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11 de octubre 2016    /   CREATIVIDAD
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Un bot para volver locos a los que te envían spam

11 de octubre 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Para Brian Weinreich, cofundador y responsable de producto en Density, la bandeja de entrada del e-mail es sagrada. Es una especie de altar que las empresas de spam no dejan de profanar y mancillar.

Harto de tanto mensaje intrusivo destinado únicamente a interferir en su trabajo y su vida, Brian Weinreich decidió tomar cartas en el asunto. El botón antispam de Gmail ya no era suficiente. Quería más. Quería venganza. Quería pagar a los remitentes de correo basura con su misma moneda.

«Imagina que en la vida real sales de casa por la mañana y de repente te atacan Parul, Kevin y Amelie», explicaba Brian Weinreich en Medium. «Parul te dice: “Buenos días, Brian. Te contacté ayer por la mañana y no me has respondido. ¿Has podido echar un vistazo a mis ofertas”. Le respondes, “No, tengo cosas que hacer. Por favor, déjame en paz”. Pero Parul insiste: “De acuerdo. Te volveré a pillar en la cafetería más tarde para ver si tus prioridades han cambiado”. Entonces tú le dices que, por favor, no vuelva a hablarte nunca más. Él te responde que no hay ningún problema, “te eliminaré de mi lista, pero te presento a Emilie y a Kevin. Me han pagado 5 dólares por tus datos y se los he pasado. Que tengas un buen día».

Como sostiene Weinreich, esa pesadilla compartida por la práctica totalidad de los usuarios de internet no es una molestia virtual, es una molestia real. Tan real, que impide desarrollar tranquilamente y sin trabas las obligaciones cotidianas. Por esa razón, decidió crear su propio bot antispam que hurtase a las empresas que mandan correo basura el mismo tiempo que ellas le hurtaban a él.

«Creé el Sp@mLooper. Un servicio que recibe los mails de spam y los hace entrar en un bucle», explica Weinreich. «Funciona más o menos así: Parul me envía un mail. Cuando me doy cuenta de que es correo basura lo reenvío a sp@mlooper.com. El bot de Spam Looper elimina mi información personal y comienza una ‘conversación’ con Parul, que no sabe que en realidad está hablando con un bot que va a estar respondiando a sus mensajes de por vida».

Weinreich creó una amplia variedad de preguntas que eran enviadas al remitente de spam por el bot con una identidad ficticia, la de un supuesto hipster llamado John Turing. Frases como «Qué interesante. ¿Pero este servicio es gratuito? ¿Cuál es el precio?» o «Vaya, parece una oportunidad realmente interesante. ¿Puedes darme un poco más de información al respecto?».

Cada vez que el remitente de spam respondía a esas cuestiones, se le enviaba una nueva frase con una nueva pregunta. Si volvía a responder, otra pregunta más. Así hasta que el remitente de correo basura se hartase.

Una de las hilarantes conversaciones, bastante resumida, fue esta:

SPAM de IT Services:
Estimado señor/a,

Somos IT Services una compañía india centrada en el desarrollo y diseño de Apps para móviles y Web.

Contamos con un equipo de diez profesionales entre diseñadores y desarrolladores convencidos de que las Apps deben ser diseñadas para diferenciarse y destacar.
(…).

BOT John Turing:
Qué interesante. ¿Pero este servicio es gratuito? ¿Cuál es el precio?

SPAM de IT Services:
Hola John,
Qué alegría que escribas.
¿Qué te parece si charlamos un poco para saber cuál sería un buen precio para ti?

BOT John Turing.
¿Tenéis gente en vuestro equipo que trabaja con SEO? Estamos intentando mejorar nuestra posición a «los ojos de Google».

SPAM de IT Services:
Claro que lo tenemos, John.
¿Podemos echarle un vistazo la web que necesitas mejorar su relevancia?

