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11 de julio 2016    /   CINE/TV
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Broadchurch nos pone de los nervios y nos hace adictos

11 de julio 2016    /   CINE/TV     por          
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La segunda temporada de Broadchurch pone a prueba nuestros nervios. Asquea que el asesino confeso del crimen de Danny pretenda quedar impune. Irrita que la abogada defensora hile mentiras. Crea impotencia ser testigos de las heridas emocionales de los padres de Danny. Son consecuencia del atrevimiento: el guionista Chris Chibnall sigue caminos que otros hubieran abandonado.

Hay películas y series que terminan con la detención del criminal. Otras películas y series comienzan con un juicio cuyos detalles ignoramos. La mayoría acaban con el jurado declarando inocente al acusado, y con la detención del verdadero criminal. En ambos casos, los creadores esperan que ignoremos el dolor causado y aceptemos la resolución. La detención del verdadero culpable como un «fueron felices y comieron perdices». En Broadchurch no hay estos falsos finales felices.

NO HAY LUGAR PARA LAS RISAS

En la apertura de la segunda temporada, Broadchurch nos reta: Joe Miller confesó, pero hay incertidumbre sobre la decisión del jurado. La realización elude planos del jurado para no dar pistas sobre su decisión. Sharon Bishop, la abogada defensora, provoca rechazo, pero su trabajo es contundente. Incluso, durante un instante, nos crea «una duda razonable» sobre la muerte de Danny.

Broadchurch - Lee y Hardy

Por otro lado, está el caso de Pippa y Lisa que el inspector Hardy (Doctor Who, Killgrave) trata de cerrar. Con el juicio y la investigación, la serie producida por ITV nos lleva por el desgaste físico y emocional de los personajes. Somos los padres de Danny, somos Hardy, somos Eddie Miller…

Dolor, rabia e impotencia que nos desasosiega. Se hace difícil ver dos capítulos de Broadchurch seguidos. El guionista no ha creado el «personaje gracioso» ni la «historia complementaria de humor». Vemos dos capítulos seguidos de Broadchurch porque Hardy nos contagia su ansia de justicia contra su salud.

PIRUETA DE GUION

Broadchurch - Amargo y dulce 2

Finalmente, ocurre lo que no queríamos: Joe Miller es declarado inocente. Aquí, Chibnall hace una pirueta de guion: mitiga la desazón con la detención in situ de Claire por el asesinato de Pippa y la desaparición de Lisa. La idea de dar dos noticias, «una mala» y «una buena», funciona cuando van seguidas por ese orden.

ASESINATO EN PRESENTE

Aún sin digerir el juicio, Broadchurch reclama otro esfuerzo emocional. El extraño y sórdido matrimonio de Claire y Lee, y el padre de Pippa, confiesan qué ocurrió con Pippa y Lisa. En una serie corriente, los criminales relatarían los hechos con flashbacks insertados. Una mezcla que no emociona, pero tópica en series como CSI porque «hay que acabar el capítulo ya».

La elección de Broadchurch es perfecta: una flashback sin cortes. La dramatización del asesinato provoca que sintamos «en presente». Aquí, las palabras nos alejarían del dolor: convertirían los asesinatos en datos. Vemos lo que ocurrió y la violencia nos parece grotesca, y nos repele la sangre fría de los asesinos. Tras el testimonio (mostrado visualmente) sentimos cierta satisfacción. (Otra ración entre amarga y dulce). Para estos criminales no hay posibilidad de redención. Hardy cierra un fleco que estaba pendiente desde la primera temporada de Broadchurch.

DOLOR PARA UNOS Y RENACIMIENTO PARA OTROS

Pero no olvidamos que otro tema colea: Joe Miller está en el pueblo. NO HAY MÁS PRUEBAS INCRIMINATORIAS. Esto resulta molesto. Somos una parte de Broadchurch: la conmocionada por la tragedia. Ahora, nos duele la impunidad. La solución de la ficción corriente es la venganza. Broadchurch escoge una solución realista: la gente que en algún momento amó a Joe, ahora le obliga a marcharse del pueblo. Como propuesta de guion es perfecta: si no hay más sangre, no hay más juicios. La marcha de Joe Miller es la necesaria extirpación de un tumor aunque queden las cicatrices.

Los buenos alcanzan la paz que se les había negado en la temporada anterior. Se forjan nuevas alianzas. Se recuperan amistades y amores. Todos reemprenden la vida sin temas pendientes ni pesos emocionales. El dolor puede ser uno de los mayores lastres para una persona.

La detención no es el mayor castigo para Claire y Lee. Para él, lo insoportable es el aborto y la traición de ella (aunque haya dejado de quererla). Para ella, que sus esfuerzos por proteger a Lee (mató por él, mintió por él) no sirvan para retenerlo. Para Joe Miller, el ostracismo y la pérdida de la familia es el mayor castigo al que pueda estar sometido. La soledad carcome.

