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Publicado: 23 de marzo 2023 08:00  | Actualizado: 21 de marzo 2023 01:25    /   BRANDED CONTENT
 

De la Diggola al SL-1200: breve historia del tocadiscos

Publicado: 23 de marzo 2023 08:00  | Actualizado: 21 de marzo 2023 01:25    /   BRANDED CONTENT              
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Los DJ o pinchadiscos forman parte del panorama del ocio nocturno desde hace tanto tiempo que es casi imposible recordar los tiempos en los que una banda de música se afanaba por poner a la gente a bailar.

Donde sí lo recuerdan es en Technics, principalmente porque se han pasado casi el mismo periodo de tiempo desarrollando equipos para hacer que el trabajo de los pinchas luzca. En esa búsqueda del mejor sonido posible es donde se enmarca el desarrollo del tocadiscos SL-1200, que acaba de cumplir 50 años.

El SL-1200 es heredero de toda una tradición de innovaciones que se han paseado desde las inocentes fiestas campestres de la Inglaterra de posguerra hasta las no-tan-inocentes raves ibicencas.

EL PRIMER DJ

El honor de ser el primer pinchadiscos de la historia corresponde al británico Ron Diggins. Habitante del condado de Linconshire, en Reino Unido, Diggins era un ingeniero radiofónico dedicado al desarrollo de equipos de amplificación. En 1945, en espacio de un par de meses, creó el sistema que cambiaría el mundo de los pinchadiscos para siempre: la Diggola.

Se trataba de un sistema construido sobre una base de madera que incorporaba no uno, sino dos tocadiscos, un mixer, un micrófono y dos altavoces. Diggins, por cuestiones estéticas, también añadió luces al invento. La primitiva mesa de mezclas no solo permitía reproducir música de forma ininterrumpida, sino que, montada sobre un vehículo, también era completamente móvil.

Crear la Diggola, sin embargo, no fue una empresa exenta de complicaciones. La economía de posguerra imperante en Inglaterra en los años 40 extendía la escasez a una multitud de productos y materias primas, entre otros, al contrachapado. La solución de Diggins fue igual de ingeniosa que de macabra. «No podíamos usar contrachapado en aquella época, tan pronto después de la guerra. Así que tuve que hacerla con madera de ataúd».

La idea de Diggins, sin embargo, había nacido con una función distinta a la del disfrute musical. Inicialmente, era una plataforma para la narración, un sistema para ser usado en eventos deportivos. No sería hasta septiembre de 1947 cuando Diggins le daría el uso que terminaría de hacerlo popular: reproducir y mezclar música.

Fue gracias a unas chicas con ganas de bailar. «Estaban pasando junto a la oficina, vieron la furgoneta y entraron para preguntar si se podía usar para bailar. (…) Bueno, nunca lo había pensado, pero no quería perder una reserva, así que les dije que probasen», declararía Diggins después al periódico Boston Standard.

Poco hábiles en sus predicciones, los músicos contemporáneos a Diggins vieron la Diggola como una amenaza. Criticaban al ingeniero por utilizar su música sin permiso. Le tenían tanta tirria a Diggins y a su creación que el ingeniero llegó a recibir decenas de miles de cartas de músicos enfadados y temerosos de que Ron fuese a enviarles a la cola del paro.

Pronto, la novedad hizo popular a Diggins y a su Diggola. En las fiestas de la época, «la gente solía bailarle a un piano en directo y algo de percusión», por lo que el invento de Diggins en el fondo no tenía competidores. La música que era capaz de llevar de un lado a otro superaba con creces las limitaciones impuestas por la música en directo.

Con el aumento de las reservas, Diggins decidió renovar su máquina y darle un aspecto mucho más propio de una sala de fiestas. A partir de un diseño muy art-dec, el ingeniero creó una nueva Diggola con la que se paseó por Inglaterra a partir de 1949.

Con el tiempo, Diggins se había hecho tan popular que en los años 50 se vio obligado a contratar varios asistentes para poder dar respuesta a todas las reservas.

La carrera de Diggins como DJ se extendió hasta bien entrados los años 90. Según el propio Diggins, llegó a pinchar más de 20.000 veces hasta que se retiró en 1995. Eso sí, siempre cobrando muy por debajo de las fortunas que ganan hoy en día las figuras mundiales de los platos. Tan por debajo que nunca llegó a cobrar más de 50 libras por una actuación.

50 AÑOS AL SERVICIO DE LA MÚSCIA

El Technics SL-1200 llegó a ser contemporáneo de la Diggola y es, además heredero directo del espíritu de Diggins y su invención. Del primer DJ y su equipo, al equipo preferido por los pinchadiscos de todo el mundo; la historia de la serie SL-1200 de Technics lleva girando 50 años desde su lanzamiento, ya como la opción preferida de los DJ de todo el mundo, dominando la escena musical internacional. Y hasta hoy, cuando la compañía sigue marcando los estándares del sector, como el tocadiscos de tracción directa por excelencia.

