fbpx
5 de abril 2013    /   CINE/TV
por
 

Está 'Breaking Bad' y luego las demás

5 de abril 2013    /   CINE/TV     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Por qué Breaking Bad
Si aún no has visto Breaking Bad y la tienes en ‘pendientes’, súbela a la primera posición.
Quedan 16 semanas para que comience la última temporada. Cuando acabe, no querrás que te cuenten el final. ¿Te parece poco? Aquí tienes otras razones…

Nueva Fórmula

En el siglo pasado, los protagonistas de las series de televisión eran ‘los buenos’. Llegó Tony Soprano y las televisiones vieron que ‘los malos’ también podían ser protagonistas. Pero se mantuvo la fórmula que dice que hay que dar a los espectadores «lo mismo cada semana». Es la fórmula que establece que Bill Grisom siempre será Bill Grissom, y que Tony Soprano nunca se redimirá.

Breaking Bad rompe la fórmula: el hombre que empieza Breaking Bad no es el mismo que la acaba, aunque tengan el mismo cuerpo. El hombre que comienza es Walter White, un hombre bueno; el hombre que la acaba es Heisenberg, un hombre sin escrúpulos. Como si un James Stewart capriano se transformara en Scarface (película que la serie homenajea en un momento en el que el protagonista ve la televisión).

Arco dramático

El profesor de química Walter White sigue el camino del héroe invertido convirtiéndose en Heisenberg, un villano. El resultado se cuece a fuego muy lento. Una transformación rápida en villano, como ocurre en los cómics, hubiera dado lugar a la indiferencia del espectador o a una sensación parecida a la pena. Esto último es lo que ocurre cuando Jekyll se transforma en Hyde. «Pobre doctor», pensamos. En Breaking Bad no hay lugar para la pena: Heisenberg nos ha fascinado.

walter-heisenbergVince Gilligan, el creador, concibe Breaking Bad como una viciada relación de amor con el espectador. Primero nos muestra el lado bueno de Walter White. Después, poco a poco, nos revela su lado oscuro. Cuando Heisenberg (el lado Scarface) toma el control, aceptamos su crueldad.

El proceso es complicado y el resultado incierto.

Personajes como Tony Soprano o Dexter muestran sus cartas en la primera escena que aparecen. «Así soy yo», dicen estos criminales. Aceptamos o rechazamos la propuesta en ese momento. Lo curioso es que estos personajes aunque fascinan, no enamoran.

Sin embargo, el Sr. White nos convierte en el pollito impregnado, en la amante ninguneada. Por eso aceptamos lo que hace y lo que dice, por aberrante que nos parezca.

Narrativa adulta

Breaking Bad no es una historia para críos.

A veces las cosas son endiabladamente asquerosas, penosas, tristes o terribles, y no hay hadas buenas ni dragones ni casualidades que arreglen los problemas. Brian Cranston, el protagonista, ha prometido que el final «va a ser un desagradable y horrendo desastre. Creo que la audiencia ya se lo imagina. Va a acabar mal».

En tiempos en los que, para algunos, leer un espóiler provoca tanto pánico como leer la factura de la luz, Cranston no tiene reparos en decir que la historia «va a acabar mal». Es la característica de una narrativa adulta: un desenlace inevitable. Sobre todo si el personaje emprende una carrera criminal.Cine Europeo

«En Breaking Bad no hay necesidad de correr», dice Michael Slovis, director de fotografía y realizador de la serie.  «Vemos cómo la gente se mueve a través de los espacios, por los pasillos, en las casas, en una especie de forma narrativa muy europea». Esta manera de contar las cosas debe contar con una escenografía precisa y una cuidada fotografía (con colores y texturas que recuerdan la obra de Hopper).

La narrativa al estilo europeo también está en la parquedad de los diálogos. El espectador de Breaking Bad no necesita un parloteo incesante y vacío para conocer a los personajes. Las palabras están contadas. Por eso, cada frase adquiere relevancia: incluso el simple «bitch» («puta») de Pinkman, un personaje tan esencial como el Sr. White, toma el grado de cita seriéfila. Porque Pinkman no dice «bitch» gratuitamente, para recrear una jerga o hacer reír al público. Las cosas deben estar verdaderamente jodidas para que Pinkman diga «bitch».