BOT John Turing:
Estupendo. ¿Por casualidad no ofreceréis un mes gratuito de prueba? Estamos un poco tiesos de fondos pero esto es algo en lo que nos interesaría meternos.

SPAM de IT Services:
John, por supuesto que podemos ofrecerte un mes de prueba gratis. Pero estarás de acuerdo conmigo en que un mes no permite tener resultados relevantes en SEO.

BOT John Turing:
¿Tenéis gente en vuestro equipo que trabaja con SEO? Estamos intentando mejorar nuestra posición a «los ojos de Google».

SPAM de IT Services:
Disculpa John, pero no entiendo tu ultimo mail.

BOT John Turing:
¡Ah!, qué gracia. Quería hacer esto desde hace mucho tiempo. Espero que no haya estado leyendo mis mails ;). En cualquier caso, ¿qué más necesitas de mí? ¿Alguna cosa? Estoy muy ilusionado.

SPAM de IT Services:

¿Me mandas la URL de la web, por favor, John?

BOT John Turing:

Perfecto. Vamos con ello. ¿Hay algún modo de contactar por otra vía que no sea el email?

SPAM de IT Services:

Skype or WhatsApp.

BOT John Turing:
De acuerdo. Tiene muy buena pinta. ¿Tienes LinkedIn or Facebook? Antes de seguir adelante y hacer algún negocio, me gustaría comprobar que estoy hablando con una persona de verdad.

Así, hasta el infinito.

Lo más curioso es que, una vez puesto en marcha el bucle del robot, los servidores de spam dejaron de escribir a Weinreich y comenzaron a escribir al bot, para alegría de su creador y desesperación de los remitentes intrusivos, que han descubierto con asombro que el bot puede incluso regatear y bajar precios. Concretamente 50 dólares, que es la cifra que tiene incorporada en una de las respuestas.

En la actualidad Weinreich ha colgado el código de su bot en internet para que cualquiera pueda ampliar el catálogo de preguntas y respuestas, mejorar el funcionamiento del bot o permitir que cualquiera pueda programar su propia versión del bot. Sólo hay que hacer clic aquí.

Para Brian Weinreich, cofundador y responsable de producto en Density, la bandeja de entrada del e-mail es sagrada. Es una especie de altar que las empresas de spam no dejan de profanar y mancillar.

Harto de tanto mensaje intrusivo destinado únicamente a interferir en su trabajo y su vida, Brian Weinreich decidió tomar cartas en el asunto. El botón antispam de Gmail ya no era suficiente. Quería más. Quería venganza. Quería pagar a los remitentes de correo basura con su misma moneda.

«Imagina que en la vida real sales de casa por la mañana y de repente te atacan Parul, Kevin y Amelie», explicaba Brian Weinreich en Medium. «Parul te dice: “Buenos días, Brian. Te contacté ayer por la mañana y no me has respondido. ¿Has podido echar un vistazo a mis ofertas”. Le respondes, “No, tengo cosas que hacer. Por favor, déjame en paz”. Pero Parul insiste: “De acuerdo. Te volveré a pillar en la cafetería más tarde para ver si tus prioridades han cambiado”. Entonces tú le dices que, por favor, no vuelva a hablarte nunca más. Él te responde que no hay ningún problema, “te eliminaré de mi lista, pero te presento a Emilie y a Kevin. Me han pagado 5 dólares por tus datos y se los he pasado. Que tengas un buen día».

Como sostiene Weinreich, esa pesadilla compartida por la práctica totalidad de los usuarios de internet no es una molestia virtual, es una molestia real. Tan real, que impide desarrollar tranquilamente y sin trabas las obligaciones cotidianas. Por esa razón, decidió crear su propio bot antispam que hurtase a las empresas que mandan correo basura el mismo tiempo que ellas le hurtaban a él.