***

Más Broadchurch: Composición en imágenes de una mujer rota

La segunda temporada de Broadchurch pone a prueba nuestros nervios. Asquea que el asesino confeso del crimen de Danny pretenda quedar impune. Irrita que la abogada defensora hile mentiras. Crea impotencia ser testigos de las heridas emocionales de los padres de Danny. Son consecuencia del atrevimiento: el guionista Chris Chibnall sigue caminos que otros hubieran abandonado.

Hay películas y series que terminan con la detención del criminal. Otras películas y series comienzan con un juicio cuyos detalles ignoramos. La mayoría acaban con el jurado declarando inocente al acusado, y con la detención del verdadero criminal. En ambos casos, los creadores esperan que ignoremos el dolor causado y aceptemos la resolución. La detención del verdadero culpable como un «fueron felices y comieron perdices». En Broadchurch no hay estos falsos finales felices.

NO HAY LUGAR PARA LAS RISAS

En la apertura de la segunda temporada, Broadchurch nos reta: Joe Miller confesó, pero hay incertidumbre sobre la decisión del jurado. La realización elude planos del jurado para no dar pistas sobre su decisión. Sharon Bishop, la abogada defensora, provoca rechazo, pero su trabajo es contundente. Incluso, durante un instante, nos crea «una duda razonable» sobre la muerte de Danny.

Broadchurch - Lee y Hardy

Por otro lado, está el caso de Pippa y Lisa que el inspector Hardy (Doctor Who, Killgrave) trata de cerrar. Con el juicio y la investigación, la serie producida por ITV nos lleva por el desgaste físico y emocional de los personajes. Somos los padres de Danny, somos Hardy, somos Eddie Miller…

Dolor, rabia e impotencia que nos desasosiega. Se hace difícil ver dos capítulos de Broadchurch seguidos. El guionista no ha creado el «personaje gracioso» ni la «historia complementaria de humor». Vemos dos capítulos seguidos de Broadchurch porque Hardy nos contagia su ansia de justicia contra su salud.

PIRUETA DE GUION

Broadchurch - Amargo y dulce 2

Finalmente, ocurre lo que no queríamos: Joe Miller es declarado inocente. Aquí, Chibnall hace una pirueta de guion: mitiga la desazón con la detención in situ de Claire por el asesinato de Pippa y la desaparición de Lisa. La idea de dar dos noticias, «una mala» y «una buena», funciona cuando van seguidas por ese orden.

ASESINATO EN PRESENTE

Aún sin digerir el juicio, Broadchurch reclama otro esfuerzo emocional. El extraño y sórdido matrimonio de Claire y Lee, y el padre de Pippa, confiesan qué ocurrió con Pippa y Lisa. En una serie corriente, los criminales relatarían los hechos con flashbacks insertados. Una mezcla que no emociona, pero tópica en series como CSI porque «hay que acabar el capítulo ya».

La elección de Broadchurch es perfecta: una flashback sin cortes. La dramatización del asesinato provoca que sintamos «en presente». Aquí, las palabras nos alejarían del dolor: convertirían los asesinatos en datos. Vemos lo que ocurrió y la violencia nos parece grotesca, y nos repele la sangre fría de los asesinos. Tras el testimonio (mostrado visualmente) sentimos cierta satisfacción. (Otra ración entre amarga y dulce). Para estos criminales no hay posibilidad de redención. Hardy cierra un fleco que estaba pendiente desde la primera temporada de Broadchurch.

DOLOR PARA UNOS Y RENACIMIENTO PARA OTROS

Pero no olvidamos que otro tema colea: Joe Miller está en el pueblo. NO HAY MÁS PRUEBAS INCRIMINATORIAS. Esto resulta molesto. Somos una parte de Broadchurch: la conmocionada por la tragedia. Ahora, nos duele la impunidad. La solución de la ficción corriente es la venganza. Broadchurch escoge una solución realista: la gente que en algún momento amó a Joe, ahora le obliga a marcharse del pueblo. Como propuesta de guion es perfecta: si no hay más sangre, no hay más juicios. La marcha de Joe Miller es la necesaria extirpación de un tumor aunque queden las cicatrices.

Los buenos alcanzan la paz que se les había negado en la temporada anterior. Se forjan nuevas alianzas. Se recuperan amistades y amores. Todos reemprenden la vida sin temas pendientes ni pesos emocionales. El dolor puede ser uno de los mayores lastres para una persona.

La detención no es el mayor castigo para Claire y Lee. Para él, lo insoportable es el aborto y la traición de ella (aunque haya dejado de quererla). Para ella, que sus esfuerzos por proteger a Lee (mató por él, mintió por él) no sirvan para retenerlo. Para Joe Miller, el ostracismo y la pérdida de la familia es el mayor castigo al que pueda estar sometido. La soledad carcome.

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