Publicado: 07 de septiembre 2020 08:48  | Actualizado: 03 de septiembre 2020 07:35    /   CREATIVIDAD
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Estos bolsos creados a partir de parapentes en desuso son un guiño a la resilvestración

Publicado: 07 de septiembre 2020 08:48  | Actualizado: 03 de septiembre 2020 07:35    /   CREATIVIDAD     por          
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Marina Fernández nos manda esta foto:

Y nos cuenta:

«La persona que me vendió la tela me comentó que el trozo que falta lo usaron para hacer el paracaídas de un globo sonda para un concurso de la Nasa». Es algo que puede pasar cuando utilizas nailon procedente de parapentes para confeccionar tus bolsos.

La diseñadora, arquitecta y miembro de Submarina Estudio cuenta con experiencia en eso de reutilizar materiales para crear nuevos objetos. Lo lleva haciendo desde hace unos cuantos veranos con los parasoles que cubren las calles de varios pueblos de la comarca de La Vera (Extremadura) desde el proyecto Tejiendo la Calle.

Lo de crear bolsos tampoco es algo nuevo para ella. Aunque hasta ahora solo lo hacía para consumo propio. Durante el confinamiento, la decisión de fabricarlos a mayor escala acabó convirtiéndose en lo más parecido a una «terapia».

Cada bolso, dice Fernández, es un «pequeño paisaje portátil». De ello se encargan los motivos florales con los que los adorna. «Están inspirados en los bordados conocidos como picaos que encontramos en la indumentaria tradicional de La Vera pero también de otras zonas».

Para crearlos, la diseñadora recorta parches adhesivos que se utilizan para reparar los parapentes. «Estas cintas no son reutilizadas, por eso trato de que sea un estampado muy ligero. Recorto a mano cada uno de los dibujos que componen el estampado y los coloco en cada bolsa, realmente haciendo un pequeño collage»

Las formas representan de manera esquemática flores y plantas silvestres: alhelíes, cañas, cardos y claveles, habas y malvas, margaritas, hojas de mastuerzo, tréboles y zarzas… «Me gusta hacer un pequeño guiño a la resilvestración (rewilding) en un objeto o prenda que puedes llevar tanto en tu día a día como en situaciones más especiales».

Marina se encarga de diseñar, confeccionar y vender las bolsas en su pequeña tienda. Las hay redondas o cuadradas, y cada una de las ediciones tiene su propia tirada en función del tamaño del parapente. Y añade: « El diseño de las bolsas irá teniendo adaptaciones en relación a cada pieza de origen: a los cosidos y el patrón de la pieza original, sus estampados y colores…».

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«La persona que me vendió la tela me comentó que el trozo que falta lo usaron para hacer el paracaídas de un globo sonda para un concurso de la Nasa». Es algo que puede pasar cuando utilizas nailon procedente de parapentes para confeccionar tus bolsos.

La diseñadora, arquitecta y miembro de Submarina Estudio cuenta con experiencia en eso de reutilizar materiales para crear nuevos objetos. Lo lleva haciendo desde hace unos cuantos veranos con los parasoles que cubren las calles de varios pueblos de la comarca de La Vera (Extremadura) desde el proyecto Tejiendo la Calle.

Lo de crear bolsos tampoco es algo nuevo para ella. Aunque hasta ahora solo lo hacía para consumo propio. Durante el confinamiento, la decisión de fabricarlos a mayor escala acabó convirtiéndose en lo más parecido a una «terapia».

Cada bolso, dice Fernández, es un «pequeño paisaje portátil». De ello se encargan los motivos florales con los que los adorna. «Están inspirados en los bordados conocidos como picaos que encontramos en la indumentaria tradicional de La Vera pero también de otras zonas».

Para crearlos, la diseñadora recorta parches adhesivos que se utilizan para reparar los parapentes. «Estas cintas no son reutilizadas, por eso trato de que sea un estampado muy ligero. Recorto a mano cada uno de los dibujos que componen el estampado y los coloco en cada bolsa, realmente haciendo un pequeño collage»

Las formas representan de manera esquemática flores y plantas silvestres: alhelíes, cañas, cardos y claveles, habas y malvas, margaritas, hojas de mastuerzo, tréboles y zarzas… «Me gusta hacer un pequeño guiño a la resilvestración (rewilding) en un objeto o prenda que puedes llevar tanto en tu día a día como en situaciones más especiales».

Marina se encarga de diseñar, confeccionar y vender las bolsas en su pequeña tienda. Las hay redondas o cuadradas, y cada una de las ediciones tiene su propia tirada en función del tamaño del parapente. Y añade: « El diseño de las bolsas irá teniendo adaptaciones en relación a cada pieza de origen: a los cosidos y el patrón de la pieza original, sus estampados y colores…».

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