Breaking Bad Episode 504

El espectador rara vez soporta el silencio. Por eso, cuando el silencio predomina en una escena, las palabras de los personajes calan.Western Sin embargo, la belleza fotográfica y el manejo ralentizado del tiempo de ficción no son utilizadas de manera gratuita, para el gusto de los estetas. El escenario recrea la desolación de Albuquerque. Espacios donde apenas hay personas. Las ciudades vacías siempre son inquietantes.

El tiempo intensifica la confrontación final entre los personajes. Cada temporada de Breaking Bad es un western extendido: plantea un conflicto que acaba en una violencia que impresiona. Porque en Breaking Bad, los tiros, las palizas y las explosiones no aparecen para contentar a espectadores ávidos de acción sin sentido. La violencia está medida, como las palabras; tiene un fin dramático, no está para hacer ruido.

Breaking Bad está construida con igual mimo con el que el Sr. White fabrica metanfetamina azul. Ambas sustancias son igualmente adictivas. Cuando Breaking Bad eche el telón, los seguidores entraremos en un síndrome de abstinencia difícil.

———————–

Nota 1 (urbandictionary.com): 1. Yo bitch: A term used when one wants to garner attention so that one may request an answer from someone on a particular subject: «Yo bitch, you been cheating on me or what?»

Nota 2: Símbolos químicos para los títulos.

Por qué Breaking Bad
Si aún no has visto Breaking Bad y la tienes en ‘pendientes’, súbela a la primera posición.
Quedan 16 semanas para que comience la última temporada. Cuando acabe, no querrás que te cuenten el final. ¿Te parece poco? Aquí tienes otras razones…

Nueva Fórmula

En el siglo pasado, los protagonistas de las series de televisión eran ‘los buenos’. Llegó Tony Soprano y las televisiones vieron que ‘los malos’ también podían ser protagonistas. Pero se mantuvo la fórmula que dice que hay que dar a los espectadores «lo mismo cada semana». Es la fórmula que establece que Bill Grisom siempre será Bill Grissom, y que Tony Soprano nunca se redimirá.

Breaking Bad rompe la fórmula: el hombre que empieza Breaking Bad no es el mismo que la acaba, aunque tengan el mismo cuerpo. El hombre que comienza es Walter White, un hombre bueno; el hombre que la acaba es Heisenberg, un hombre sin escrúpulos. Como si un James Stewart capriano se transformara en Scarface (película que la serie homenajea en un momento en el que el protagonista ve la televisión).

Arco dramático

El profesor de química Walter White sigue el camino del héroe invertido convirtiéndose en Heisenberg, un villano. El resultado se cuece a fuego muy lento. Una transformación rápida en villano, como ocurre en los cómics, hubiera dado lugar a la indiferencia del espectador o a una sensación parecida a la pena. Esto último es lo que ocurre cuando Jekyll se transforma en Hyde. «Pobre doctor», pensamos. En Breaking Bad no hay lugar para la pena: Heisenberg nos ha fascinado.

walter-heisenbergVince Gilligan, el creador, concibe Breaking Bad como una viciada relación de amor con el espectador. Primero nos muestra el lado bueno de Walter White. Después, poco a poco, nos revela su lado oscuro. Cuando Heisenberg (el lado Scarface) toma el control, aceptamos su crueldad.

El proceso es complicado y el resultado incierto.

Personajes como Tony Soprano o Dexter muestran sus cartas en la primera escena que aparecen. «Así soy yo», dicen estos criminales. Aceptamos o rechazamos la propuesta en ese momento. Lo curioso es que estos personajes aunque fascinan, no enamoran.

Sin embargo, el Sr. White nos convierte en el pollito impregnado, en la amante ninguneada. Por eso aceptamos lo que hace y lo que dice, por aberrante que nos parezca.

Narrativa adulta

Breaking Bad no es una historia para críos.

A veces las cosas son endiabladamente asquerosas, penosas, tristes o terribles, y no hay hadas buenas ni dragones ni casualidades que arreglen los problemas. Brian Cranston, el protagonista, ha prometido que el final «va a ser un desagradable y horrendo desastre. Creo que la audiencia ya se lo imagina. Va a acabar mal».

En tiempos en los que, para algunos, leer un espóiler provoca tanto pánico como leer la factura de la luz, Cranston no tiene reparos en decir que la historia «va a acabar mal». Es la característica de una narrativa adulta: un desenlace inevitable. Sobre todo si el personaje emprende una carrera criminal.Cine Europeo

«En Breaking Bad no hay necesidad de correr», dice Michael Slovis, director de fotografía y realizador de la serie.  «Vemos cómo la gente se mueve a través de los espacios, por los pasillos, en las casas, en una especie de forma narrativa muy europea». Esta manera de contar las cosas debe contar con una escenografía precisa y una cuidada fotografía (con colores y texturas que recuerdan la obra de Hopper).