«Creé el Sp@mLooper. Un servicio que recibe los mails de spam y los hace entrar en un bucle», explica Weinreich. «Funciona más o menos así: Parul me envía un mail. Cuando me doy cuenta de que es correo basura lo reenvío a sp@mlooper.com. El bot de Spam Looper elimina mi información personal y comienza una ‘conversación’ con Parul, que no sabe que en realidad está hablando con un bot que va a estar respondiando a sus mensajes de por vida».

Weinreich creó una amplia variedad de preguntas que eran enviadas al remitente de spam por el bot con una identidad ficticia, la de un supuesto hipster llamado John Turing. Frases como «Qué interesante. ¿Pero este servicio es gratuito? ¿Cuál es el precio?» o «Vaya, parece una oportunidad realmente interesante. ¿Puedes darme un poco más de información al respecto?».

Cada vez que el remitente de spam respondía a esas cuestiones, se le enviaba una nueva frase con una nueva pregunta. Si volvía a responder, otra pregunta más. Así hasta que el remitente de correo basura se hartase.

Una de las hilarantes conversaciones, bastante resumida, fue esta:

SPAM de IT Services:
Estimado señor/a,

Somos IT Services una compañía india centrada en el desarrollo y diseño de Apps para móviles y Web.

Contamos con un equipo de diez profesionales entre diseñadores y desarrolladores convencidos de que las Apps deben ser diseñadas para diferenciarse y destacar.
(…).

BOT John Turing:
Qué interesante. ¿Pero este servicio es gratuito? ¿Cuál es el precio?

SPAM de IT Services:
Hola John,
Qué alegría que escribas.
¿Qué te parece si charlamos un poco para saber cuál sería un buen precio para ti?

BOT John Turing.
¿Tenéis gente en vuestro equipo que trabaja con SEO? Estamos intentando mejorar nuestra posición a «los ojos de Google».

SPAM de IT Services:
Claro que lo tenemos, John.
¿Podemos echarle un vistazo la web que necesitas mejorar su relevancia?

BOT John Turing:
Estupendo. ¿Por casualidad no ofreceréis un mes gratuito de prueba? Estamos un poco tiesos de fondos pero esto es algo en lo que nos interesaría meternos.

SPAM de IT Services:
John, por supuesto que podemos ofrecerte un mes de prueba gratis. Pero estarás de acuerdo conmigo en que un mes no permite tener resultados relevantes en SEO.

BOT John Turing:
¿Tenéis gente en vuestro equipo que trabaja con SEO? Estamos intentando mejorar nuestra posición a «los ojos de Google».

SPAM de IT Services:
Disculpa John, pero no entiendo tu ultimo mail.

BOT John Turing:
¡Ah!, qué gracia. Quería hacer esto desde hace mucho tiempo. Espero que no haya estado leyendo mis mails ;). En cualquier caso, ¿qué más necesitas de mí? ¿Alguna cosa? Estoy muy ilusionado.

SPAM de IT Services:

¿Me mandas la URL de la web, por favor, John?

BOT John Turing:

Perfecto. Vamos con ello. ¿Hay algún modo de contactar por otra vía que no sea el email?

SPAM de IT Services:

Skype or WhatsApp.

BOT John Turing:
De acuerdo. Tiene muy buena pinta. ¿Tienes LinkedIn or Facebook? Antes de seguir adelante y hacer algún negocio, me gustaría comprobar que estoy hablando con una persona de verdad.

Así, hasta el infinito.

Lo más curioso es que, una vez puesto en marcha el bucle del robot, los servidores de spam dejaron de escribir a Weinreich y comenzaron a escribir al bot, para alegría de su creador y desesperación de los remitentes intrusivos, que han descubierto con asombro que el bot puede incluso regatear y bajar precios. Concretamente 50 dólares, que es la cifra que tiene incorporada en una de las respuestas.

En la actualidad Weinreich ha colgado el código de su bot en internet para que cualquiera pueda ampliar el catálogo de preguntas y respuestas, mejorar el funcionamiento del bot o permitir que cualquiera pueda programar su propia versión del bot. Sólo hay que hacer clic aquí.

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