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7 de febrero 2012    /   BUSINESS
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«Las startups suelen morir por suicidio, no por homicidio»

7 de febrero 2012    /   BUSINESS     por          
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Brian Chesky viaja mucho pero nunca pisa un hotel. Bueno, casi nunca. “Lo hago muy de vez en cuando para aprender cosas que nosotros luego podemos aplicar a nuestro negocio”, explicó esta mañana el fundador de la web de alquileres de propiedades Airbnb. Lleva una semana de gira por Europa promocionando el site y en las seis ciudades que ha visitado se ha alojado en casas encontradas en la página. En 2010 pasó más de 8 meses viviendo así.

Hoy no es para menos. La presentación de la compañía en España, donde acaban de abrir una oficina en Barcelona que será dirigida por Kay Kuehne, se hizo en un apartamento del barrio de las letras donde Chesky había pasado la noche.

No es que Airbnb haya inventado el concepto de poner en alquiler habitaciones y propiedades privadas por noches. Eso se ha hecho toda la vida y se ha podido hacer principalmente mediante sites locales. Lo que han conseguido es ejecutarlo de tal forma que hoy son la mayor web de alquiler de propiedades de corta estancia tanto por alcance como por volumen de reservas en el mundo. De paso han logrado convertirse en un serio competidor a los hoteles al ofrecer un sistema de reservas similar y una masa crítica para garantizar que la oferta sea interesante y variada.

Hacerlo, según Chesky, ha sido posible gracias al empuje que aporta la comunidad de miembros de la página. “Son ellos los que nos sugieren nuevas actualizaciones. Fueron ellos quienes nos pidieron que empezáramos a ofrecer alquiler de casas de lujo u originales como una casa de vacaciones que utiliza el interior de un Boeing 727 antiguo. También nos pidieron que ofreciéramos la posibilidad de alquilar propiedades durante estancias más largas como un mes o dos”.

Los incentivos para los arrendatarios ayudan a que los usuarios tomen la iniciativa. El año pasado los propietarios de las más de 2.400 propiedades disponibles en Barcelona se llevaron una media de 10.000 euros al año, según datos de la compañía. Airbnb se lleva entre el 6% y 12% del alquiler mientras que el que pone su casa en alquiler tiene que pagar el 3% por cada transacción.

Esa comunidad también es la que ha permitido a Airbnb crecer tan rápido. Viajar provoca movimiento de personas que a su vez producen viralidad. “Siete de cada 10 de nuestros usuarios nos conoció por recomendaciones de otros usuarios”, explicó Chesky.

El hype de 2011

La apertura de una oficina en España es un paso más en la internacionalización de la startup que este mes también abre sedes en Copenhague, Moscú, Milán y Sao Paulo, además de las oficinas que  ya tienen en San Francisco, Hamburgo, Berlín y Londres.

Una constatación de lo hasta dónde ha llegado la compañía. En 2008 se le ocurrió a Chesky alquilar el salón de su casa a un grupo de diseñadores que venían a San Francisco para acudir a una conferencia. No quedaban hoteles en la ciudad y él y su compañero pensaron que sería una buena forma de generar ingresos para pagar el alquiler que compartía con Joe Gebbia (también fundador de Airbnb). El experimento les gustó. «Hicimos grandes amigos».

El siguiente paso fue crear una página web para gestionar estas reservas que desplegaron en South by Southwest, la conferencia de tecnología más importante de EEUU. El éxito allí les ayudó a afianzarse entre los early adopters.

El lanzamiento generalista llegó en la convención democrática de Denver, en 2008, donde Obama realizó uno de los discursos más importantes antes de ser elegido presidente. La ciudad estaba tomada y los hoteles estaban llenos a rebosar. El servicio ganó adeptos y salió en muchos medios de comunicación.

Los años posteriores, según Chesky, han sido una locura. “Hace año y medio éramos 15 personas trabajando en un apartamento de 3 habitaciones. Un año más tarde logramos una ronda de financiación de más de 100 millones de dólares”. Eran el hype tecnológico del año 2011 afianzado con reportajes destacados y un seguimiento constante de los voceros de Silicon Valley Techcrunch y GigaOm además de medios masivos como New York Times y CNN.

Tampoco estaban afectados por los problemas de modelo de negocio que tienen Twitter y Foursquare, que aún no tienen claro cómo van a generar ingresos. El modelo estaba claro desde el principio. Sin olvidarnos, además, del padrino de oro: Ashton Kutcher, que decidió invertir en la compañía.

Parecían intocables recibiendo valoraciones de más de 1.000 millones de dólares hasta que un buen día se cruzó un escándalo por su camino. Concretamente, el 27 de julio de 2011. Una mujer de San Francisco decidió alquilar su apartamento a través de Airbnb mientras ella estaba fuera de la ciudad por trabajo. Cuando volvió se encontró con su hogar completamente saqueado y destrozado.