La narrativa al estilo europeo también está en la parquedad de los diálogos. El espectador de Breaking Bad no necesita un parloteo incesante y vacío para conocer a los personajes. Las palabras están contadas. Por eso, cada frase adquiere relevancia: incluso el simple «bitch» («puta») de Pinkman, un personaje tan esencial como el Sr. White, toma el grado de cita seriéfila. Porque Pinkman no dice «bitch» gratuitamente, para recrear una jerga o hacer reír al público. Las cosas deben estar verdaderamente jodidas para que Pinkman diga «bitch».

Breaking Bad Episode 504

El espectador rara vez soporta el silencio. Por eso, cuando el silencio predomina en una escena, las palabras de los personajes calan.Western Sin embargo, la belleza fotográfica y el manejo ralentizado del tiempo de ficción no son utilizadas de manera gratuita, para el gusto de los estetas. El escenario recrea la desolación de Albuquerque. Espacios donde apenas hay personas. Las ciudades vacías siempre son inquietantes.

El tiempo intensifica la confrontación final entre los personajes. Cada temporada de Breaking Bad es un western extendido: plantea un conflicto que acaba en una violencia que impresiona. Porque en Breaking Bad, los tiros, las palizas y las explosiones no aparecen para contentar a espectadores ávidos de acción sin sentido. La violencia está medida, como las palabras; tiene un fin dramático, no está para hacer ruido.

Breaking Bad está construida con igual mimo con el que el Sr. White fabrica metanfetamina azul. Ambas sustancias son igualmente adictivas. Cuando Breaking Bad eche el telón, los seguidores entraremos en un síndrome de abstinencia difícil.

———————–

Nota 1 (urbandictionary.com): 1. Yo bitch: A term used when one wants to garner attention so that one may request an answer from someone on a particular subject: «Yo bitch, you been cheating on me or what?»

Nota 2: Símbolos químicos para los títulos.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Un corto perfecto sobre el ser humano imperfecto
Personajes que vuelcan mesas
Leguizamo: el actor que habla de la historia latina para idiotas
Andrew Tarusov hace posar a las princesas Disney para Playboy
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 16
  • Para arcos brutales sólo hay que ver la transformación RADICAL que sufre Jack Bauer desde la primera temporada de ’24’ a la última: de honesto agente federal y padre de familia pasa a ser repudiado por el mismo país que ha defendido en incontables ocasiones tras convertirse en el terrorista más buscado del mundo. Y te lo crees porque el protagonista lo interpreta un actorazo de la talla de Kiefer Sutherland. En serio, es ver el piloto y el último capítulo seguidos y casi parece que al mismo personaje lo interpretan dos personas completamente distintas. Magistral.

    • eh… supongo que estás hablando de THe WIRE…
      gracias por el spoilerazo brutal de mi vida… la había dejado para el verano…
      viene un **** y me mete la polla por el **** de pronto y no me jode tánto como el comentario que acabo de leer…

  • Suscribo tu texto punto por punto excepto en una cosa: yo no amo a Walt. Amo a Jesse, me hace gracia Saul y me encantaba el estilo de Ermentraut y hasta el madero bobalicón del cuñado pesado tiene su gracia y su ser. Luego hay actorazos haciendo más o menos pequeños papeles (Hector Salamanca, Gus Fring, la pijorrona transportista)que le dan una consistencia a esta serie (que es la primera que he visto entera en mi vida, infancia aparte) de la cual, como bien dices, tendremos síndrome de abstinencia el resto de nuestra vida.

  • Hola
    Yo estoy «reviéndola otra vez para pillar lo último de la 5ª temporada calentita. SI maravillosa me pareció la primera vez, mas maravillosa me está pareciendo la segunda…
    Sin dudas es la mejor serie de la historia, un análisis muy bueno el que has hecho, lo único ten en cuenta que mucha gente que no la haya visto aún puede leerlo y joderles el argumento… quizás una pequeña advertencia antes…
    hay dos clases de personas en este mundo: las que han visto Breaking Bad y las que no.

  • Pingback: Heisenberg | Miope
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *