló en ‘Las bodas de semejanza’ (1994). El rito fue habitual en múltiples iglesias cristianas del Mediterráneo oriental durante la Edad Media e inicios de la Edad Moderna, según Boswell. La iglesia ortodoxa reconoce la existencia de estas ceremonias pero niega cualquier connotación sexual en estos enlaces: se trata de “una hermandad”, no de un matrimonio gay.

El rito de hermandad tenía lugar en una iglesia pero no cuenta con un sacerdote como oficiante, sino que son los dos contrayentes los que se juraban sobre un altar y lo anunciaban a la comunidad en la puerta de la iglesia. Pero más allá del juramento, el enterramiento común de los “hermanos” daba legitimidad religiosa al “parentesco artificial”. En cementerios británicos se encuentran decenas de tumbas del Medioevo en las que descansan hombres juntos y en cuyas lápidas pueden leerse inscripciones jurándose amor eterno.

Una de las primeras parejas homosexuales bendecidas por la Adephopoiesis habrían sido los mártires cristianos del siglo IV Sergio y Baco, martirizados y ejecutados por el emperador Maximiliano cuando se descubrió que eran cristianos. Sergio y Baco suelen representarse como cabalgando juntos como soldados con Jesús tras ellos. Siete siglos después encontramos un caso documentado de un enlace entre dos hombres en la Galicia del siglo XI: Pedro Díaz y Muño Vandilazen.

En el imaginario popular, la Edad Media es una etapa de oscuridad e intolerancia en Europa, pero los historiadores ponen en entredicho esta percepción. La Alta Edad Media fue una época bastante tolerante, de coexistencia pacífica entre católicos, judíos o arrianos, y en la que “los gays vivían tranquilamente entre la población general” e incluso “alcanzaban posiciones de preeminencia y poder”, escribe Bosswell. La intolerancia respecto a las minorías no empieza hasta el siglo XIII, y está relacionado con el surgimiento del poder absoluto. Fue probablemente la sociedad y la política las que acabaron arrastrando a la Iglesia a su rechazo hacia la homosexualidad, especula el historiador de la Universidad de Yale.

La homosexualidad es tan antigua como la sexualidad, por más que se empeñen en lo contrario algunos cavernícolas del siglo XXI. Pueblos de todo el mundo, desde Escandinavia a China, pasando por los indios americanos han bendecido las uniones de hermandad entre personas del mismo sexo. Incluso hoy, las iglesias anglicana y luterana celebran matrimonios de gays y lesbianas, desmarcándose de las obcecadas consignas del Vaticano al respecto.

Con información de Wikipedia, La Jornada, Leopold Estape y ‘Cristianismo, tolerancia y homosexualidad’.

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Opiniones 32
    • Por alguna razon la correccion no hizo efecto. Aun sigue leyendose «Adephopoiesis» en vez de «Adelphopoiesis». Llama soberanamente mi atencion que en ninguno de los multiples copiar&pegar que ha tenido este articulo se hayan tomado la molestia de corregir esta pequeñez, y deja bastante que pensar sobre este tipo de informacion compartida.

  • Carlos Callón publicó el año pasado un libro, «Amigos e sodomitas: configuración da homosexualidade na Idade Media», en la que habla de la homosexualidad a partir de textos jurídicos e historiográficos, como el que mencionas, y de la lírica galaicoportuguesa. Al parecer él apunta más a los siglos XI-XII como época de origen de la intolerancia. Por si te interesa, a pesar del (posible) obstáculo lingüístico.

  • Me ha parecido muy, muy interesante.

    La verdad es que yo soy de los que daban por hecho que la edad media era una edad oscura e intolerante.

    A partir de ahora voy a dejar de decir que seguimos viviendo en la edad media, prometido.

    Gracias!

  • Sí, la homosexualidad es muy antigua, no creo que nadie discuta eso. Pero eso, por sí mismo, no la convierte en algo bueno, por la misma razón que también son muy antiguos la violencia, los abusos, el robo, el asesinato, la mentira….y no por eso son buenos. La calificación moral de la homosexualidad se debe hacer desde la antropología, con postulados religiosos o no.
    Por otro lado, asimilar las ceremonias de hermanamiento con matrimonios homosexuales es un poco forzado. La postura de la Iglesia sobre la sodomía está bien clara desde los primeros cristianos, con fuentes claras en el Antiguo y en el Nuevo Testamento (http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2010/11/san-pablo-contra-la-homosexualidad.html).
    Aparte de esto está el pecado, que está presente tanto fuera como dentro de la Iglesia.

    • «no la convierte en algo bueno, por la misma razón que también son muy antiguos la violencia, los abusos, el robo, el asesinato, la mentira…»

      Ya, ni tampoco en algo salado. La sal también es antigua. Ni en algo rojo. El color rojo también es muy antiguo. De verdad, no doy a crédito a lo que leo en ocasiones.

      • Estamos hablando de actos que atentan o no contra la persona o la sociedad, que tendemos a calificar como buenos o malos, conste que no estoy diciendo que la homosexualidad sea buena o mala, sino que tu comentario me parece absurdo y por ende, totalmente fuera de contexto.

  • Los recuerdos de boda. Las bodas están cada época más sofisticadas y glamorosas. La presentación y la envoltura de los recuerdos de boda deben emanar únicas y llamativas. A menudo la opción de que modo recogerse presenta un memoria de boda le dichoso al provisionalmente un aire destacado. Obsequioso os olvidéis que esos recuerdos de boda son una forma de agradecer a los invitados su socorro. Los recuerdos o recordatorios de boda pueden individuo decorativos, complementando la decoración de las mesas del comilona o el próximo de la fiesta. De que manera sucede almismo toda la demás decoración de la boda, los obsequios deben espejar el jerarquía de formalidad de la boda y el categoría de la pareja.

  • Muy interesante. Y me ha recordado algo que, bueno, puede que no os importe un comino, pero yo os lo cuento, ea.

    Hace un par de años, quizá algo más, tuve uno de esos sueños que se me quedó grabado hasta hoy. Aparecían imágenes de nativos norteamericanos engalanados de la más extraña manera, en escenas de blanco y negro, de sepia, y con las que yo comprendía vagamente que estaba presenciando, quizá viviendo, una boda entre dos indios, entre dos varones.

    Ahora al leer el apunte sobre uniones de hermandad entre indios norteamericanos me he acordado.

    En fin, cosas mías. Enhorabuena por el artículo.

  • Por desgracia las fuentes del artículo dejan mucho que desear. Lo siento, pero no es cierto que la iglesia anglicana celebre bodas gays, ni mucho menos. Sí es cierto que en Reino Unido, para la ley del matrimonio gay, el congresista que la encabezó, ante las protestas de la iglesia anglicana, decidió incluir que de aprobarse, las parejas gays puedan solicitar casarse en una iglesia, pero no POR la iglesia.

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