Las fuerzas que trabajaron para alzar a la compañía se volvieron en su contra. La prensa se llenó de titulares negativos y dudas sobre la viabilidad del servicio. La mujer escribió sobre su experiencia en su blog personal.

En general, la afectada tuvo buenas palabras para los responsables de la compañía pero la gestión de la crisis generó incertidumbre.

El incidente había revelado agujeros en el negocio de Airbnb. Aun siendo cierto que la afectada podría haber tomado más medidas para verificar a los huéspedes que acabaron destrozando su casa, eso no iba a bastar para apaciguar las reacciones al caso.

Según la letra pequeña de los acuerdos entre la compañía y sus arrendatarios, Airbnb no se hacía responsables por los daños a los hogares. Simplemente se limitaban a ser un intermediario. El incidente obligó a los responsables de la compañía a revaluar esta política.

Después de unos días de incertidumbre, Chesky emitió un comunicado donde anunció que la compañía ofrecería un seguro de 35.000 euros a cada anfitrión para cubrir posibles incidentes de este tipo. Posteriormente han introducido una verificación de dirección, conexiones en redes sociales con el huésped para ver su perfil, solicitudes de verificación, atención al cliente las 24 horas y otras medidas.

“El incidente fue una llamada de atención para nosotros. Aprendimos mucho. Nuestra moneda es la confianza y desde entonces hemos introducido unas 40 medidas de confianza y seguridad. Nos ha ayudado a madurar como compañía”, respondió el fundador de la compañía.

Como es habitual en los startups de éxito, Airbnb ya tiene varios clones, entre ellos Wimdu, que ha recibido más de 90 millones de dólares en financiación y que es su principal competidor. Inicialmente la compañía se tomó mal encontrarse estas copias calcadas de su negocio pero Chesky dijo hoy que han aprendido a tomárselo con más filosofía. De hecho, la compañía compró una de esos clones en Alemania.

“Siempre piensas en sus motivaciones. Nosotros nos lanzamos por razones muy específicas. Teníamos una misión, que es ofrecer alojamiento en todo el mundo. Estos clones no tienen esa misión. Son mercenarios. Al final me consolaron las palabras de Paul Graham, uno de nuestros asesores que me dijo que las startups suelen morir de suicidio, no homicidio”.

 

 

Brian Chesky viaja mucho pero nunca pisa un hotel. Bueno, casi nunca. “Lo hago muy de vez en cuando para aprender cosas que nosotros luego podemos aplicar a nuestro negocio”, explicó esta mañana el fundador de la web de alquileres de propiedades Airbnb. Lleva una semana de gira por Europa promocionando el site y en las seis ciudades que ha visitado se ha alojado en casas encontradas en la página. En 2010 pasó más de 8 meses viviendo así.

Hoy no es para menos. La presentación de la compañía en España, donde acaban de abrir una oficina en Barcelona que será dirigida por Kay Kuehne, se hizo en un apartamento del barrio de las letras donde Chesky había pasado la noche.

No es que Airbnb haya inventado el concepto de poner en alquiler habitaciones y propiedades privadas por noches. Eso se ha hecho toda la vida y se ha podido hacer principalmente mediante sites locales. Lo que han conseguido es ejecutarlo de tal forma que hoy son la mayor web de alquiler de propiedades de corta estancia tanto por alcance como por volumen de reservas en el mundo. De paso han logrado convertirse en un serio competidor a los hoteles al ofrecer un sistema de reservas similar y una masa crítica para garantizar que la oferta sea interesante y variada.

Hacerlo, según Chesky, ha sido posible gracias al empuje que aporta la comunidad de miembros de la página. “Son ellos los que nos sugieren nuevas actualizaciones. Fueron ellos quienes nos pidieron que empezáramos a ofrecer alquiler de casas de lujo u originales como una casa de vacaciones que utiliza el interior de un Boeing 727 antiguo. También nos pidieron que ofreciéramos la posibilidad de alquilar propiedades durante estancias más largas como un mes o dos”.

Los incentivos para los arrendatarios ayudan a que los usuarios tomen la iniciativa. El año pasado los propietarios de las más de 2.400 propiedades disponibles en Barcelona se llevaron una media de 10.000 euros al año, según datos de la compañía. Airbnb se lleva entre el 6% y 12% del alquiler mientras que el que pone su casa en alquiler tiene que pagar el 3% por cada transacción.

Esa comunidad también es la que ha permitido a Airbnb crecer tan rápido. Viajar provoca movimiento de personas que a su vez producen viralidad. “Siete de cada 10 de nuestros usuarios nos conoció por recomendaciones de otros usuarios”, explicó Chesky.