Del primer DJ, a todos los que vinieron después. Celebra que el tocadiscos  SL-1200 acaba de cumplir 50 años aquí.

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Donde sí lo recuerdan es en Technics, principalmente porque se han pasado casi el mismo periodo de tiempo desarrollando equipos para hacer que el trabajo de los pinchas luzca. En esa búsqueda del mejor sonido posible es donde se enmarca el desarrollo del tocadiscos SL-1200, que acaba de cumplir 50 años.

El SL-1200 es heredero de toda una tradición de innovaciones que se han paseado desde las inocentes fiestas campestres de la Inglaterra de posguerra hasta las no-tan-inocentes raves ibicencas.

EL PRIMER DJ

El honor de ser el primer pinchadiscos de la historia corresponde al británico Ron Diggins. Habitante del condado de Linconshire, en Reino Unido, Diggins era un ingeniero radiofónico dedicado al desarrollo de equipos de amplificación. En 1945, en espacio de un par de meses, creó el sistema que cambiaría el mundo de los pinchadiscos para siempre: la Diggola.

Se trataba de un sistema construido sobre una base de madera que incorporaba no uno, sino dos tocadiscos, un mixer, un micrófono y dos altavoces. Diggins, por cuestiones estéticas, también añadió luces al invento. La primitiva mesa de mezclas no solo permitía reproducir música de forma ininterrumpida, sino que, montada sobre un vehículo, también era completamente móvil.

Crear la Diggola, sin embargo, no fue una empresa exenta de complicaciones. La economía de posguerra imperante en Inglaterra en los años 40 extendía la escasez a una multitud de productos y materias primas, entre otros, al contrachapado. La solución de Diggins fue igual de ingeniosa que de macabra. «No podíamos usar contrachapado en aquella época, tan pronto después de la guerra. Así que tuve que hacerla con madera de ataúd».

La idea de Diggins, sin embargo, había nacido con una función distinta a la del disfrute musical. Inicialmente, era una plataforma para la narración, un sistema para ser usado en eventos deportivos. No sería hasta septiembre de 1947 cuando Diggins le daría el uso que terminaría de hacerlo popular: reproducir y mezclar música.

Fue gracias a unas chicas con ganas de bailar. «Estaban pasando junto a la oficina, vieron la furgoneta y entraron para preguntar si se podía usar para bailar. (…) Bueno, nunca lo había pensado, pero no quería perder una reserva, así que les dije que probasen», declararía Diggins después al periódico Boston Standard.

Poco hábiles en sus predicciones, los músicos contemporáneos a Diggins vieron la Diggola como una amenaza. Criticaban al ingeniero por utilizar su música sin permiso. Le tenían tanta tirria a Diggins y a su creación que el ingeniero llegó a recibir decenas de miles de cartas de músicos enfadados y temerosos de que Ron fuese a enviarles a la cola del paro.

Pronto, la novedad hizo popular a Diggins y a su Diggola. En las fiestas de la época, «la gente solía bailarle a un piano en directo y algo de percusión», por lo que el invento de Diggins en el fondo no tenía competidores. La música que era capaz de llevar de un lado a otro superaba con creces las limitaciones impuestas por la música en directo.

Con el aumento de las reservas, Diggins decidió renovar su máquina y darle un aspecto mucho más propio de una sala de fiestas. A partir de un diseño muy art-dec, el ingeniero creó una nueva Diggola con la que se paseó por Inglaterra a partir de 1949.

Con el tiempo, Diggins se había hecho tan popular que en los años 50 se vio obligado a contratar varios asistentes para poder dar respuesta a todas las reservas.

La carrera de Diggins como DJ se extendió hasta bien entrados los años 90. Según el propio Diggins, llegó a pinchar más de 20.000 veces hasta que se retiró en 1995. Eso sí, siempre cobrando muy por debajo de las fortunas que ganan hoy en día las figuras mundiales de los platos. Tan por debajo que nunca llegó a cobrar más de 50 libras por una actuación.

50 AÑOS AL SERVICIO DE LA MÚSCIA

El Technics SL-1200 llegó a ser contemporáneo de la Diggola y es, además heredero directo del espíritu de Diggins y su invención. Del primer DJ y su equipo, al equipo preferido por los pinchadiscos de todo el mundo; la historia de la serie SL-1200 de Technics lleva girando 50 años desde su lanzamiento, ya como la opción preferida de los DJ de todo el mundo, dominando la escena musical internacional. Y hasta hoy, cuando la compañía sigue marcando los estándares del sector, como el tocadiscos de tracción directa por excelencia.

Del primer DJ, a todos los que vinieron después. Celebra que el tocadiscos  SL-1200 acaba de cumplir 50 años aquí.

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