1 de octubre 2015    /   ENTRETENIMIENTO
por
ilustracion  Álvaro Valiño

¿Por qué los boludos se llaman 'boludos'?

1 de octubre 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por        ilustracion  Álvaro Valiño
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

[N]i «voludo», ni «boluto», ni «boludish», ni «boludetti». La palabra clave para llamar en América del Sur a un amigo (de mucha confianza, no seamos boludos) es «boludo».
Porque la palabra «boludo» nace, como muchos insultos, de una forma fuerte, agresiva, que poco a poco su uso se va morigerando y templando para terminar en al ámbito cotidiano de la confianza boluda.
Pero ¡ojo!, que, dependiendo de dónde y cómo se diga, puede significar lo opuesto. ¡No se equivoque, so boludo!
Veamos una escena en una oficina y estemos atentos a los diferentes usos y significados del mismo término para diferentes acciones. No se nos haga el boludo:
—Che, boludo, vamos a comprar unas pizzas de provolone, que tengo un ragú que no doy más.
—Dale, boludo, vamos. Pero no le digamos al boludo de Sánchez, que siempre se engancha en todas y no te lo sacás más de encima con nada. De ahí que todos en la oficina le dicen: «Che, Sánchez, no te enganchés».
Salen al ascensor y, al ver a una persona de espaldas, uno le dice al otro en voz baja:
—Shhhhhh, hacete el boluuuuuuuuuuuuuudo, que ahí está Sánchez.
Sánchez se da la vuelta, los ve, agita los brazos, se les tira encima y dice:
—Hey, loco, ¿qué hacen, bolú? ¡Se iban sin avisar! ¡¡¡Se hacían bien los boludos!!!
—¿Qué hacés, bolú? ¿Cómo andás, loco, te venís a morfar una pizza a lo del Robert?
—Vamos de una, pero cuidado con el boludón del hijo del pizzero, que dicen que se come la muzarela con las manos y después te deja toda la pizza hecha una bosta.
—¡Pará, pará, boludo! ¿Qué estás diciendo?
—¡En serio! El Robert es un boludazo. Fíjate que el boludo del hijo tiene como 35 años y no se lo puede sacar de encima, no se lo puede… ¡Flor de boludo!
Con esta sencilla y avispada conversación en un idioma extranjero, han observado cómo la palabra «boludo» pasa de la confianza absoluta al insulto más descalificativo.
Hay una infinidad de derivados cercanos de la palabra boludo: «boludazo» (este es muy hiriente), «boludón» (tipo «bobo», casi complaciente con el insultado), «boludín» (insulto mínimo y amigable, usado entre niños), «reboludo» (se usa para quien ha hecho alguna cagada grande: un penal tirado fuera, una cargada fuera de lugar, justificar la dictadura argentina), «boluder» (unos imbéciles que graban vídeos en YouTube y se hacen ricos porque los ve mucha gente).
Y derivados lejanos: «bolas tristes» (bobo simple y de poco vuelo), «bolas de humo» (un tipo que anda con sus pensamientos en las nubes) o «bolas saltarinas» (tipos que saltan siempre con tonterías).
En próximas entregas hablaremos de la pareja top de boludo, el archiconocido pelotudo, segundo en el ranking de insultos en el Cono Sur, aunque ya verán que este epíteto no admite tantas segundas lecturas como boludo, porque cuando uno es un pelotudo, es un pelotudo, y no se hable más.
GRADO DE INSULTO:
Buenos Aires (ocho en una escala de diez de insulto): suave, de buena textura, afrutado. Entra bien.
Rosario (siete en una escala de diez de insulto): buen color, bien conservado en barrica, con ligero sabor a fresa. Buen precio.
Montevideo (cinco en una escala de diez de insulto): estropeado por la importación, con valores desechados. Mal precio y peor servicio.
Madrid (cero en una escala de diez de insulto): incomprensible, innecesario, utilizado solo en casas bien para hacerse los interesantes. «¡Oh, Juan Antonio, qué boludo eres! ¡Eso es un Chardonnay del 56 y no un Pérignon del 67! ¡No digas boludeces!», se oyó exclamar a determinada marquesa en Puerta del Hierro.
 
Artículo escrito a dos manos por Edu Galán y Fernando Rapa.

