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21 de marzo 2012    /   CREATIVIDAD
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BOO, la revista de cochecitos que no es una revista de cochecitos

21 de marzo 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Max Barenbrug supo que había acertado con el diseño de su cochecito para bebés cuando descubrió que los padres que paseaban con un Bugaboo por las calles de Ámsterdam se  saludaban “como los motoristas o los capitanes del barco”.

Por no hablar de la incidencia del boca-oreja entre las madres que acababan de estrenar uno de estos carritos. “Las reacciones de nuestros primeros clientes nos dieron muchísimo ánimo”.

Definitivamente, la idea que desarrolló para su proyecto de fin de carrera había cuajado. “Pensé en diseñar un cochecito porque era un mercado que necesitaba un cambio de verdad”. Ver a los padres holandeses encorvados por la escasa altura de la mayoría de los carritos era una de las muestras más clara de esa necesidad de cambio de la que habla Barenbrug.

La propuesta del diseñador era un producto revolucionario. Tanto que ninguna empresa estuvo dispuesto a comprar el diseño. Y menos mal, porque gracias a la negativa de todas ellas, Barenbrug pudo crear la suya propia junto a su socio Eduard Zanen.

“Empecé a fabricar una versión más moderna del cochecito. Ese diseño era igual de innovador pero más orientado a la demanda del mercado”.

Todo eso pasó hace 17 años. Ahora, Bugaboo hace balance de todo este tiempo con una revista, de nombre BOO, y con la que se ha propuesto mostrar las tripas de todo su proceso de trabajo.

La nueva publicación de la marca es una oda al diseño, la innovación y las nuevas tendencias. Algo más de 160 páginas que dan para conocer la historia de la marca y de sus modelos más exitosos mediante infografías y cuidadas fotografías.

También para conocer la mejor forma de visitar con niños ciudades como Nueva York, Toronto o París mediante los consejos ilustrados de artistas como Lorenzo Petrantoni o Robert Nakata.

En el primer número de su revista, Bugaboo no se ha olvidado tampoco de gente como Mark Jacobs o Missoni. No en vano ambos son dos de los diseñadores que han contribuido a conseguir el propósito inicial del cofundador de la marca: que sus cochecitos no tuvieran nada que ver con aquellos decorados con estampados de ositos y muñequitos que plagaban las calles Amsterdam en la era pre-Bugaboo.

Y claro, BOO habla de movilidad. Un tema que obsesiona a Barenbrug y en el que la marca adelanta que seguirá trabajando con el desarrollo de nuevos productos. Aunque para saber de qué productos se trata habrá que esperar a los siguientes números…

 

Max Barenbrug supo que había acertado con el diseño de su cochecito para bebés cuando descubrió que los padres que paseaban con un Bugaboo por las calles de Ámsterdam se  saludaban “como los motoristas o los capitanes del barco”.

Por no hablar de la incidencia del boca-oreja entre las madres que acababan de estrenar uno de estos carritos. “Las reacciones de nuestros primeros clientes nos dieron muchísimo ánimo”.

Definitivamente, la idea que desarrolló para su proyecto de fin de carrera había cuajado. “Pensé en diseñar un cochecito porque era un mercado que necesitaba un cambio de verdad”. Ver a los padres holandeses encorvados por la escasa altura de la mayoría de los carritos era una de las muestras más clara de esa necesidad de cambio de la que habla Barenbrug.

La propuesta del diseñador era un producto revolucionario. Tanto que ninguna empresa estuvo dispuesto a comprar el diseño. Y menos mal, porque gracias a la negativa de todas ellas, Barenbrug pudo crear la suya propia junto a su socio Eduard Zanen.

“Empecé a fabricar una versión más moderna del cochecito. Ese diseño era igual de innovador pero más orientado a la demanda del mercado”.

Todo eso pasó hace 17 años. Ahora, Bugaboo hace balance de todo este tiempo con una revista, de nombre BOO, y con la que se ha propuesto mostrar las tripas de todo su proceso de trabajo.

La nueva publicación de la marca es una oda al diseño, la innovación y las nuevas tendencias. Algo más de 160 páginas que dan para conocer la historia de la marca y de sus modelos más exitosos mediante infografías y cuidadas fotografías.

También para conocer la mejor forma de visitar con niños ciudades como Nueva York, Toronto o París mediante los consejos ilustrados de artistas como Lorenzo Petrantoni o Robert Nakata.

En el primer número de su revista, Bugaboo no se ha olvidado tampoco de gente como Mark Jacobs o Missoni. No en vano ambos son dos de los diseñadores que han contribuido a conseguir el propósito inicial del cofundador de la marca: que sus cochecitos no tuvieran nada que ver con aquellos decorados con estampados de ositos y muñequitos que plagaban las calles Amsterdam en la era pre-Bugaboo.

Y claro, BOO habla de movilidad. Un tema que obsesiona a Barenbrug y en el que la marca adelanta que seguirá trabajando con el desarrollo de nuevos productos. Aunque para saber de qué productos se trata habrá que esperar a los siguientes números…

 

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