4 de febrero 2012    /   CREATIVIDAD
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Bruce Bursford, el hombre más rapido sobre una bicicleta: 334 km/h

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Los récords de velocidad en bicicleta a nivel mundial se basan en la máxima velocidad alcanzada sobre una bicicleta de dos ruedas, independientemente de la superficie donde se logre. Y la lista la encabeza un hombre que lo consiguió sin ir a ninguna parte, empujado por el poder mental que le otorgó Uri Geller.

Se llama Bruce Bursford y en 1995 logró pedalear sobre una plataforma de rodillos a la increíble velocidad de 334 km/h. Fueron sólo 30 segundos, pero suficientes para hacerse con una marca que hoy en día nadie ha podido superar.

Aparte de la formación del piloto, su constitución genética y la competitividad, el diseño de la bicicleta es el aspecto clave para la velocidad en el ciclismo. El modelo que utilizó Bruce Bursford para romper este récord mundial de velocidad se llamó «The Ultimate«; y construyó una máquina tan eficiente para reducir todo tipo de resistencia que casi…volaba.

Esta bicicleta fue el resultado de cuatro años de investigación y desarrollo en busca del modelo perfecto: un bastidor de fibra de carbono cuatro veces más fuerte que el acero, las piezas de metal hechas de titanio y sus rodamientos fabricados en material cerámico, para producir un 30% menos fricción.

Los neumáticos, para que fueran más livianos, estaban fabricados en kevlar y se llenaron de helio en vez de con aire, de tal manera que sólo pesaban 85 gramos, para asegurar la menor resistencia al contacto con los rodillos. La máquina en su conjunto no llegaba a los 5 kg de peso (4,9 kg, exactamente).

La idea de una bicicleta que usara los materiales y técnicas avanzadas que normalmente se encuentran en la industria aeroespacial o en la F1 vino del propio Bruce Bursford. Y se gastó en ella varios años de su vida y casi 1 millón de libras esterlinas. El récord, además, lo logró en una de las mecas de la velocidad, en una calle de rodadura en el edificio Malcolm Campbell en el Circuito de Brooklands, el primer circuito de carreras del mundo y la cuna de la British Aerospace.

Para establecerlo tuvieron que simular las condiciones. El Sr. Bursford fue «remolcado» hasta llegar a los 160 km/h. El cable de remolque, a continuación, se «liberó» y él se quedó pedaleando a toda máquina, mientras observaba su velocímetro echar humo.

Fueron sólo 30 segundos de sprint sin parangón, pero batió con un margen de 66 km/h el récord previo de velocidad que había sido logrado un año antes por el holandés Fred Rompelberg, al rodar a 268 km/h aprovechando la aspiración de un dragster corriendo a toda velocidad en las Salinas de Bonneville, en Utah (EE.UU).

La hazaña de Bursford sobre los rodillos todavía es tomada por muchos como la demostración más impresionante de fuerza física explosiva en la historia del deporte”. Para aquellos interesados ​​en las cifras más exactas, dicen que los muslos de Bursford llegaron a generar unos impresionantes (si bien improbables) 5.500 vatios de potencia en el momento de máxima aceleración, usando un gigantesco plato que hizo girar la rueda trasera a cerca de 14.000 r.p.m.

Desde luego, controlar esta extraordinaria demostración de fuerza muscular necesitaba también de un control mental a la altura, así que Bursford fue aleccionado en ese aspecto por el conocido ilusionista Uri Geller, que le acompañó durante los entrenamientos previos a la consecución del récord. Incluso estuvo a su lado, animando, en el momento de alcanzarlo.

Tras conseguirlo, Bursford regaló la Ultimate al psíquico hebreo en prueba de su gratitud, que no dudó en ponerla bien visible y enmarcada en el hall de entrada de su recargada mansión de Berkshire.

Cinco años después, el 10 de febrero de 2010, el mismo Uri Geller declararía que estaba devastado por la pérdida de un amigo a quien describió como «la persona más pura y potente que había conocido».

Bruce Bursford acababa de morir en un accidente de tráfico mientras practicaba ciclismo, cuando entrenaba para batir el récord mundial de velocidad «en movimiento». Iba muy rápido y chocó contra la parte trasera de una furgoneta que paró de repente, mientras su conductor hablaba por el teléfono móvil.

Tenía 42 años; y, aunque ya no esté con nosotros, sigue siendo es el hombre más rapido de la historia sobre una bicicleta.