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

[N]i «voludo», ni «boluto», ni «boludish», ni «boludetti». La palabra clave para llamar en América del Sur a un amigo (de mucha confianza, no seamos boludos) es «boludo».
Porque la palabra «boludo» nace, como muchos insultos, de una forma fuerte, agresiva, que poco a poco su uso se va morigerando y templando para terminar en al ámbito cotidiano de la confianza boluda.
Pero ¡ojo!, que, dependiendo de dónde y cómo se diga, puede significar lo opuesto. ¡No se equivoque, so boludo!
Veamos una escena en una oficina y estemos atentos a los diferentes usos y significados del mismo término para diferentes acciones. No se nos haga el boludo:
—Che, boludo, vamos a comprar unas pizzas de provolone, que tengo un ragú que no doy más.
—Dale, boludo, vamos. Pero no le digamos al boludo de Sánchez, que siempre se engancha en todas y no te lo sacás más de encima con nada. De ahí que todos en la oficina le dicen: «Che, Sánchez, no te enganchés».
Salen al ascensor y, al ver a una persona de espaldas, uno le dice al otro en voz baja:
—Shhhhhh, hacete el boluuuuuuuuuuuuuudo, que ahí está Sánchez.
Sánchez se da la vuelta, los ve, agita los brazos, se les tira encima y dice:
—Hey, loco, ¿qué hacen, bolú? ¡Se iban sin avisar! ¡¡¡Se hacían bien los boludos!!!
—¿Qué hacés, bolú? ¿Cómo andás, loco, te venís a morfar una pizza a lo del Robert?
—Vamos de una, pero cuidado con el boludón del hijo del pizzero, que dicen que se come la muzarela con las manos y después te deja toda la pizza hecha una bosta.
—¡Pará, pará, boludo! ¿Qué estás diciendo?
—¡En serio! El Robert es un boludazo. Fíjate que el boludo del hijo tiene como 35 años y no se lo puede sacar de encima, no se lo puede… ¡Flor de boludo!
Con esta sencilla y avispada conversación en un idioma extranjero, han observado cómo la palabra «boludo» pasa de la confianza absoluta al insulto más descalificativo.
Hay una infinidad de derivados cercanos de la palabra boludo: «boludazo» (este es muy hiriente), «boludón» (tipo «bobo», casi complaciente con el insultado), «boludín» (insulto mínimo y amigable, usado entre niños), «reboludo» (se usa para quien ha hecho alguna cagada grande: un penal tirado fuera, una cargada fuera de lugar, justificar la dictadura argentina), «boluder» (unos imbéciles que graban vídeos en YouTube y se hacen ricos porque los ve mucha gente).
Y derivados lejanos: «bolas tristes» (bobo simple y de poco vuelo), «bolas de humo» (un tipo que anda con sus pensamientos en las nubes) o «bolas saltarinas» (tipos que saltan siempre con tonterías).
En próximas entregas hablaremos de la pareja top de boludo, el archiconocido pelotudo, segundo en el ranking de insultos en el Cono Sur, aunque ya verán que este epíteto no admite tantas segundas lecturas como boludo, porque cuando uno es un pelotudo, es un pelotudo, y no se hable más.
GRADO DE INSULTO:
Buenos Aires (ocho en una escala de diez de insulto): suave, de buena textura, afrutado. Entra bien.
Rosario (siete en una escala de diez de insulto): buen color, bien conservado en barrica, con ligero sabor a fresa. Buen precio.
Montevideo (cinco en una escala de diez de insulto): estropeado por la importación, con valores desechados. Mal precio y peor servicio.
Madrid (cero en una escala de diez de insulto): incomprensible, innecesario, utilizado solo en casas bien para hacerse los interesantes. «¡Oh, Juan Antonio, qué boludo eres! ¡Eso es un Chardonnay del 56 y no un Pérignon del 67! ¡No digas boludeces!», se oyó exclamar a determinada marquesa en Puerta del Hierro.
 
Artículo escrito a dos manos por Edu Galán y Fernando Rapa.

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Hacker a los 70: abuelos de la informática moderna que aún pican código a diario
ElPaso: la historia de los Nirvana chicanos a través de su arqueología gráfica
Vivir en un Ping Fang
Jonas Lund: el artista que usa el ‘blockchain’ para vacilar al mercado del arte
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El rollo legal de las cookies

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

ACEPTAR
Aviso de cookies