El hype de 2011

La apertura de una oficina en España es un paso más en la internacionalización de la startup que este mes también abre sedes en Copenhague, Moscú, Milán y Sao Paulo, además de las oficinas que  ya tienen en San Francisco, Hamburgo, Berlín y Londres.

Una constatación de lo hasta dónde ha llegado la compañía. En 2008 se le ocurrió a Chesky alquilar el salón de su casa a un grupo de diseñadores que venían a San Francisco para acudir a una conferencia. No quedaban hoteles en la ciudad y él y su compañero pensaron que sería una buena forma de generar ingresos para pagar el alquiler que compartía con Joe Gebbia (también fundador de Airbnb). El experimento les gustó. «Hicimos grandes amigos».

El siguiente paso fue crear una página web para gestionar estas reservas que desplegaron en South by Southwest, la conferencia de tecnología más importante de EEUU. El éxito allí les ayudó a afianzarse entre los early adopters.

El lanzamiento generalista llegó en la convención democrática de Denver, en 2008, donde Obama realizó uno de los discursos más importantes antes de ser elegido presidente. La ciudad estaba tomada y los hoteles estaban llenos a rebosar. El servicio ganó adeptos y salió en muchos medios de comunicación.

Los años posteriores, según Chesky, han sido una locura. “Hace año y medio éramos 15 personas trabajando en un apartamento de 3 habitaciones. Un año más tarde logramos una ronda de financiación de más de 100 millones de dólares”. Eran el hype tecnológico del año 2011 afianzado con reportajes destacados y un seguimiento constante de los voceros de Silicon Valley Techcrunch y GigaOm además de medios masivos como New York Times y CNN.

Tampoco estaban afectados por los problemas de modelo de negocio que tienen Twitter y Foursquare, que aún no tienen claro cómo van a generar ingresos. El modelo estaba claro desde el principio. Sin olvidarnos, además, del padrino de oro: Ashton Kutcher, que decidió invertir en la compañía.

Parecían intocables recibiendo valoraciones de más de 1.000 millones de dólares hasta que un buen día se cruzó un escándalo por su camino. Concretamente, el 27 de julio de 2011. Una mujer de San Francisco decidió alquilar su apartamento a través de Airbnb mientras ella estaba fuera de la ciudad por trabajo. Cuando volvió se encontró con su hogar completamente saqueado y destrozado.

Las fuerzas que trabajaron para alzar a la compañía se volvieron en su contra. La prensa se llenó de titulares negativos y dudas sobre la viabilidad del servicio. La mujer escribió sobre su experiencia en su blog personal.

En general, la afectada tuvo buenas palabras para los responsables de la compañía pero la gestión de la crisis generó incertidumbre.

El incidente había revelado agujeros en el negocio de Airbnb. Aun siendo cierto que la afectada podría haber tomado más medidas para verificar a los huéspedes que acabaron destrozando su casa, eso no iba a bastar para apaciguar las reacciones al caso.

Según la letra pequeña de los acuerdos entre la compañía y sus arrendatarios, Airbnb no se hacía responsables por los daños a los hogares. Simplemente se limitaban a ser un intermediario. El incidente obligó a los responsables de la compañía a revaluar esta política.

Después de unos días de incertidumbre, Chesky emitió un comunicado donde anunció que la compañía ofrecería un seguro de 35.000 euros a cada anfitrión para cubrir posibles incidentes de este tipo. Posteriormente han introducido una verificación de dirección, conexiones en redes sociales con el huésped para ver su perfil, solicitudes de verificación, atención al cliente las 24 horas y otras medidas.

“El incidente fue una llamada de atención para nosotros. Aprendimos mucho. Nuestra moneda es la confianza y desde entonces hemos introducido unas 40 medidas de confianza y seguridad. Nos ha ayudado a madurar como compañía”, respondió el fundador de la compañía.

Como es habitual en los startups de éxito, Airbnb ya tiene varios clones, entre ellos Wimdu, que ha recibido más de 90 millones de dólares en financiación y que es su principal competidor. Inicialmente la compañía se tomó mal encontrarse estas copias calcadas de su negocio pero Chesky dijo hoy que han aprendido a tomárselo con más filosofía. De hecho, la compañía compró una de esos clones en Alemania.

“Siempre piensas en sus motivaciones. Nosotros nos lanzamos por razones muy específicas. Teníamos una misión, que es ofrecer alojamiento en todo el mundo. Estos clones no tienen esa misión. Son mercenarios. Al final me consolaron las palabras de Paul Graham, uno de nuestros asesores que me dijo que las startups suelen morir de suicidio, no homicidio”.

 

 

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