Fuentes y fotos: The Bursford Ultimate BikeThe Independent, BBC, Britannia y Wikipedia.

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Se llama Bruce Bursford y en 1995 logró pedalear sobre una plataforma de rodillos a la increíble velocidad de 334 km/h. Fueron sólo 30 segundos, pero suficientes para hacerse con una marca que hoy en día nadie ha podido superar.

Aparte de la formación del piloto, su constitución genética y la competitividad, el diseño de la bicicleta es el aspecto clave para la velocidad en el ciclismo. El modelo que utilizó Bruce Bursford para romper este récord mundial de velocidad se llamó «The Ultimate«; y construyó una máquina tan eficiente para reducir todo tipo de resistencia que casi…volaba.

Esta bicicleta fue el resultado de cuatro años de investigación y desarrollo en busca del modelo perfecto: un bastidor de fibra de carbono cuatro veces más fuerte que el acero, las piezas de metal hechas de titanio y sus rodamientos fabricados en material cerámico, para producir un 30% menos fricción.

Los neumáticos, para que fueran más livianos, estaban fabricados en kevlar y se llenaron de helio en vez de con aire, de tal manera que sólo pesaban 85 gramos, para asegurar la menor resistencia al contacto con los rodillos. La máquina en su conjunto no llegaba a los 5 kg de peso (4,9 kg, exactamente).

La idea de una bicicleta que usara los materiales y técnicas avanzadas que normalmente se encuentran en la industria aeroespacial o en la F1 vino del propio Bruce Bursford. Y se gastó en ella varios años de su vida y casi 1 millón de libras esterlinas. El récord, además, lo logró en una de las mecas de la velocidad, en una calle de rodadura en el edificio Malcolm Campbell en el Circuito de Brooklands, el primer circuito de carreras del mundo y la cuna de la British Aerospace.

Para establecerlo tuvieron que simular las condiciones. El Sr. Bursford fue «remolcado» hasta llegar a los 160 km/h. El cable de remolque, a continuación, se «liberó» y él se quedó pedaleando a toda máquina, mientras observaba su velocímetro echar humo.

Fueron sólo 30 segundos de sprint sin parangón, pero batió con un margen de 66 km/h el récord previo de velocidad que había sido logrado un año antes por el holandés Fred Rompelberg, al rodar a 268 km/h aprovechando la aspiración de un dragster corriendo a toda velocidad en las Salinas de Bonneville, en Utah (EE.UU).

La hazaña de Bursford sobre los rodillos todavía es tomada por muchos como la demostración más impresionante de fuerza física explosiva en la historia del deporte”. Para aquellos interesados ​​en las cifras más exactas, dicen que los muslos de Bursford llegaron a generar unos impresionantes (si bien improbables) 5.500 vatios de potencia en el momento de máxima aceleración, usando un gigantesco plato que hizo girar la rueda trasera a cerca de 14.000 r.p.m.

Desde luego, controlar esta extraordinaria demostración de fuerza muscular necesitaba también de un control mental a la altura, así que Bursford fue aleccionado en ese aspecto por el conocido ilusionista Uri Geller, que le acompañó durante los entrenamientos previos a la consecución del récord. Incluso estuvo a su lado, animando, en el momento de alcanzarlo.

Tras conseguirlo, Bursford regaló la Ultimate al psíquico hebreo en prueba de su gratitud, que no dudó en ponerla bien visible y enmarcada en el hall de entrada de su recargada mansión de Berkshire.

Cinco años después, el 10 de febrero de 2010, el mismo Uri Geller declararía que estaba devastado por la pérdida de un amigo a quien describió como «la persona más pura y potente que había conocido».

Bruce Bursford acababa de morir en un accidente de tráfico mientras practicaba ciclismo, cuando entrenaba para batir el récord mundial de velocidad «en movimiento». Iba muy rápido y chocó contra la parte trasera de una furgoneta que paró de repente, mientras su conductor hablaba por el teléfono móvil.

Tenía 42 años; y, aunque ya no esté con nosotros, sigue siendo es el hombre más rapido de la historia sobre una bicicleta.

Fuentes y fotos: The Bursford Ultimate BikeThe Independent, BBC, Britannia y Wikipedia.

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Opiniones 6
  • 5’500 vatios me parece demasiado pero el tio debía ser una bestia parda para mover ese plato.
    Lo que no acabo de ver es el porqué la bicicleta debía ser tan ligera y aerodinámica si iba a estar enganchada al rodillo.

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